EMILIANO
COTELO:
José
Mujica,
Luis
Alberto
Lacalle
y
Pedro
Bordaberry
serán
los
candidatos
únicos
a la
Presidencia
de
la
República
en
sus
respectivos
partidos.
Así
surge
de
las
elecciones
internas
celebradas
en
el
día
de
ayer.
Los
resultados
oficiales
del
escrutinio
primario
recién
estarán
disponibles
este
mediodía
pero,
en
función
de
la
proyección
de
escrutinio
divulgada
ayer
por
Factum,
en
el
Partido
Nacional
(PN)
Luis
Alberto
Lacalle
obtuvo
el
57.3
de
los
votos,
Larrañaga
42.6%,
e
Irineu
Riet
Correa
0.1%.
En
el
Frente
Amplio
(FA)
José
Mujica
obtuvo
53.2%
de
los
sufragios
contra
38.1%
de
Danilo
Astori
y
8.8%
de
Carámbula.
En
el
Partido
Colorado
(PC)
Pedro
Bordaberry
fue
el
ganador
con
74.9%
de
los
sufragios
seguido
por
José
Amorín
con
12.7%,
Luis
Hierro
López
con
11.4%,
mientras
que
otros
consiguieron
el
0.9%.
También
Factum
divulgó
una
estimación
de
la
votación
de
cada
uno
de
los
lemas.
Allí
se
dio
una
de
las
sorpresas
de
la
jornada
de
ayer:
el
PN
se
ubicó
primero
con
43.1%
de
los
votos,
seguido
por
el
FA
con
42.2%,
el
PC
10.9%,
mientras
que
otros
partidos,
votos
anulados
y en
blanco
sumaron
3.8%.
***
EC –
Le
damos
los
buenos
días
al
politólogo
Oscar
A.
Bottinelli,
director
de
Factum.
Te
noto
la
voz
un
tanto
tomada,
es
un
momento
de
agotamiento,
de
cansancio,
después
de
un
trabajo
que
fue
muy
intenso
ayer
¿no?
OSCAR
A.
BOTTINELLI:
Sí,
intenso
en
cansancio
físico,
pero
también
es
muy
grande
el
estrés
de
esta
actividad.
EC –
Sí,
sobre
todo
con
el
compromiso
que
implicaba
la
responsabilidad
de
dar
los
resultados,
de
que
ayer
el
sistema
político,
los
partidos,
realizaran
sus
primeras
jugadas,
sus
discursos,
sus
gestos,
a
partir
de
la
información
de
las
empresas
de
opinión
pública.
OAB
–
Bueno,
esto
viene
ocurriendo
en
Uruguay
inexorablemente
sin
discusión
desde
abril
de
1999.
Algo
ocurrió
en
1994
pero
todavía
-sobre
todo
que
en
el
94
fue
el
famoso
fallo
de
la
Universidad
de
la
República-
generaba
dudas.
Pero
desde
abril
del
99
en
Uruguay
el
servicio
público
que
estamos
cumpliendo
determina
que
los
partidos
actúen
en
función
de
esto.
Realmente
es
un
gran
honor,
en
el
exterior
se
asombran
de
esto
y
creo
que
se
ha
llegado
de
hecho
a
una
especie
de
división
de
roles
–puede
ser
un
atrevimiento
lo
de
‘división
de
roles’-
de
pequeños
institutos
privados
con
la
justicia
electoral,
pero
este
es
un
país
en
que
la
Corte
Electoral
da
una
total
y
absoluta
garantía
de
que
no
haya
una
presión
sobre
ella
ni
cuestionamientos
cuando
da
los
datos,
lo
que
es
esencial
para
una
democracia.
Además,
la
necesidad
de
tener
datos
rápidos
-por
lo
menos
escenarios
rápidos-
que
es
lo
que
demanda
la
sociedad
moderna.
Ambas
cosas
se
están
cumpliendo
con
estos
métodos
sin
que
la
Corte
Electoral
se
meta
en
terrenos
resbalosos,
como
se
metió
el
Instituto
Federal
Electoral
de
México,
que
hizo
una
proyección
de
escrutinio
y
ese
fallo
llevó
el
fantasma
del
fraude
a
México.
