Esos porfiados,
los que deciden por no querer decidir
Oscar
A.Bottinelli - diálogo con Emiliano
Cotelo
EMILIANO COTELO:
Cuando estamos a 13 días de las elecciones
nacionales, el politólogo Oscar A.
Botinelli, director de Factum, nos propone una
mirada a los indecisos, a "esos porfiados que
deciden no querer decidir". Pero antes
quería formular algunas aclaraciones sobre
temas que han estado discutiéndose en estos
días.
OSCAR A. BOTTINELLI:
Sí: me interesa sobre todo una referencia a
Factum que hizo el viernes pasado el doctor Jorge
Batlle, que nos obliga a hacer alguna
precisión, y que nos lleva a hacer
más precisiones de las debidas. La primera
de éstas es respecto a nuestra actitud:
entendemos que no debemos polemizar con los
candidatos aunque ellos nos aludan, por una
razón de mantener la imparcialidad hacia
fuera y hacia dentro. Uno puede o no lograr la
imparcialidad, la gente puede percibirla o no (no
siempre se logra todo lo que se busca ni se hace
todo tan perfecto como querría), pero lo que
no puede es cejar en el empeño y, cuando se
mira al espejo, uno debe sentirse con la misma
simpatía o antipatía por todos los
candidatos y no correrse, hacer el ejercicio de
mirarlos a todos por igual. Por eso, lo mejor es no
polemizar: si uno polemiza se pone como parte,
puede ser percibido como contraparte, y esa es la
razón por la cual Factum no intervino en
ninguna polémica cuando se discutió
sobre prohibir o regular las encuestas. Lo que
más hicimos fue ayudar a proyectos que
reglamentaban la responsabilidad de las encuestas,
pero no entrar a polemizar con los que
decían que había que prohibir las
encuestas, porque eso podía llevar a
ponernos como contraparte de actores
políticos.
Lo segundo es que uno admite que falta
analizar qué son las encuestas (hasta que no
se terminen de instalar definitivamente en Uruguay,
lo que puede necesitar mucho tiempo, entre otras
cosas que pase el tiempo suficiente para que haya
gente que siempre haya hecho política en un
mundo con encuestas). Por ejemplo, cuando a un
candidato le dan mal los números y el piensa
que va a mejorar, no toma la encuesta y razona:
"Acá dice que a Fulano le va mejor que a
mí, pero que la tercera parte de los que lo
siguen están dudosos. Yo voy a tratar de
captarlos, él los va a perder y los voy a
captar yo". Es decir: la encuesta dice muchas
cosas
EC - Todo esto viene a cuento de la
entrevista con el doctor Batlle, el viernes pasado,
cuando él planteaba su convocatoria a
blancos y nuevoespacistas para que lo voten ya, el
31 de octubre. En momento yo le pregunté
qué le decía su olfato sobre
cómo iba el Partido Colorado, y como
referencia cité la encuesta Factum que
habíamos divulgado esa misma mañana,
que daba una distancia apreciable entre el
Encuentro Progresista y el Partido Colorado. Fue
allí que Batlle comentó: "El olfato
de Factum, francamente... Hace poco tiempo
decía lo mismo con respecto a nosotros en la
elección interna, y dio todo al
revés".
OAB - Es curioso que ese día iniciamos
la intervención haciendo referencia a mi
resfrío, y luego salió el tema del
olfato (Risas). Lo segundo que es curioso, porque
si bien se relaciona al uso que tú haces de
la palabra "olfato", está reflejando algo
como que las encuestas revelan el olfato
político de quien las hace. Y las encuestas
no tienen nada que ver con el olfato
político de quien las hace. Para
interpretarlas sí, algunas personas pueden
tener más conocimiento político, que
le permitan deducir qué reflejan las
tendencias que aparecen. Pero la encuesta es
producto de mucha gente que sale a golpear puertas
sobre una muestra previamente hecha, con un
cuestionario, y con gente que responde a ese
cuestionario. No tiene nada que ver con el olfato:
es una medición técnica,
científica, que responde a parámetros
muy claramente definidos académicamente, y
en esas cifras lo único que no interviene es
el olfato.
Pero importa además hacer la
precisión del tema. El doctor Batlle dice
"Hace poco tiempo decía lo mismo con
respecto a nosotros en la elección
interna
" (supongo que se refiere a la
relación Batlle - Hierro en la interna
colorada, no respecto al Encuentro Progresista),
"
y dio todo al revés". Bueno:
acá sí tengo que analizar los hechos,
y me parece una lectura equivocada. El doctor
Batlle le ganó a Hierro por una diferencia
del 2% de todo el electorado, una cifra bastante
pequeña en materia de encuestas, cuando
hablamos de márgenes de error del 2,5%, 3%.
El margen de error existe y se lo saltea.
EC - Es decir que tú no estás
tomando en cuenta el porcentaje dentro de la
interna colorada que terminó dándose
entre Batlle y Hierro, sino en el conjunto del
electorado.
