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El conflicto argentino-uruguayo sobre las llamadas
“papeleras”.
La opinión pública y el sistema político
Oscar A. Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
La información política del mes de enero estuvo casi
monopolizada por el conflicto entre Argentina y Uruguay por
la instalación de plantas de celulosa cerca de Fray Bentos
y, en particular, por los cortes en los puentes
binacionales. El politólogo Oscar Bottinelli, director de
Factum, presenta hoy un primer análisis de ese tema,
incluyendo el examen del comportamiento del sistema político
y lo que dice la opinión pública sobre esta cuestión. El
título: “El conflicto argentino-uruguayo sobre las llamadas
‘papeleras’. La opinión pública y el sistema político”.
***
Oscar, esta es la primera charla de 2006.
OSCAR A. BOTTINELLI:
Y en esta primera charla de 2006 tenemos, como siempre que
se introduce algo argentino, la incorporación de un léxico
particular.
EC - ¿Por qué?
OAB – Porque las plantas de celulosa pasaron a ser
“papeleras”, así como el bloqueo de depósitos pasó a ser
“corralito” o “corralón”. Ahora se habla de “papeleras”
cuando son plantas de celulosa.
EC – Claro, papelera es otra cosa, es el escalón siguiente
en el proceso de industrialización.
OAB – Es como decir que hay un conflicto textil porque se
está hablando de un lavadero de lana; la lana termina en un
tejido, pero un lavadero de lana no es una textil. Una
planta de celulosa no es una papelera, pero usemos la
terminología que se está imponiendo.
EC – Hablemos de las papeleras, entonces, con todas las
puntualizaciones del caso. Y empezamos con una encuesta.
OAB – A fin de año realizamos la Encuesta Nacional Factum
del mes de diciembre, entre el 10 y el 18. En nuestro último
programa del año pasado difundimos el juicio de la población
y las expectativas sobre el gobierno, pero en esa misma
encuesta se indagó la opinión de los uruguayos sobre algunos
aspectos de este tema.
EC – Por ejemplo, ¿qué es lo que pensamos sobre la
instalación de las plantas de celulosa?
OAB – Sobre la instalación de plantas de celulosa sobre el
Río Uruguay en sí misma se obtuvo en forma genérica que el
62 por ciento de los uruguayos la apoya y el 11 por ciento
está en contra. Es una relación de 5 y pico a 1, de 6 a 1.
Con relación a Ence en particular es de 60 a favor y 16 en
contra, y en alguna información nuestra que salió hace 15
días aparecieron las cifras sobre Ence como si fueran las
cifras globales. Las cifras globales son aun más favorables
a las papeleras, de 62 a favor a 11 en contra. Esta relación
6 a 1, 5 a 1, 4 a 1 es constante en las mediciones que hemos
venido haciendo a escala nacional desde fines de 2002 a la
fecha. En la encuesta final de cada año hemos incluido el
tema de las plantas de celulosa y se ha visto que el apoyo
es constante y que últimamente ha mejorado, entre 2004 y
2005. Creemos que habría dos razones para esa mejora, una es
que dejó de ser un proyecto que la gente podía ver en el
aire y pasó a ser algo concreto; y la otra es que es muy
fuerte el apoyo de la izquierda, que era donde aparecían los
niveles más críticos a las plantas de celulosa.
EC – Esos números que tú dabas son promedios a nivel
nacional.
OAB – Es el valor a nivel nacional.
EC - ¿Qué pasa si consultamos la opinión sobre esta cuestión
en la propia zona de influencia de las plantas?
OAB – En la zona de influencia, entendida por tal Fray
Bentos, Nuevo Berlín y Mercedes, el apoyo es categórico,
sube el apoyo y sube un poquito la oposición, tenemos 69 por
ciento a favor y 19 por ciento en contra. Y específicamente
en Fray Bentos, la zona de influencia por excelencia, el
apoyo ya llega al 74 por ciento y la oposición está en un 14
por ciento. Lógicamente, cuanto más cerca hay menos gente en
actitudes neutras y la gente se pronuncia más, tanto a favor
como en contra.
