EMILIANO
COTELO:
A
casi
un
año
de
las
últimas
elecciones
nacionales,
¿cómo
se
distribuye
la
preferencia
política
de
los
uruguayos?
¿Se
han
producido
cambios?
¿Cuánto
logra
captar
el
Frente
Amplio
del
excepcional
estado
de
apoyo
de
la
gente
al
Gobierno?
Hoy
volvemos
al
espacio
mensual
“La
Opinión
Pública”,
a
cargo
del
politólogo
Oscar
Bottinelli,
director
general
de
Factum.
¿Cómo
se
distribuyen
las
preferencias
políticas
de
los
uruguayos?
Ese
es
el
tema
en
base
a
los
números
más
recientes
de
la
última
Encuesta
Nacional
Factum.
***
EC –
¿Cómo
empezamos?
OSCAR
A.
BOTTINELLI:
La
mejor
forma
de
medir
cómo
se
manifiestan
las
preferencias
es
establecer
el
imaginario
de
que
haya
elecciones
ahora,
el
próximo
domingo.
Hay
un
tema
que
es
muy
importante
resaltar:
cuál
es
la
diferencia
entre
manifestar
la
preferencia
por
un
partido
o
por
otro,
o
manifestar
la
aprobación
de
un
Gobierno.
Uno
puede
aprobar
a
este
Gobierno
y
además
al
anterior
y
además
al
de
los
colorados
y
además
al
de
los
blancos;
o
desaprobar
a
todos.
Pero
cuando
se
pide
preferencia
por
un
partido
–en
un
país
que
hay
cinco–,
cuando
se
vota,
la
adhesión
a
uno
es
excluyente
de
la
adhesión
a
los
demás.
No
es
así
cuando
yo
apoyo
lo
que
hizo
Batlle,
lo
que
hizo
Sanguinetti,
lo
que
hizo
Lacalle,
lo
que
hizo
Vázquez,
lo
que
hizo
Mujica;
o no
apoyo
a
ninguno.
En
cambio,
en
los
partidos
si
apoyo
a
uno
se
terminó.
Entonces,
a
veces
los
presidentes
pueden
tener
niveles
de
aprobación
que
no
necesariamente
después
se
van
a
traducir
en
captación
de
preferencias
o
captación
de
voto
porque
ahí
es
la
inclinación
exclusivamente
por
alguien,
o
por
algún
partido,
con
exclusión
de
los
demás.
Por
supuesto
que
no
hay
elecciones
ni
campaña
electoral.
Por
tanto,
no
es
un
pronóstico
de
resultado
electoral
sino
la
medición
del
estado
de
las
preferencias
de
la
gente
en
un
momento
determinado,
que
sirve
y
mucho
para
medir
el
clima
político.
EC –
¿Cómo
es
la
ficha
técnica?
OAB
–
Este
estudio
no
presenta
novedades
en
cuanto
a su
metodología.
Se
viene
realizando
con
pequeños
ajustes
desde
hace
21
años
y se
viene
presentando
aquí
En
Perspectiva
desde
fines
de
1992.
Los
datos
que
vamos
a
presentar
corresponden
a la
Encuesta
Nacional
Factum
del
bimestre
agosto-setiembre.
Es
un
sondeo
permanente,
independiente,
representativo
del
100%
del
país
tanto
urbano
como
rural
y se
realiza
sobre
968
entrevistas.
La
pregunta
base
de
este
estudio
es:
“En
general
la
gente
está
un
poco
cansada
del
tema
elecciones.
A
pesar
de
ello
imagine
que
haya
elecciones
de
presidente
y
parlamento
el
próximo
domingo.
¿A
qué
partido
político
votaría?”.
El
margen
de
error
estadístico,
para
el
total
de
la
muestra
y
para
la
hipótesis
más
desfavorable
(p.q=0,5),
con
un
nivel
de
confianza
del
95%,
es
+/-
3,2%.
Ello
quiere
decir
que
en
19
de
cada
20
casos
los
datos
estarán
dentro
de
estos
parámetros.
EC –
Los
resultados
son
los
siguientes.
Votaría
por:
Frente
Amplio
49%.
Partido
Nacional
22%.
Partido
Colorado
13%.
