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Un delicado juego:
las contradicciones deliberadas del presidente Vázquez
Oscar A. Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
La visita a Estados Unidos marca un momento
extraordinariamente fuerte de la gestión de Tabaré Vázquez
como presidente de la República, con un gran protagonismo
del primer mandatario. A propósito de estos hechos el
politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone
como título: “Un delicado juego: las contradicciones
deliberadas del presidente Vázquez”.
***
EC - ¿Cómo es este momento?
OSCAR A. BOTTINELLI:
Es un momento delicadísimo en la construcción de la política
exterior de Uruguay. Por un lado notoriamente Uruguay está
saliendo a buscar mercados seguros y estables, está
sintiendo que el Mercosur cruje, o por lo menos cruje para
los intereses y el posicionamiento de Uruguay. Ha crujido
además la visión con la que el Frente Amplio llegó al
gobierno, la de una política internacional entre los países
sobre la base de ideologías, en la que era lógico que los
países que definía como progresistas tuvieran un bloque
común diferente o enfrentado con los países que consideraba
conservadores o de derecha, lo que daba oportunidad a un
Mercosur muy fuerte y ampliado, que de alguna manera era el
que reflejaban las fotografías en el Parque Hotel, en la
sede del Mercosur en diciembre, cuando Venezuela dio el paso
hacia ampliar su participación y en ocasión de la reunión de
la Comunidad Sudamericana de Naciones.
Por otro lado, la necesidad de abrir mercados ya venía
planteada desde gobiernos anteriores y este gobierno había
cortado esa línea. Entonces se abría una línea que podía
parecer contradictoria pero que la actual crisis de Uruguay
con relación al Mercosur o la crisis del Mercosur ha puesto
en un primer plano.
Hemos dicho muchas veces que Vázquez es un hombre
zigzagueante, lo cual complica, además no es un hombre que
tenga una visión y un pensamiento claros en materia de
política internacional. Independientemente de eso, es un
momento de necesario juego de zigzagueo, donde aparecen las
contradicciones y el estilo Vázquez lleva a marcarlas más
porque cuando está con Chávez hace todo un discurso
apareciendo en una sintonía muy fuerte con el presidente
venezolano y cuando está con Bush aparece en una muy fuerte
sintonía con el mandatario estadounidense.
Pero más allá de este énfasis personal, lo real es que ese
zigzagueo responde a exhibir contradicciones un poco
deliberadas frente a la necesidad de seguir explorando e ir
jugando entre aquella visión ideologizada que tomó como base
para su política exterior al arrancar el gobierno –en ese
sentido fueron muy fuertes los signos del 1 de marzo, con la
venida de Chávez y la delegación de Cuba con un papel
protagónico en la asunción del cargo– y la realpolitik, que
es lo que está llevando adelante, donde los aliados van a
ser aquellos que le sirvan a Uruguay.
EC - En estos juegos estratégicos Vázquez está afrontando
muchos riesgos.
OAB - Muchos riesgos. Por un lado, desde el punto de vista
externo, la relación con Cuba, pero especialmente con
Venezuela, porque la relación con Cuba es más simbólica. La
que efectivamente podría llegar a importar desde el punto de
vista económico y de comercio es la relación con Venezuela,
que por lo pronto está sirviendo para el financiamiento de
las compras de petróleo y con algunas inversiones que están
en juego. Venezuela hoy irrita sobremanera a Estados Unidos.
Está el tema de Irán. Hemos visto que el gobierno de Estados
Unidos en estos días ha mencionado permanentemente las
relaciones de Uruguay con ese país como algo que le
preocupa, pero recordemos que esas relaciones fueron
crecientes desde el período militar en Uruguay, y además
tuvieron un impulso fenomenal en el período Batlle, tanto
que unas dos semanas después del atentado a las Torres
Gemelas y el Pentágono el entonces canciller Opertti viajó a
Irán a profundizar las relaciones comerciales con ese país,
que hace poco ofreció comprar todo el arroz uruguayo ante el
bloqueo de Brasil.
Por otro lado está la situación del Mercosur, que también
tiene que contemplar Vázquez. Fue una reunión muy llena de
códigos.
EC - Absolutamente plagada por los códigos.