Repetimos: 62 por ciento es el apoyo de los uruguayos en
general, 69 por ciento en la zona de influencia en sentido
amplio y 74 por ciento específicamente en la ciudad de Fray
Bentos.
EC – Vamos a otra pregunta. ¿Qué perciben los uruguayos de
la actitud argentina respecto de este tema?
OAB – La pregunta se basó en cuatro opciones y lo que domina
es la idea de que Argentina quiere que las inversiones
extranjeras no vengan a Uruguay sino que vayan hacia allí.
El 49 por ciento de los uruguayos, la mitad de los
uruguayos, cree que la razón de toda esta actitud argentina
es un tema de competencia por inversiones, “quieren que las
inversiones extranjeras no vengan a Uruguay y se instalen en
Argentina”.
EC – Hay otras respuestas.
OAB – El 20 por ciento cree que Argentina “está preocupada
por el riesgo de que se contamine el Río Uruguay y la costa
argentina del río”. Un 9 por ciento dio valor a aquellas
afirmaciones de Busti, “creen que las multinacionales
coimearon a los gobiernos uruguayos para instalarse aquí”. Y
un 4 por ciento sostiene que “Argentina siempre está en
conflicto con algún vecino y ahora le tocó a Uruguay”.
Se puede decir que el 53 por ciento de los uruguayos
considera que las razones argentinas no son las expuestas,
son otras –generar un conflicto, querer las inversiones–,
mientras un 29 por ciento considera que Argentina realmente
está actuando de acuerdo con las razones que expresa,
básicamente el riesgo de contaminación.
EC – Otra vez, ¿cómo cambian esos porcentajes si hacemos la
pregunta en la zona de influencia de las plantas de
celulosa?
OAB - En la zona de influencia la cosa está más
radicalizada, el 76 por ciento cree que la actitud argentina
se debe a que quiere para sí las inversiones y solamente un
10 por ciento cree que hay una auténtica preocupación por la
contaminación del río Uruguay. Aumenta también el porcentaje
de gente que dice que Argentina siempre está en conflicto
con algún vecino, que es el 5 por ciento. Y el porcentaje de
los que creen que hay una real percepción argentina de que
hubo coimas a los gobernantes uruguayos baja al 2 por
ciento. En la zona de influencia se concentra muchísimo la
idea de que es un conflicto por la captación de las
inversiones o una reacción argentina por no haber podido
llevar estas inversiones al otro lado del río.
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EC - ¿Qué se puede decir sobre la actitud de la opinión
pública uruguaya en años anteriores y sobre la percepción
exterior de la actitud de la población uruguaya?
OAB – Sobre la opinión pública no se puede decir que ahora
está fuertemente a favor y no lo estaba, la opinión pública
ya estaba claramente a favor en una relación extremadamente
fuerte. En este proceso de tres años fue aumentando el
apoyo, que inicialmente era un poco más bajo –no menor al 60
por ciento–, y fue bajando la oposición, hasta llegar a ese
62 a 11.
La actitud de la opinión pública era muy silenciosa,
encuestas había, algunas de ellas fueron difundidas, aunque
no con bombos y platillos, pero en cambio hubo una actitud
muy fuerte de sectores militantes en contra de las plantas,
de sectores ambientalistas uruguayos, especialmente en Fray
Bentos y mucho más en Mercedes, y muchos ambientalistas
argentinos tuvieron una activa participación en Uruguay.