EC –
Este
es
un
primer
análisis,
contigo
va a
haber
otras
oportunidades
a lo
largo
de
la
semana
seguramente.
Pero
hoy
conviene
por
lo
menos
ingresar
en
tres
o
cuatro
grandes
pinceladas.
¿Cuál
es
la
primera
que
eliges?
OAB
– Yo
diría
que
acá
hay
dos
cosas:
lo
que
no
sorprendió
y lo
que
sorprendió.
¿Qué
no
sorprendió?
Que
efectivamente
en
la
medida
en
que
era
una
competencia
para
elegir
candidato
único
el
resultado
fue
absolutamente
el
esperado:
ganó
Mujica
con
una
distancia
importante
sobre
Astori,
ganó
Lacalle
con
una
distancia
importante
sobre
Larrañaga
y
ganó
Bordaberry
con
las
tres
cuartas
partes
de
su
partido
atrás.
¿Qué
es
lo
que
sorprende?
Dos
cosas.
La
primera
-es
un
tema
que
amerita
estudiarlo
más
detenidamente,
yo
diría
que
todavía
requiere
un
mayor
tiempo
de
meditación
y
después
algunos
ejercicios-
es
la
concurrencia:
es
la
más
baja
de
las
tres
elecciones
internas
y es
la
que
tenía
todas
las
condiciones
para
ser
la
de
mayor
concurrencia.
EC –
¿Cuál
es
la
estimación
que
tiene
Factum
hoy
de
mañana
de
cuál
sería
la
participación?
OAB
–
Tenemos
la
de
anoche,
que
daba
apenas
entre
40 y
44%,
el
dato
no
lo
tengo
acá
arriba
de
la
mesa
entonces
estoy
diciendo
de
memoria.
Pero
el
tema
es
el
siguiente:
estábamos
esperando
entre
el
54%
y el
58%,
lo
cual
era
absolutamente
razonable
porque
se
había
llegado
al
54%
hace
10
años,
cuando
tanto
el
PN
como
el
PC
tenían
gran
competitividad
pero
no
así
el
FA.
Acá
había
competitividad
en
todos
los
partidos,
sobre
todo
en
el
FA y
el
PN
ya
que
en
el
PC
la
competitividad
había
terminado
siendo
nominal
por
el
gran
despegue
de
Bordaberry.
Pero
además
la
gente
decía
en
un
porcentaje
muy
elevado:
“Voy
a
votar
seguro”.
Anteriormente
coincidió
lo
que
la
gente
decía
-“voy
a
votar
seguro”-
con
lo
que
se
daba.
El
que
decía
“Voy
probablemente
a
votar”,
no
iba.
Pero
resulta
que
acá
no
fue
a
votar
el
que
decía
que
iba
a
votar
seguro.
Es
decir,
hay
una
disociación
entre
lo
que
la
gente
se
ve
obligada
a
decir
y
eventualmente
a
creerse
y lo
que
está
dispuesta
a
hacer.
Siempre
dijimos
que
en
el
voto
voluntario
una
cosa
son
las
intenciones
y
otra
es
lo
que
uno
termina
haciendo.
Acá
está
viéndose
que
del
dicho
al
hecho
está
faltando
motivación.
A
los
partidos
o a
los
candidatos
les
está
faltando
generarle
a la
gente
esa
motivación,
ya
sea
sentido
de
obligación,
ya
sea
entusiasmo
-se
puede
expresar
a
través
de
mucho
sentimientos-
como
para
ir a
las
urnas
aun
en
un
día
horrible,
gélido.
EC –
Sí,
factores
posibles
hay
varios:
el
frío,
las
vacaciones
de
julio,
la
gripe
A,
las
encuestas
que
daban
por
laudadas
las
tres
competencias,
se
han
escuchado
todas
esas
interpretaciones.
OAB
– Sí
pero
lo
de
las
encuestas
tiene
un
‘pero’
porque
si
fuera
así,
si
hubiera
influido
como
causa
general,
la
retracción
tendría
que
haber
sido
uniforme
en
todos
los
partidos
y
vemos
que
fue
mayor
en
el
FA
que
en
el
PN.
