Para empezar debemos
remontarnos a la campaña electoral. Después de las
llamadas elecciones internas del 28 de junio de 2009
-en que se produce el triunfo de Mujica sobre
Astori- hay unos largos días de negociación, de
cierta tensión, que termina finalmente con la
conformación de la fórmula Mujica-Astori. Esta
fórmula se lanza prácticamente en los primeros días
de agosto, en un evento en el Radisson organizado
entre otros por Factum, cuando ambos vuelven de
visitar a Lula, en ese entonces presidente de
Brasil. Allí queda claro algo que va a ser la
constante de la campaña electoral: la fórmula
aparece como una competencia presidencial por parte
de un binomio, no solamente de un candidato
presidencial y además que anuncia una especie de
co-gobierno, sin duda en que el presidente es el
número uno y el vice el número dos, pero ambos en la
conducción; y Danilo Astori en el papel de conductor
económico, la cabeza de la construcción económica.
Esto pareció confirmado
con más fuerza aún con dos hechos: Uno, en la
designación de Fernando Lorenzo como ministro de
economía, que fue el jefe de la campaña electoral de
Astori. Y dos, en una conferencia en el Hotel Conrad
de Punta del Este, donde participan Mujica y Astori
ante empresarios -la mayoría argentinos- organizado
por la Cámara de Comercio Uruguayo-Argentina; allí
Astori es quien anuncia la línea económica del nuevo
gobierno, pese a que ya estaba nombrado el que iba a
asumir como ministro de economía.
Resulta que desde
entonces -desde la asunción del nuevo gobierno- vino
un largo silencio de Astori, su casi total
desaparición de escena. La excepción fue cuando en
algún momento su voz fue necesaria para apuntalar a
un equipo económico cuestionado desde adentro del
Frente Amplio; es decir, cuando los embates que
estaba recibiendo el equipo económico desde la
interna frenteamplista obligó a salir con mucha
fuerza en su respaldo al vicepresidente de la
República
Ahora bien, el tema
central son las señales de nerviosismo que
aparecieron por la discusión en el oficialismo de
cambios en el sistema tributario. Pero no hay que
olvidar que el propio equipo económico -apenas
asumido- empezó a dar señales de cambios en la
política tributaria. Estos anuncios paulatinamente
generaron temor y generaron nerviosismo en los
inversores. El más significativo de esos anuncios
-porque significaba un cambio de filosofía del
Uruguay de varias décadas- era gravar los depósitos
en el exterior. El tema es muy complicado, muy largo
para explicar, aparte de que no soy economista ni
tributarista. Pero en general hay dos grandes
teorías: las que consideran que se grava todo lo que
tiene una persona en el mundo por parte del país
donde vive o que se grava lo que, solo se produce en
ese país; esta última fue la tesis tradicional de
Uruguay y también por ejemplo de Francia; la otra es
la tésis más generalalizada en Europa, Ahora aquí en
Uruguay se entró en algo mixto, al establkecer
gravámenes a patrimonio y renta en el exterior.
Desde el punto de vista
política apareció como un intento del nuevo equipo
económico de buscar una aproximación entre la línea
que podemos llamarle ortodoxa de Danilo Astori y los
reclamos que ya empezaban en ese momento básicamente
de la bancada del MPP o de la 609. El que buscaba
empezar a dar señales de aflojamiento de esa
ortodoxia en aras de una mayor síntesis de las
distintas posturas frenteamplistas, concretamente
con el poner impuestos a los depósitos en el
exterior de los uruguayos y de los extranjeros
residentes en el Uruguay, en dos regímenes
distintos, con un tratamiento para los ciudadanos
uruguayos y otro más light para los extranjeros
residentes en el país.
Bueno, esto generó un
enredo en el propio gobierno, del que no ha
encontrado como salir. Porque a la vez Mujica dice:
"Les pido que vengan a vivir al Uruguay ... que país
maravilloso para venir”. Pero ojo, al venir acá,
sobre todo lo que usted ya tiene de antes, que está
en el exterior, le vamos a poner impuestos,
complementa el gobierno. Lo cuál es esperar que se
le conteste: mire, muchas gracias por su invitación,
pero déjelo para otra oportunidad. Esto lo reconoció
el miércoles en ADM, el ministro de economía: que
tienen que buscar una solución: la verdad es que dio
la impresión de que todavía no la tienen, que manejó
alguna cosa media provisorio que tampoco cierra del
todo.
