Poder
Judicial, política y ping-pong
Oscar
A. Bottinelli - diálogo con
Emiliano Cotelo
EMILIANO COTELO:
Como todos los viernes a media
mañana, nos encontramos a partir de
este momento con el politólogo
Oscar Bottinelli en "La opinión
pública".
Estábamos proponiendo desde temprano un título por
este lado "Poder Judicial, política y ping-pong",
para el cual podríamos empezar recordando una de las
noticias de esta semana. El Juez que entiende en el
caso de un empresario denunciado por lo que podría
ser tráfico de influencias, le
solicitó al directorio del Partido
Nacional que le informe si en noviembre de
1992 el Herrerismo recibió una
donación, su monto -si es que
existió- y quién la
efectuó. Y también
pidió que se le indique las formas
corrientes de recepción de
donaciones y cómo se registran
documentalmente.
Me gustaría empezar la
conversación de hoy por ahí,
porque esta resolución, este
escrito remitido por el Juzgado al Partido
Nacional, cayó muy mal en el
senador Walter Santoro, que lo
consideró negativo desde el punto
de vista institucional. La dureza de la
salida del senador Santoro, creo que
sorprendió a muchos cuando lo
escuchamos en estos días.
Vamos por este lado, entonces.
OSCAR BOTINELLI:
Este es el hecho político
más importante de la semana. Una
afirmación que va a parecer un poco
exagerada con todo lo que ocurrió.
Estratégicamente es el hecho
político de esta semana. Cuando
todo este tema baje un poco el nivel, lo
del envío del Juez Cardinal al
Partido Nacional, es de los temas que va a
haber que ver como gran tema de
análisis sobre Poder Judicial y
partidos políticos.
EC - ¿Por qué dice esto?
OB - Me gustaría ir desarrollando
un poco todo el tema.
EC - Vamos a ver cómo llegamos,
entonces.
OB - Vamos un poco más
atrás. En las investigaciones
parlamentarias y las denuncias contra
dirigentes políticos. En cuanto a
denuncias contra dirigentes
políticos, tenemos en el
país varios períodos. Uno
muy famoso fue en los años 40, una
campaña que determinó una
comisión investigadora, promovida
por el Herrerismo contra el gobierno del
Partido Colorado, que fue conocido como el
tema de las implicancias. La denuncia
estaba centrada en acusar a dirigentes del
Gobierno o a miembros del Gobierno, de
estar implicados entre su actividad
pública y su actividad privada
(personal, o de amigos o de
familiares).
Ya más adelante, a fines de los
años 50, la elección crucial
del año 58, fue una feroz
campaña llevada adelante por el
doctor Herrera contra el gobierno de Luis
Batlle, que no pasó por el plano
parlamentario, sino por el plano
electoral, por el plano de la
campaña electoral, de los
discursos, de la propaganda y del
periodismo.
A fines de los años 60 tenemos dos
líneas importantes. Una promovida
por grupos que son precursores del Frente
Amplio, de Comisiones Investigadoras
fuertes sobre políticas de
créditos del Banco de la
República a determinado tipo de
industrias, sobre la gestión de
UTE, contratos de UTE, que afectaban.
Denuncias de implicancias, de posibles
actos de abusos de funciones, de posibles
actos de deshonestidad personal de algunos
miembros. Y por otro lado, hubo una
sucesión de hechos protagonizados
por los senadores Wilson Ferreira Aldunate
y Carlos Julio Pereyra, que determinaron
el derribo del Ministro de Industria y
Comercio, la renuncia del Intendente
Municipal de Montevideo, la renuncia del
Ministro del Interior, situación
difícil para el Comandante General
de la Armada, para el Jefe de
Policía de Montevideo, que
también estaban implicando hechos
de esta naturaleza.
En todos esos casos, el terreno en que se
dirimió la controversia y las
denuncias políticas, fue un terreno
estrictamente político, el terreno
parlamentario o el terreno
periodístico electoral o
tribunicio. El Poder Judicial, en algunos,
casos actuó como depositario de
denuncias.
