|
Los desafíos que Ancap plantea
a la izquierda
Entrevista
con el
politólogo Oscar A. Bottinelli.
EMILIANO COTELO:
Se viven horas decisivas para el futuro de Ancap. Por un lado
existe la posibilidad de aprobar una ley con los votos de la
coalición de gobierno, y por otro la posibilidad de una ley un
poco diferente, no demasiado, con el aporte de todo el Frente
Amplio o de una parte del mismo. A propósito de esta
situación, el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum,
nos propone este tema como análisis político: "Los desafíos
que Ancap plantea a la izquierda".
Te propongo, en primer término repasar brevemente qué está en
juego en materia de reforma de la empresa petrolera estatal.
OSCAR A. BOTTINELLI:
La reforma de Ancap tuvo un gran impulso hace un año, a partir
de la asunción de Jorge Sanguinetti como presidente de su
Directorio. Comenzó con dos frases muy sonoras: "Lo que es
bueno para el país no necesariamente es bueno para Ancap", y
"Si la refinería no existiera, no se justificaría su
existencia".
A partir de ahí comienza un largo proceso que culmina en
negociaciones para la asociación de Ancap con una petrolera
internacional, hay un llamado a intereses al respecto, y la
elaboración de un proyecto de ley que en este momento está a
consideración del Senado, a punto de ser votado la semana
próxima. Ese proyecto apunta a iniciar un proceso -que puede
ser más o menos corto, pero no iría más allá de esta década-
para poner fin al monopolio de la importación y refinación de
petróleo, y al mismo tiempo permite esa asociación.
El tema planteó inicialmente diferencias dentro de la
coalición de gobierno, cruzando a los partidos entre una
visión más estatista, una visión más defensora del papel de
los organismos públicos, y otra más partidaria del juego de
mercado, que se tradujo en varias propuestas de una rápida
apertura de la importación de combustibles. Luego, todo esto
se resume en este proyecto que supone la subsistencia de Ancap,
su asociación con privados, un papel protagónico de Ancap en
la nueva sociedad, pero la desmonopolización en un plazo
corto.
Pero el centro de este análisis se refiere a la discusión en
el Frente Amplio, que tendrá un hito decisivo entre la reunión
del Plenario de mañana y particularmente de la Mesa Política
del lunes.
EC - Es una discusión que lleva meses dentro del Frente.
OAB - Lleva meses, y yo diría que no ha tenido el grado de
debate y de publicidad que ameritaban, por un lado el tema de
Ancap en general, y por otro todos los temas que giran en
torno a la actitud de la izquierda. Porque, más allá de Ancap,
¿cuáles son los desafíos que este tema está planteando a la
izquierda?
En primer lugar, aparecen diferencias sobre el fondo del
asunto: ya no sobre la solución para Ancap, sino diferencias
sobre el mantenimiento de una posición muy fuertemente
estatista, o una defensa del papel del Estado pero con una
apertura hacia el juego del mercado. Seguramente, esto va a
trascender el tema Ancap, ya que apunta a por lo menos dos o
tres grandes visiones dentro del Frente Amplio en relación a
cuál debe ser el papel del Estado, y por lo tanto cuál debe
ser el modelo de gobierno que el Encuentro Progresista -
Frente Amplio va a ofrecer a la ciudadanía para las elecciones
de 2004.
En segundo lugar, y usando un símil futbolístico, aparecen
diferencias sobre cómo debe pararse en la cancha, cómo debe
posicionarse el Frente, siendo la principal fuerza política
del país y a la vez la oposición a la coalición de gobierno,
en temas clave que se debate en el país. Si debe asumirse como
oposición lejana al gobierno, que confronta, pero que en
definitiva deja hacer, que no incide o busca bloquear no por
el juego parlamentario sino por otro tipo de vías como las de
democracia directa, como el referéndum o eventualmente
reformas constitucionales; en definitiva en un juego de
oposición y bloqueo. O el otro camino: una oposición más "light"
sobre los grandes temas del país, pero tratar de incidir, de
buscar los grandes consensos en políticas de Estado.
Estas dos posiciones conforman sin duda un eje en la discusión
del Frente, que va más allá del tema de fondo: tiene que ver
también con la definición de los temas clave y de la política
de Estado. Se participa de ella o se busca que no existan, por
entender que las discrepancias son muy profundas, y buscar los
bloqueos por vía de las instancias de democracia directa.
Un tercer punto es que, muchas veces, los grupos del Frente
fueron divididos muy rápidamente en "radicales" y "moderados".
Pero esta situación marca que los matices son mucho mayores.
