Los
cuestionamientos al vicepresidente de
la República y al ministro del
Interior
Oscar
A.Bottinelli - diálogo con Emiliano
Cotelo
EMILIANO COTELO:
El punto de partida del análisis de hoy es
el pronunciamiento que ayer aprobó la
Coordinadora Nacional del Encuentro Progresista a
raíz de las discusiones que en estos
días se habían venido dando en el
Parlamento en torno al "caso Rivero". El documento
dice así:
"Ante la decisión de la Cámara
de Senadores, contraria a la creación de una
comisión investigadora sobre las
responsabilidades políticas y funcionales en
relación con el cese del inspector general
Roberto Rivero en el cargo de director nacional de
Policía, la Coordinadora del Encuentro
Progresista declara:
1º - Que rechaza la actitud de los
legisladores del Partido Colorado y del Partido
Nacional que impidieron la creación de una
comisión investigadora parlamentaria. Esta
actitud deja sin explicación razonable
aspectos relevantes del episodio, especialmente los
referidos al proceder de los involucrados en el
mismo.
2º - Que considera alarmante la
desinformación del señor ministro del
Interior, escribano Guillermo Stirling, en
relación a este tema. Que no avala la
conducta seguida por el señor ministro al
solicitar a la Justicia la clausura de los
procedimientos, así como tampoco avala sus
pronunciamientos contradictorios sobre la
actuación del director nacional de
Policía, inspector general Roberto Rivero,
que generaron una importante confusión en la
opinión pública.
3º - Que reprueba enérgicamente
que el señor vicepresidente de la
República, profesor Luis Hierro
López, invocando razones de amistad,
interfiriera en la investigación y en la
escala jerárquica del Ministerio del
Interior, (y) convocara al director nacional de
Policía, tanto a su casa como a su despacho,
para plantearle la modificación de oficios
policiales dirigidos al Poder Judicial, ignorando
la investidura del ministro respectivo.
4º - Teniendo en cuenta que el
comportamiento del vicepresidente de la
República ha sido de una grave
irresponsabilidad, que se encuentran seriamente
cuestionadas las garantías que
ofrecía el ministro Stirling y que este
asunto es objeto de actuaciones en distintos
ámbitos, el Encuentro Progresista-Frente
Amplio se reserva el derecho de iniciar nuevas
acciones en el plano político en el momento
en que lo estime oportuno".
Vamos al análisis del tema.
OSCAR A. BOTTINELLI:
Esta es la primera confrontación formal que
se produce entre la oposición, conformada
hoy por el Encuentro Progresista-Frente Amplio, la
primera fuerza política en el país, y
el gobierno, más allá de que quede
centrado en el ministro del Interior y el
vicepresidente de la República. Desde el
punto de vista institucional se trata del ministro
político del gabinete y del número
dos en la jerarquía institucional, cabeza
del Poder Legislativo y número dos del Poder
Ejecutivo. Esto no habría sido novedad si
estuviéramos en el tono, el clima, el manejo
que ocurrió entre el Encuentro
Progresista-Frente Amplio y el gobierno de
Sanguinetti. En aquella administración la
confrontación empezó cuando
Sanguinetti estaba en el Victoria Plaza armando su
gabinete. Por lo tanto, que a tres meses de asumido
el actual gobierno ocurriera esto no sería
novedad. Hoy sí lo es porque, justamente,
varios de nuestros análisis estuvieron
dedicados a lo que llamamos una especie de "luna de
miel" entre el presidente Batlle y el líder
de la izquierda, doctor Tabaré
Vázquez, o entre el gobierno de Batlle y la
izquierda.
EC - Estaba claro que esa "luna de miel"
empezaba a terminarse. Lo que quizás sea una
sorpresa es el tema o las consideraciones por las
cuales viene a producirse este choque.
OAB - Veamos cómo se venía
erosionando esa "luna de miel". Desde el
ángulo político, está la
oposición a la ley de urgencia y el tono y
la forma en que el Frente Amplio se opone a la
misma. Un hecho muy importante fue el informe del
Comité Central del Partido Socialista que
hizo Reinaldo Gargano en el momento de presentar su
renuncia. Gargano es hoy de una investidura
institucional importante en el país, es el
presidente alterno -aunque no existe el
título en nuestro país- de la
Asamblea General y del Senado y es el líder
de la fracción más votada del
Encuentro Progresista-Frente Amplio.
