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Las nuevas y fuertes señales en política exterior
Oscar A. Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
La reunión que tuvo lugar anteayer en Asunción de los
presidentes de Bolivia, Uruguay, Paraguay y Venezuela
significó, por su sola realización, un hecho político de
gran envergadura en el juego de poder en América del Sur. El
politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, toma como
base este hecho y nos propone como título para su análisis:
“Las nuevas y fuertes señales en política exterior”.
***
Oscar, hablemos del Mercosur, en principio.
OSCAR A. BOTTINELLI:
La reunión de Asunción podría haber sido, sobre todo sin la
participación de Venezuela, una reunión de tres países que
se han juntado muchas veces en los últimos 40 años; quizás
sí hacía tiempo que no se reunían para tratar temas
específicos y puntuales. Pero esta reunión ocurre en un
momento muy particular de la vida del Mercosur y hubo una
intención –particularmente la iniciativa fue uruguaya, del
presidente Vázquez– de dar un conjunto de señales de
política exterior a la región y al mundo, porque generó
noticias internacionales importantes.
El Mercosur sin duda está en la peor etapa desde su
creación, con los mayores cuestionamientos en todos lados.
En Paraguay siempre estuvo cuestionado, la adhesión de
Paraguay al Mercosur nunca logró encarnar profundamente; en
Uruguay es notorio pese a que ha sido el país que más ha
adherido al Mercosur como sociedad –esto ya lo hemos
analizado–; y además el Mercosur tiene problemas de
funcionamiento –los hemos analizado extensamente en otros
programas– e incluso problemas de identidad, no es claro
cuál es el compromiso de todos sus miembros con el propio
Mercosur.
Lo cierto es que en los últimos tiempos el Mercosur ha
dejado de ser un grupo, sobre todo en el plano más político,
de cuatro, y se ha transformado en un grupo de dos que toman
decisiones y dos que las reciben y observan. El crecimiento
de la bilateralidad argentino-brasileña ha sido muy fuerte,
de la reunión de Iguazú del año pasado entre Lula y Kirchner
surgieron dos hechos fundamentales: por un lado la
perforación del Mercosur porque se concedieron
recíprocamente el derecho a establecer salvaguardias a la
competitividad cuando hay desequilibrios entre uno y otro
país, como si el Mercosur no existiera, esas salvaguardias
se hacen absolutamente por fuera del marco del Mercosur; y
por otro se acuerda la designación de Carlos “Chacho”
Álvarez en sustitución de Duhalde en este cargo que no
figura en la estructura del Mercosur, honoris causa,
digamos, que es la Presidencia de la Comisión de
Representantes, una designación que termina en una llamada
telefónica de consulta a los presidentes de Uruguay y
Paraguay, que no participaron en la elaboración de la
decisión.
EC - Entonces tenemos por un lado la bilateralidad
Argentina-Brasil operando a full.
OAB - Y luego un problema estructural, que es el
desequilibrio de fuerzas que hay en el Mercosur.
EC - Nació así el Mercosur.
OAB - Y se está viendo que es un problema que no se corrige
por sí solo. En la Unión Europea en sus orígenes, cuando el
primer Tratado de Roma, cuando se formó la Comunidad
Económica Europea, si bien había desequilibrio entre
Alemania, Francia e Italia, quizás en ese orden, no era tan
grande, y además existía algo –el Urupabol más o menos se le
asemeja–, el Benelux, es decir la conformación de un grupo
entre Bélgica y los Países Bajos, es decir Netherland y
Luxemburgo, que de alguna manera hacía que los tres chicos
pasaran a ser un cuarto actor de peso. Que jueguen tres o
cuatro con cierto poder es muy diferente es muy diferente a
que jueguen sólo dos, y además dos con el fenomenal
desequilibrio que existe entre Brasil y Argentina, porque
hace 40 años era diferente pero hoy Brasil tiene un
desequilibrio muy grande con relación a Argentina, que no es
el que había entre Alemania y Francia. Además hay un
problema estructural que se ha visto que no se resuelve sólo
con buena voluntad. Los desequilibrios estructurales sólo se
resuelven con cambios estructurales. Se ha visto en la Unión
Europea, tanto en aquel origen en el Benelux como, por
ejemplo, en las discusiones sobre la Constitución europea,
que un conjunto de países chicos se reunían y hacían
planteos en común frente al manejo que estaban haciendo
Alemania con Francia y el Reino Unido, participando o no
Italia, España y Polonia, de los 25 había casi 20 a los que
les costaba hacer oír su voz.
EC - Ahora para poner en marcha este gasoducto Uruguay y
Paraguay se unen con Bolivia, que no es miembro pleno del
Mercosur sino miembro asociado, y relanzan aquello del
Urupabol, que hace mucho tiempo que no escuchábamos.
OAB - La palabra había desaparecido, es una palabra que
surgió antes del tratado y que creó esta especie de
mecanismo entre Uruguay, Paraguay y Bolivia, cuando había un
asiento común a los tres países en la dirección del BID.
Esto es otra cosa, más allá de los problemas específicos del
Mercosur, la complejidad de la cantidad y superposición de
pactos y organismos internacionales dentro de una misma
región.
EC - Quizás valdría la pena hacer por lo menos un repaso.