Entonces
es
probable
que
mucha
gente
haya
dicho
“Ya
que
está
laudado
no
voy”,
pero
resulta
que
fue
más
para
los
frenteamplistas
que
para
los
blancos,
por
ejemplo.
EC –
Eso
se
dio
más
en
el
FA
que
en
el
PN.
OAB
–
Sí,
evidentemente.
Yo
creo
que
el
tema
además
es
el
siguiente:
hubo
frío,
bueno,
pero
esto
quiere
decir
que
entre
pasar
frío
e ir
a
votar
era
más
importante
no
pasar
frío;
entre
irse
de
vacaciones
o ir
a
votar
lo
más
importante
es
irse
de
vacaciones.
Es
decir,
esos
factores
lo
que
están
marcando
no
es
una
razón
específica
para
no
ir a
votar
sino
explicando
que
para
mucha
gente
el
ir a
votar
está
en
un
nivel
de
prioridad
secundario.
Yo
creo
que
esta
es
la
primera
sorpresa:
que
no
vaya
todo
el
mundo
es
normal
pero
que
vaya
tan
poca
gente
es
una
señal
de
alarma
para
el
sistema
político.
Se
prenden
luces
que
hay
que
atender
y
habrá
que
ir
más
a
fondo
a
ver
cuáles
fueron
los
motivos.
EC –
Esa
fue
una
de
las
sorpresas
pero
no
fue
la
única.
OAB
–
No,
la
otra
fue
-que
está
explicado
en
cierta
medida
por
la
baja
concurrencia-
que
el
PN
se
equiparara;
la
proyección
del
escrutinio
lo
da
un
punto
por
encima
del
FA.
El
jueves
dijimos
que
en
las
últimas
encuestas
el
FA
se
venía
cayendo
fuerte
y
venía
creciendo
el
PN,
pero
aún
así,
si
hubiera
sido
voto
obligatorio,
el
escenario
de
preferencias
le
daba
una
holgura
al
FA
sobre
el
PN y
esto
no
se
dio.
Esto
es
una
gran
sorpresa,
y
tanto
es
así
que
analizado
individualmente
los
candidatos
resulta
que
el
candidato
más
votado
fue
Lacalle.
EC –
Esa
es
otra
lectura
que
hay
que
incorporar
y
que
hasta
ahora
no
habíamos
manejado.
Ahora
tú
estás
considerando
votos,
cuántos
votos
tuvo
cada
uno
de
los
precandidatos,
no
porcentajes
en
sus
respectivas
internas
sino
votos.
OAB
–
Votos
“contantes
y
sonantes”.
Está
primero
Lacalle
y
segundo
Mujica,
esto
es
absolutamente
inesperado,
y
Larrañaga
tuvo
más
votos
que
Astori.
Yo
creo
que
respecto
a la
parte
numérica,
la
parte
de
votación
de
la
gestión
de
ayer,
surgen
cosas
que
requieren
una
meditación
muy
fuerte
del
sistema
político
en
general
y
del
FA
en
particular.
Entre
aquel
FA
que
venía
holgadamente
camino
a
retener
el
gobierno
-pensemos
hace
dos
años-
y
este
FA
de
hoy
que
en
las
urnas
aparece
con
estas
dificultades
hay
un
cambio
de
escenario
extraordinariamente
fuerte.
EC –
Pero
si
comparamos
con
las
internas
del
2004,
¿cómo
largan
ahora
los
partidos
y
cómo
largaron
entonces?
OAB
– A
partir
de
los
números
larga
mucho
mejor
el
PN
que
en
aquella
oportunidad
y
larga
peor
el
Frente,
porque
el
Frente
en
aquella
oportunidad
no
había
tenido
ninguna
competencia,
era
una
convocatoria
a ir
a
votar
a un
partido
que
tenía
candidato
único
y
que
tenía
una
competencia
mucho
menos
atractiva
entre
los
sectores,
pero
ni
siquiera
esa
competencia
por
sectores
determinaba
nada.
No
había
ningún
órgano
que
se
creara
para
ningún
efecto
que
justificara
la
competencia
entre
los
sectores,
salvo
en
los
niveles
departamentales,
sobre
todo
algunos
departamentos
como
Maldonado,
Paysandú,
en
parte
quizás
Canelones,
que
la
competencia
del
27
de
junio
del
2004
podía
determinar
las
candidaturas
a la
intendencia.