El discurso de Gargano contrastó con
el tono que venía manejando el Encuentro
Progresista-Frente Amplio hasta ahora. Fue de un
tono marcadamente duro, crítico e incluso
ubicó los puntos de coincidencia con el
gobierno en un lugar mucho más relativo del
que aparece en los titulares, señalando que
lo realmente importante está oscurecido, que
según él es lo
económico-social, por el manejo de otros
temas como el de los desaparecidos.
Por otro lado, a nivel social, sobre todo
desde el plano sindical, viene un creciente rumor:
movilizaciones todavía no demasiado intensas
pero que apuntan -en algunos casos con cronogramas
trazados con muy fuerte intensidad- a la instancia
presupuestal, sobre todo después de la
lección del período pasado de que el
presupuesto es todo o nada por cinco años.
Antes, en ocasión de la Ley de Presupuesto
había movilizaciones hasta determinado
punto, porque al año siguiente habría
otra instancia. Pero si en los cuatro años
el presupuesto va a ser cero, se juega todo el
partido en la primera, no hay segundos
tiempos.
EC - Lo que se estaba previendo era que el
choque entre el Encuentro Progresista-Frente Amplio
y la coalición de gobierno se produjera a
partir de temas económicos y sociales y,
sobre todo, con la instancia del presupuesto en el
Parlamento.
OAB - Exacto; sobre todo cuando aparece
más una confrontación
gobierno-sindicatos o gobierno-actores sociales,
porque está el caso de los transportistas,
que es una organización sindical de
empresarios.
EC - También está la
confrontación gobierno-entidades
agropecuarias.
OAB - Empieza a darse, todavía es
más "light" de lo que fue. Empieza a
generarse, si no una confrontación, al menos
rispideces. El Frente Amplio todavía sigue
sin aparecer en esa confrontación, salvo los
planteos en la discusión parlamentaria de la
ley de urgencia, que no tuvieron correlato
público, un manejo por medios de
comunicación con la misma fuerza que dentro
del Parlamento -hoy importa más lo que se
dice en los medios de comunicación que lo
que se dice en el Parlamento a los efectos de crear
estados de opinión- y el discurso del
senador Gargano, que parece el hecho más
importante en esta línea, aunque aparece
desde un ángulo totalmente distinto.
Además de la confrontación con
el gobierno, tenemos la sensación de que con
esto el Encuentro Progresista-Frente Amplio
también pone un pie en la Policía. Es
decir: aparece ahora todo un sector policial que en
esta confrontación va a encontrar niveles
referenciales más en el Frente Amplio que en
los otros partidos.
El tema económico-social, eje de las
relaciones gobierno-oposición del
período anterior, han pasado a un segundo
plano en la discusión política,
aunque estamos en vísperas de las
definiciones presupuestales. Está la
confrontación económico-social como
confrontación gobierno-sindicatos.
**************
EC - Tú decías que la sorpresa
venía por el tema que precipita esta
reacción y esta declaración, que no
es un tema ni económico ni social, sino un
asunto de carácter institucional.
OAB - Sí, cuando además
había un manejo muy explícito de
respaldo al ministro del Interior de parte del
Encuentro Progresista-Frente Amplio.
EC - Stirling debe ser de los ministros que
ha tenido mejor relacionamiento político con
todo el espectro en los últimos
años.
OAB - Sí. Hierro fue un ministro de
gestión muy breve, de febrero a principios
de noviembre de 1998, pero tuvo un buen
relacionamiento y pocas fricciones. El caso
paradigmático fue sin duda el de Juan
Andrés Ramírez, quien fue durante
casi cuatro años ministro del Interior, con
un excelente relacionamiento con el espectro
político, particularmente con la izquierda,
tanto con el Frente Amplio como con el Nuevo
Espacio. Quizás no fue tan fluida su
relación con el Partido Colorado, aunque fue
buena, entre otras cosas porque integraba la
relación de gobierno.
