Las diecinueve
competencias del día de la madre
Oscar
A.Bottinelli - diálogo con Emiliano
Cotelo
EMILIANO COTELO: El segundo domingo de mayo
es, en Uruguay y en una parte importante del mundo
occidental, el Día de la Madre. Quisieron
los reformadores constituyentes del 96 que ese
fuese también el Día del Intendente,
o el Día del Aspirante a Intendente, o la
primera vez que los uruguayos tenemos elecciones
pura y exclusivamente municipales. Por eso, el
politólogo Oscar A. Bottinelli, director de
Factum, ha elegido para el análisis de hoy
el título de "Las diecinueve competencias
del Día de la Madre".
OSCAR A. BOTTINELL: Es que esta reforma se
pensó mucho en sus objetivos
políticos fundamentales, y bastante poco en
su instrumentación. Entre otras cosas, dos
veranos con movimientos políticos y
campañas electorales, el agotamiento
físico de los actores políticos, y
por otra parte, hacer coincidir la elección
con el Día de la Madre. Se pudo elegir el
primero o el tercer domingo de mayo, o el
último de abril, pero se optó justo
por el segundo domingo de mayo. Supongo que fue una
inadvertencia. Así que ese Día de la
Madre, en los diecinueve departamentos, unas
sesenta, setenta u ochenta personas estarán
invocando a sus madres para ver si les dan suerte y
resultan electos intendentes municipales.
EC - Estas elecciones serán el cuarto
escalón del proceso que se inició en
abril, pero en realidad el segundo a nivel
departamental.
OAB - Claro: a nivel municipal son el segundo
escalón. Es la cuarta elección del
ciclo. A nivel de la vida política de los
departamentos, es el tercer escalón. En
abril tuvimos un primer medidor político que
dio como producto una convención
departamental, que es la que jurídicamente
elegirá a los candidatos a la Intendencia
por cada partido. Recordemos que el candidato a
intendente de un partido es la persona que obtenga
la mayor cantidad de votos en la Convención
Departamental. Un partido puede tener un segundo
candidato si ese aspirante supera el piso de un
treinta por ciento de la Covención
Departamental. Y, por decisión de la Corte
Electoral, si dos postulantes superan el treinta
por ciento con exactamente la misma cantidad de
votos, puede haber tres candidatos por partido, lo
que lleva a un juego de equilibrios
políticos, con mucha filigrana para
lograrlo, como hizo el Partido Nacional en
Maldonado. A su vez, en la elección de
octubre, se presentaron como candidatos al
Parlamento muchos de los que después aspiran
a la candidatura a intendente (caso de Ambrosio
Rodríguez en Maldonado, caso de Carmelo
Vidalín en Durazno, quienes resultaron
electos diputados). Ahora viene el tercer
escalón de la lucha departamental: el
segundo en el plano jurídico, como
recién hablábamos, y el cuarto en
esta instancia electoral.
La diferencia fundamental de la instancia del 14 de
mayo del 2000 con todo lo habido en los años
mil novecientos es que la elección municipal
está absolutamente separada de las
nacionales.
EC - Sí: son diecinueve
elecciones.
OAB - Diecinueve elecciones totalmente
distintas que no tienen demasiada relación
entre sí. Los actores políticos y los
electores se van a posicionar con la realidad del
departamento, más allá por supuesto
de que también juegan las pertenencias, las
adhesiones y las simpatías de tipo
partidario.
Lo que tenemos, entonces, para empezar, son
diecinueve elecciones que podemos clasificar en
tres grandes categorías:
La primera, elecciones con muy baja
competencia interpartidaria. Las clasificamos
así cuando en octubre se registró
entre el primero y el segundo partidos una
diferencia mayor a ocho puntos porcentuales. En ese
caso decimos que es una elección
monopartidaria. En ese caso, tenemos dos
situaciones:
Uno, cuando la elección no tiene
competencia externa y tampoco tiene competencia
interna porque ese partido dominante no tiene
más que un solo candidato. Este va a ser el
caso de Montevideo con la candidatura de Mariano
Arana, y en menor grado pero muy probablemente el
caso de Paysandú (donde el Frente Amplio
obtuvo el 42% de los votos, seguido por el Partido
Colorado con el 28%; y además la candidatura
de Vázquez en noviembre llegó al 47%
y hay indicios de que ésta es una fuga de
votos del Partido Nacional con carácter
definitivo, lo cual hace que la elección en
ese departamento aparezca como poco
disputada).
Y dos, hay otras dos elecciones con un
partido dominante pero que tienen más de una
candidatura interna. Por lo tanto, la
elección en estos dos departamentos
será claramente una elección interna
dentro de esos partidos: son los casos de
Río Negro (esencialmente una elección
dentro del Partido Colorado) y Tacuarembó
(una elección interna en el Partido
Nacional).
Es decir que, en esta categoría,
tenemos cuatro departamentos pero tres escenarios
distintos: Encuentro Progresista sin competencia
interna, competencia en el Partido colorado y
competencia en el Partido Nacional.
Luego tenemos la segunda categoría,
donde las elecciones son en principio tripartitas.
Son cuatro casos: Rocha, donde el Partido Colorado
obtuvo el 36%, el Partido Nacional 32% y el Frente
Amplio 28%. Pero además la candidatura de
Vázquez pasó del 28 al 39%, lo que
determina que los tres partidos pueden estar
compitiendo de alguna manera. Otro caso es el de
Colonia, donde hubo un triple empate: Partido
Colorado 34%, Partido Nacional 31%, Frente Amplio
30%. El tercer caso es San José, antes un
departamento de dominio hegemónico del
Partido Nacional, donde en 1989 el Partido Nacional
se llevó las dos bancas de Diputados, y
ahora obtuvo 34% frente al 31% del Partido Colorado
y al 31% del Frente Amplio. Por último, el
departamento de Florida, donde el Partido Colorado
tiene la primacía con 35%, seguido del
Partido Nacional con el 32% y el Frente Amplio 29%.
