El
conflicto en Conaprole
Oscar
A. Bottinelli - diálogo con
Emiliano Cotelo
EMILIANO COTELO:
Desde hace casi un mes y medio existe una
situación de conflicto en
Conaprole, la principal industria
láctea de nuestro país. Este
conflicto es el tema que nos propone para
hoy en el espacio de análisis
político Oscar Bottinelli, director
de Factum.
¿Qué es lo que vamos a
analizar del conflicto en Conaprole,
Oscar?
OSCAR A. BOTTINELLI:
Este es un espacio de análisis
político, por lo tanto no vamos a
analizar el conflicto en sí; lo que
importa acá es la relación
del Frente Amplio frente a un conflicto en
una entidad tan peculiar como es
Conaprole, ya que importa un interesante
posicionamiento ante una serie de temas
cruzados.
En primer lugar veamos qué es
Conaprole. Es un organismo muy peculiar,
es una cooperativa de productores
lecheros, muy desparejos, que va desde los
que remiten dos tarros de leche, 60 litros
por día, hasta gente que llega a
los 10.000 litros diarios. En segundo
lugar, esta cooperativa no se formó
como tal juntándose productores
sino que surgió por ley. En tercer
lugar, en el Directorio de esta
cooperativa que tuvo el monopolio del
abasto de leche en Montevideo durante
muchas décadas hay un miembro
designado por el Poder Ejecutivo y un
miembro designado por la Intendencia
Municipal de Montevideo. Es un organismo
que se mueve de forma muy peculiar, es un
organismo de derecho privado, es una
cooperativa de productores. Los
productores eligen a los miembros del
Directorio en elecciones con listas, pero
además hay una participación
del gobierno y de la Intendencia de
Montevideo en el gobierno de
Conaprole.
A su vez, en la medida en que es una
cooperativa de productores lecheros que
vendrían a ser sus propietarios, un
conflicto crea claramente una
confrontación entre productores y
trabajadores. Además hay una
intervención de las autoridades
oficiales.
Este tema es interesante en el juego
de posicionamiento hacia el gobierno del
Frente Amplio. Sus sectores componentes
tienen una posición en materia de
conflictos en favor de los asalariados en
una forma relativamente automática.
Es un posicionamiento a priori,
ideológico o programático.
Esta situación que genera conflicto
en el Frente empieza en 1990, cuando el
Frente tiene un área de gobierno
particular que tiene que administrar por
sí mismo, para la que debe obtener
recursos, fijar sueldos y normas de
trabajo, que es la Intendencia Municipal
de Montevideo, donde a lo largo de estos
años ha jugado en un esquema de
amplio entendimiento hasta conflictividad
con los trabajadores municipales.
Esta es otra área donde hay
un involucramiento directo del Frente a
través de uno de los directores de
Conaprole, el delegado de la Intendencia
de Montevideo que vota y participa en la
toma de decisiones sobre temas que pueden
eventualmente desembocar en conflicto con
sus trabajadores.
En segundo lugar, Conaprole cada vez
destina menos al abastecimiento de leche y
más a la exportación;
prácticamente gira en torno a la
exportación. Por más que sea
alto el consumo de leche interno,
éste cada vez representa menos en
sus ingresos, es lo que se llama
vulgarmente "tomador de precios"; los
precios los fija el mercado internacional.
En esencia, en un conflicto planteado en
Conaprole se determina cómo se
reparte la torta esencialmente entre
trabajadores y productores. Entonces, este
conflicto deja al Frente Amplio
posicionado en el medio de la defensa
automática de los trabajadores -una
línea constante del Frente- y una
línea en que ha incursionado con
mucha fuerza a partir -sobre todo- de
1985, cuando hay un acercamiento a los
productores rurales, y especialmente a los
pequeños productores
rurales.
El tema no surge tratado
orgánicamente a nivel del Frente ni
de su bancada ni de su Mesa
Política, sino que comienza a haber
pronunciamientos por vía sectorial
o individual de los legisladores.
Así, Chifflet, diputado socialista,
Semproni, diputado de Asamblea Uruguay, la
1001 como tal y el MPP, aparecen muy
rápidamente expresando un fuerte
apoyo a los reclamos sindicales que
realizan los trabajadores. Y creando, a su
vez, una situación donde dirigentes
y legisladores del interior del Frente
Amplio aparecen algo descolocados, ya que
estos pronunciamientos tan rápidos
en defensa de una de las posiciones alejan
al Frente de los reclamos o lo que piensan
en relación a este conflicto los
productores rurales y cómo se
sienten afectados los pequeños
productores.
No importa en este momento
cómo se está procesando el
tema internamente, no se ha llegado
todavía a una decisión
formal. Evidentemente, hay tres visiones
diferentes en el Frente: quienes
consideran que tiene que tomar una
posición más
pro-productores, quienes consideran que
automáticamente tiene que defender
siempre y en todos los casos los reclamos
de los trabajadores y quienes entienden
que el Frente debería jugar un
papel de equilibrio en la búsqueda
de una solución.
Lo que importa del conflicto en
Conaprole no es tanto lo que está
ocurriendo en estos días ni lo que
ocurrió el mes pasado, sino un
posicionamiento de carácter global
y estratégico que el Frente Amplio
va a tener que debatir con mucha
más tranquilidad y sin el marco de
un conflicto y en la hipótesis de
un escenario de gobierno. Se viene
planteando el reiteradamente qué
hace el Frente en estas situaciones,
porque por un lado el gobierno tiene que
ver con un conflicto primero por
conflictividad general, pero además
porque se sientan en el Directorio tanto
el gobierno nacional como el de
Montevideo. En la toma de decisiones de un
organismo como éste está la
propia Intendencia de Montevideo. En
segundo lugar, porque esta vez el
conflicto no es de los trabajadores con un
inversor privado común, ya sea
nacional o extranjero, sino con un
conjunto muy grande de productores,
algunos de ellos muy grandes, pero el 80%
muy pequeños, cuyo nivel medio de
retribución es inferior al nivel
medio de los propios trabajadores. Es un
conflicto entre dos partes donde hay muy
poco juego económico para buscar
una solución que contemple a ambas.
No se trata sólo de manejarlo
pragmáticamente, sino del
posicionamiento general, cuando se
enfrentan dos partes a las que se dirige
permanentemente el Frente, a trabajadores
y a pequeños productores.
El conflicto en Conaprole le genera
dificultades muy serias de posicionamiento
a una fuerza que pretende actuar como
fuerza de gobierno, ya que conductas
automáticamente
apriorísticas, como las asumidas
anteriormente, no le resuelven todo el
escenario.
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