Stirling lleva al frente del Ministerio un
plazo menor que el total del período de
Ramírez -aunque ya no es un breve
período en la medida en que está
juntando un año y pico de un presidente y
varios meses de otro- y ha tenido un excelente
relacionamiento con todo el sistema político
y con los medios de comunicación
también.
Veamos el alcance del cuestionamiento del
Frente Amplio. En primer lugar, el alcance tiene
que ver con la configuración del sistema
político, del formato en que éste
opera en un gobierno determinado. Si vamos a un
sistema muy clásico, donde el que tiene una
mayoría consolida una mayoría, en
este caso una mayoría electoral y
parlamentaria como la que tiene la coalición
de gobierno -"mayoría" quiere decir
más de la mitad-, hace lo que le place y la
oposición controla, protesta y nada
más. Ese es el relacionamiento
clásico mayoría-minoría,
gobierno-oposición en el sistema
británico. En ese caso un cuestionamiento no
influye demasiado, salvo que éste lleve a
situaciones de opinión pública que
determinen la caída de un ministro. En el
caso británico esas denuncias generalmente
tienen que ver con hechos muy graves desde el punto
de vista de la seguridad nacional o con casos
éticos, no por cuestionamientos operativos
por grave que pueda ser la acusación. Es
difícil que se forme una gran opinión
nacional cuando las opiniones pueden quedar
más o menos divididas
políticamente.
Otro extremo es cuando vivimos sistemas de
consensualidad, como vivió Uruguay entre
1985 y 1987, donde el cuestionamiento que hiciera
una fuerza como el Frente Amplio llevaba, por
ejemplo, a que se diera marcha atrás en la
designación del embajador ante la FAO,
explícitamente dicho por el canciller para
no romper la consensualidad del país en
materia de política exterior.
En el medio está esta situación
en la cual hay un clima de diálogo entre el
Frente Amplio y el gobierno, entre Tabaré
Vázquez y el presidente de la
República, muy fluido en el plano
político. Es claro que no hay demasiadas
coincidencias en el plano económico, donde
realmente está operando la coalición.
Un lector más o menos afinado puede verse
sorprendido al constatar que hay una
coalición de gobierno que aprueba leyes que
tienen que ver con lo económico-social,
seguramente lo que tenga que ver con el presupuesto
y que va a distribuir las posiciones de poder
-cuando se termine de nombrar los directores de los
entes autónomos-, y por otro lado hay un
entendimiento Partido Colorado-Frente Amplio en el
manejo de grandes temas políticos.
Por otro lado, el plano parlamentario es muy
duro. Se está discutiendo muy poco en (la
Asamblea General de) el Parlamento, la
discusión se está unicameralizando
mucho. Una sola cámara centra la
discusión y luego la otra ratifica, con
medidas de poco estilo parlamentario, como cuando
ayer se negó una prórroga hasta el
martes en relación a una ley que si
salía ahora o dentro de tres meses era
exactamente lo mismo. Se niega ese cuarto
intermedio para votar sobre tablas una ley que
además es bastante desprolija en su
redacción, como es el caso de la
modificación de la ley reglamentaria del
referéndum. La ley en sí fue
desprolija y lo es también esta nueva ley
desde el punto de vista técnico. En el plano
político público se producía
el mayor entendimiento.
El presidente de la República tiene
que evaluar, en este operativo que está
manejando, si le conviene o no que existan
áreas de rispidez y crispación en el
plano político, si eso afecta o no su
proyecto. Quién sabe cómo está
manejando la estrategia, los tiempos, las
tácticas. Quien no esté dentro de la
cabeza del doctor Jorge Batlle difícilmente
pueda evaluar si los últimos acontecimientos
afectan o no su estrategia.
EC - ¿En qué aspectos tiene que
evaluar cómo manejar la relación con
la izquierda el presidente de la
República?
OAB - En todos los aspectos
político-institucionales. Lo otro es si le
conviene tener un ministro del Interior cuestionado
por la izquierda en el momento en que está
jugando con ésta aspectos puramente
políticos, político-históricos
y no económico-sociales.