Los cuatro escenarios tripartitos son diferentes.
Es diferente el partido que lo encabeza: el
Colorado en Rocha, Colonia, Florida, y el Nacional
en San José.
EC - Hablabas de distintas categorías
de competencia política en los distintos
departamentos, en función de los resultados
del 31 de octubre: una de baja competencia
interpartidaria, una segunda categoría de
elecciones en que realmente compiten tres partidos,
y ahora veríamos aquellos departamentos en
que la competencia está dado entre
dos.
OAB - Primero manejamos los dos extremos, y
luego lo que a priori es la más extendida
(en ocho departamentos, cuatro de baja competencia,
cuatro de competencia tripartita), y hay 11
departamentos de competencia bipartita, con
distintas formas.
Primero tenemos la competencia tradicional,
entre blancos y colorados. En cuatro departamentos
se da entre el Partido Nacional a la cabeza con el
Partido Colorado como desafiante, departamentos
donde el Partido Nacional ha ganado invariablemente
desde 1946, y donde los blancos en conjunto lo han
hecho más que los colorados desde 1942:
Treinta y Tres, Cerro Largo, Flores, Durazno.
Por otra parte, tenemos tres departamentos con el
mismo tipo de competencia pero a la inversa, con el
Partido Colorado adelante: Rivera, Artigas y
Lavalleja (los departamentos de los
próceres).
Luego tenemos lo que podemos llamar las
nuevas competencias, aquellas en que el actor
político es el Encuentro Progresista -
Frente Amplio:
Uno, en un primer caso, es Frente Amplio versus
Partido Colorado, en Canelones, con el Frente
Amplio en la delantera.
Dos, dos casos, con el Partido Colorado delante y
el Frente Amplio detrás, que son los casos
de Salto y Soriano. En Soriano habría que
esperar a ver qué grado de competitividad
plantea el Partido Nacional, porque hoy tiene la
Intendencia, y esto puede llegar a jugar en cambiar
la naturaleza de la competencia, de bipartita a
tripartita: no vemos tan claro que el partido del
intendente no esté en la disputa.
Y tres, por último, la competencia Partido
Colorado - Frente Amplio prácticamente en
pie de igualdad, que es el caso de Maldonado
(igualdad porque el Frente Amplio salió
delante del Partido Colorado por sólo 16
votos de ventaja). Esto es un empate: si uno lo
traduce a porcentaje de votos es un empate hasta en
el segundo decimal.
Tenemos entonces cuatro departamentos con
baja o nula competencia interpartidaria, cuatro con
competencia tripartita, siete departamentos en que
se repite la tradicional competencia de blancos y
colorados, cuatro de competencia entre el Frente
Amplio y el Partido Colorado, y ninguno en que
compitan el Frente Amplio y el Partido
Nacional.
Decíamos que estos escenario son en
principio, porque tomamos los resultados de
octubre, midiendo las distancias y, como se hace en
las técnicas cuantitativas y en las ciencias
sociales o las ciencias en general, se traza una
línea. Y dijimos: vamos a considerar que
para que haya competencia ente dos partidos debe
haber entre ambos una distancia menor a ocho
puntos, y un total de doce entre el primero y el
tercero para que haya una competencia
tripartita.
Pero pueden ocurrir distintos
fenómenos. En primer lugar, el que acabamos
de mencionar: que los números dejan fuera de
la competencia a un partido, pero ese partido tiene
hoy la titularidad de la Intendencia. Allí
puede haber un elemento que lleve a que la
competencia pase de bipartita a tripartita, porque
va a pesar la figura, la imagen y la titularidad de
la Intendencia.
Una segunda razón es la potencia de
los candidatos. En octubre, los partidos pudieron
votar bien o mal en función de la
aceptación o el rechazo de los candidatos
presidenciales o de las candidaturas
departamentales a diputado. Aquí se
personaliza mucho en la candidatura de cada
fracción o del partido, si es candidato
único, que es el postulante a intendente. Si
un partido que está rezagado, tiene muy buen
candidato a intendente desde el punto de vista
electoral, y otro partido va adelante pero tiene
candidatos de baja captación electoral,
cambia un poco la relación de la
competencia. Es decir que a las cifras de la
elección nacional hay que introducirle este
elemento propiamente departamental que es la
potencia de los candidatos.
Un tercer aspecto es qué pasa si, en
un departamento en que encabeza el Frente Amplio,
se produce un corrimiento anti-frente de un
electorado tradicional, y se desplazan votantes de
un partido tradicional al otro para evitar el
triunfo del Frente. Si este fenómeno ocurre
con una magnitud importante, y de qué
partido a qué otro, donde también
podría ocurrir una variación, porque
hasta ahora -salvo en Montevideo- nunca se
había dado una competencia en que el Frente
Amplio apareciera con posibilidades de ganar o
siquiera en una competencia real.
Por último, lo que llamamos la
departamentalización del escenario. Todos
los departamentos no son iguales, pero los hay
donde lo departamental, la visión de lo
local pesa muchísimo, y esto puede cambiar
en mucha gente la visualización del
escenario.
Así vemos como quedan planteadas en
principio las diecinueve competencias en el
próximo Día de la Madre tan peculiar
del 14 de mayo del 2000, que podríamos
llamar también Día del Aspirante a
Intendente
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