Bien, después el equipo
económico plantea más cambios, la rebaja general o
selectiva el IVA; hablaron de las dos cosas o de la
devolución del IVA de determinada gente, en
determinadas condiciones. Esto desata en el Frente
Amplio el debate donde surge -de sectores con ideas
más, más fuertes, de izquierda más nítida,más
combativa digamos, o más sustantiva- planteos de
fuertes cambios tributarios. Es decir, en definitiva
lo que buscan es un fuerte cambio en la orientación:
más impuestos al agro, aumento de impuestos a las
empresas, aumento al impuesto de los dividendos que
generan las sociedades anónimas, aumento del IRPF a
la parte más alta de la franja más alta. Este debate
empezó a generar muchas inquietudes en mucha gente;
surgió la necesidad de plantear: ¿se ratifica la
línea económica o acá vienen cambios de fondo?.
Entonces apareció la necesidad de definir el tema,
especialmente porque era muy clara la señal de
nerviosismo que venía de la vereda de enfrente, de
los inversores en el Uruguay. Y para dar claras
señales en medio de este río revuelto, fue que se
hace esta segunda convocatoria en el Conrad, 14
meses después de la primera, convocada también por
la Cámara de Comercio Uruguayo-Argentina .
¿Qué señales dio este
encuentro? La primera señala es mediante un hecho,
que es el título de este espacio: el que habló para
dar la posición del gobierno fue el vicepresidente
Astori, es decir, se vuelve a la imagen de la
campaña electoral y de la etapa de transición, se
retoma la imagen de que cuando se va a dar una señal
fuerte de cuál es la línea económica reaparece el
vicepresidente de la República, el que fue ministro
de economía en los cinco años anteriores y que en la
campaña electoral fue puntal en la credibilidad
económica de la fórmula Mujica-Astori. Este hecho es
una señal extraordinariamente fuerte. Yo diría que
mucho más importante que todo lo que se dijo, fue el
hecho de quién lo dijo, y sobre todo porque una vez
que habla Astori, no habla el ministro de economía.
El presidente Mujica habla luego, largo,
improvisado, en su estilo, diciendo cosas en la
misma línea, de hecho ratificando lo que dijo
Astori, transmitiendo un mismo mensaje: Lo cual
notoriamente ha generado un gran entusiasmo en los
inversores -que se ha notado especialmente en
Argentina-, se ha visto ese gran entusiasmo en los
medios de comunicación, se ha visto en los ámbitos
empresarios. La señal es: se vuelve al esquema de
comienzos del gobierno. Luego Astori despejó
específicamente las dudas: no caben dudas en las
reglas de juego, no se modifican. Claramente que las
ratifica el miércoles en ADM, el ministro de
economía Fernando Lorenzo. Y Astori categóricamente
dijo, no va a haber cambios, puede haber cambios
menores dentro de la misma línea, ajustes de
ejecución, de implementación, pero no cambios de
línea. Entonces hay que destacar otra señal muy
importante del presidente de la República: no sólo
ratifica a Astori, sino que da un mensaje muy fuerte
-no a los que estaban ahi, sino a su gente, a la que
está nerviosa pidiendo cambios de mayor
profundización de la izquierda, mayor profundización
del gobierno- diciendo; se nos abre en el mundo un
escenario imprevisible, no sabemos qué va a afectar
la crisis de Japón, no sabemos qué van a afectar
todos estos estallidos que hay en el mundo árabe, la
crísis europea que no termina. Entonces, como que es
un llamado a la prudencia. Con esto de alguna
manera, el vicepresidente -en su calidad de cabeza
económica del gobierno y del oficialismo, gobierno
entendido como institución, oficialismo como fuerza
política- y el presidente de la República pretenden
cerrar la discusión en el seno de la izquierda sobre
cambios profundos en materia impositiva y de
conducta fiscal.
En resumen: reapareció
Astori como el conductor económico del gobierno y
Mujica ratificó la orientación económica y alertó a
su gente que el momento actual en el mundo no está
para experimentos, que hay que afirmarse en lo que
está y que según el presidente esto funciona.