Los roles en el
gabinete de la administración Batlle
Oscar
A.Bottinelli - diálogo con Emiliano
Cotelo
EMILIANO COTELO:
Ya han pasado los 100 días del gobierno
encabezado por el presidente Jorge Batlle y se
puede empezar a sacar algunas conclusiones. Por
ejemplo, en cuanto a los roles en el gabinete, que
es el tema de hoy.
OSCAR A. BOTTINELLI:
Futbolísticamente, uno se preguntaría
cómo juega este equipo en la cancha,
qué papel cumple cada uno de los
jugadores.
EC - ¿Por dónde
empezamos?
OAB - Vamos a ver la composición
política del gabinete, entendiendo por tal
las 14 -que dentro de poco serán 15- figuras
de nivel ministerial, que son los ministros, el
secretario de la Presidencia de la República
y el director de Planeamiento y
Presupuesto.
Cinco de esas figuras corresponden a la Lista
15. Dos son políticos, aunque el origen de
alguno de ellos sea claramente técnico. Es
el caso de Lucio Cáceres (que ya fue
ministro, electo diputado, candidato a intendente
de Montevideo, sin dejar de ser un técnico
en la política; hoy es una figura
política) y del secretario de la Presidencia
de la República, Raúl Lago,
político por excelencia, y además un
hombre desde hace mucho tiempo de mucha
cercanía personal y política con
Jorge Batlle. Los tres técnicos son Alberto
Bensión en Economía, (Alfonso) Varela
en Turismo y (Horacio) Fernández Ameglio en
Salud Pública.
El Foro Batllista tiene cuatro carteras,
todas políticas. (Ariel) Davrieux es sin
duda un técnico pero que viene operando
políticamente desde el ángulo
técnico con mucha fuerza. Las cuatro
carteras que tiene el Foro tradicionalmente vienen
siendo consideradas de la más inmediata
confianza presidencial, más allá de
que en el período anterior tanto la
Cancillería como Defensa estuvieron en manos
del otro partido. (Luis Alberto) Lacalle las
había marcado con mucha claridad en este
gobierno y el propio como los cargos que responden
personalmente al presidente de la
República.
EC - Vamos a recordar cuáles son estas
cuatro carteras del Foro.
OAB - Relaciones Exteriores con (Didier)
Opertti, Interior con (Guillermo) Stirling, Defensa
Nacional con (Luis) Brezzo y Planeamiento y
Presupuesto con Ariel Davrieux.
EC - Vamos al Partido Nacional.
OAB - El Partido Nacional tiene cuatro. El
socio de esta coalición partidaria, que es
la primera coalición electoral en Uruguay,
tiene la misma representación que el Foro,
más allá de que ahora, con la
creación del Ministerio de Deportes,
aumentaría a cinco. Todas las carteras del
Partido Nacional son políticas. Es el caso
de (Sergio) Abreu, candidato vicepresidencial,
ministro de Industria; Alvaro Alonso, ex senador,
diputado reelecto, en Trabajo; Carlos Cat es una
figura de inserción tardía en la
política, pero sin duda cumplió un
papel muy clave desde el gobierno de Lacalle en
adelante, desde su candidatura a la Intendencia de
Montevideo en adelante. Y en Educación y
Cultura hay un ministro que no sólo es
político, sino un "peso pesado" en cuanto a
su relación con Lacalle y el papel cumplido
en el Herrerismo (Antonio Mercader).
EC - Finalmente, hay que agregar un ministro
independiente, por más que tiene
filiación nacionalista.
OAB - Sí, pero ha sido
explícitamente aclarado por parte del
Partido Nacional que no representa a ese partido.
Gonzalo González se representa a sí
mismo como técnico; nombrarlo fue una
decisión muy personal de parte de Jorge
Batlle. Esta es la conformación del
gabinete. En cuanto al análisis de los roles
políticos, quien está como
independiente está cumpliendo un rol
técnico y en ese caso no hay un juego
político de su parte.
EC - Ya hemos hecho una descripción en
cuanto a la composición del
gabinete.
OAB - En general, salvo episodios que
repercuten sobre el gobierno, como los hechos que
terminaron con la presencia en el Senado del
ministro Stirling, la atención
pública ha estado centrada en dos
áreas: la que tiene que ver con el tema
desaparecidos y la política exterior del
país. La ley de urgencia, con la importancia
crucial que tiene y como definiciones,
comunicacionalmente ha pasado más en
silencio, incluso la controversia política
ha tenido menos impacto.