Salvo
eso,
el
Frente
no
tenía
competencia.
Entonces,
que
el
Frente
hubiera
sacado
el
43%
en
2004,
un
punto
por
encima
del
PN,
sin
ninguna
competencia,
frente
a un
PN
con
intensísima
competencia,
era
un
golpe
para
el
Frente,
pero
el
golpe
para
el
Frente
fue
una
autoderrota
porque
se
puso
a sí
mismo
una
meta
que
no
cumplió,
pero
la
meta
nadie
se
la
exigía.
En
cambio,
ahora
el
FA
tenía
una
competencia
de
la
misma
intensidad
que
el
PN,
por
lo
tanto
no
hay
ninguna
razón
para
decir
“¿Por
qué
el
Frente
tenía
que
votar
mejor?”.
Tenía
que
votar
mejor
si
es
que
era
mejor,
si
tenía
más
votos,
acá
por
ahora
está
demostrando
algún
problema
serio,
yo
creo
que
esta
es
la
diferencia.
****
EC –
En
estos
primeros
minutos
tú
te
detenías
en
dos
grandes
sorpresas
que
tuvieron
las
internas:
la
baja
participación
por
un
lado
y
como
votaron
los
lemas.
¿Qué
más
para
estas
primeras
consideraciones?
OAB
–
Eso
es
lo
numérico,
después
está
lo
gestual.
Fue
muy
importante
lo
que
hizo
ayer
el
PN
en
dos
cosas.
Primero,
Jorge
Larrañaga,
que
el
tramo
final
de
la
campaña
electoral
lo
hizo
muy
ofuscado
y
además
muy
obsesionado
con
las
encuestas
y
ayer
señaló
que
habría
que
haberse
preocupado
más
por
otro
tipo
de
temas
que
por
las
encuestas.
Resulta
que
ayer,
si
bien
se
le
notaba
que
había
sufrido
un
golpe
-a
nadie
le
gusta
competir
y
salir
segundo-
se
le
vio
distendido
y
como
un
hombre
dispuesto
a
dar
-y
dio-
un
paso
extraordinariamente
fuerte
para
su
partido.
El
PN
ayer,
pasadas
las
22.00
horas,
da
toda
la
gestualidad
de
un
partido
que
se
siente
a sí
mismo
victorioso.
El
presidente
del
partido
junta
-como
ha
sido
ritual
ya
desde
1999-
a
los
precandidatos,
habla
el
presidente
del
Directorio,
habla
el
candidato
vencedor,
habla
el
segundo,
dice
que
acepta
ser
vicepresidente,
viene
el
abrazo,
y
queda
la
fórmula
armada.
Es
decir
que
el
PN
hizo
lo
que
nosotros
señalamos
que
era
el
deber
perfecto
para
salir
bien
y
terminó
cantando
el
himno
del
partido,
saliendo
al
balcón,
es
decir
todo
un
elemento
de
gestualidad
de
un
partido
que
le
da
la
señal
al
país
de
que
se
reconstruye,
con
un
discurso
de
unificación,
un
discurso
de
un
Lacalle
aplomado,
de
un
triunfo
que
lo
toma
con
mesura,
de
un
Larrañaga
que
se
distiende.
El
PN
hizo
los
deberes
para
arrancar
lo
mejor
posible
hacia
octubre.
Al
FA
realmente
le
faltó
eso,
el
FA
no
compuso
la
fórmula
presidencial
y
ahora
le
quedan
dos
caminos:
o
compone
rápidamente
la
fórmula
Mujica-Astori,
sobre
lo
que
hay
una
expectativa,
o
hará
otra
fórmula.
Pero
el
tema,
la
pregunta
que
se
hace
mucha
gente,
es:
si
la
fórmula
va a
terminar
siendo
Mujica-Astori
¿por
qué
demora?
