|
LA
IGLESIA CATOLICA TIENE UNA IMAGEN MUY ALTA FRENTE A
LA POBLACION DEL PAIS
La relación de la
sociedad uruguaya con la Iglesia Católica es
ambivalente. Por un lado, los uruguayos se
manifiestan mayoritariamente como personas poco o
nada religiosas, y por otro, una clara mayoría se
define como católica. La Iglesia como tal recibe una
muy elevada opinión favorable de los uruguayos,
mucho más que muy buena, con un puntaje de 74 puntos
sobre un total de 100. En tanto el 64% tiene una
opinión positiva de la Iglesia, solamente el 12%
emite un juicio negativo.
Al definir a qué
religión pertenecen o cuál es su actitud religiosa,
la gente de este país manifiesta ser: católicos
56%, otras religiones cristianas 7%, cristianos sin
adherir a ninguna religión en particular 8%,
religiones no cristianas 1%, creyentes sin religión
12% y no creyentes 16%.
De aquí surge que
el 64% de los uruguayos se considera perteneciente a
una religión, que el 71% se siente cristiano y que
el 84% cree en Dios o en un ser superior (un estudio
completo sobre pertenencia religiosa puede verse en
el suplemento Fin de Semana de El Observador, del 7
de noviembre de 2000).
Los católicos, a su
vez, presentan una gama muy grande respecto a su
religiosidad. Medida ésta exclusivamente por la
autodefinición de la gente, surge la siguiente
escalera: muy religiosos 4%; bastante 14%, más o
menos 18%, poco 14% y nada religiosos 6%.
Agrupados en tres
categorías, resulta que los católicos de alta
religiosidad (muy religiosos o bastante) son el 18%
del país, los más o menos religiosos otro 18% y los
católicos de baja religiosidad (poco o nada) son un
20% (un estudio completo sobre religiosidad puede
verse en el suplemento Fin de Semana de El Observador
del 14 de noviembre de 2000).
Sobre este trasfondo
relativamente contradictorio y ambivalente se
proyecta la imagen de la Iglesia Católica. Su punto
básico de sustentación es bajo, pues puede ser tan
sólo el 18% de los católicos de alta religiosidad,
o más genéricamente el 56% de todos los
autodefinidos como católicos. Las personas que
tienen una imagen muy buena o buena de la institución
son el 64% (por tanto, más que todos los católicos
juntos); los que tienen una mala imagen de la Iglesia
son el 12% (equivale a las tres cuartas partes de los
no creyentes; o es igual a la tercera parte de las
personas que no adhieren a ninguna religión). Desde
cualquier ángulo que se mire, la imagen de la
Iglesia trasciende pues las fronteras de sus propios
seguidores y es bien vista en los sectores más
lejanos a ella, como pueden ser las personas sin
religión o los no creyentes.
A partir de que la
imagen es buena para todos los segmentos de la
sociedad se pueden ver los puntos más fuertes y los
menos fuertes. Es más alta la imagen en el interior
que en Montevideo (82 puntos contra 64) y en las
mujeres que entre los hombres (78 puntos contra 70).
El nivel socioeconómico bajo tiene una imagen
excelente (85 puntos) contra 72 a 74 puntos de los
niveles intermedios (medio, semibajo) y 70 puntos del
nivel alto.
Entre las distintas
edades las mayores fortalezas de la Iglesia están,
en primer lugar, en los adultos mayores y de tercera
edad (personas de 61 años en adelante) y luego en
los jóvenes (15 a 30 años). Su punto menos fuerte
está en los adultos medios. Esto sugiere que en el
tiempo puede generarse una tendencia a un mayor
fortalecimiento de su imagen si continúa esta
tendencia de que los jóvenes perciben una mejor
imagen que sus mayores inmediatos.
Los blancos tienen
una imagen excelente de la Iglesia (85 puntos) así
como los colorados y los independientes con un
puntaje algo menor (82 y 81 puntos, respectivamente).
Los frenteamplistas la califican como muy buena (63
puntos).
Hay una relación
bastante directa entre el eje izquierda-derecha y la
menor o mayor imagen de la Iglesia Católica. Los
puntajes son los siguientes: izquierda pura 54,
izquierda moderada 60, centro 82, derecha moderada
81, derecha pura 86. Este eje izquierda-derecha se
construye con una autoubicación de la gente dentro
del mismo.
|