OAB - Con el conjunto del electorado, que es
lo que miden las encuestas, y los votos se expresan
así. Los porcentajes se pueden sacar sobre
lo que se quiera y pueden parecer muy grandes, pero
en términos de cantidad de gente la
diferencia de Batlle sobre Hierro fue del
2%.
Pero además, la encuesta Factum
(precisamente, al revés que las otras) un
mes atrás de las elecciones, por fines de
marzo, daba una gran ventaja a Hierro. Y luego fue
marcando, semana a semana, cómo se fue
invirtiendo la relación, y la última
encuesta (cerrada el domingo previo al 25 de abril)
dijo lo siguiente: si hoy hay elecciones y vota un
millón 300 mil personas, va adelante Batlle;
si votan más, la situación es
diferente. Porque además había que
ver cuánta gente iba a votar. Y fueron a
votar un millón 300 mil; entonces no "fue al
revés": estaba delante Batlle y quedó
Batlle, además en una tendencia en que
Batlle venía creciendo y Hierro
quedándose. Es decir que el dato fue claro.
Si esto no está de acuerdo a la
percepción que tiene alguna gente sobre
cómo le parece que fue la elección,
es otra cosa.
Además, nadie discute que Batlle
recibió un alud de votos al final; eso lo
dice todo el mundo incluyendo a los dirigentes de
la Lista 15. No entiendo cómo se puede decir
que las encuestas estaban mal porque tres meses
antes no decían que Batlle ganaba
claramente, y además reconocer que hubo un
alud final. Yo no puedo decir que en un partido de
fútbol el primer tiempo terminó 5 a
0, que además hubo una goleada en los
últimos minutos del partido, y que el
partido terminó 5 a 0: o no iba 5 a 0 en el
primer tiempo, o no hubo una goleada en los minutos
finales, o iba 5 a 0 en el primer tiempo, hubo una
goleada final pero entonces el partido
terminó 10 a 0. Esto es lo que
queríamos precisar, porque nos parece que la
afirmación no es correcta, responde a una
percepción, a una actitud muy valedera que
él tiene sobre las encuestas, pero de la
cual no es responsable el hecho que
mencionó.
Otra aclaración previa que
quería hacer es la siguiente: Factum realiza
una encuesta representativa de todo el
país.
EC - Esto puede ser una respuesta tuya a algo
que mencionó el otro día el doctor
Luis Alberto Lacalle, aunque sin mencionar
expresamente a Factum. Y lo hacía para
sostener que, según los números que
manejan sus especialistas, su candidatura hoy
estaría más cerca de la del doctor
Batlle, incluso alcanzándola en estos
días, a partir de varios factores; uno de
ellos el que según Lacalle las encuestas no
tienen en cuenta lo que pasa en las localidades de
menos de 10.000 habitantes.
OAB - Me limito a este último aspecto:
las encuestas de Factum tienen en cuenta todo lo
que está por debajo de 10.000 habitantes.
Más aún: la muestra de esas
localidades es el triple de la que
correspondería de acuerdo a la
proporción de habitantes, porque somos
conscientes de los particularismos locales, de que
no es una muestra uniforme como la de Montevideo, y
que no vota de la misma manera Illescas que
Gorgoroso que pueblo Noblía
Por lo
tanto, con error o con acierto, está
representado.
Y, ya que estamos en día de
aclaraciones, una última. Anoche, en el
programa Decalegrón, se nos atribuye algo
así como haber anunciado o insinuado el
triunfo de Tabaré Vázquez. Si algo no
hemos hecho es anuncio de ninguna naturaleza. Para
empezar, sobre el balotaje venimos sosteniendo
emperradamente que eso empieza el 1º de
noviembre. Lo que estamos afirmando es cómo
están las posiciones hoy con relación
al 31 de octubre, y no -para usar la
expresión que se usó anoche- "jugando
boletos" a quién gana la
Presidencia.
EC - Las encuestas de Factum marcan hoy
efectivamente que Tabaré Vázquez
está primero, Jorge Batlle segundo, Luis
Alberto Lacalle tercero, Rafael Michelini cuarto,
pero tú has venido subrayando que eso es una
foto, no un pronóstico.
OAB - Primero, es una foto y no un
pronóstico. Segundo, es hacia el 31 de
octubre.
EC - Después habría un
balotaje, y entonces habría que ver
cómo se presenta.
OAB - Exacto. Y "jugar boletos" es algo que
no tiene nada que ver con las encuestas.
***
EC - Ahora sí, vamos al título
anunciado para hoy: "Esos porfiados, los que
deciden por no querer decidir".
OAB - Por supuesto que decide todo el mundo,
porque cada voto vale una dosmillonésima
doscientasmilava parte, pero obviamente, cuando la
gente ya está decidida y van quedando
posiciones, los últimos que se deciden son
los que inclinan la balanza. Cuando viene una
votación, están 49 a 49 y queda uno
para votar, ese termina decidiendo más
allá de que su voto vale igual que los
demás. Y acá decimos que "esos
porfiados" que se mantienen indecisos, no saben
qué van a hacer, cuando sepan qué van
a hacer terminarán inclinando la
balanza.
