21 Dic. 2019

Después de la caída

Oscar A. Bottinelli

El Observador

Si no se busca mirar las cosas como son, mal se puede enderezar el camino. No se llega a destino si no se sabe a dónde se quiere ir, y mucho menos si no se sabe por dónde se quiere ir. Lo difícil, lo verdaderamente difícil, es saber cómo son las cosas, o dicho de manera cruda: por qué el Frente Amplio perdió todo lo que perdió

El FA perdió -o dejó de ganar- circa 400 mil votos en tres periodos

La noche del 24 de noviembre el Frente Amplio reaccionó como aquel brasileño que fue por primera vez a un zoológico y al ver una jirafa, dijo: “Esse bicho não existe”. Tardó tres semanas en descubrir que “esse bicho existe”, aunque tenga cuello muy largo, cabeza chiquita, cuerpo reducido y patas largas. Luego vino la ilusión de “La Remontada”, la impresionante suba del Frente Amplio del 39,01% al 47,46%: 8,45 puntos en tan solo cuatro semanas. Tiempo llegará para descubrir que “Esse outro bicho também não existe”.

No hubo una remontada del Frente Amplio. Ante el dilema de hierro de una elección binaria1 una de cada cuatro personas votaron en contra de lo sugerido por sus dirigentes. Quizás la mitad lo hizo por la afirmativa, por mayor proximidad de visión de país: batllistas y piístas más cerca de una visión socialdemócrata que identificaron en Astori y Vázquez, cabildantes y del Partido de la Gente más afines a una visión popularista que reflejaron en Mujica. Quizás la otra mitad lo hizo por la negativa, por rechazo a lo que representa política, social o económicamente Luis Lacalle Pou (o el Partido Nacional). Pero lo común a unos y a otros es que no votaron al Frente Amplio ni votaron libremente a Daniel Martínez en un juego plural de once candidaturas.

Si no se busca mirar las cosas como son, mal se puede enderezar el camino. No se llega a destino si no se sabe a dónde se quiere ir, y mucho menos si no se sabe por dónde se quiere ir. Lo difícil, lo verdaderamente difícil, es saber cómo son las cosas, o dicho de manera cruda: por qué el Frente Amplio perdió todo lo que perdió.

A veces conviene verse en espejos ajenos2. Después de la debacle colorada de 2004, en que llegó a su piso histórico del 10% (apenas un punto por debajo de hogaño), se inició un fuerte ajuste de cuentas sobre las responsabilidades de Jorge y Julio, del persistente enfrentamiento entre Jorge Batlle Ibáñez y Julio Ma. Sanguinetti, y acerca de las falencias del candidato de entonces. Contra la creencia de mucha gente, inclusive de buena parte de su dirigencia, la caída del coloradismo no fue culpa de un hecho puntual, de una mala gestión en uno o dos periodos finales, o la consecuencia de alguna candidatura no atractiva, sino el producto de un muy largo y paulatino proceso. Expresado en deciles, el Partido Colorado registra siete décimas del electorado en 1938; seis décimas en 1942; cinco décimas en 1946, 1950 y 1954; cuatro décimas en 1958, 1962, 1971 y las inmediatamente sucesivas de 1984; tres décimas en 1989, 1994 y 1999; una décima en 2004, 2014 y 2019. Tan solo dos veces subió fugazmente un escalón: en 1966 retornó a cinco décimas para luego volver a cuatro; en 2014 subió a dos décimas para tornar y quedarse en una. En 80 años (expresado en porcentajes redondeados de a 10%) el coloradismo pasó del 70% al 60%, 50%, 40%, 30% y 10%. No se cae del 70% al 10%, del zenit al nadir, casi sin interrupción, si no hay causas profundas que corresponde investigar.

El Frente Amplio alcanzó su zenit en 2004 y su nadir posgobiernos en 2019. Las cifras de votación nacional fueron 50,5% (2004), 48,0% (2009), 47,8% (2014) y 39,0% (2019). Una primera lectura arroja una persistente caída, sin una sola recuperación, siquiera de algún decimal. Pero la caída es mayor si se toma en cuenta no solo lo que perdió, sino lo que no ganó-

¿Qué quiere decir? El Frente Amplio se ha visto beneficiado del recambio biológico ¿Qué significa? Que se mueren más blancos y colorados que frenteamplistas y se que se incorporan al electorado más nuevos votantes de hogares frenteamplistas que de hogares blancos y colorados. Es un proceso en declive, pero todavía existente. El crecimiento del FA por recambio biológico se estima en un piso del 4,5% entre 2004 y 2019, producido en esta secuencia: 2004-2009, +1,7%; 2009-2014, +1,5%; 2014-2019, +1,3%.

Entonces, si el Frente Amplio hubiese conservado todo el electorado de su zenit, el de 2004, sin ninguna pérdida ni ganancia, es decir, un 50,5%, y hubiese adicionado el 4,5% del recambio biológico, debió tener hacia 2019 cerca de un 55% del electorado, porque hubo un 55% del electorado que alguna vez lo votó entre 2004 y 2019. En cambio, en este 2019 obtuvo el 39%, con lo que la pérdida neta fue de 16 puntos porcentuales del electorado activo, que a hoy representan circa 400 mil votos. Es una cifra impresionante. Basta pensar que es una vez y media el voto de Cabildo Abierto y una vez y un tercio el voto colorado. Eso es lo que el FA ha perdido de una u otra forma en tres periodos de gobierno

Si bien la pérdida mayor ocurrió entre 2014 y 2019, conviene tener presente que es un proceso constante e ininterrumpido:

Partido ElectoralElectorado anteriorRecambio biológicoElectorado Potencial*Votos obtenidosPérdida netaPérdida bruta
2004-200950,5%1,7%52,2%48,0%-4,2%-2,5%
2009-201448,0%1,5%49,5%47,8%-1,7%-0,2%
2014-201947,8%1,3%49,1%39,0%-10,1%-8,8%
ACUMULADO-16,0%-11,5%
* Electorado anterior más recambio biológico

Como se observa, en el periodo Mujica es cuando se produce la menor pérdida: neta del 1,7%; bruta del 0,2%. En el primer periodo Vázquez se genera la pérdida intermedia: neta del 4,2%; bruta del 2,5%. Y en el último periodo, Vázquez bis, se origina la mayor de las pérdidas: neta del 10,1%; bruta del 8,8%.

Un dato clave: pese a que lustro tras lustro perdió votos, el Frente Amplio nunca se preguntó qué estaba pasando. Entonces, como sano consejo de Sancho Panza, le convendría no empezar el análisis por el final (la campaña electoral 2019), sino por el principio: 15 años de gobierno, 15 años de acción política, 16% del electorado perdido.


1 Ver “Un moderado swing del 6,4%” , El Observador, noviembre 30 de 2019.

2 Ver “La larga caída del coloradismo” y “El desafío existencial del coloradismo” , El Observador, octubre 26 de 2008 y agosto 23 de 2009.