|
Las extrañas relaciones entre la izquierda y los militares
Oscar A. Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
En la relación entre la izquierda y los militares, en las
últimas semanas ocurrieron dos hechos significativos. Uno
fue la oposición del senador Eleuterio Fernández Huidobro a
la extradición a Chile de los tres oficiales del Ejército
relacionados con la muerte de Berríos y vinculados con la
logia Tenientes de Artigas, y el otro fue la conferencia
dada por un coronel retirado de los Tenientes de Artigas en
un centro de estudios del Movimiento de Participación
Popular (MPP). A propósito de estos episodios, el politólogo
Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone su
análisis de hoy.
***
EC - ¿De qué vamos a hablar hoy? Quizás convenga encuadrar
este comentario.
OSCAR A. BOTTINELLI:
Es un tema muy vasto, entonces primero vamos a decir algo de
lo que hoy no vamos a hablar, un tema muy importante, que
son las actitudes diferentes que hubo dentro de la izquierda
con relación a los militares en los períodos previo y
posterior al golpe de Estado, con lo que se llamó “el
cuatrosietismo”, la adhesión a los comunicados 4 y 7 del 9
de febrero, y la diferencia entre quienes planteaban una
oposición frontal y quienes veían la existencia de una línea
progresista dentro de las Fuerzas Armadas. Hoy no vamos a
tocar ese tema.
Vamos a ocuparnos de lo que han sido las divisiones más
clásicas al interior de las Fuerzas Armadas y su
relacionamiento con la izquierda. En los sesenta se puede
percibir la existencia de dos grandes corrientes al interior
de las Fuerzas Armadas, lo que no necesariamente quiere
decir dos grupos absolutamente organizados dentro de los
cuales estaba alineada, en uno u otro, la totalidad de los
componentes de las Fuerzas Armadas. Estas corrientes
existían sobre todo en el Ejército y eran fluidas, había
gente que estaba en una, gente que estaba en otra, gente que
no estaba en ninguna y gente que podía oscilar.
EC - A grandes rasgos, ¿cómo eran esas corrientes?
OAB - Básicamente podemos describir una corriente de tipo
nacionalista o ultranacionalista, que en algún momento se
llamó a sí misma corriente nacionalista, entendiendo que la
otra era gente que se movía en torno al poder político o en
comunión con el poder político, y una corriente que se puede
considerar como liberal desde el punto de vista político o
del liberalismo político o filosófico.
La corriente ultranacionalista estaba bastante entroncada
con lo blanco, sobre todo con el Herrerismo, sus principales
componentes eran herreristas. Y la corriente liberal
entroncaba con el Batllismo, particularmente con el de la
Lista 15; recordemos que estamos hablando de la época de
Luis Batlle Berres.
Las dos grandes figuras que marcaron esos años, los
liderazgos militares fueron del lado ultranacionalista el
general Mario Óscar Aguerrondo y del lado liberal el general
Liber Seregni, había aguerrondistas y seregnistas, esa fue
la gran división dentro del Ejército.
Para los aguerrondistas, o por lo menos los opuestos a la
corriente más liberal dentro del ejército, fuera del
Ejército y aun entre los civiles, los seregnistas eran un
grupo filocomunista, procomunista, al servicio del comunismo
o, como se decía, en aquella época, “de cretinos útiles del
comunismo” o “idiotas útiles del comunismo”. Desde el otro
lado se acusaba a la línea ultranacionalista de ser
nazifascista. Hace un tiempo alguien dijo que en el fondo,
con alguna aproximación, todos tuvieron razón, porque en
definitiva Seregni terminó formando un frente político uno
de cuyos elementos centrales era el Partido Comunista, y del
otro lado terminaron protagonizando un golpe de Estado.
EC - ¿Algún elemento más a tener en cuenta de aquella
interna militar de los años sesenta?
OAB - Esta interna empieza a cambiar sobre el final de los
sesenta. En el pachequismo, cuando se produce el retiro de
Seregni y de un conjunto de gente ligada con Seregni que se
va retirando paulatinamente y viene la izquierdización de
Seregni desde el punto de vista de la geografía política,
surge una corriente más colorada o colorada Batllista
independiente de lo que había sido el seregnismo y más
vinculada con el esquema de poder del Partido Colorado (PC)
del momento.
EC - ¿La salida de Seregni y la gente cercana a él de la
cúpula militar de algún modo les abrió el camino a los
ultranacionalistas?
OAB - Sí, los ultranacionalistas encuentran, por un lado,
que la otra corriente empieza a debilitarse por su división.
Y a su vez el gobierno de Pacheco Areco estuvo apoyado con
mucha fuerza por el Herrerismo y por esa vía, en la
negociación de ascensos militares, logra que asciendan al
generalato figuras clave en esos años. Ahí tenemos
protagonistas después del golpe de Estado más o menos
directamente vinculados con esa corriente, como Eduardo y
Rodolfo Zubía, Vadora, Gregorio Álvarez, que entre 1968 y
1971 fueron llegando al generalato.