En la política exterior Uruguay ha
dado un giro muy fuerte con respecto al gobierno
anterior. Quizás algunos cambios
venían avalados por ciertos hechos, sobre
todo a partir de la devaluación de Brasil,
que había creado un cierto zarandeo en el
Mercosur; lo mismo en cuanto al enlentecimiento de
las relaciones entre el Mercosur y la Unión
Europea. Pero este gobierno se ha pronunciado de
una manera tajante a favor del ALCA, en contra de
la Unión Europea, en particular en contra de
Francia, además en una postura bastante
dura, sobre todo a nivel presidencial, en
relación a los socios principales del
Mercosur.
Lo que se observó desde el gabinete y
sus roles es que este alto papel en política
exterior ha generado una clara división de
la conducción y ejecución de la
política exterior en dos figuras y dos
ministerios: el de Relaciones Exteriores y el de
Industria. Opertti, como canciller, aparece como la
cabeza de lo que podemos denominar la
política diplomática del país,
y Abreu aparece en un rol de conducir más
las relaciones económicas
internacionales.
EC - Recordemos que Abreu fue ministro de
Relaciones Exteriores.
OAB - Fue ministro de Relaciones Exteriores
en 1993 y 1994, en la segunda mitad de la
administración Lacalle.
EC - Es interesante lo que señalas,
porque en el período de gobierno anterior,
si uno observaba quiénes tenían
protagonismo en cuanto a las relaciones en el
Mercosur, encontraba al ministro de Relaciones
Exteriores y al de Economía. Aquí el
ministro de Economía, en este período
de gobierno, en estos temas, aparece en un segundo
plano, y asciende en visibilidad y actividad el
Ministerio de Industria.
OAB - El ministro de Economía aparece
más en el rol de las relaciones financieras
internacionales, un rol clásico del ministro
de Economía, del presidente del Banco
Central y del presidente del Banco República
en sus relacionamiento básicamente con el
Fondo Monetario, el Banco Mundial, con la gran
banca internacional, y no tanto en las relaciones
económicas internacionales globales, como
aparecía Luis Mosca, sobre todo a nivel
regional. Abreu está apareciendo a nivel
regional y extrarregional.
En el caso de Abreu nos parece que
está cumpliendo un rol bastante parecido al
que cumplen dos ministerios en los países
europeos, que tienen denominaciones más o
menos similares, como Comercio Exterior por un lado
y Asuntos Comunitarios o ministro de la
Unión Europea por otro. Abreu está
siendo una especie de ministro de Comercio Exterior
y del Mercosur.
EC - Cuando, curiosamente, la temática
de comercio exterior ingresa en la esfera del
Ministerio de Economía.
OAB - Desde que el Ministerio de Industria
dejó de ser Ministerio de Industria y
Trabajo -ahí se produce un corte muy grande
en la historia de este ministerio, que
arrancó como Ministerio de Fomento-
habría que remontarse a Jorge Peirano Facio
en la administración Pacheco Areco para
encontrar un ministro de Industria con este rol
político tan fuerte. Puede haber otros
ministros con un rol importante en su cartera, por
el relacionamiento con los sectores industriales,
pero no con un rol político tan fuerte a
nivel del gabinete. Nos recuerda más al
papel que cumple el ministro de Comercio en Estados
Unidos, que es una especie de ministro de
Economía en los asuntos no financieros, que
al ministro de Industria uruguayo,
clásicamente más equiparable a un
secretario de Industria dentro del Ministerio de
Economía argentino. (Digo esto porque en
Argentina los secretarios están subordinados
a un ministro; en Estados Unidos ser secretario
equivale a ser ministro).
Hemos mencionado a Abreu en dos tipos de
roles: en relación al equipo
económico y en relación a la
política exterior del país. Lo
importante es este doble eje de nuestra
política exterior, centrada en dos carteras
con dos caras jugando el tema
-futbolísticamente dicho- en pared, sin
rechinamiento alguno entre Relaciones Exteriores e
Industria, sino que Uruguay aparece con la misma
voz en ambos planteos.