OAB - Y entre esos códigos, Vázquez, que es un hombre que
juega mucho con las palabras y que muchas veces dice cosas
que llevan al interlocutor a entender más de lo que dijo,
usó a algún periodista para enviar un mensaje que generara
toda una noticia, que Uruguay se iba del Mercosur, sin
comprometerse en nada.
EC - Te referís al episodio en Subrayado, de Canal 10.
OAB - Se anunció la retirada de Uruguay del Mercosur pero no
hay ninguna prueba de que Vázquez lo haya dicho. Y es
probable que no lo haya dicho, es probable que haya generado
una serie de insinuaciones que el periodista se apresuró a
tomar como la gran primicia. Y generó un hecho que se
comenta, que crujía el Mercosur, que Uruguay se iba, que
sobre todo en Argentina fue motivo de comentarios, sin que
Vázquez se hubiera comprometido absolutamente en nada.
Por otro lado, entre estos riesgos está salir a ver qué va a
plantear en Viena, donde venía negociando una reunión de la
Unión europea con el Mercosur. Notoriamente Brasil estaba
frenando todo acuerdo con la Unión Europea desde el lado del
Mercosur, así como Francia lo hacía desde el lado europeo, y
Uruguay por sí solo habría podido hacer un acuerdo con la
Unión Europea si hubiera iniciado los caminos y hubiera sido
de interés, como cuando los inició Chile.
Pero a los riesgos externos de estar jugando con Venezuela
de un lado y con Estados Unidos por otro, lo cual no es
fácil para un país como Uruguay, afronta los riesgos
internos.
EC - ¿Cuáles, por ejemplo? Supongo que te refieres sobre
todo a la propia izquierda.
OAB - Más que nada el tema Estados Unidos está generando una
urticaria en buena parte de la izquierda, hay sectores a los
que la sola palabra Estados Unidos les provoca una reacción
muy fuerte. Ayer hubo otros códigos también importantes: en
una gira de Estado aparece dando una conferencia de prensa
con el ministro de Economía y el ministro de Industria, y el
ministro de Relaciones Exteriores, que en toda visita de
Estado va a la derecha del presidente, aparece parado entre
los periodistas y el resto de la comitiva. Obviamente en la
parte protocolar fue así, pero en una conferencia de prensa
el presidente debe tener al canciller al lado. Estaba el
embajador en la mesa y no estaba el canciller.
EC - Tú señalas que eso quiere decir algo.
OAB - Eso quiere decir algo y da lugar a la más libre
interpretación, lo remarco. Y remarco que esto también hacia
adentro, lo haya querido o no Vázquez, deja a Gargano un
poco separado de todos los compromisos que estuvo asumiendo
el gobierno en el día de ayer, también en materia de
códigos.
Hemos visto las reacciones, vimos al senador Alberto Couriel
anoche mismo con un gran escepticismo sobre los acuerdos que
se pueden lograr con Estados Unidos, la posición cautelosa
del Partido Socialista y las señales que eran de esperar del
Partido Comunista vía el senador Lorier y el dirigente
Castillo.
En materia de códigos también es interesante observar cómo
Vázquez, que juega muchísimo con el lenguaje, está jugando
para que se avance en acuerdos de liberalización comercial
dejando afuera la expresión “tratado de libre comercio”.
Notoriamente al presidente le sirve, por esta situación
interna, no ir de golpe a un tratado, que además es
complicado hacia Estados Unidos, sino ir avanzando en pasos.
Va a ser muy importante la reunión de octubre de la comisión
binacional en Montevideo entre Estados Unidos y Uruguay,
pero además en estos días usó varias veces palabras
distintas, que casi querían decir lo mismo que tratado de
libre comercio, pero tratando de que esa palabra, que es la
irritativa, no apareciera.
EC - Sí, ha habido un propósito deliberado clarísimo.
OAB - Y Uruguay no apareció con unidad en este tema en
materia internacional. Hay códigos que habrá que
interpretar, por un lado la presencia del segundo senador de
la mayoría nacionalista en la reunión del Consejo de las
Américas.
EC - Te refieres a Sergio Abreu.
OAB - Sergio Abreu, que es el referente que en este momento
tiene el Partido Nacional (PN) o su mayoría en materia de
política exterior.