La corriente propiamente de Seregni ya va hacia la formación
del Frente Amplio (FA), y por lo tanto también va perdiendo,
en años crispados como fueron aquéllos, sus nexos con los
colorados y batllistas que se mantuvieron firmes en su
posición en el PC y de cierta apoyatura al gobierno y al
vértice colorado, lo cual también fue diluyendo su fuerza
dentro de las Fuerzas Armadas.
La gente vinculada con Seregni estuvo muy enfrentada con y
fue muy perseguida por la corriente ultranacionalista. En la
corriente ultranacionalista surge la logia Tenientes de
Artigas, no todos en esa corriente militar pertenecían a
ella, pero el corazón, el cerno formó lo que se llamó la
logia militar Tenientes de Artigas. Los Tenientes de Artigas
fueron grandes impulsores del golpe de Estado y grandes
perseguidores de los militares frenteamplistas, en primer
lugar de los generales Liber Seregni y Víctor Licandro, y
con saña –recibieron un trato feroz en la prisión– de los
coroneles Carlos Zufriategui y Pedro Montañez, entre otros
de una lista bastante larga.
EC - ¿Qué ocurre después con los tenientes de Artigas, sobre
todo desde el fin de la dictadura en adelante?
OAB - Desde el fin de la dictadura, en un proceso de más de
20 años, tenemos por un lado que la logia pierde asidero en
los mandos militares, todo el proceso de apertura que lleva
a la transición institucional produce cambios importantes en
los mandos y los poderes militares y los Tenientes de
Artigas quedan como un grupo fuera de la mayoría; por ahí
cambian el nombre de Logia a Legión Tenientes de Artigas, y
se produce un fenómeno muy interesante. Dentro del degradé
de relaciones de la izquierda con las Fuerzas Armadas lo más
cercano era todo aquello que estuviera hacia lo
políticamente más liberal, lo más lejano era lo
ultranacionalista y lo más lejano de todo eran los Tenientes
de Artigas. Eso era lo clásico, pero se produce –esto tuvo
mucho que ver con los períodos de detención y prisión– una
relación fluida entre dirigentes del Movimiento de
Liberación Nacional - Tupamaros (MLN) y militares adherentes
a la Logia –después Legión– Tenientes de Artigas.
Esto se cultivó a lo largo de estos 20 años con muchísima
intensidad e incluso se extendió a algunos otros
parlamentarios del FA ajenos al MLN y a los Tupamaros. Esta
relación, sobre todo de parlamentarios ajenos al MLN, fue
facilitada por esa especie de cordón sanitario que tendieron
Sanguinetti y el Foro Batllista en la conducción del
Ministerio de Defensa prácticamente en los últimos diez
años, cinco años al frente del ministerio y cinco años
anteriores en la Presidencia de la República. Cuando digo
“cordón sanitario” me refiero a una barrera que evitaba que
hubiera contactos entre la izquierda y los mandos militares.
Esa barrera –que hacía, por ejemplo, que cuando se invitaba
a parlamentarios a dialogar con mandos militares no se
invitara a miembros del FA– facilitó contactos
extraoficiales con los que andaban moviéndose por la suya,
que eran los Tenientes de Artigas.
Esto se ve facilitado por la salida de la escena política de
Liber Seregni, porque ya no queda alguien con un manejo
militar y una concepción muy diferente y muy opuesta a la de
los Tenientes de Artigas en la conducción de la izquierda.
La izquierda, que había visto el tema militar en general de
lejos, como un tema de enfrentamiento, un tema relacionado
con los Derechos Humanos, pero no había desarrollado una
política, tuvo muy pocos estudiosos del tema militar y muy
pocos operadores hacia las Fuerzas Armadas. Y sin ninguna
duda en el MLN aparece un conjunto de operadores, como
Fernández Huidobro y Rosadilla, que estudian el tema
–Fernández Huidobro es considerado un gran estudioso–
militar y pueden empezar a hablar con los militares con
mucho conocimiento de causa. Esto generó esta gran
vinculación que se fue dando entre los Tenientes de Artigas
y el MLN que esta última semana terminó expresándose
públicamente.
***
EC - A partir de esos antecedentes, ¿cuáles serían las
conclusiones?
OAB - Sin duda la izquierda carece de un gran debate sobre
el tema militar que va desde el papel de las Fuerzas Armadas
en la sociedad uruguaya hasta el manejo de la interna
militar. Hay contradicciones muy fuertes, quienes ven el
tema militar desde el ángulo Derechos Humanos van a tener
una visión muy diferente de la de quienes lo ven desde un
ángulo estrictamente militar, queda un resto de herencia
seregnista que tiene una visión altamente negativa de los
Tenientes de Artigas, hay un papel central del MLN en el
manejo de la relación con las Fuerzas Armadas, de manejo del
tema militar, y es notorio que existe en el MLN y en el MPP
una apetencia por contar con el Ministerio de Defensa
Nacional cuando se produzca un recambio. Todo esto hace que
sea un tema muy importante en la izquierda, una de las
asignaturas pendientes de debate de la izquierda.
|