EC - Con el presidente de la República
como telón de fondo, pronunciándose
permanentemente y pegando golpes de timón
muy fuertes.
OAB - No sé si telón de fondo o
telón de frente, haciendo un gran avance
comunicacional. En esto es significativo el hecho
de que Opertti ya haya sido canciller en el
período anterior, puede ser sorprendente en
el exterior ver la misma cara en la
Cancillería para una política
exterior diferente. Opertti empieza a dar el giro
en sus declaraciones ya en la transición.
Siendo todavía ministro de Relaciones
Exteriores de Sanguinetti empieza a hacer
declaraciones que corresponden más a la
línea política que iría a
impulsar el futuro presidente que el entonces
presidente. Claramente, el propio Opertti hace este
giro de política exterior y sostiene la
línea de Sanguinetti como canciller de
Sanguinetti y la de Batlle en este período
de Batlle.
EC - Vamos a ingresar en los distintos
sectores políticos representados en el
Consejo de Ministros. Comencemos por el
Foro.
OAB - Se nota en general un cierto
desdibujamiento del perfil del Foro en el gabinete,
pero como parte de un cierto asordinamiento de ese
sector, bastante sometido a embates desde el propio
partido, desde la 15, con un Sanguinetti en una
actitud muy silenciosa y un Foro que va
acompañando al gobierno sin crear
disidencias, sin plantear públicamente
situaciones rechinantes, a lo sumo
plantándose en algún momento frente a
embates que recibe básicamente desde los
ministerios de Turismo y Salud
Pública.
EC - Hay una suerte de paso al costado o
atrás del Foro, en una situación como
de expectativa. A raíz de decisiones tomadas
en el Poder Ejecutivo, revisiones de criterios,
decretos o resoluciones, de pronunciamientos
políticos que han hecho importantes figuras
de la 15 o del propio gabinete, los analistas, la
opinión pública han esperado la
reacción del Foro, una respuesta dura, un
portazo. Y no se da.
OAB - No se da porque, esencialmente, tanto
Sanguinetti como Lacalle -que por algo se considera
que son de los pesos políticos más
importantes del país- saben esperar.
Está el viejo dicho de que el que hace las
cosas rápidamente puede químicamente
precipitarse, caer.
EC - Sí, pero una de las preguntas que
está sobrevolando es hasta
cuándo.
OAB - Generalmente se espera hasta que las
condiciones son favorables para reaccionar. Creo
que un político que reaccione airadamente
contra un presidente que tiene niveles
históricos de aprobación se equivoca
en el momento de jugar el rechine.
EC - En este contexto tú hablabas de
un cierto desdibujamiento del perfil del Foro en el
gabinete.
OAB - Sí, porque además
está ocurriendo lo siguiente: si bien el
Partido Nacional también tiene un perfil
bajo -con la excepción de Abreu-,
está en áreas menos sensibles a la
conducción política del gabinete. En
cambio, el Foro, por las carteras que ocupa,
está ocupando los cargos de mayor
responsabilidad política en torno a un
presidente de la República: la
Cancillería, Planeamiento, Defensa e
Interior. Mencionamos el caso de Opertti;
también ocurre con Davrieux que, muy
sutilmente, también ha hecho el giro y la
adaptación política de su discurso al
giro que la política económica y
sobre todo la política presupuestaria, de
administración de recursos del gobierno,
está haciendo esta Presidencia,
diferenciándose de la anterior. En ese
aspecto, tanto Opertti como Davrieux aparecen
más como voceros presidenciales que del
Foro.
En el caso del ministro de Defensa, se da una
situación peculiar porque le ha caído
una serie de temas que fueron originados desde la
Presidencia de la República, muchos de ellos
desde la Presidencia electa, que salen desde el
Victoria Plaza, del discurso de asunción
presidencial. Algunos de esos temas pusieron al
ministro en una tensión entre resoluciones
adoptadas por el líder del Foro Batllista
como presidente de la República a la salida
de su Presidencia -por ejemplo, la
televisión satelital- y la postura de Jorge
Batlle. El ministro es un hombre del Foro Batllista
en el gabinete y hay una decisión
presidencial de impulsar una política
diferente en relación al gobierno
anterior.
EC - Otro caso es el de los
desaparecidos.
