El cuarto trimestre del año
fue un año particularmente intenso en materia
político-electoral, como para haber ocultado la gestión
propiamente de gobierno. La nueva edición del intento
reeleccionista presidencial (¿la cuarta? ¿la quinta?), el
lanzamiento y posterior éxito de Mujica como precandidato
presidencial oficial del Congreso del Frente Amplio, el
fracaso de la fórmula Astori-Mujica, el relegamiento de
Astori al tercer lugar en el Congreso, la dilatada y en
dilución decisión de Vidalín sobre a qué sector nacionalista
adhiere (si se pasa con Larrañaga o retorna al herrerismo),
la carrera ciclística entre Lacalle y Larrañaga, donde
seguidores de uno y de otro pelean por demostrar quien lleva
algún centímetro de ventaja cuando todavía no se pasó hacia
fuera el Santa Lucía y faltan mil quilómetros, el esfuerzo
de los colorados por hacerse oír. Es una serie de hechos
electorales que acompañan otros hechos políticos: el
enfrentamiento del presidente con el Frente Amplio por la
ley de liberalización del aborto, su desafiliación del
Partido Socialista, la liaison entre el presidente y la
oposición.
Pero si se levanta un poco
la mira, se sale de la muy temprana anécdota electoral,
desde el punto de vista gubernativo éste es el año de las
reformas, un año denso en materia de reformas del gobierno.
En primer término fue el año de puesta en marcha de la
reforma de la salud, de la aplicación del Fondo Nacional de
Salud, como extensión y generalización del anterior sistema
de DISSE, puesta en marcha hecha el 1° de enero pero que
tuvo coletazos hasta el 1° de julio, cuando se incorporan
los últimos contingentes de esta etapa, básicamente la
Universidad de la República. En cierto sentido la reforma ya
había comenzado con dos cosas: una es la separación del
Ministerio de Salud Pública, del sistema público
hospitalario y de atención de la salud, que pasó a ser un
servicio descentralizado con la denominación de ASSE
(Administración de los Servicios de Salud del Estado); la
otra es el pago a las mutualistas (técnicamente hablando, a
las Instituciones de Asistencia Médica Colectivas, IAMC) por
franjas de edad y sexo.
La reforma de la salud ha
impactado de diversas maneras, con distintas evaluaciones
según quien sean el protagonista político o el actor del
sistema, y supuso un aumento impositivo (una vez y media
para las personas sin menores o incapaces a cargo; dos veces
para quienes sí tienen personas a cargo). A diferencia de la
reforma tributaria, que fue el punto de inflexión que
terminó con el crecimiento del Frente Amplio e inició su
descenso, y también marcó el fin de la inevitabilidad de la
llegada de Astori a la Presidencia de la República, el
incremento impositivo en la reforma de la salud no afectó la
valoración de la misma, con lo que resulta una de las
realizaciones del gobierno Vázquez de fuerte aceptación de
la opinión pública.
Fue también, a contracara,
el año de las modificaciones a la flamante Reforma
Tributaria, y más exactamente, al polémico Impuesto a la
Renta a las Personas Físicas (IRPF). En el otoño la
oposición logra, vía batalla judicial, perforar el blindaje
de la reforma, lograr la primera victoria contra el gobierno
y obligar al oficialismo a derogar la aplicación del
impuesto a jubilados y pensionistas. Pero en el invierno,
pasada la mitad del año, la reliquidación del IRPF desató
una oposición de adentro del oficialismo, desde dirigentes
medios y medio-altos, y desde parlamentarios, que llevó a
elevar en una vez y media la franja exenta del tributo.
También fue el año de lo más
positivo de la reforma educativa, medido en términos de
apoyo de parte de la opinión pública: el programa de
entregar una computadora por niño, conocido
internacionalmente como “One laptop per child” y
vernaculamente como Plan Ceibal. Fue el año en que el plan
dejó la etapa experimental en la localidad de Cardal
(Florida) y comenzó a extenderse primero por el resto del
mismo departamento y luego por unos cuantos departamentos
más del interior del país. Aparecieron sin duda muchas
fallas: conexiones fallidas a internet, falta de alcance de
las antenas o los equipos, un porcentaje muy elevado de
equipos fallados, excesiva tardanza en atender las
reparaciones. Pero lo que no cabe duda es que es una
verdadera revolución educativa, ya que supone universalizar
el acceso a la informática (porque los niños de las clases
medias y altas ya acceden, pero no así los de las clases
medias bajas a bajas), poner a todos los niños en el Siglo
XXI. Curiosamente, el Frente Amplio puso la reforma
educativa como un elemento central del programa para este
periodo de gobierno. Y lo más importante en la materia
surgió en forma lateral, no desde los actores de la
educación sino desde los actores de la informática. Las
otras dos facetas de la reforma educativa son el incremento
formidable de los recursos para los organismos públicos de
educación formal y ahora la nueva ley de enseñanza, que como
elemento central tiene el cambio en la integración de los
órganos de conducción de los organismos de educación
pública, y una reprogramación de los ciclos educativos.
Queda por último la reforma
del Estado, significativa dura y lenta reforma, en que el
gobierno avanzó este año en etapas de planificación, de
reorganización de sectores puntuales de la administración y
en la etapa de experimentación en cuanto a simplificación de
atención a la gente, a la búsqueda de un relacionamiento más
personalizado entre público y Estado. Y como reforma
sustantiva, aunque para regir dentro de un lustro, la
creación selectiva y restrictiva de un tercer nivel de
gobierno en el país, la administración verdaderamente
municipal, comunal o local, electiva, que haría sus primeras
armas con las elecciones de 2010 y restringida a una parte
del territorio nacional.
Cuando se hizo la reforma de 1967 se fundamentó la extensión
del mandato de los gobernantes de 4 a 5 años, en la
necesidad de extender el periodo efectivo de gobierno. La
reforma de 1997 fue en sentido contrario, y la prueba es que
la segunda mitad del año previo al de las elecciones, quedó
cubierta por los juegos electorales. Para un analista
rescatar lo que hubo de gobierno en sí, parece una tarea
arqueológica.