Porque si bien muchas veces aparece un alineamiento
mayoritario del Partido Socialista, la Vertiente Artiguista y
Asamblea Uruguay, y no pocas veces toda la lista 1001, en este
caso aparecen de un lado la Vertiente Artiguista y Asamblea
Uruguay, y del otro sectores más fuertemente radicales como la
Corriente de Izquierda y el Movimiento 26 de Marzo, pero
también en el medio el Partido Socialista y un poco más
corrido hacia posiciones radicales el Movimiento de
Participación Popular. Pero en los últimos días el Partido
Socialista aparece encabezando la oposición al acuerdo que
impulsan los senadores Astori, Couriel y Rubio, lo que también
marca un cambio en los alineamientos internos, y que de ahora
en adelante el juego en el Frente Amplio va a presentar
matices muy importantes. Por lo pronto, las posiciones de
Vertiente Artiguista - Asamblea Uruguay, Partido Socialista
por otro, el MPP por otro y sectores como el 26 de Marzo y la
Corriente de Izquierda por otro, están marcando la existencia
de varias posiciones en lo referido a la oposición, la
confrontación o la búsqueda de consensos con el resto del
sistema político.
EC - Queda de manifiesto un cuarto desafío para la izquierda a
partir de el tema Ancap.
OAB - Queda de manifiesto algo que ya había tenido puntas en
otros aspectos, y que larvadamente está presente siempre en el
gobierno departamental de Montevideo: la variable sindical. No
es casual que el Partido Socialista, que aparece en una
posición más dura que lo habitual, tiene una incidencia muy
fuerte en la Federeción Ancap, el sindicato de Ancap.
Esta variable sindical es muy importante, primero, porque hay
una fuerte independencia entre la acción política y la acción
sindical, como se ha visto en muchos campos. Y en segundo
lugar hay un juego de competencia entre lo político y lo
sindical, como se ha visto en todo el tema de la recolección
de firmas para someter a plebiscito la reforma de Antel -
Ancel. Hay una relación de fuerzas generalmente diferente
entre el plano político y el sindical. Y el Frente afronta
claramente el problema de que en un eventual gobierno no
tendrá al movimiento sindical como un aliado firme en todas
las políticas que impulse, sino que puede tener un juego de
confrontación muy importante. Sobre todo, a diferencia de los
gobiernos actuales, en que el movimiento sindical juega desde
afuera y confronta, en ese caso podría hacer un juego doble de
confrontación externa combinada con una acción interna por su
ligazón con los grupos políticos a los que pertenece parte de
la dirigencia sindical.
EC - ¿Qué consecuencias puede dejar para el futuro esta
discusión y cómo se laude en el Frente Amplio?
OAB - La semana próxima parece decisiva para ver varias
señales. Primera, una relacionada al liderazgo de Tabaré
Vázquez. Hasta ahora, ha aparecido en un papel silencioso en
este tema; no aparece con una definición propia, nítida,
ejerciendo un liderazgo, ni tampoco es claro cuál será su
papel en tanto moderador o árbitro de la situación interna.
Cómo jugará este tema: si como liderazgo ("Mi posición es
esta, síganme") o como árbitro ("Expongan y confíen en lo que
yo decida"), o una tercera posición: "Negocio y busco un
consenso para evitar que las resoluciones surjan por mayoría y
minoría", buscando que aparezca como una fuerza política
compacta, unida, que consensúa soluciones. Cualquiera sea el
camino que elija, impactará sobre la visión de liderazgo de
Tabaré Vázquez.
En segundo lugar, el tema del Encuentro Progresista y sus
potenciales aliados. Se ha visto que las fuerzas no
frenteamplistas (la Alianza Progresista del senador Nin Novoa
o el Nuevo Espacio del senador Michelini, en creciente
acercamiento) no han aparecido con fuerza en este tema. El que
aparece es el Frente Amplio como tal, como la fuerza que
debate internamente y toma la decisión.
En tercer lugar, cómo va a quedar el posicionamiento del
Frente Amplio en cuanto a la responsabilidad de gobierno. Si
juega como una fuerza que incide cada vez más en la toma de
decisiones para tratar de demostrar gobernabilidad (que es uno
de los mensajes que puede dar y que apunta a determinados
sectores de ciudadanos) o si prefiere apuntar a otros sectores
de la ciudadanía dando señales de lejanía de todo el esquema
de gobierno, de confrontación, de reunir disconformidades, sin
que esté planteada la acción de gobierno.
En cuarto lugar, cómo sale; qué señales da en la relación
entre lo partidario y lo sindical. Y por último, qué señales
da como una fuerza actuando en forma más o menos monolítica,
una fuerza que finalmente sintetiza sus diferencias en una
posición única, o una fuerza que en temas clave para el país
termina expresándose en bloques, alas diferentes, lo que no da
esa imagen de monolitismo que venía dando hasta ahora, con un
liderazgo claro, único, y fuerzas que, con muchos matices,
convergían detrás del líder y de esas posiciones comunes.
Todas estas incógnitas son claves para ver el futuro mucho más
que de Ancap: del desarrollo de la acción política del Frente
Amplio opuesta a esta coalición de gobierno de aquí al 2004, y
por supuesto que también para el tema Ancap.
|