OAB - Sí; más allá de
que el tema está siendo más manejado
como un tema de negociación
político-social desde la Presidencia de la
República y el ministro de Defensa tiene el
papel que corresponde a los efectos que el mismo
pueda tener en el ámbito militar. Se
diría que en la faz pública,
comunicacional, el ministro de Defensa
tendría todos los espacios para hablar de
los temas normales de su cartera. Es decir, el
desarrollo de toda una política militar, de
defensa, la reconversión de la doctrina de
las Fuerzas Armadas, del rol de las mismas, un tema
que se viene procesando con mucha lentitud en el
país y que es de primer orden en el mundo,
sobre todo desde la caída del mundo bipolar
a comienzos de los años 90. Tampoco ha
podido quedar por este lado un perfil del Foro en
el gabinete.
Respecto a Stirling, lo mismo. Stirling ha
quedado muy subsumido en toda la
problemática del ministerio de seguridad, de
la Policía; es decir, el clásico rol
de ministro político ha quedado un poco
diluído. Además, en el comienzo de
esta gestión, a un hombre que tiene muy bajo
nivel de cuestionamientos y que en general tiene un
apoyo bastante importante del sistema
político y credibilidad para el cumplimiento
de su función, los últimos
acontecimientos lo han afectado un poco en un
manejo un poco confuso o desprolijo, e incluso ha
quedado algo desprolijo el manejo global de figuras
del gobierno donde en algún aspecto aparece
el ministro siendo el último en enterarse de
toda una serie de hechos que estaban ocurriendo. No
aparece como una clara figura política del
Foro; aparece muy metido en una problemática
de su cartera a la que le tiene que dedicar las 24
horas del día -al tema de seguridad y
policial- y el rol político del Ministerio
se le está escapando. Es una cartera que
está en el foco de problemas que exigen que
el ministro esté en eso y no tanto en la faz
política.
EC - Vamos a ver cómo juega la Lista
15 en el gabinete ministerial.
OAB - En la 15, obviamente, juega primero el
presidente de la República. Vamos a ver a
los hombres de la 15 en el gabinete. Llama la
atención el papel relevante desde el punto
de vista político que está jugando el
ministro de Turismo. En primer lugar, como dato, su
oratoria en el acto del 19 de junio; no conozco
antecedentes de que el ministro de Turismo sea la
representación del Poder Ejecutivo en una de
estas instancias clásicas.
EC - En estos actos oficiales los ministros
se van turnando.
OAB - Normalmente, el 18 de mayo es el
ministro de Defensa y el 19 de junio
predominantemente ha sido el ministro de
Educación y Cultura. Y en otros actos
siempre está, por lo menos una vez al
año, el ministro del Interior. Se
diría que estos son los ministros
clásicos de representación del Poder
Ejecutivo en discursos de fiestas patrias.
EC - Pero más allá de que a lo
largo del período de gobierno van rotando en
el uso de la palabra, lo cierto es que hablar en el
primer 19 de junio del primer año de un
gobierno no es algo que se resuelva de manera
azarosa.
OAB - Me parece que fue un hecho
político.
EC - Había una decisión
política detrás de la elección
de Alfonso Varela como orador en este caso.
OAB - Sí. Fue como decir: "acá
hay un vocero presidencial". Esto coincide con un
ministro que está cumpliendo un rol fuerte
en el juego de la 15 de desgaste del Foro
Batllista. A poco de asumir, el ministro de Turismo
empezó una línea dosificada de
versiones, rumores, después denuncias sobre
la gestión anterior, con mucha intensidad en
las semanas previas a las elecciones municipales.
Sin duda el Ministerio de Turismo juega un papel en
el resultado de la elección municipal de
Maldonado, en la creación de hechos
políticos hacia esa elección.
EC - Tú dices que el candidato Benito
Stern se vio perjudicado por los hechos que
cobraron notoriedad en esos días.
OAB - Es medible el impacto de las denuncias,
y sobre todo de la arremetida final de las dos
semanas anteriores a las elecciones, que
repercutió fuerte y linealmente; lo
exploramos a través de preguntas. Ese hecho
impactó en la campaña, que no
benefició al candidato de la 15 sino que en
gran medida benefició al Partido Nacional y
también al Frente Amplio.