EC - Hace pocos días el doctor Abreu explicó que él tenía
que estar en Estados Unidos y en Washington en particular en
estos días por razones familiares.
OAB - Exacto, pero…
EC - Lo cierto es que estuvo presente en el Consejo de las
Américas.
OAB - Estuvo presente allí y eso plantea interrogantes en
cuanto a qué quiere decir. Por otro lado, en el mismo
momento en que se produce esta gira hay un cuestionamiento a
la política internacional del país por parte del presidente
del PN en un ámbito significativo, como son las conferencias
de ADM. Esto deja dudas, ¿qué tiene que ver ese ataque en
este momento con el acercamiento a Estados Unidos?
Y el propio presidente Batlle jugó con críticas que no
fueron muy claras, no se sabe si en el fondo estaba
criticando que Vázquez fuera por el mismo camino que él o si
no le convencía la forma como estaba haciendo ese camino.
La oposición ha dado muchas señales contradictorias en estos
momentos. Eso también es un tema para un gobierno al que le
cuesta construir una política de consenso con la oposición,
en gran medida son problemas iniciales del propio gobierno
de saber construir un diálogo con la oposición.
***
EC - ¿Algunas conclusiones para terminar?
OAB - Primero, es clarísimo el trato favorable recibido por
el gobierno uruguayo, pero particularmente por Tabaré
Vázquez en lo personal, en esta visita a Estados Unidos.
Bush se preocupó por darle un tono francamente amistoso a la
reunión con Vázquez. Y esto se complementa con señales como
las del portavoz de la Casa Blanca, poco menos que diciendo
que el niño malo es Chávez y el niño bueno es Vázquez, o
señales como las dadas por Condoleezza Rice, que están
marcando que hubo un interés deliberado del gobierno de
Estados Unidos de corresponder al gesto del gobierno
uruguayo, buscando el mayor acercamiento posible con señales
fuertes, públicas, que fueran entendidas por toda la región,
de que Estados Unidos ve con muy buenos ojos a Tabaré
Vázquez y al gobierno uruguayo.
En el país fue muy fuerte el tratamiento periodístico, el
clima de optimismo exultante que había al interior de la
delegación se contagió a los periodistas, que realmente
trasmitieron un gran entusiasmo.
Claramente Tabaré Vázquez, en estos juegos de valles y
montañas que tiene la política exterior de su gobierno y que
tuvo un período complicado entre los primeros días de marzo
y los primeros días de abril, está, como estuvo a fines de
febrero, en la cúspide de su peso en materia de política
exterior. Sin ninguna duda este momento está marcando un
instante muy fuerte de su Presidencia, que pensamos va a
quedar potenciado con la próxima visita, casi inmediata, a
la conferencia América Latina-Unión Europea que se realizará
en Viena en la segunda quincena de mayo, para la cual está
preparando anuncios en relación al interés de Uruguay en la
Unión Europea y esta especie de separación con el Mercosur.
EC - En definitiva estás dejando una cantidad de preguntas
planteadas.
OAB - Sí, claro. Primero, cuánto le va a servir a Uruguay
todo esto; cómo va a reaccionar el resto del Mercosur, si
tiene pensado qué va a hacer. Un tema Mercosur que ayer dejó
una señal muy fuerte fue ver el papel lideral que tuvo
Chávez en Puerto Iguazú, donde apareció como el gran
componedor y Lula como una de las partes junto a Kirchner y
del otro lado Morales. Nunca se había visto a Brasil en un
papel tan secundario en una reunión regional desde hace
muchísimo tiempo. Es un dato no menor, un Brasil que está
poco menos que intermediado o auxiliado por Venezuela, un
Lula que se vio muy achicado, sin saber mucho cómo jugar el
tema Evo Morales, con muchas críticas internas.
Lo que se abre es ver cómo van a ser los pasos siguientes,
los próximos 90 días. Entre otras cosas, está qué decisión
cautelar toma, si la toma, la Corte Internacional de
Justicia de La Haya con relación a las plantas de celulosa,
a Botnia en particular, porque el gobierno argentino centra
el tema en Botnia. Va a ser una cosa fundamental.
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