Partido
Independiente
algo
más
de 1
y
medio
por
ciento.
Asamblea
Popular
menos
del
1%
por
ciento.
En
blanco/anulado
5%.
No
sabe/no
contesta
9%.
OAB
–
Una
forma
de
leer
estos
datos
es
en
comparación
con
el
resultado
de
las
pasadas
elecciones
nacionales.
Nos
encontramos
con
las
siguientes
variaciones:
el
Frente
Amplio
(FA)
aparece
un
punto
por
encima
de
su
votación.
Tomando
en
cuenta
que
hay
redondeo
de
decimales
y
los
márgenes
de
error,
se
puede
decir
que
está
prácticamente
igual
o
apenas
mejor.
No
tiene
pérdida
alguna,
pero
la
excepcional
aprobación
que
tiene
el
presidente
y el
Gobierno
no
se
traduce
en
forma
significativa
en
captación
de
votos.
EC –
Sí,
recordemos,
¿en
cuánto
anda
la
aprobación?
OAB
– La
aprobación
varía
según
las
distintas
encuestas,
según
los
distintos
momentos,
pero
anda
cerca
del
70%,
en
algunos
casos
más.
Es
mucho
más
de
lo
que
había
registrado
Vázquez
en
la
misma
época.
EC –
Y si
pasamos
a
mirar
ahora
a
los
partidos
tradicionales
los
dos
aparecen
claramente
por
debajo
de
su
votación
en
las
últimas
elecciones.
¿Cómo
es
esto
y
qué
quiere
decir?
OAB
– El
Partido
Nacional
(PN)
logra
hoy
una
preferencia
del
22%
y
obtuvo
una
votación
del
29%.
Está
7
puntos
por
debajo.
El
Partido
Colorado
(PC)
logra
hoy
una
preferencia
del
13%
y
obtuvo
una
votación
del
17%.
Está
4
puntos
por
debajo.
Pero
antes
de
seguir
es
bueno
explorar
por
dentro
de
la
gente
indefinida,
la
gente
que
no
sabe
o no
contesta,
que
son
un
9%
del
total.
Allí
se
encuentran
dos
tipos
de
comportamiento:
un
3%
está
indefinido
pero
exclusivamente
al
interior
de
los
partidos
tradicionales,
entre
blancos
y
colorados.
Es
decir
que
ese
espacio
macro
–blancos
más
colorados–
es
más
que
la
suma
del
PN
más
el
PC
en
este
momento.
Luego
queda
un
6%
que
tiene
una
indefinición
total,
entre
todos.
Entonces,
como
primera
aproximación,
los
partidos
tradicionales
caen
11
puntos
en
conjunto:
7 el
PN y
4 el
PC.
Sin
embargo,
en
realidad
la
caída
es
menor,
de
solo
8
puntos,
porque
hay
3
puntos
que
prefiere
a
algún
partido
tradicional
sin
decidirse
hoy
ni
por
uno
ni
por
otro.
El
total
de
los
partidos
tradicionales
fue
46%
en
las
elecciones
y
hoy
es
38%:
22
del
PN,
13
del
PC y
3
indefinidos
entre
uno
y
otro.
En
cuanto
a
los
demás
partidos,
el
Partido
Independiente
(PI)
está
en
los
dos
tercios
de
su
votación
y
Asamblea
Popular
prácticamente
en
el
mismo
nivel
en
que
votó.
Esto
es
una
forma
de
ver
el
movimiento
de
los
partidos
comparado
con
la
elección.
EC –
¿Hay
otra
forma
de
ver
el
movimiento
de
los
partidos?
OAB
–
Sí.
Es
comparar
esta
encuesta
con
la
encuesta
realizada
hace
cinco
años,
a la
misma
distancia
de
las
elecciones
y a
la
misma
altura
del
periodo
de
Gobierno.
¿Qué
se
puede
ver
ahí?
Que
el
FA
hoy
está
en
el
49%
y
hace
5
años
estaba
en
el
51%,
dos
puntos
por
debajo,
que
son
más
o
menos
los
dos
puntos
que
perdió
entre
las
elecciones
de
2004
y
las
de
2009;
recordemos
que
había
votado
mejor
en
2004
que
en
2009,
tanto
que
no
hubo
balotaje
en
2004
y sí
ahora.