EC - El presidente ya respaldó al
ministro del Interior. ¿Tú estás
pensando en la posibilidad de que lo remueva ante
una declaración como ésta?
OAB - No. Es muy difícil -salvo ante
un hecho muy grave y con un ministro muy
desgastado- que el presidente de la
República lo remueva frente a un
cuestionamiento de esta naturaleza, hecho en el
momento en que se realizó. Pero recordemos
los cuestionamientos extremadamente duros que hizo
el Partido Nacional al ministro de Salud
Pública Alfredo Solari. El presidente de la
República lo respaldó y pasado el
verano el primer recambio que hubo fue el de
Alfredo Solari. Las buenas jugadas políticas
son las que se hacen con fineza y manejo claro de
la autoridad. Es decir, yo no voy a resignar mi
autoridad y quedar como un presidente que ante todo
cuestionamiento cambio los ministros, sino que los
voy a cambiar yo en el momento que crea oportuno.
Por otro lado, se trata de ver cuándo un
ministro queda erosionado; cuando Passarella hace
el calentamiento con los jugadores ya tiene en la
cabeza cuándo va a cambiar a alguien. No
estoy diciendo que éste sea el caso, me
estoy refiriendo a cómo se producen
recambios ministeriales ante casos de
cuestionamiento.
EC - ¿Tú dices que el presidente
debería pensar en esa posibilidad?
OAB - No; objetivamente se plantea que frente
a un cuestionamiento y una estrategia como la que
tiene Batlle él debe saber -a esta altura es
muy difícil saberlo desde afuera- si esto
puede afectar o no su estrategia. Si él
considera que afecta a su estrategia, la
oposición al ministro va a tener efecto en
algún momento, el ministro va a quedar
erosionado porque va a entrar en colisión
con la estrategia del presidente. Si el presidente
considera que va por caminos distintos, entre otras
cosas porque considera que el ministro del Interior
no tuvo que ver con el tema
Como sí
tuvo que ver en el período Sanguinetti que
el ministro del Interior, Marchesano, más
que un ministro de seguridad pública fuera
un ministro político, el que llevaba
adelante todas las soluciones políticas de
la transición institucional. En ese caso, un
ministro del Interior cuestionado no habría
podido seguir operando. En este caso puede hacer el
deslinde total: nada de esto pasa por el Ministerio
del Interior, el ministro está dedicado a la
seguridad pública. Sobre todo, debe
deslindar totalmente los campos; que en
ningún momento el ministro del Interior
entre en la función de ministro
político para quedar a salvo de este
cuestionamiento.
EC - Supongo que en esa línea debe
estar la forma de proceder en el tratamiento de los
proyectos de ley en el Parlamento: un proyecto que
se aprueba en una cámara tiene que salir
textualmente en la otra o no conceder un cuarto
intermedio en la consideración de un
proyecto en el Senado.
OAB - En ese caso, el presidente puede
deslindar un poco su gestión de la
gestión parlamentaria. En ese aspecto puede
no ser responsable. Primero, porque el presidente
no está en la cancha dirigiendo a los
legisladores, no es su función. Segundo,
porque puede decir que, si tienen ese tipo de
protesta, se muevan en el plano parlamentario y, si
consideran que es grave, entonces habría un
planteo más de tipo institucional.
EC - Lo digo porque lo están manejando
dirigentes del Encuentro Progresista en estas
horas. Son el 40% del Parlamento. Las leyes pueden
aprobarse con los votos de blancos y colorados,
pero están sintiendo que no tienen
ningún margen de actuación.