Decíamos en un análisis de hace
algunas semanas que tenemos los indecisos y los
dudosos, que son un porcentaje un poco menor al que
veníamos manejando más de 700 mil
personas entre esas dos categorías de
"volátiles".
EC - Aclaremos una vez más
quiénes son indecisos y quiénes
dudosos. Dudoso es el que estaría adoptando
una decisión, una inclinación, el que
dice "Me parece que voy a votar a Fulano pero
todavía no estoy seguro". Tiene algún
rumbo trazado, aunque no seguro. El indeciso no
tiene ningún rumbo.
Lo que observamos es que el grueso de los
dudosos, y sobre todo los indecisos, son gente con
escaso interés en política. Esto,
entonces, también está marcando un
problema de "timing": cuando viene el momento final
en que debe tomar la decisión, arrecia la
campaña electoral, es cuando empieza a
posicionarse en el tema. Da la impresión de
que hay un problema de tiempos que tiene que ver
con el grado de cercanía con la
política.
Y esto es interesante, porque no hay
demasiada diferencia ni en edad, ni en
educación, ni en nivel
socioeconómico. No se puede decir: "Son
tales". Es un poco más fuerte el nivel de
indecisión y de dudas en los niveles medios
y bajos, es un poco mayor en la gente de
educación escolar, pero apenas: no da para
decir que los que tienen dudas son los de tal
segmento.
En materia de sexo, entre los indecisos puros
son un poco más las mujeres que los hombres.
También: cuidado con decir que los indecisos
son mujeres. No: proporcionalmente hay un poco
más de mujeres que de hombres, pero
sólo eso.
Este es un primer perfil. El segundo es el
siguiente: toda persona puede tener dudas e
indecisiones, pero de pronto puede sí tener
más claro qué no hará.
EC - A quién no
votaría.
OAB - Qué rechazos hay. Y acá
tenemos una distinción importante. Entre los
indecisos puros predominan los que tampoco tienen
rechazos claros. Hablo de rechazos claros
diferenciales: algunos rechazan a todos por igual,
tienen una actitud refractaria, que podría
votarse hacia el voto en blanco (por ahora, el voto
en blanco explícitamente no está
recogiendo más del uno y poco por ciento de
gente que ya adoptó esa decisión). No
hay rechazos diferenciales, decíamos, y
aunque hay un pequeño desnivel entre Batlle,
Lacalle y Vázquez, las cifras son muy
pequeñas y no inciden.
En cambio, sí importa un dato entre
los dudosos: los que están decididos por un
partido pero tienen dudas, registran el mayor
rechazo hacia Tabaré Vázquez.
¿Qué quiere decir? Que el grueso de los
que primariamente se inclinan por Batlle pero
tienen dudas sobre si mantendrán el voto, y
de los que primariamente se inclinan por Lacalle
pero tienen dudas sobre si mantendrán el
voto, por otro lado rechazan más fuertemente
a Tabaré Vázquez o al Frente Amplio
(porque hay dos tipos de rechazo: el institucional
y el personal: sumados los dos, se registra un
rechazo muy fuerte en este sector de dudosos). Eso
hace prever que entre los dudosos de Batlle y de
Lacalle, si cambian su intención no
serán tanto los que irán al Encuentro
Progresista o Tabaré Vázquez; en
cambio habría un mayor juego lineal entre el
Partido Colorado y el Partido Nacional: si el
dudoso mantiene sus dudas, las acentúa y
decide cambiar, lo más probable es que pase
de Lacalle a Batlle o de Batlle a Lacalle, y es muy
baja la posibilidad de que cambie a
Vázquez.
Por último, Michelini. Aparece como
una figura fuera de la disputa para un sector de
gente. Esa posición tiene una contra: al que
está buscando una decisión y
presidencializa la elección, le cuesta tomar
en cuenta al Nuevo Espacio. Otra cosa es al que le
importa la elección parlamentaria. Pero ese
estar fuera de la disputa tiene un gran pro: que
mucha gente a la que no termina calzándole
ninguna de las tres candidaturas o de los tres
partidos (porque no es un tema sólo de
personas) puede no tener afinidades directas con el
Nuevo Espacio o con los planteos de Michelini, pero
encontrarse con una figura que -en general- no
provoca rechazos (es muy bajo su nivel de rechazo).
Entonces, queda ahí una masa de gente que
hace, si uno se pregunta en qué rango se
puede mover el Nuevo Espacio hoy, diría que
es impresionantemente grande: puede estar en el
piso que hoy dan las encuestas (4,5%, incluso con
un nivel mayoritario de gente con dudas, por lo que
su piso es peligrosamente bajo) pero por otro lado
hay gente que dice: "¿Yo qué se
?
Michelini". Ese "¿Yo qué sé"
quiere decir que no es un voto orientado a
él, pero que puede volcarse y le da un rango
que puede llevarlo a las metas duplicar la
representación en el Senado y aumentarla
claramente en la Cámara de Diputados.
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