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El
análisis correcto supone ponerse en la posición de cada uno de los
jugadores, entrar en su cerebro, conocer su lógica, aprehender su
sicología; y además evaluar correctamente todos los elementos
objetivos que rodean una situación. Solo así se puede ver
correctamente el juego desde afuera, y solo así cada actor puede
apreciar correctamente a su adversario. En el caso del conflicto
argentino-uruguayo por las plantas de celulosa, aparecen tres
razones del lado argentino que es necesario entender, lo que no
quiere decir justificar ni compartir, pero que si no se comprenden
mal se puede aspirar a una solución. Inclusive, si no se comprenden
mal se puede operar. Elegir un camino u otro, apostar lo máximo al
diálogo o jugarse por la confrontación en organismos
internacionales, son decisiones a partir de una evaluación del otro;
en nada juega el corazón ni las ideologías.
En el proceder argentino se destacan tres razones fundamentales, que
se exponen sin que impliquen ordenación de importancia (hay otras
accesorias; y además otro tema es evaluar oportunidades, tácticas y
elementos objetivos). Una de ellas la puso sobre el tapete Mario
Benedetti: aquí hay venganza por coimas denegadas o presión para
lograr las coimas pedidas. El escritor uruguayo enfiló contra el
gobernador entrerriano. Hay otras insistentes versiones que circulan
en ambas orillas que apuntan mucho más arriba y mencionan montos muy
significativos. De ser así, aparecería una diferencia sustancial de
lógicas de uno y otro lado.
La organización Transparencia Internacional lleva anualmente el
Indice de Percepción de Corrupción. Más allá de defectos
metodológicos, es una aproximación bastante correcta a determinados
elementos de corrupción, sobre todo a lo relacionado con las
adquisiciones, contratos, concesiones, permisos, adjudicaciones y
decisiones estatales en relación a las empresas. Los países son
calificados de 0 punto (corrupción total) hasta 10 puntos (ausencia
total de corrupción). Analizado el índice 2005 se perciben los
siguientes resultados para países de la región significativos para
Uruguay:
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|
PUNTOS |
LUGAR |
QUINTIL* |
|
Chile |
7.5 |
21 |
1° |
|
Uruguay |
5.9 |
32 |
1° |
|
Colombia |
4.0 |
55-58 |
2° |
|
Cuba |
3.8 |
59-61 |
2° |
|
Brasil |
3.7 |
62-64 |
2° |
|
México |
3.5 |
65 |
3° |
|
Argentina |
2.8 |
97-102 |
4° |
|
Venezuela |
2.3 |
130-137 |
5° |
|
Paraguay |
2.1 |
144-150 |
5° |
* Quintil quiere decir en qué franja se ubica cada uno, dividido el
total de países en 5 franjas
Más allá de lo cierto o incierto de las expresiones de Benedetti o
las versiones circulantes, el Indice muestra con mucha claridad, y
sin tomar para nada en cuenta valoraciones éticas, sin que implique
que uno tiene abierto el camino al cielo y el otro al infierno, que
se está en presencia de códigos de conducta diferentes, seguramente
muy arraigados y de entendimiento por cada sociedad. Eso sin duda
llevó al gobernador Busti a no encontrar otra razón en la defensa
cerrada que Tabaré Vázquez hace de las inversiones, en que el
presidente debía haber recibido incentivos. Es lo connatural a esa
lógica. tomar esta premisa no es un tema ético, es un tema de
entender las lógicas del que está enfrente jugando su juego.
Otro tema es muy relevante. Cierto o no, con mayor o menor peso en
la postura argentina el tema mencionado, es peligroso quedarse en la
anécdota. Hay también un juego de poder económico, que en líneas
generales consiste en mostrarle al mundo: no se metan a invertir en
un país chico, que es una inversión de alto riesgo. Un país chico
debe contar con el aval de los poderosos, de sus vecinos
relativamente más poderosos que él, o al menos de algún vecino. Si
no cuenta con ese agreement, de nada le sirve a ese país chico la
estabilidad política y social, la integración social, la seriedad de
los gobernantes y de la sociedad, la seguridad jurídica, la
independencia del Poder Judicial y hasta el investment grade cuando
se tiene, si no cuenta con la venia de alguno o ambos vecinos
mayores. Uruguay juega a demostrar su actitud pacífica, su adhesión
a la primacía del derecho sobre toda forma de fuerza, a la seriedad
en su conducta política, diplomática, económica y financiera, a sus
ventajas internas. Argentina juega a decir algo así como ¿y qué?
¿dónde hay más capital, dónde más recursos, dónde más mercado? Y
además la propia aparente irracionalidad e inestabilidad hacia
adentro y hacia fuera, le sirve a Argentina para tener a los países
inversores a raya ¿Por qué España tiene una actitud tan tibia en
defensa de su inversión en Uruguay? ¿No es acaso una opción entre
apoyar la empresa celulósica en Uruguay o proteger a Telefónica en
Argentina?
Y como tercera razón, quizás desdoblamiento de la anterior, es un
claro mensaje sobre las asimetrías. Las asimetrías son en esencia
diferencias de poder y cuando las papas queman solo cuenta la
opinión de los poderosos. La Unión Europea sancionó a todo país que
incumplió las estrictas normas de Maastricht, hasta que Francia y
Alemania fueron los incumplidores, y ahí se terminó la aplicación
del derecho.
A partir de estas dos últimas razones es que Uruguay debe analizar
detenidamente (y hay muchos apresuramientos políticos que van contra
ese análisis detenido) cuáles son los elementos de fuerza política
real que cuenta para contrabalancear el poder de los vecinos
poderosos. Y ahí está evaluar cuánto le cuesta a los poderosos, y
cuánto gana y cuánto pierde Uruguay si patea el tablero del
Mercosur.
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