El
comportamiento
es
absolutamente
regular,
ha
habido
una
pequeña
pérdida
y
esa
pequeña
pérdida
se
ha
consolidado.
El
PN
está
hoy
en
el
22%
y
hace
cinco
años
estaba
en
el
22%.
Es
decir,
mirado
encuesta
con
encuesta
el
PN
no
registra
caída
alguna.
Es
clarísimo
que
es
un
partido
que
en
el
periodo
interlectoral
está
por
debajo
de
lo
que
puede
llegar
a
lograr
en
las
elecciones.
El
PC
está
en
el
13%
y
hace
5
años
estaba
en
el
10%.
Es
decir
que
acá
el
PC
consolida
un
crecimiento
en
relación
a
2005
que
se
verificó
en
las
elecciones.
Naturalmente
registra
menos
de
la
diferencia
electoral,
dentro
de
2004
y
2009
creció
7
puntos
y en
las
encuestas
está
creciendo
sólo
3.
Pero
también
en
2005
está
en
el
mismo
porcentaje
que
había
votado,
lo
que
marca
un
relativo
piso
del
PC,
y
hoy
está
4
puntos
por
debajo.
Se
mire
por
donde
se
lo
mire,
el
PC
está
por
debajo
de
la
performance
que
obtuvo
en
octubre
del
año
pasado.
Es
mejor
que
lo
que
venía,
es
un
partido
que
ha
crecido
pero
que
tiene
un
área
de
potencial
crecimiento
que
depende
mucho
del
juego
de
captación
entre
PN y
PC
EC –
¿Algún
otro
elemento
relevante?
OAB
–
Sí,
uno
muy
relevante.
La
gente
que
hoy
votaría
en
blanco
o
anulado
es
el
5%.
En
las
pasadas
elecciones
fue
menos
del
3%;
en
2004
fue
del
2 y
medio
por
ciento.
Lo
histórico
en
Uruguay
es
que
oscile
entre
el
2% y
el
3%.
En
la
encuesta
de
hace
5
años
estaba
en
el
2%,
es
decir,
dentro
de
la
franja
normal.
Sin
embargo,
ahora
está
en
el
5% y
esto
viene
después
de
unas
elecciones
departamentales
en
que
por
primera
vez
en
los
últimos
70
años
superó
el
10%.
Hay
que
atender
que
hay
varias
señales
de
alerta
para
el
sistema
político,
que
uno
no
ve
que
se
atiendan
debidamente:
en
las
elecciones
preliminares
de
junio,
en
las
mal
llamadas
“elecciones
internas”,
cada
vez
va a
votar
menos
gente;
en
las
únicas
elecciones
de
concurrencia
voluntaria
más
de
la
mitad
del
electorado
se
queda
en
casa
y no
responde
a la
convocatoria
de
partidos
y
dirigentes;
el
voto
en
blanco
y
anulado
se
incrementa
y
por
primera
vez
se
registra
en
encuestas
niveles
altos
en
el
comienzo
de
un
Gobierno
hacia
el
voto
en
blanco
y
anulado.
***
EC –
¿Qué
conclusiones
se
pueden
extraer
de
todos
estos
datos?
OAB
–
Hay
varias
conclusiones
significativas,
o al
menos
datos
que
obligan
a
seguir
prestando
atención:
Primero,
el
Gobierno
y el
presidente
tienen
un
apoyo
de
opinión
pública
que
no
se
traduce
en
preferencia
o
voto
por
el
FA.
Lo
mismo
pasó
en
el
periodo
anterior,
que
una
extraordinaria
aprobación
del
desempeño
de
Tabaré
Vázquez
no
pudo
impedir
que
el
FA
perdiese
votos
y
bancas.
Parecería
que
el
FA
tiene
el
mayor
viento
a
favor,
y no
logra
capitalizar
eso,
sino
que,
al
revés,
tiene
serios
riesgos
de
caída.
Segundo,
los
partidos
tradicionales
tienen
un
espacio
sólido
de
opinión
pero
muy
inferior
a la
votación
que
obtienen.
