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LOS
URUGUAYOS RECIBEN EL 2001 CON LA ESPERANZA QUE SEA UN
BUEN AÑO
Casi siempre ocurre
que la gente tiene una visión más positiva de sí
misma que del país, pero este año la diferencia de
perspectivas es extremadamente fuerte: mientras hay
consenso en que la situación del país en el año
2000 fue muy mala, promedialmente se lo considera un
año ni bueno ni malo en lo personal. Exactamente una
tercera parte considera que 2000 fue bueno para sí
mismo, otro tercio que fue malo y el tercio restante
que no fue ni lo uno ni lo otro. Respecto al país,
los dos tercios consideran que fue un año malo o muy
malo, y tan sólo el 8% se anima a calificarlo de
bueno. Para el año que viene las expectativas son
muy optimistas, tanto para el país como en mayor
grado en lo personal.
Desocupación y crisis
La desocupación y
la crisis económica son los dos elementos señalados
como los motivantes de esa mala situación nacional.
El reducido grupo de
personas con visión positiva fundamenta esta actitud
en una fuerte confianza en el gobierno, en que el país
va por buen camino y en que se están haciendo las
cosas bien. Para el año que viene seis de cada 10
esperan un buen año; la mitad de ellos lo hacen en
base a firmes convicciones por el resultado de la política
de gobierno o mejoramiento del contexto internacional
o un incremento de las inversiones externas, pero la
otra mitad cree en un mejor 2001 por puro optimismo:
tener esperanzas de un cambio, por ser optimistas,
porque algo tiene que cambiar, porque peor no puede
ser.
Optimistas y pesimistas
La visión global de
la sociedad es de un año muy malo (16 puntos en un
total de 100), pero es mucho más negativa en
Montevideo que en el interior (14 puntos contra 18).
Las personas de 61 años de edad en adelante son algo
menos negativas que el resto (23 puntos contra 14 y
15 los otros tramos de edad).
No hay diferencias
en la percepción del año 2000 entre los cuatro
niveles socioeconómicos, pero en las expectativas
para el año 2001 hay mayor optimismo en el nivel
bajo. Jubilados, pensionistas y amas de casa son más
optimistas que el resto de los que realizan otras
actividades, tanto en la visión del año que termina
como en las perspectivas para el venidero. Las
mujeres tienen peor visión del año 2000 que los
hombres pero mayores expectativas.
Según el color político
Hay un tema que
levanta una gran interrogante, que es la relación
entre la adhesión política de la gente y su
percepción del país y de sí mismos.
Los frenteamplistas
tienen la visión más acentuadamente negativa sobre
lo ocurrido en el año y a su vez tienen menores
expectativas para el año que viene. Si bien no hay
diferencias demasiado fuertes entre los partidos
tradicionales, tienen un poco mejor visión del año
y un poco más de expectativas los colorados que los
blancos.
Caben dos
interpretaciones. Una es que la adhesión política
es la que fundamenta las visiones: los
frenteamplistas van a tender a ver siempre peor al país,
a la sociedad y al gobierno que los blancos y los
colorados, y entre éstos va a haber una mejor visión
de quienes son partidarios del partido del presidente
de turno.
La otra interpretación
es a la inversa: el ver mal al país, a la sociedad o
al gobierno lleva a la gente a ser frenteamplista, el
tener una visión mejor del país o de la gente los
lleva a ser blancos o colorados.
Son pocos los temas
en que la filiación política deje de ser la clave
de la división de opiniones entre los uruguayos.
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