
El
16 de abril de 1989 se sometió a recurso de
referéndum la Ley de Caducidad de la Pretensión
Punitiva del Estado, que resultó ratificada. Luego,
el 25 de octubre de 2009 se plebiscitó con resultado
negativo un proyecto que anulaba la referida ley,
con los efectos de dejar ratificada la vigencia de
la misma. Ahora, el oficialismo impulsa un proyecto
que deje sin efecto la referida norma. Sin duda, lo
que está en juego es el acatamiento de las
decisiones adoptadas por el electorado mediante un
instituto de democracia directa.
En
relación al primer acto referendario, el que
ratificó la Ley de Caducidad, se ha sostenido en los
últimos días desde relevantes figuras
frenteamplistas la invalidez del mismo en función de
que en ese entonces la gente votó por miedo. Al
respecto cabe analizar dos cosas: la primera es que
tanto desde el punto de vista político, sociológico
o jurídico, los actos electorales se analizan en sí
mismos, sin calificar ni medir la intencionalidad de
los electores. Es decir, ni política ni
jurídicamente un gobierno es más legítimo porque se
le atribuyan determinadas virtudes a quienes lo
votaron, ni otro gobierno es menos legítimo porque
se le atribuyan ciertos defectos a sus votantes. Por
un lado cabe decir que los votos son todos iguales,
sean pronunciados por la mayor de las inteligencias
o por el más retardado, por el más culto o el más
ignorante, por el más informado y el más
desinformado, por el que tiene más sentido común que
por quien tiene menos sentido común. También cabe
señalar que no siempre van de la mano cultura o
inteligencia con sentido común; un hombre puede ser
culto, informado, inteligente y completamente
energúmeno, y otro puede ser inculto, ignorante,
desinformado y exhibir una profunda sabiduría
existencial. Es muy difícil científicamente
determinar cuál es el que vota mejor y cuál es el
que vota peor.
Hace
varias décadas que las principales universidades del
mundo en que se investigan los procesos electorales,
tratan de desentrañas las motivaciones profundas del
voto. Existen dos grandes redes internacionales
dedicadas a estudios comparativos de diversos países
con tal objetivo: el Comparative National Election
Project y el Comparative Studies of Electoral System[i].
Se aplican diferentes metodologías y se parte de
hipótesis variadas; lo que se ha logrado es ir
determinando el peso de determinadas
interrelaciones, sin llegar a la existencia de una
causa única. Por otro lado se observa la existencia
de causas valorativas (políticas, sociales,
religiosas, axiológicas, éticas), de comportamientos
relacionales (con la familia, el trabajo, el barrio,
los amigos) y de motivaciones profundas (la
estructura psíquica del votante y su proyección en
partidos y candidatos). También se detectan causas
puntuales de un acto electoral específico, en
función de particularidades de tiempo y lugar. Dicho
lo anterior para despejar el intento de
explicaciones monovariadas y simplistas, corresponde
hacer un estudio de las cifras electorales.
Cabe
subrayar que en 1989 el 16 de abril se realizó el
referéndum sobre la Ley de Caducidad en que los
partidarios de la Ley expresaron el voto en una hoja
amarilla (u oro) y los contrarios a la Ley en una
hoja verde. El voto amarillo fue auspiciado por el
Partido Colorado (con la excepción del Movimiento de
Reafirmación Batllista, guiado por el entonces
diputado Vaillant) y por tres sectores del Partido
Nacional: Herrerismo (Lacalle y Ortiz), Renovación y
Victoria (Aguirre Ramírez), y Por la Patria
(Zumarán). Este conjunto de sectores políticos
componen lo que se puede denominar el Bloque
Amarillo. A su vez, el voto verde fue auspiciado
esencialmente por el Frente Amplio y la naciente
coalición del Nuevo Espacio, liderada por Batalla e
integrada por dos sectores en escisión del Frente
Amplio : el Partido por el Gobierno del Pueblo (“La
99”) y el Partido Demócrata Cristiano, más un
partido hasta entonces independiente, la Unión
Cívica. Ello, más el mencionado Movimiento de
Reafirmación Batllista y algunas formaciones
menores, componen el Bloque Verde. En el 26 de
noviembre del mismo se realizaron elecciones
nacionales a la que comparecieron los mismos
partidos y sectores referidos. Para compara los
resultados cabe precisar que Uruguay exhibe un alto
nivel de adhesión partidaria (estaba entonces y
sigue estando hoy al tope en el mundo); en todos los
actos plebiscitario-referendarios habidos (con la
excepción de los dos “plebiscitos de los jubilados”
y de la “mini-reforma” de 1984) se observa que el
voto en los mismos se correlaciona con el
coincidente o inmediato acto eleccionario.
¿Qué ocurrió en 1989? Corresponde ver el siguiente
cuadro:
|
|
Referendum 16 de
abril |
Elecciones 26 de
noviembre |
Diferencia |
|
Bloque Amarillo |
57,53% |
56,92% |
-0,61% |
|
Bloque Verde |
42,47% |
43,08% |
+0,61% |
Porcentajes sobre el total de votos válidos de cada
acto electoral
Como
se observa, el swing entre los bloques, el
desplazamiento de votos de un bloque al otro, fue
tan solo del 0,61% del electorado, como pérdida del
amarillo y ganancia del verde. En ese swing
insignificante pueden influir muchos factores, entre
los cuales se podría sostener el carisma y nuevo
posicionamiento de Batalla al abrirse del Frente
Amplio y presentar una cuarta opción propia y
potente o el despunte de la figura de Tabaré Vázquez
(inexistente como actor político en abril). También
podría haber operado en abril el miedo como
determinante del voto amarillo. Pero en tal caso la
conclusión es: a) el carisma y nuevo posicionamiento
de Batalla tuvo valor cero; b) no hubo despunte de
Tabaré Vázquez, que aportó cero; c) a pesar de ello
los votante por miedo habrían sido tan solo el 0,61%
del electorado, cifra cuyo único efecto hubiese sido
disminuir en medio punto la holgada victoria del
amarillo sobre el verde.
El análisis crudo de los números, la impresionante
correlación entre el voto amarillo en abril y el
voto al bloque amarillo en noviembre, del voto verde
en abril y del voto al bloque verde en noviembre,
hacen pensar que hubo motivaciones estructurales de
naturaleza política en el voto sobre la Ley de
Caducidad. Que hubo un gran seguimiento a partidos y
liderazgos.
[i]
El autor es miembro de ambas redes de
investigación