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El referéndum de Ancap:
continuidades y confusiones
Oscar A. Bottinelli.
EMILIANO COTELO:
Estamos a 23 días de la votación y, como es obvio, la atención
política va concentrándose en el referéndum sobre la ley de
Ancap.
El politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, actualiza
los datos de la Encuesta Nacional Factum y analiza la marcha
de la campaña referendaria. El título del análisis político de
hoy: “El referéndum de Ancap: continuidades y confusiones”.
Comenzamos actualizando cifras.
OSCAR A. BOTTINELLI:
Con una aclaración previa. Cuando decimos “voto por Sí” no es
necesariamente los que dicen que votan por sí, sino los que
hemos depurado que dicen que están en contra de la ley.
Después, cuando veamos las conclusiones, vamos a ver por qué
hago esta aclaración.
- Sí (contra la ley) 44% (1 menos que la semana anterior, 2
menos que en setiembre)
- No (a favor de la ley) 30% (igual que la semana anterior, 1
menos que en setiembre)
- Indefinidos 26%
Está el tema del voto en blanco. Recordemos que el voto en
blanco se computa a favor de la ley, se suma al No. El
problema es que esto no es conocido por la gente. Entonces,
cuando uno pregunta qué votaría, aparece un 5 por ciento que
dice “yo voto en blanco”. Ahora bien: un punto porcentual, la
quinta parte de ese 5 por ciento, es coherente: dice “Estoy a
favor de la ley, voto en blanco”, pero otro 4 por ciento cree
que el voto en blanco es neutro y por lo tanto está en contra
de la ley o no sabe qué hacer y vota en blanco. Esto deja
dudas, porque la gente puede terminar votando en blanco de
todos modos o puede ir cambiando a medida que se vaya
aclarando el tema.
Veamos qué dudas aparecen en cuanto al referéndum.
EC - Hay una cantidad de dudas, una cantidad de confusiones.
OAB - Yo me refiero a las dudas menores; porque este es un
referéndum con muchas dudas. Desde el punto de vista de la
forma de votación aparecen tres dudas importantes.
La primera es que hay una confusión entre el Sí y el No. De la
gente que está inclinada por el Sí o por el No, que
groseramente es las tres cuartas partes del electorado, uno de
cada tres confunde el sentido del voto, dice “Sí” porque está
a favor de la ley, o dice “No” porque está en contra de la
ley. Nosotros depuramos esto, a eso se refería la aclaración
inicial: ni en el Sí ni en el No están sumados los
confundidos, cada cual fue ubicado de acuerdo a la posición
que tiene sobre la ley. Hoy por hoy está el riesgo de que haya
gente que vote equivocado.
EC - ¿Qué más?
OAB - La confusión del celeste y el rosado. Cinco de cada diez
personas, es decir la mitad, no tienen idea de para qué lado
van el celeste y el rosado, y una de cada diez cree que las
cosas son al revés, es decir que el celeste está por el Sí y
que el rosado está por el No.
EC - Tremendo.
OAB - Mi materia no es el marketing, pero me está resultando
extraño (que no ocurrió así en la ley de empresas públicas, en
esa ocasión se hizo énfasis en “vote sí”, “vote no” y aclarar
qué eran el Sí y el No) que se les haya ocurrido hacer un
énfasis simultáneo en dos cosas: en el Sí y el No y en los
colores. Algunos a quienes he consultado me han dicho que en
general no se aconseja en una campaña de cualquier marketing,
político o no político, llevar a la cabeza de la gente dos
cosas distintas a la vez, porque no siempre se logra el
resultado.
EC - Tampoco se justifica demasiado porque el Sí y el No en
las respectivas papeletas aparecen bien grandes.
OAB - Es lo que se ve de lejos, no es que haya que estar media
hora leyendo; por lo tanto el color parece una cosa
absolutamente accesoria para el énfasis que le están dando. En
la calle se ven carteles que dicen solamente “vote celeste”,
“vote rosado”, mientras por otro lado dicen “vote Sí”, “vote
No”. Mucha gente puede creer que hay cuatro opciones.
EC - Decías que hay una confusión más.
OAB – Hasta hace una en que difundimos el tema, nadie tenía
idea en este país –no lo había dicho ningún actor político– de
que el voto en blanco no es neutro. El voto en blanco opera.
Luego hay otra confusión más, es qué quiere decir “voto en
blanco”, porque la gente cree que voto en blanco es solamente
el sobre vacío, pero en el caso especial del referéndum hay
muchas formas de votar que la gente cree que resultan en un
voto anulado, pero la Corte las computa como votos en blanco.
EC - Esa reglamentación que he repasado en estos días, a
partir de las dudas y preguntas que se generaron por el tema
del voto anulado, me dejó desconcertado. Es demasiado
preciosista, demasiado exquisita, no hay forma de que uno
retenga las distintas alternativas.
OAB - El tema es que hay formas que siempre se consideran voto
nulo (no uso la palabra “anulado” que es muy técnica) pero que
en este caso se consideran voto en blanco; eso va a confundir
a mucha gente. Que se aclare cada caso, que lo haga la Corte
Electoral, porque hemos visto que hay una sensibilidad, cuando
se dicen las cosas todo se lee partidariamente en este
momento.
