La gente percibe que con los cambios anunciados pagará más IVA

Fuerte mayoría en contra de la unificación de la tasa del IVA

El desacuerdo con la unificación del IVA y la percepción de que se pasará a pagar más impuesto es dominante en Montevideo y en el interior, en todos los tramos de edad, en ambos sexos, entre frenteamplistas, blancos e independientes, y en los niveles socioeconómicos alto, medio y semibajo. Entre los colorados y en el nivel semibajo hay un leve predominio del apoyo a la reforma impositiva, aunque también creen que habrá que pagar más IVA.

Si hay algo claro es que a nadie le gusta pagar impuestos, lo considerará más necesario o menos, más justo o injusto, pero gustar, no. Hasta el punto que en referendos, tanto nacionales como municipales, no se permite recurrir contra normas que establezcan o modifiquen gravámenes. Pero la reforma del Impuesto al Valor Agregado (IVA) ha sido presentado no como un aumento impositivo, sino como un cambio. La tasa básico que afecta a la gran mayoría de los productos y servicios bajaría del 23% al 19%, mientras que la tasa mínima se eliminaría, lo que en los hechos significa subirla del actual 14% al proyectado nivel único del 19%; y otros productos exonerados de IVA pasarían a pagar el 19%, es decir, una suba de 19 puntos.

Cuando unos impuestos suben y otros bajan, lo que en definitiva importa son dos cosas: el balance global, que es lo que determina como impacto sobre el conjunto de la población, y el balance específico para cada segmento, en particular para cada nivel socioeconómico.

El balance específico no es menor, pues cada nivel socioeconómico tiene un tipo de consumo diferente, la canasta de los niveles bajos pesan mucho más en comida y boleto que la de los niveles altos, y en ésta pesa más el consumo de bienes de alto precio y comidas fuera del hogar. Eso determina que el impacto del cambio en la tributación del IVA afecte de manera diferente a unos y a otros. Precisamente un problema de la generalización del IVA es el aumento sobre bienes de consumo popular como el boleto, la carne, los medicamentos y las cuotas mutuales.

Cuando el tema todavía no ha sido presentado en detalle, la reacción frente a los anuncios genéricos es fuertemente negativa. Se divida la sociedad por donde se la divida, la mayoría inequívoca cree que la unificación va a suponer el pago de mayores impuestos, y paralelamente el incremento de precios. La diferencia que ocurre es que mientras los que creen que esto desemboca en un aumento impositivo son el 76% entre los frenteamplistas, bajan al 49% entre los colorados. A la inversa, los que perciben que se pagará menos IVA son el 5% entre los frenteamplistas y el 12% entre los colorados.

La sensación que el anuncio gubernamental lleva a un incremento en la tributación es más fuerte entre los frenteamplistas, la gente del interior, los niveles socioeconómicos intermedios (el medio y el semibajo), entre las mujeres y los adultos medios (personas de 31 a 60 años de edad). La percepción comparativamente más suave, aunque contundente, se da entre los colorados, los hombres, los habitantes de la capital, los jóvenes (15 a 30 años) y los niveles socioeconómicos extremos (alto puro y bajo puro). La menor diferencia entre las dos visiones opuestas (los colorados) es de 47 puntos (59% cree que se pagará más IVA, 12% que se pagará menos). La mayor diferencia es de 71 puntos (frenteamplistas: 76% piensa que pagará más, 5% que pagará menos). La conclusión es muy clara: la abrumadora mayoría de los uruguayos estima que la unificación del IVA significa a la postre un aumento del impuesto.

A pesar de ello, el acuerdo con la medida es mayor de lo sugerido, ya que mientras sólo el 12% piensa que se pagará menos y otro 9% que se pagará lo mismo (sumados dan un 22%), el total de gente de acuerdo con la unificación es el 30%. El desacuerdo predomina en todos los segmentos, con dos excepciones: los colorados (donde por 14 puntos de diferencia se impone el apoyo) y el nivel bajo (donde el acuerdo aventaja al desacuerdo por 9 puntos). En el resto se impone una visión de desacuerdo y en términos bastante claros. El mayor desacuerdo aparece entre los frenteamplistas y el nivel semibajo, el menor (aunque fuerte, con una diferencia de 18 puntos entre contrarios y partidarios) se da entre las personas mayores (61 años en adelante).

Desde el punto de vista de la reacción de la opinión pública, el tema tiene poco margen de aceptación. Salvo que se realizase un nuevo lanzamiento de la iniciativa, con una mayor clarificación de efectos y el resultado que pudiese demostrar fuese contrario a las creencias de la gente.

 

Publicado en diario El Observador
setiembre 30 - 2001