Por otro lado, aparece el ministro de Salud
Pública, bastante problematizado en su
cartera en la medida en que se ha lanzado a cambios
extremadamente fuertes. Es una cartera muy
difícil, en la que, si no se actúa
con pies de plomo, por un lado los intereses
políticos y por otro los intereses
económicos corporativos son muy fuertes. Sin
ninguna duda, un manejo apresurado y de poca
consolidación llevó a que se acortara
mucho la duración del mandato de Alfredo
Solari, que tuvo un desgaste muy rápido.
Fernández Ameglio asume la cartera en
una línea todavía mucho más
fuerte que la de Solari, con menos apoyos
políticos, pero también en una fuerte
idea de confrontación con el Foro Batllista.
Si el ministro de Turismo es el ariete principal en
esta línea de desgaste del Foro,
Fernández Ameglio es el otro. En el momento
de la asunción lo hace con una
calificación muy dura sobre el ministro que
en ese momento estaba saliendo, sobre la
gestión que estaba terminando.
Una cosa curiosa de este gobierno en general,
pero muy acentuada a nivel de la gente de la 15, es
que hay cambios más propios de cambios de
partido que de un cambio de fracción dentro
del mismo partido. Uno diría que ni siquiera
si hubiera ganado el Partido Nacional era de
esperar que se produjera cambios de la profundidad
de los que se está produciendo. El nivel de
tensiones, de desgaste o de ataques sobre la
gestión del gobierno anterior es como si
hubiera ganado lo más opuesto, lo que
está en las antípodas, la
oposición más dura, y no que el mismo
partido sigue en la gestión de
gobierno.
EC - Seguimos con los ministros de la 15.
Vamos ahora a la conducción
económica.
OAB - La conducción económica
cumple un papel central en el país. El
ministro de Economía es un personaje clave
desde hace varias décadas. Observamos que
Bensión trata de mantener un perfil bastante
más bajo que el que inicialmente mantuvieron
los ministros de Economía anteriores y por
ahora mucho más centrado en medidas
macroeconómicas y en la conducción
financiera, con la preparación presupuestal,
que en negociaciones económicas
internacionales del Mercosur, que Mosca
asumía personalmente.
EC - Un ministro de Economía que a la
hora de declarar debe ser el más cauto de
todos los que hemos tenido en los últimos
años. Muy controlado, muy mesurado, en
general con rostro preocupado.
OAB - Además, muy contundente.
Bensión trata de no caer en ninguna
pregunta-trampa. El otro día lo vi en una
conferencia de prensa en que hablaba de algunos
aspectos impositivos a ser incluidos en el
presupuesto y le preguntaron si se va a modificar
el Impuesto a las Retribuciones Personales. La
respuesta fue: "No estoy hablando del tema, no
hemos considerado este tema". "¿Entonces
quiere decir que va a seguir igual?". "No estoy
hablando de ese tema, no hemos considerado el
tema". Después se ofuscó un poco y
dijo que estaba hablando en español, que de
ese tema no estaba hablando, pero nadie le
sacó ninguna declaración ni ninguna
pista que permitiera titular "Bensión dijo
que siguen los impuestos tal cual", "Bensión
dice que cambian los impuestos". El dice "no voy a
declarar" y no declara. En ese sentido, tiene un
manejo extraordinariamente prudente de lo que
impacta una declaración o una mala
interpretación de una declaración del
ministro de Economía en las Bolsas, en los
mercados, en los agentes económicos.
EC - Finalmente, veamos al ministro de Obras
Públicas y al secretario de la
Presidencia.
OAB - El ministro de Transporte y Obras
Públicas está cumpliendo un papel
mucho más silencioso que el que en general
lleva adelante un ministerio de tanta
repercusión. Ha estado alejado de las
líneas de conflicto de otras figuras nuevas
en la política, como Varela o
Fernández Ameglio, que están en la
primera línea de batalla. Cáceres
está completamente fuera de ello, más
bien centrado en la conducción del
Ministerio.
Lago está haciendo un trabajo muy
importante políticamente. En algún
momento dedicaremos un análisis a la
Secretaría de la Presidencia de la
República, que es un rol poco conocido por
la opinión pública y es uno de los
papeles políticos más importantes y
más fuertes de un gabinete.
EC - Llegamos al examen de la
participación de los ministros blancos en el
gabinete de la administración
Batlle.