Esto
quiere
decir
que
hay
un
sector
de
la
sociedad
que
revalida
el
apoyo
a
los
blancos,
a
los
colorados
o a
los
partidos
tradicionales
como
conjunto,
como
decisión
puntual
de
cada
elección.
Que
sin
duda
juzga
lo
que
hace
cada
partido,
cómo
se
presenta,
quién
lidera,
qué
hace
ese
líder,
qué
plantea,
elección
a
elección
y
luego
tiene
una
actitud
de
retraimiento.
Es
un
tema
que
los
partidos
tradicionales
tienen
que
prestarle
atención.
Tercero,
entre
los
partidos
tradicionales
sigue
habiendo
una
fuerte
diferencia
de
dos
a
uno,
en
términos
gruesos,
a
favor
del
PN
sobre
el
PC.
Esta
diferencia
hoy
es
algo
menor
que
hace
5
años,
pero
en
líneas
gruesas
se
mantiene.
Cuarto,
el
crecimiento
del
voto
en
blanco
o
anulado,
del
voto
refractario,
es
un
alerta
a la
que
hay
que
prestarle
atención.
EC –
¿Cómo
juegan
las
personalidades,
los
liderazgos?
OAB
– El
FA
tiene
el
problema
de
todo
partido
oficialista.
En
los
primeros
cuatro
años
de
Gobierno
la
figura
más
importante
es
el
presidente
de
la
República,
que
en
el
último
año
pierde
un
poco
de
peso
y
además
no
puede
ser
reelegido.
Por
tanto,
las
preferencias
personales
tienen
ese
problema,
el
de
un
referente;
a
veces
el
máximo
referente
del
momento
está
fuera
de
juego,
fuera
de
la
canasta
de
opciones.
Con
ese
problema
y
esa
reserva,
hoy
de
cada
10
personas
que
se
inclinan
por
el
FA,
5
prefieren
un
retorno
de
Tabaré
Vázquez,
2
prefieren
a
Danilo
Astori
y 3
prefieren
a
otras
figuras
o no
expresan
preferencias.
EC –
¿Y
entre
los
blancos
y
colorados?
OAB
– Al
interior
el
PN
hay
una
situación
en
términos
históricos
bastante
estable.
Por
ahora
sigue
planteada
la
dicotomía
Lacalle-Larrañaga.
De
cada
3
personas
que
prefieren
al
Partido
Nacional,
1 se
inclina
por
Lacalle,
1 se
inclina
por
Larrañaga
y la
tercera
o no
tiene
preferencia
o
prefiere
a
una
canasta
de
varios
nombres,
algunos
nuevos
y
otros
que
ya
estuvieron
en
liza
en
el
periodo
anterior.
EC –
¿Y
entre
los
colorados?
OAB
– Al
interior
del
Partido
Colorado
no
hay
competencia
alguna
de
nivel
presidencial.
Es
hegemónica
la
preferencia
por
Pedro
Bordaberry,
por
el
cual
se
inclinan
5 de
cada
6
colorados.
EC –
¿Alguna
otra
conclusión?
OAB
–
Este
es
un
primer
diseño
de
cómo
están
las
preferencias
de
la
ciudadanía
cuando
ha
transcurrido
un
año
de
las
pasadas
elecciones
y
restan
cuatro
para
las
siguientes.
Lo
que
se
observa
es
una
situación
bastante
congelada,
tanto
en
adhesión
a
partidos
como
a
personas.
No
solo
está
en
grandes
números
congelado
en
relación
al
año
pasado,
sino
más
aún
en
relación
al
estado
de
la
opinión
pública
cinco
años
atrás.
Usé
la
palabra
congelado.
También
se
puede
ver
como
estable.
Como
el
producto
de
un
país
muy
estable,
con
pocos
vaivenes,
con
pocos
sobresaltos,
sin
grandes
sorpresas.
***
EC –
Con
el
espacio
“La
Opinión
Pública”
y
una
nueva
encuesta
de
Factum
nos
reencontraremos
el
próximo
mes,
el
viernes
5 de
noviembre.
Pero
antes,
dentro
de
dos
semanas,
el
viernes
15
de
octubre,
en
espectador.com
se
publicará
el
análisis
político
mensual
del
politólogo
Oscar
Bottinelli.