OAB - Eso podría plantearse en un
plano más general de relacionamiento. Es un
manejo más partidario. Si el presidente de
la República -cosa que no ha hecho hasta
ahora- hiciera una reunión de líderes
políticos con el doctor Sanguinetti,
Lacalle, alguna otra figura representativa del
resto del Partido Nacional, el doctor Tabaré
Vázquez y el senador Michelini, y se
planteara un conjunto de temas de relacionamiento
político, ahí el Frente Amplio
podría englobar un planteo. Hasta ahora no
ha habido ese relacionamiento global, como lo hubo
en el gobierno anterior, aunque fue
básicamente reforma constitucional y algunos
otros temas muy puntuales. No hubo un
relacionamiento fluido de la totalidad de los
líderes políticos. Cuando
están todos reunidos, la oposición
-con la peculiaridad de que es la primera fuerza-
puede hacer planteos de esta naturaleza. De todos
modos ése es otro tema, el funcionamiento
parlamentario, que tiene dos facetas: el
funcionamiento parlamentario "per se" y como lo
percibe la opinión pública, y el
funcionamiento parlamentario en la relación
política con el gobierno, con la
aprobación de leyes y con la
discusión.
De todos modos, a un presidente no le sirve
que legisladores de su partido creen elementos
irritativos, porque aunque él pueda zafar
del tema no es bueno que su interlocutor -por
ejemplo, Tabaré Vázquez- tenga un
conjunto de legisladores crispados contra los
legisladores del gobierno o que cuando
Tabaré Vázquez vuelva de una
reunión presidencial sienta que todo el
mundo lo recibe crispado.
La importancia del cuestionamiento es
esencialmente la configuración del sistema,
de los grados de consensualidad que se busque en el
funcionamiento. Y, por lo tanto, en este caso la
evaluación de costos y beneficios o de
costos y posibilidades que el presidente de la
República o la coalición de gobierno
en su conjunto hagan de este cuestionamiento.
Mientras los cuestionamientos no surjan dentro de
la coalición de gobierno, ésta tiene
toda la posibilidad elegir no hacer caso a esos
cuestionamientos o de preocuparse.
Desde el punto de vista institucional, la
permanencia de un ministro depende en parte de
tener la confianza del presidente y en parte del
respaldo parlamentario. Lo establece
explícitamente la Constitución,
cuando dice que el presidente designará a
los ministros entre personas que cuenten con
respaldo parlamentario; dicho de otra manera, se
trata de personas que aseguren respaldo
parlamentario. Por lo tanto, una pérdida de
respaldo parlamentario -que tendría que
suponer una fisura dentro de la coalición de
gobierno- también puede llevar a cualquier
ministro a la pérdida del cargo. Por eso son
muy importantes el respaldo del presidente -que ya
fue expresado- y la actitud global de la
coalición de gobierno, que por ahora
está apareciendo sin fisuras.
Lo importante es que esto cambia mucho el
juego del ministro. Un ministro del Interior es una
persona esencialmente vulnerable porque maneja un
aparato muy grande, sujeto a que se produzcan
situaciones en que quede herida mucha gente:
maltrato policial, desbordes, ineficiencias de un
aparato que notoriamente tiene falencias muy
grandes y carencias grandes. Por algo existen los
proyectos de seguridad ciudadana y de
reconversión policial, que no se resuelven
en 30 días. Por lo tanto, debe ser uno de
los ministerios en que los resultados aparecen
más lejanos. Es difícil que un
ministro pueda ver los resultados de su
gestión en un campo como el de la seguridad
pública y el manejo policial. Es muy elevada
la posibilidad de que un ministro quede malparado
porque en una comisaría de "x" lugar un
comisario cometió un atropello contra un
vecino, entonces es muy importante la tolerancia
con que cuente un ministro del Interior respecto al
sistema político.
A Ramírez le ocurrieron muchos hechos
policiales que hicieron saltar del cargo a otros
ministros, pero había una confianza global
en él. A Hierro también le ocurrieron
casos de ese tipo al comienzo de su gestión,
cuando contaba con un apoyo muy grande del sistema
político. A Stirling también le han
ocurrido esos casos. En definitiva juega mucho
qué intencionalidad le asigna el sistema
político a un ministro, qué confianza
le otorga.