No hay que descartar que haya habido una lectura equivocada
del lado argentino, en el sentido de que esas movilizaciones
tan fuertes, con gente tan convencida de su oposición,
significaba que había una opinión pública contraria a las
plantas. Tenemos la percepción de que del lado argentino
puede haber habido una lectura de que en Uruguay era un tema
que el gobierno metía sin apoyo popular. Tanto es así que en
el primer informe del ombudsman de la Corporación Financiera
Internacional, que fue relativamente cuestionador de las
plantas, llamó la atención que se hablara, como actitud de
la opinión pública uruguaya –no había tomado ninguna
encuesta en consideración– de lo que percibía en las
asambleas de activistas ambientalistas. Incluso recuerdo un
párrafo del informe que decía que en forma entusiasta y
unánime se oponían a las plantas y exponían sus riesgos. Esa
actitud dinámica de las organizaciones opuestas a las
plantas, básicamente ambientalistas, generó una percepción
de un clima contrario en la sociedad uruguaya. Hay que tener
en cuenta este tema porque a veces en los conflictos de
cualquier tipo los errores de percepción que tiene una parte
sobre la otra pueden jugar mucho, aparte de las propias
intenciones sobre otros temas.
EC - ¿Cómo clasificarías las posturas del sistema político
sobre este tema?, ¿qué pasaba hace dos años, qué pasa ahora,
qué ocurrió en el camino?
OAB – Hay una cierta percepción de que hace dos años
teníamos a los partidos tradicionales a favor de las plantas
y a la izquierda en contra, hemos encontrado esa percepción
en medios periodísticos uruguayos y sobre todo en
argentinos. La realidad no era esa, había una actitud
bastante clara de los partidos tradicionales a favor de las
plantas, tanto de todo el Partido Nacional como de todo el
Partido Colorado, no aparecían voces significativas
discrepantes, pero en la izquierda había una actitud
dominante de prudente apoyo, esto se vio en muchos sectores
–Vertiente, Asamblea Uruguay, la conducción más ligada a
Mujica del Movimiento de Participación Popular–. Pero fue
tomando cuerpo por un lado en militancia de la izquierda en
la zona de influencia, en Fray Bentos y más aun en Mercedes,
y también en Montevideo, una fuerte oposición a la
instalación de las plantas, con una actitud muy activa, muy
militante, y a nivel sindical fue produciéndose un giro
desde una posición más contemplativa a una más opositora que
llevó al congreso del PIT-CNT a un pronunciamiento contrario
a las plantas.
El cambio más importante que se puede observar en la
izquierda tiene dos aspectos. Por un lado, que siendo un
tema que se preveía como polémico al interior de la
izquierda política, la polémica desapareció ante la asunción
de una actitud francamente decidida del gobierno embarcado
en la defensa de la inversión extranjera en general y de las
plantas en particular, de las plantas como inversión
extranjera y como emprendimiento. Y a nivel sindical surgió
esta división, ahora clara, aparecen gremios de funcionarios
públicos encabezando la defensa de la postura que se expresó
en el congreso del PIT-CNT contraria a las plantas, y
gremios más vinculados con la generación de trabajo por
parte de las plantas o su construcción, como el Sindicato
Único de la Construcción y Afines (Sunca), que encabeza una
línea de franca defensa de la instalación y la construcción
de estos emprendimientos. Este quizás sea el cambio más
importante que se ha producido.
En el sistema político es más un tema de alineamiento total
y fuerza que le puso la izquierda que un giro de posiciones
en la máxima dirigencia. Es claro que desapareció la
controversia que existía en el nivel más importante. Y en lo
sindical el giro que se produce es la existencia de una
amplia división que va a dar lugar a una discusión interna
muy grande frente a un PIT-CNT que se había pronunciado
oficialmente en contra de las plantas.
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EC - ¿Con qué tema nos reencontramos el viernes próximo?
OAB – Nunca hay que anunciar nada porque siempre que lo hice
tuve que cambiar, pero el viernes próximo, o alguno de estos
que vienen, vamos a ver, como continuación de esto, un
ángulo muy importante, que es la estrategia uruguaya ante el
conflicto, que de alguna manera se emparenta con lo que está
despuntando como estrategia uruguaya con relación a la
política exterior, con relación al mundo.
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