Pero la denuncia era "al final de" y no
era "en torno a la denuncia" que se jugaba
a la controversia política. La
controversia política se
había jugado en el plano
parlamentario y previamente. Es decir,
había una etapa -si se quiere- de
actividad política, de controversia
de ideas, de actitudes, de
representaciones distintas, de porciones
de la ciudadanía. Por un lado, en
el terreno natural del sistema
institucional y por otro lado, el Poder
Judicial había el caminar una serie
de denuncias en un silencio más
propio de la actividad judicial.
¿Cuál es la diferencia actual?
La diferencia actual es que empieza a
haber un permanente recurrir a la denuncia
judicial y la denuncia judicial pasa a ser
el hecho político. Por lo tanto, la
investigación judicial tiene una
centralidad política. El caso
"Banco Pan de Azúcar", el caso
anterior del "Banco de Seguros" (las
acusaciones contra el ex-presidente Grenno
y el asesor presidencial Cambón), el caso
referido anteriormente del empresario, que si bien la denuncia fue
hecha por un particular, esa denuncia fue
asesorada y organizada por dos
parlamentarios, la investigación de
lo que se puede llamar el "caso Morelli"
en Salto sobre la compraventa de una casa
de la Comisión Técnica Mixta
de Salto Grande y todo indica que va a
aterrizar ahí también toda
la investigación de FOCOEX.
Pero el tema no es sólo en
relación a estos episodios.
También ha habido otro tipo de
episodios en que se han jugado
controversias más menos
políticas en el plano judicial.
Acusación del diputado Palomeque
contra el diputado Morelli por
difamación, acusación del
Presidente de Paraguay contra un
periodista uruguayo por ataque a la honor
de un jefe de Estado. Más
atrás, tres jueces laboralistas que
embargan fondos electorales del Frente
Amplio por un juicio de dos medios de
prensa, al cual los jueces lo consideran
parte de un mismo grupo económico
del Partido Comunista, al cual considera
"grupo económico".
En las dos legislaturas anteriores
habrían algunos hechos
típicamente judiciales con muy
fuerte connotaciones políticas. El
pedido de juicio de desafuero a Da Silva
Tavarez por un tema de carácter
impositivo, que se cuestionó mucho
de que de diez expedientes el único
que había terminado en la Justicia
era ese; la forma en que se procede a
acelerar la liberación de los
Vascos acusados de pertenecer a la ETA y
la fechas elegidas. El juicio que
estaría tramitándose de
desafuero de Mujica Cordano por delito de
imprenta. Y anteriormente, incluso, la
acusación del fiscal Langón
contra el dirigente del M.L.N.
Fernández Huidobro por unas
declaraciones vertidas en la controversia
televisiva con Pablo Millor.
Estamos viendo un conjunto de elementos de
carácter político que tienen
como "cancha" el Poder Judicial, a veces
promovidos por elementos del propio Poder
Judicial, otros oficinas administrativas
del Poder Legislativo (como el caso de
desafuero Da Silva Tavarez) y en otros
casos por los fiscales, dependientes del
Poder Ejecutivo con independencia
técnica, auxiliares de la justicia
y otros directamente por los propios
dirigentes políticos.
Y esto que contrasta mucho con la
actuación anterior (estamos
hablando de los 40, 50, 60) es lo que nos
llevó al título este de
"Poder Judicial, política y
ping-pong". Empieza a jugarse un
"ping-pong" político,
político en el sentido amplio, no
sólo de partidos políticos,
de sectores políticos, con la
"cancha" del Poder Judicial. Y esto es una
innovación (por supuesto que
estamos hablando de toda una
década, pero acentuada en los
últimos dos años), es un
cambio sustancial con el manejo
político del Uruguay de los
años precedentes a la
interrupción institucional.
EC - ¿De alguna manera está en
juego la independencia del Poder
Judicial?