Hay que ver cómo se traduce esta
declaración del Frente Amplio, si se va a
traducir en una actitud permanentemente
ríspida hacia el ministro del Interior. En
este caso sí viene el problema -que ya no es
institucional ni de confianza del presidente-: si
esto es real en cuanto al nivel de dureza y va a
persistir en cualquier momento ante problemas que
aparezcan en la Policía, el ministro del
Interior va a ser víctima de un cobro de
cuentas, no va a ser salvado por la totalidad de un
sistema político que lo está
protegiendo sino que va a quedar expuesto a un
ataque que lo puede erosionar.
Hay que ver si esto se mantiene y si el
ministro logra recomponer o no la relación.
El Ministerio y la Policía vienen
sosteniendo que la seguridad pública
está mejorando, que la delincuencia
está disminuyendo. Con datos hasta hace dos
o tres meses atrás ésa no es la
percepción ciudadana; la percepción
ciudadana es buena respecto al ministro, pero
ésta no se traduce en que la gente considere
que la seguridad pública mejora.
EC - El cuestionamiento también es al
vicepresidente de la República.
OAB - No es lo mismo un ministro que quien
ocupa un cargo electivo, por lo tanto los
cuestionamientos no lo pueden erosionar desde el
punto de vista de la continuidad del cargo, como
puede ocurrir con un ministro. El ministro es una
persona permanentemente sujeta a la
renovación de su cargo, por algo se llama
cargo fusible. El vicepresidente de la
República no, fue elegido por cinco
años, por lo tanto sólo se va si
renuncia, si muere, si se decreta el cese por
determinadas causas de índole no
política o porque asume la Presidencia de la
República.
El vicepresidente de la República
importa sobre todo como presidente de la
Cámara de Senadores. Lo puede erosionar si
esto le crea una situación ríspida en
el manejo del Senado, si le impide un buen manejo.
En general se ve como un buen presidente a alguien
que actúe con ecuanimidad, lo que no quiere
decir que no sostenga puntos de vista claros,
inequívocos, hasta en confrontación.
No debe haber presidente (del Senado) más
confrontacional que Tarigo, que sin embargo siempre
tuvo el respeto de todos los senadores en el manejo
y la conducción del cuerpo.
A partir de esto, Luis Hierro López va
a necesitar buscar una recomposición con los
senadores del Encuentro Progresista-Frente Amplio
porque no le sirve a él como presidente del
Senado -que tiene todo el período por
delante- estar en una situación de
permanente rispidez con el 40% -o más,
dependiendo de la actitud del Nuevo Espacio- del
Senado. Desde ese punto de vista es distinto, no
tiene que ver con su permanencia en el cargo, pero
sí con la comodidad y eficacia del manejo
del cuerpo parlamentario, que es el que
políticamente tiene más
relevancia.
EC - Me llama la atención que, si bien
estamos ante la primera confrontación formal
entre el Encuentro Progresista y el gobierno,
ésta se da con dos figuras pertenecientes al
Foro Batllista. ¿Ese factor puede estar
incidiendo o no? ¿Puede entenderse esto como
un capítulo más del ya antiguo
enfrentamiento -muy duro y permanente- entre el
Frente y el Foro?
OAB - Primero, en el análisis no cabe
atribuir intenciones que no salgan de los mismos
hechos y estos marcan esa realidad. No creo que el
Frente haya elegido deliberadamente buscar
confrontación con figuras del Foro.
Quizás al Frente se le facilite más
el enfrentamiento siendo figuras del Foro que si
hubiera figuras de la 15 políticamente
identificadas con el presidente Batlle.
EC - La pregunta es si en estos episodios el
protagonismo hubiera correspondido a ministros u
otro tipo de autoridades de la 15 si el Encuentro
Progresista habría reaccionado de la forma
como lo hizo.
OAB - Sobre todo, estoy hablando no de
personas de confianza del presidente, más o
menos vinculadas a la 15, como pueden ser los
ministros de Salud Pública o el de Turismo,
sino de personas como el ministro de Transporte y
Obras Públicas, Lucio Cáceres, que ya
implica una representación política
de la 15. O si en lugar de Hierro López
estuviéramos hablando de José Luis
Batlle. No creo que hayan elegido el campo de
confrontación por ser figuras del Foro; creo
que se les facilita el endurecimiento en la medida
en que no aparecen figuras de la 15.
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