
En las últimas semanas se ha generado una discusión en
torno al centro político del país. Unos sostienen que Mujica
está muy corrido a la izquierda. Otros sostienen que Lacalle
está muy corrido a la derecha. Unos terceros, o también los
unos y los otros, dicen que Astori y Larrañaga ocupan el
centro, que si uno de los dos gana en junio logra ocupar el
centro, y que si ninguno pasa a la segunda etapa, el centro
queda vacío[1].
El primer problema que plantea esta ecuación es definir qué
es el centro, o más exactamente cuáles son los elementos que
definen a ese centro político o la pertenencia a ese centro
político.
Estadísticamente es muy fácil definirlo: es el conjunto
de personas que se ubican en el punto 5.0 o entre el 5 y el
6, en la escala de autoidentificación ideológica que va del
1 al 10, donde 1 significa izquierda y 10, derecha. El
promedio de identificación ideológica de la sociedad
uruguaya está precisamente en el centro exacto, en el punto
5.0[2].
Pero esto solo resuelve el problema matemático, no el
conceptual. Sigue pendiente algo muy relevante: qué es el
centro, qué cosas lo componen, para la sociedad uruguaya.
Porque es esencial tener en cuenta que el eje
izquierda-derecha conceptualmente es diferente en cada
sociedad: lo que en Uruguay es centro, en buena parte de
América y en una parte no menor de Europa se considera de
centro-izquierda o directamente de izquierda. Y lo que en
Uruguay se considera de derecha en esas mismas partes del
mundo se considera de centro-derecha o directamente de
centro.
Lo correcto es definir el centro político de acuerdo a
los valores, ideales y creencias del promedio de cada
sociedad, en este caso, de los uruguayos. Es decir, cuál es
el meridiano central de la sociedad. Lo que surge de
estudios sociales es muy nítido: para el uruguayo medio el
centro político queda asociado a la defensa del welfare
state: un Estado protector, de bienestar, regulador y
controlador, que ejerza directamente el dominio comercial e
industrial de las áreas consideradas estratégicas, impulse
fuertes políticas sociales, defensor e impulsor del
igualitarismo, de la enseñanza pública, de la laicidad (del
Estado y de la enseñanza); una sociedad en que el Estado
proteja al individuo en la adversidad y en la vejez, le
otorgue cobertura de la salud y educación; en que la
igualdad y la seguridad están por encima de la competencia y
el desarrollo individual. Ese es el imaginario de los
uruguayos que se ubican en el centro político.
Muchos cuando hablan de ubicarse en el centro o
representar al centro, entienden que ese centro político
está relacionado con la apertura de la economía, el
equilibrio fiscal, el otorgamiento de facilidades fiscales a
quienes inviertan en el Uruguay y hasta en el mantenimiento
del secreto bancario. Sin embargo, como se describió más
arriba, este último imaginario o conjunto de valores e ideas
no se ubica precisamente en el centro político, sino desde
el centro hacia la derecha. Guste o no, esa es la realidad.
Otro problema es la existencia por parte de muchos
analistas y opinantes que identifican centro político con
clase media, de donde, el centro político estaría
mayoritariamente ubicado en la zona Costa de Montevideo. En
una gran simplificación: el Gran Pocitos refleja el centro
político del país. Esa asociación es válida si la clase
media es – como lo fue al menos desde los inicios del siglo
pasado hasta un par de décadas atrás – el fiel reflejo del
pensamiento medio de los uruguayos, de sus valores y
actitudes. Pero en estas dos décadas se dieron varios
fenómenos: el crecimiento cuantitativo de los niveles de la
mitad hacia abajo de la escala social; el estiramiento de la
llamada clase media, que en realidad más que una clase es un
conjunto de capas, unas bastante pegadas hacia los niveles
bajos y otras empujadas hacia arriba, en buena parte como
fenómeno de los años noventa; los cambios de valores
operados en el conjunto de la sociedad, y en particular que
esos procesos de cambio fueron diferentes – en direcciones
diversas y hasta opuestas - en los diferentes estratos y
capas.
Debemos observar que Montevideo está algo corrido desde
el centro hacia la izquierda mientras que el interior está
algo corrido desde el centro hacia la derecha. Y en
Montevideo la Costa y la zona Este se encuentran en el
centro perfecto, mientras que tanto la zona céntrica
geográfica (la L formada por el ángulo de Bulevar Artigas)
como el Oeste están algo corridos hacia la izquierda.
Entonces, si observamos en profundidad y analizado desde
la perspectiva geográfica de Montevideo, un candidato con
fuerte asentamiento en la Costa o en el Oeste estará en el
centro perfecto y un candidato con fuerte asentamiento en la
zona Centro o en la Zona Este, tiene que tener cierto vuelco
hacia la izquierda para encontrar la mejor sintonía con el
electorado.
Entonces, como puede verse, la forma como la gente se
ubica a sí misma y ubica a los candidatos no siempre
coincide con la visión de muchos analistas y opinantes. A
veces no están demasiado corridos hacia los extremos algunos
candidatos a los que algunos ven como corridos, y no siempre
están en el centro los candidatos a los que muchos creen ver
en el centro.
[1]
Sobre el eje izquierda y
derecha, la autoidentificación de los uruguayos y cómo
ubican a los distintos partidos, se puede ver el
artículo “Entre la izquierda y la derecha”, El
Observador, febrero 1° de 2009. se puede consultar en
www.factum.edu.uy
[2]
El centro estadísticamente
exacto es 5.5. Diversos autores señalan que esto implica
un sesgo de 0.5, porque las personas que se ubican en el
centro tienen de ubicarse en el nivel exacto de 5