OB - Aquí hay que analizar
situación uruguaya y
situación comparada. Cuando se
habla de independencia del Poder Judicial,
como cuando se habla de apoliticidad de
Fuerzas Armadas o actitud apartidaria o
apolítica de los directores de
Entes Autonónomos, uno es el
análisis que pueda hacerse desde el
punto de vista jurídico. Otra cosa
es el análisis de que son los
hechos desde el punto de vista
politológico. Nunca las cosas son
ni "tan tan" ni "tan poco", siempre hay un
poco de todo. Obviamente, no es lo mismo
hablar de países donde el sistema
judicial tiene una clara
intromisión del Poder Ejecutivo
(caso Argentina) donde hay nombramientos
de jueces por el Poder Ejecutivo, donde se
denuncian presiones muy claras, pero
además se denuncia
partidirización muy fuerte de los
propios magistrados. Y otra cosa es hablar
del sistema uruguayo, donde hay un nivel
de independencia de la actividad
partidaria bastante reconocida.
De lo nuevo que está ocurriendo en
el país, es que los fallos
judiciales empiezan también a ser
difundidos públicamente, discutidos
públicamente y la opinión
pública empieza a tomar partido
sobre este tema. Esto es nuevo y es un
hecho que ya está desacomodando a
los miembros del Poder Judicial, ya que en
Uruguay existe una tradición un
poco vieja de parte de sobre todo de lo
que se mueve en la órbita del Poder
Judicial, de asociar independencia con una
concepción casi magestática
de que nadie puede analizarlos, de que no
puede haber juicios ni críticas.
Recordemos algunas salidas bastante
fuertes de miembros de la Suprema Corte en
años anteriores, cada vez que
aparecía una encuesta donde se
señalaban los niveles que la gente
atribuía a la confiabilidad
judicial o a los magistrados
judiciales.
Esto no es un tema de analizar
independencia o no en los términos
de si está en juego la
separación de poderes... y una
división del punto de vista del
desarrollo político de un
país, cómo juegan las
distintas instituciones. Acá no ha
cambiado nada el sistema institucional y
sin embargo estamos desarrollando un
hecho, que es que hoy el Poder Judicial es
un centro de atención de
controversias que afectan al sistema
político, o denuncias sobre
funcionamiento del sistema
político, que antes no había
ocurrido. Y esto es un cambio sobre el
cual creer que es positivo o negativo,
pero ese es otro tema. Nosotros no estamos
haciendo un tema valorativo, sino una
descripción de situaciones y de
procesos.
EC - ¿Y en el caso concreto de este
pedido del Juez Cardinal al Partido
Nacional?
OB - Acá hay dos ejemplos, uno es
el argentino -que acabo de señalar-
y otro es el italiano. En Italia, que es
un tema muy complicado, recién
empiezan a haber historiadores y
politólogos investigando
cómo es que se produjo esa
fenomenal caída de la primera
República cuatro años
atrás, donde el Poder Judicial fue
un elemento central de la caída de
esa primera República, en un mar de
denuncias de corrupción, la
mayoría de ellas probadas. Y de
corrupciones muy fuertes. Hay acusaciones
en Italia de convivencia con la mafia de
personas que fueron ni más ni menos
presidentes del Consejo de Ministros.
Pero también se señala
cómo esa actuación judicial,
llevó a catapultar a un plano cada
vez más político a
magistrados que participaron en esa
actividad, al punto que el individuo
paradigmático central de eso -que
es el antiguo Procurador de Milán
Dipietro- hoy está lisa y
llanamente en la arena política,
siendo ni más ni menos que Ministro
de Obras Públicas, ya es un cargo
totalmente fuera de lo técnico.
EC - Es bueno recordar ese antecedente,
porque fue mencionado justamente por el
senador Santoro al fundamentar su
preocupación.
OB - Lo que quiero señalar es esto.
Saliendo de las controversias
políticas y esas jurídicas
muy formales, recién ahora empieza
a investigarse en Italia por
politólogos e historiadores,
qué pasó, por qué en
ese momento cae la primera
República. La corrupción no
había empezado ese día, no
era nueva. Por qué no
ocurrió cinco años antes o
tres años después,
qué elementos movieron a que se
aceleraran en un mismo momento todas esos
juicios, qué efectos generó
y por qué tuvo esa
participación tan política
de los magistrados. Sobre todo -que no es
menor- geográficamente muy
concentrados o del sur de Italia o los del
norte, básicamente de
Normandía.