EC - Sí, el viernes pasado, cuando tú señalaste al pasar que
el voto anulado jugaba a favor del mantenimiento de la ley
(cosa que fue un error), a las pocas horas aparecieron
dirigentes, voceros, que señalaban que esa equivocación tuya
formaba parte de una campaña a favor de no se sabe qué.
OAB - Sí, es insólito que de la comisión llamada “de defensa
de Ancap”, a la que en última instancia le sirve la
aclaración, en lugar de darse cuenta de que estaba omitiendo
algo que la perjudicaba, salió a buscar debajo de la silla
para ver si encontraba una maquinación política. Es una cosa
insólita.
EC - El ambiente está muy sensible, eso ya se veía venir, y va
a ir poniéndose cada vez más delicado a medida que nos
acerquemos al 7.
OAB - Que aclare la Corte, pero que la gente sepa que voto en
blanco puede ser cosas que cree que son nulas, puede haber
gente que diga “yo voy a votar así porque no me pronuncio para
ningún lado”, y su voto termine sumándose para un lado. Son
muchas las dudas, en este caso ya desde el punto de vista
técnico, sobre la forma de emitir el voto. Lo increíble de
todo esto es que en Uruguay a lo largo de ya casi 80 años se
sustentó la tesis de que el voto debe poder emitirse de la
forma más clara, que todos los mecanismos deben evitar
confundir al votante, y no hay cosa más confusa que la forma
de votar en este referéndum.
EC - Todas estas dudas y confusiones deben estar incidiendo en
el alto nivel de indecisión que muestra la encuesta, ¿no?
OAB - Nos animamos a ver en qué proporción se da cada uno de
los elementos. Están estos elementos técnicos que son
importantes y hay elementos políticos importantes, que
tratamos el viernes pasado, sobre el contenido de la ley.
El mensaje que está sintiendo gran parte de la ciudadanía es:
“Nadie nos está trayendo el escenario inequívoco de que aquí
se juega el destino del país”, los partidarios del No están
diciendo que hay que defender la ley porque si no el destino
de Ancap es malo, pero que esta ley tampoco resuelve mucho
porque es muy difícil conseguir inversores. Y del otro lado
están diciendo que esta ley es inaceptable pero que al otro
día habrá que conversar para sacar una ley que lleve a una
asociación. No digo que todos hagan este discurso, pero buena
parte hace discursos que confunden a la gente, que la lleva a
preguntarse: “Entonces, ¿acá qué se juega?”.
También desde el punto de vista político da la impresión de
que, si bien lo simbólico está pesando decisivamente, en eso
simbólico hay atracciones y rechazos de las mismas partes. Por
ejemplo, un individuo siente que es el momento de frenar a la
izquierda, pero no le gusta darle el voto al gobierno. O es
contra los gobiernos: a veces se confunde, no es puntual
contra este, sino que determinado sector está insatisfecho con
las políticas seguidas en los últimos años, esa gente está
indecisa porque no se siente atraída por el discurso opositor,
tiene claro en qué está en contra pero no a favor de qué está.
Estas confusiones ya no tienen que ver con el referéndum en sí
sino con el posicionamiento político global; a esto hay que
sumar, además, el caso de Astori con un discurso favorable a
la ley y un peso determinado dentro del Encuentro Progresista
- Frente Amplio.
EC - En definitiva estamos con un nivel de indecisión…
OAB - Tenemos un 26 por ciento de indefinidos, a los cuales
hay que sumarles los dudosos, que no preocupan tanto porque
históricamente afirman el voto en el sentido en que se van
inclinando: cuando dicen “estoy dudoso por el Sí” terminan
votando por el Sí y el dudoso por el No termina votando por el
No, salvo que venga una corrida, como pasó en la Ley de
Empresas Públicas. Recordemos que al final fue una oleada para
el Sí y una caída del No; en la última semana, en los últimos
días, el No perdió votos; hubiera votado mejor unos días
antes. Pero esos son casos excepcionales; también se dio en el
plebiscito constitucional de 1994, el de la minirreforma,
cuando el Sí fue perdiendo votos semana a semana, arrancó
ganando por lejos y terminó ganando pero después de haber
pegado en el palo.
EC - Más allá de los dudosos dentro por el Sí y el No, está el
tema son los indecisos puros.
OAB - Claro. Los indecisos puros están entre el 21 y el 26 por
ciento, dada la confusión con respecto al tema del voto en
blanco. Son muchos. El Sí ha ido perdiendo un poquito en el
nivel global, porque está en el 44 y llegó a estar en el 46
hace un mes y pico, pero dentro de esa cifra va creciendo lo
más firme, el voto seguro por el Sí pasó del 33 al 37 por
ciento entre julio y octubre, mientras que los dudosos por el
Sí fueron bajando del 12 al 8 por ciento. Es decir que al Sí
la campaña le ha servido no para captar de afuera –incluso no
ha retenido todo–, pero sí para ir afirmando a su gente. En el
No por ahora no se han producido movimientos importantes.
Con esto la conclusión no puede ser que la campaña no ha
servido para nada; la campaña es un conjunto de señales que
dan los actores políticos que la gente va procesando, cuando
llega la instancia más cercana toda esa acumulación de
impactos para un lado y para el otro influye sobre la
decisión. Todo esto se va acumulando y en un momento lleva a
que la gente se decida para un lado o para el otro. |