OAB - Con la excepción de Abreu, que
ya mencionamos, los otros ministros se están
manejando con un perfil bajo, que coincide con el
perfil bajo que exhibe todo el nacionalismo en esta
etapa del gobierno. Uno lo ve como un partido a la
espera del fin de la "luna de miel" que está
ocurriendo con el presidente de la
República, particularmente de éste
con la izquierda, con la Universidad, con actores
más distantes, que no tiene una
articulación fluida con sus socios de
gobierno. El Partido Nacional espera que esto
termine, volcado a lo interno, resolviendo o
encarando la reestructuración interna
política del partido, que se está
dando y a su vez a la reestructuración
orgánica que se viene dando con un
Directorio que está trabajando mucho en la
creación de estructuras partidarias.
De todos modos, el ministro de
Educación y Cultura marca cada tanto con
mucha fuerza y claridad su pensamiento y su
impronta. Esto lo llevó a algunas
confrontaciones con el Codicén, con
(Germán) Rama en particular, planteando
visiones diferentes, también con la
Universidad de la República en el tema del
reconocimiento de instituciones terciarias o
universitarias, planteando su propia visión
sobre cómo debe ser el juego de las
instituciones universitarias.
EC - Hubo una polémica fuerte con el
fiscal de Corte Oscar Peri Valdez.
OAB - En el plano de justicia que tiene el
Ministerio de Educación y Cultura tuvo una
polémica muy fuerte con el fiscal de Corte,
pero apareciendo sin un perfil excesivamente
fuerte, sin estar buscando una primera plana de la
prensa permanentemente. Y, a su vez, sin estar
marcando una impronta política partidaria en
este momento.
Cat normalmente es un hombre que prefiere los
perfiles bajos, no es un hombre afecto a la
publicidad ni a las grandes disonancias, sino que
más bien se ha caracterizado siempre por
preferir el trabajo lo más silencioso
posible. Lo está haciendo como ministro de
Vivienda, lo hizo como ministro de Trabajo, como
director de Planeamiento, como presidente del Banco
República. Pero independientemente de los
perfiles y roles de cada persona hay una conducta
partidaria, sobre todo de la fracción
mayoritaria del Partido Nacional, el Herrerismo,
que es coincidente -por razones diferentes- con la
del Foro Batllista. Es una relación de
silencio, de espera, de dejar hacer al gobierno, de
no poner piedras en el camino, de colaborar,
aprobar la ley de urgencia...
EC - También de
tensión.
OAB - Por supuesto, de tensión
permanente.
EC - Por ejemplo, el presidente del
Directorio del Partido Nacional está
permanentemente señalando que a este
gobierno le falta iniciativa en materia
legislativa, que son los blancos quienes lo
están apurando, quienes funcionan como la
locomotora. Ese tipo de ansiedad, de hiperactividad
o de reclamo de mayor actividad esgrime como base
el documento firmado por el Partido Colorado y el
Partido Nacional antes del balotaje.
OAB - Sí; también hay otros
reclamos, como el de una mayor discusión a
nivel de los socios de la coalición, y una
permanente molestia exhibida sobre todo por el
presidente del Directorio, el ex presidente Lacalle
y por el senador Luis Alberto Heber, por esta luna
de miel entre el presidente de la República
y Tabaré Vázquez. De todos modos
diría que están a la espera; esto es
una sucesión de advertencias o
señales que emite el Partido Nacional, pero
no creando hechos. No dicen "vamos a rediscutir, no
le vamos a aprobar tal cosa a la ley de urgencia".
No crea piedras; dice "cuidado que estamos
molestos".
En algún momento esta molestia va a
aflorar, como en algún momento va a hacer lo
propio la molestia del Foro. Son diferentes: el
Foro es parte de un partido que tiene mucho sentido
de partido a la hora de gobernar y el Partido
Nacional es un partido asociado, que fue decisivo
para elegir al presidente de la República,
pero que no es el depositario del triunfo electoral
ni de la titularidad de la Presidencia de la
República y, por lo tanto, el que puede
sentirse con más derecho para recurrir al
"pataleo" en el momento en que considere que las
condiciones están dadas para ello.
Lo que parece claro a esta altura es que en
algún momento este clima puede tener un
cambio. Si no lo tiene es porque Batlle sigue
navegando en medio de la cresta de una ola de
opinión pública. Mientras esto
ocurra, van a seguir difiriendo los
rechinamientos.
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