OAB - Por lo menos ver lo que importa políticamente. El
Mercosur de un lado, la Comunidad Andina de Naciones (CAN)
por otro, eso daba la sensación de una cosa muy
simplificada; la suma de Mercosur, más CAN, más Chile daba
lo que era la América del Sur clásica; y ahora se sumó una
Comunidad Sudamericana de Naciones conformada por los países
de la América del Sur clásica más los que nunca estuvieron
actuando en el continente sudamericano aunque pertenecen a
él, como Guyana y Surinam. (Está faltando Francia, porque no
olvidemos que hay un departamento francés en Sudamérica, si
se sigue así puede terminar en cualquier cosa.) Está la
ALADI como un organismo especializado, porque se llama
Asociación Latinoamericana de Integración. Por un lado hay
pactos de integración como el Mercosur y la CAN, por otro
lado otro un organismo de integración que es toda la América
del Sur de los diez más Cuba y México. Y si uno revisa los
armarios encuentra que subsiste el Sistema Económico
Latinoamericano creado hace 30 años y por ahí debe estar
todavía el Grupo de Río, se abre un armario lleno de
telarañas y aparece un organismo internacional.
EC - ¿Qué significa esta reunión de los cuatro países que
tuvo lugar esta semana en Asunción del Paraguay?
OAB - Esta reunión tiene que ver por un lado con dar una
señal en medio de luchas de liderazgo regionales. Hay
claramente planteado en América del Sur un juego de
cooperación y rivalidad entre Brasil y Venezuela; Argentina
está con una política muy volcada a sí misma, de hecho no
está peleando su tradicional búsqueda de liderazgo, aparece
más subsumida o acompañando a Brasil; y la presencia un poco
lejana de México. Recordemos que ya el año pasado, en uno de
los tanteos que hizo el presidente Vázquez, dijo “habría que
incorporar a México al Mercosur”, es decir que empezar a ver
si alguno de los otros pesos pesados integraba algo, alguna
estructura regional, era para Uruguay una prioridad.
EC - Sí, porque este es un momento que incluso autoridades
del gobierno admiten –de eso hablaba ayer al pasar el
ministro de Industria, Jorge Lepra, en la entrevista que
hacíamos con él– que es de exploración, de tanteo por parte
de Uruguay con respecto a su inserción en el mundo.
OAB - Sí, hay que calificarlo de esa manera, Uruguay entre
en un momento primero de sorpresa y confusión cuando ve a
qué niveles se ha llegado en la región, donde lo que hay es
un consenso a largo plazo porque nadie se puede ir de una
región, o se le pone motor fuera de borda a un país o
pertenece a una región. Pero hay que ver cómo se logra esa
integración y mientras tanto hay un momento de exploración y
de tanteo en el mundo, sobre todo de un país que tiene la
ventaja de ser chico, es decir, que no molestan tanto los
acuerdos que haga al interior de otros países, porque la
India no se va a conmocionar porque hagan un acuerdo de
comercio con Uruguay, pero por otro lado tampoco es
atractivo porque a nadie le cambia la vida hacer un acuerdo
comercial con Uruguay. Se está tanteando qué pasa con la
región, cómo van a reaccionar Argentina y Brasil a esto que
está pasando, qué van a recibir de la señal de estos cuatro
países, particularmente de Paraguay y Uruguay como miembros
del Mercosur, que prácticamente están diciendo “o esto
cambia o el Mercosur será una más de las marcas que están en
los armarios llenos de telarañas”.
Y qué pasa con México y con Estados Unidos, ahora viene la
gira por estos dos países. Pero recordemos que Uruguay ha
establecido un buen vínculo comercial con Irán, que se ha
mantenido pese a acontecimientos complicados a nivel
mundial. No olvidemos que quince días después del atentado a
las Torres Gemelas el canciller Opertti, en un paso bastante
audaz del gobierno Batlle, fue a Irán para solidificar las
relaciones comerciales. ¿Qué pasa con China? ¿Qué pasa con
la India? Se está discutiendo un tratado de protección de
inversiones entre Uruguay y la India.
Y por último, el tema de la Unión Europea, que quedó muy
congelado porque era el Mercosur como bloque el que
negociaba y los avances han sido muy pocos, hay algunas
rigideces dentro de la Unión Europea, muy claras de Francia,
y del lado del Mercosur de Brasil, que han dificultado este
camino. Para Uruguay quizás hoy la Unión Europea sea el
camino en el que más le cuesta insertarse desde el momento
en que hay una relación muy de bloque a bloque.
EC - ¿Cómo viene la elaboración de esta nueva fase de la
política exterior del gobierno Vázquez?
OAB - Parecería que más allá de que este gobierno se ha
caracterizado por zigzagueos en muchos temas y en política
exterior, hoy viene un zigzagueo de país, el zigzagueo que
exige el estar tanteando las posibilidades en el mundo. Sin
duda Uruguay tiene que ser lo suficientemente prudente para
no generarse a sí mismo grandes expectativas hasta ver las
concreciones de estos pasos y de estos planteos, qué
significan y cuánto representan.
Lo que sigue faltando, pese a que en los últimos días se han
dado algunos pasos, es construir y ejecutar una política
exterior de consenso. Quizás hoy Uruguay esté en una etapa
como la que transitó a la salida de la dictadura, en el
primer gobierno de Sanguinetti la política exterior se
discutía, se ejecutaba entre todos los partidos políticos
con representación parlamentaria y todas las salidas al
exterior el presidente de la República se hacían con
representantes de todos los partidos o con los líderes de
los partidos. Recordemos que Sanguinetti hizo viajes al
exterior acompañado por Wilson Ferreira, Zumarán, Seregni,
Humberto Ciganda, de la Unión Cívica, es decir, siempre daba
la imagen de que había todo un país detrás. Es probable que
estemos en una etapa muy similar a esa y que por ahí pueda
haber un camino de fortalecimiento de Uruguay. Y, por
supuesto, que terminen los últimos estertores de juegos
chicos que se siguen viendo en el tema, particularmente
algún juego que tiene que ver con aspiraciones a la
Cancillería.
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