Yo señalé algunas otras
incursiones. Por ejemplo, tres jueces
laboralistas que intervienen en embargar
fondos electorales. Independientemente del
propio análisis si la ley no
establecía la inembargabilidad de
fondos electorales, pero fondos para
compensar campañas electorales
embargarlos por reclamos laborales. Es un
avance en jueces que entran en un terreno
típicamente político,
además que los fallos tuvieron
errores muy gruesos, desde el punto de
vista de lo que es el sistema electoral
uruguayo, confundiendo lemas con
fracciones y otras series de cosas.
Pero además de eso, acá lo
que tenemos es que un juez, que se
denuncia la posibilidad de un delito,
porque sólo puede intervenir si hay
delito... En el programa anterior
analizamos nosotros minuciosamente el
financiamiento de los partidos y dijimos
una cosa: no hay ninguna forma de que el
financiamiento de los partidos como tal
sea ilícito porque no está
reglamentado. Puede ser ilícito que
alguien pretenda evadir a la D.G.I -por
ejemplo- al hacer un aporte o que
quién recibe el aporte, para
recibir ese aporte haga en sí mismo
un acto ilítico, como Ministro,
como director de Ente, como lo que fuere.
Pero en ese caso no tiene nada que ver el
aporte en sí, sino lo que hizo en
el cargo que tenía.
Pero además, los que delinquen no
son los partidos, como no hay una
institución que puede delinquir.
Los que delinquen son hombres. Y
acá se pide a un partido no un acto
para investigar en sí mismo la
denuncia, sino cómo es que se
financia el partido, qué normas
tiene, que documentos da, qué
contribuciones hace. No nos olvidamos que,
hace dos o tres años, con la ley de
partidos políticos se entró
en una gran controversia sobre cuál
era el poder que podía tener el
Estado de regular e intervenir en la vida
interna de los partidos. En lo cual hubo
una actitud diferente. Por un lado el
Partido Colorado, una línea de
relativo derecho de intervención
que lo ubicaba en la Corte Electoral y por
otro lado el Partido Nacional y el Frente
Amplio en líneas muy duras en
cuanto a que el juego libre de los
partidos entendido por ellos como un
elemento esencial del juego
democrático, requería que el
Estado tuviera una casi nula
intervención en la vida interna de
los partidos.
Y este es el tema, que este exhorto del
juez Cardinal desata como polémica
(cuando digo polémica estoy
hablando no de polémica
política, sino polémica de
fondo) sobre el funcionamiento del sistema
político, la relación
Estado-Partidos Políticos y la
relación Poder Judicial-Partidos
Políticos.
EC - Un minuto para las conclusiones.
OB - Uno. Lo que se está dando es
un creciente juego de controversias
políticas, tomando como escenario
el Poder Judicial, que es lo que luego
crea situaciones complicadas como esta que
acabamos de mencionar del exhorto del juez
Cardinal al Partido Nacional y la
respuesta del senador Santoro y la
réplica de un ministro de la
Suprema Corte de Justicia.
Segundo. Empiezan a ponerse en juego, por
un lado, el tema del papel de los partidos
políticos en un sistema
democrático, la independencia de
los partidos políticos, la
independencia del Poder Judicial, el papel
del Poder Judicial en hechos que afectan a
las dirigencias políticas. Y el
juego de estos cuatro elementos es
esencial para la forma y la naturaleza que
va adquiriendo todo el funcionamiento
institucional del país.
Esto es esencialmente el tema que ha
quedado en la palestra esta semana y que
es un tema de carácter
estratégico sobre el funcionamiento
político del país. Con mucho
menos fuegos artificiales que los hechos
de grandes denuncias que son titulares
periódisticos, pero con un tema de
fondo que necesariamente tiene que llevar
al análisis, el estudio y la
discusión política y
esencialmente académica sobre el
juego de todos estos elementos.
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