Hay
una
serie
de
argumentaciones:
porque
hay
que
pactar,
porque
hay
que
discutir
temas,
es
decir
que
el
FA,
que
vive
diciendo
que
es
un
partido
organizado,
participativo,
que
tiene
un
Congreso,
un
Plenario
Nacional
que
se
vive
reuniendo,
llega
a
unas
elecciones
internas
y
recién
ahí
va a
discutir
su
programa
que
está
elaborado
en
un
congreso.
Esas
son
señales
para
decir
“perfecto,
el
FA
tiene
que
hacer
toda
una
elaboración
de
negociación
para
llegar
a
acuerdo
en
puntos
básicos
de
un
programa
de
gobierno”,
es
una
señal
que
no
es
muy
fuerte
para
motivar
y
convencer
a la
gente.
Da
la
sensación
de
un
‘tour
de
force’
antes
de
la
aceptación
o el
plasmar
una
fórmula.
Además,
yo
lo
decía
anoche
usando
una
palabra
ajedrecística,
el
PN
hizo
un ‘zugzwang’,
que
es
cuando
un
jugador
está
en
una
posición
que
mueve
y
obliga
al
otro
a
hacer
la
única
jugada
que
puede
hacer.
Es
decir
que
quien
tiene
iniciativa
está
obligando
a
las
movidas
del
otro.
Y el
PN
con
la
movida
de
ayer
obligó
al
FA
que,
si
comprende
efectivamente
la
situación,
esta
mañana
tendría
que
estar
armando
la
fórmula.
Cada
minuto
que
pase,
cuanto
más
se
discuta
una
negociación,
el
FA
da
una
señal
más
negativa
hacia
la
opinión
pública.
El
FA
tiene
que
darse
cuenta
de
que
en
este
momento
está
siendo
observado,
rindiendo
examen
ante
el
grueso
de
la
ciudadanía
en
general,
ante
todo
el
sector
que
se
quedó
en
su
casa,
en
particular
ante
todos
esos
que
dicen
“Yo
prefiero
al
FA”
y se
quedaron
en
la
casa.
Ante
toda
esa
gente
está
en
este
momento
en
el
centro
de
la
mira
y
tiene
que
resolver
rápidamente
la
situación
porque
el
PN
ya
empezó
el
camino
hacia
octubre
con
señales
muy
positivas
para
sí.
EC –
Sí,
hay
un
mensaje
que
llega
desde
la
audiencia
y
que
es
interesante
a
propósito
de
lo
que
implicó
para
el
PN
este
acuerdo
de
anoche.
Dice
Laura,
que
vive
en
el
Cordón:
“Acá,
cerca
de
18
de
Julio
y
Pablo
de
María
solo
festejaban
en
la
sede
de
Unidad
Nacional
y en
la
sede
de
la
lista
33,
ese
era
el
panorama
cuando
se
comenzaron
a
divulgar
los
resultados
de
la
interna.
Ahora
bien,
cuando
Larrañaga
aceptó
la
candidatura
a
vicepresidente,
salieron
a
festejar
todos,
se
fueron
los
de
la
40,
los
de
Gandini,
y
todos
los
blancos.
Hubo
una
verdadera
fiesta
por
18
de
Julio
con
bombos,
papelitos,
parlantes
con
música,
fue
impresionante”,
dice
esta
oyente.
OAB
–
Sí,
yo
cuando
ya
de
madrugada
salí
de
Canal
4,
por
la
zona
de
Pocitos
quedaban
los
restos
de
gente
festejando
muy
alegre,
y vi
algunos
autos
con
banderas
de
Larrañaga,
no
recuerdo
si
tenían
el
número
de
alguna
lista.
EC –
Pero
es
interesante
ese
detalle,
que
el
gesto
de
Larrañaga
permitió
que
terminaran
festejando
todos
los
blancos.
OAB
– Yo
lo
que
sentí
anoche,
lo
que
vi
-no
es
ninguna
muestra
representativa
lo
que
vi
desde
el
canal
hasta
mi
casa-
es
un
PN
que
se
sentía
victorioso,
con
esa
gestualidad
que
surgió
desde
el
Directorio
que
termina
cantando
el
himno
del
PN y
esa
salida
al
balcón
de
la
fórmula.
Eso
contrastaba
con
una
conferencia
del
FA
en
que
se
anunció
además
que
Astori
no
podía
recibir
en
la
casa,
es
decir,
Astori
está
enfermo,
tuvo
una
situación
de
salud
muy
delicada,
muy
fea,
pero
¿qué
problema
había
en
que
Mujica
y
Carámbula
fueran
a
saludarlo?
No
ocurrió
eso.
EC –
En
cuanto
al
PC,
¿cuáles
son
las
primeras
anotaciones?
OAB
– El
PC
salió
muy
bien
en
su
dimensión,
la
votación
de
ayer
determina
que
porcentualmente
votó
mejor
de
lo
que
venía.
Sin
duda
convocó
mucho
a su
gente,
Bordaberry
quedó
como
dueño
y
señor
del
partido,
hizo
además
un
gran
gesto
de
unidad
diciendo
que
la
fórmula
se
va a
elaborar
entre
todos.
Además
no
es
un
partido
que
quedó
con
una
mayoría
de
tres
cuartas
partes
y
una
minoría
de
un
cuarto
sino
con
una
mayoría
de
tres
cuartos
y
varias
minorías
–por
lo
menos
dos
de
un
octavo
cada
una–
lo
cual
le
da
todavía
un
peso
mayor
a
Bordaberry.
Sin
ninguna
duda
un
partido
que
quedó
absolutamente
renovado,
es
otro
hoy.
Esto
no
quiere
decir
que
es
diferente
a
sus
prácticamente
180
años
de
historia,
pero
inicia
claramente
una
etapa
diferente,
que
lo
posiciona
bien.
Esto
no
quiere
decir
que
electoralmente
vaya
a
tener
un
gran
salto,
hay
que
esperar
las
próximas
semanas
pero
probablemente
vote
en
el
orden
en
que
anda
votando,
pero
es
un
partido
que
puede
empezar
a
caminar
hacia
el
futuro
con
otro
optimismo
del
que
venía
hasta
este
momento.
EC –
En
cuanto
a
gestos,
en
la
casa
del
PC
se
hicieron
todos
los
que
había
que
hacer.
OAB
–
Absolutamente
todos.
EC –
Pedro
Bordaberry
fue
saludado
por
sus
competidores
en
la
interna,
también
incluso
por
el
secretario
general
Julio
María
Sanguinetti
y
por
el
doctor
Jorge
Batlle
que
también
se
hizo
presente,
estuvieron
esas
fotografías,
ahora
viene
el
tema
de
la
negociación
de
la
fórmula.
OAB
– Yo
creo
que
ahí
no
corresponde
la
palabra
negociación.
Primero
por
la
distancia,
pensar
que
se
arme
el
primero
y el
segundo
cuando
uno
tiene
el
75%
y el
otro
el
11%
no
es
obligatoriamente
así.
Me
parece
que
más
que
negociación
es
una
consulta
y
una
búsqueda
de
entendimiento
donde
seguramente
la
primer
jugada
le
corresponde
a
Bordaberry,
que
debería
decir
“Estoy
pensando
en
tal
o
tales
nombres,
¿cuál
es
la
opinión
de
ustedes?”.
Y
que
los
demás
digan:
“Mirá,
por
tal
lado
no,
por
tal
lado
sí”,
“bueno,
nos
ponemos
de
acuerdo
en
este
nombre”.
Pero
no
lo
veo
entrando
en
una
negociación
“uno-dos”.
Probablemente
el
candidato
a
vicepresidente
sea
un
nombre
más
afín
a
Bordaberry
o
algo
que
esté
de
repente
más
fuera
de
juego.
Pero
lo
importante
fue
el
gesto
de
Hierro,
de
Amorín,
de
Jorge
Batlle,
de
Sanguinetti
y de
Bordaberry
porque
hay
dos
cosas
difíciles
en
competencias
tan
fuertes
como
esta:
una
es
asumir
la
derrota
sin
rencor,
pero
otra
es
saber
ganar.
Acá
hemos
tenido
veces
en
que
el
ganador
se
salió
de
madre
en
su
triunfo
y lo
arruinó.
Es
decir
que
la
mesura
del
que
gana
es
muy
importante,
y se
vio
anoche
en
los
tres
partidos.
Entonces
yo
creo
que
el
PC
sale
bien.