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Cuando se fuma en el Palacio Legislativo y el Edificio
Libertad
Oscar A. Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
En estos días la prensa informó que en varios despachos del
Palacio Legislativo y de Presidencia los funcionarios siguen
fumando. Las notas, en particular, se referían a
legisladores del oficialismo. A propósito de estos hechos,
el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos
propone su análisis de hoy. El título: “Cuando se fuma en el
Palacio Legislativo y el Edificio Libertad”.
***
EC - Empecemos recordando qué es lo que está vigente desde
el 1º de marzo, qué dice el decreto.
OSCAR A. BOTTINELLI:
No hay que explicarlo demasiado, todo el país lo sabe: desde
el 1º de marzo está vigente la prohibición de fumar en todos
los lugares públicos, en todos los lugares de trabajo, en
todas las oficinas públicas. Por donde sea entran el Palacio
Legislativo y su Edificio Anexo.
EC - Está prohibido fumar en espacios cerrados de uso
público.
OAB - En despachos cerrados de uso público, entendiendo por
tales los lugares de trabajo, las oficinas, los estudios,
los despachos. Pero además está prohibido en todo lo que sea
oficina pública.
La información publicada es que se fuma, y mucho, en una
cantidad muy grande de despachos de legisladores que están
instalados en el Edificio Anexo del Palacio Legislativo. Y
cuentan los periodistas que en el Edificio Libertad, en el
séptimo piso, que es donde están instalados el despacho
presidencial –aunque en este gobierno el presidente rara vez
usa el Edificio Libertad, ha instalado en Suárez todo su
funcionamiento– y el despacho del secretario de la
Presidencia, se fuma y mucho en despachos de importantes
autoridades.
EC - ¿Por dónde encaras el análisis de esta situación?
OAB - No se puede decir que es gente que considera que el
decreto es ilegal y que está invadiendo potestades del Poder
Legislativo, porque en ese caso no sería fumando, sino con
planteos, utilizando todos los recursos que tienen los
legisladores, desde pedido de informes, planteos en sala,
llamados a comisión, interpelaciones, que plantearían el
tema, cosa que no ha ocurrido en ningún caso, se trata más
bien de actos de rebeldía.
Y este es el sentido que tiene que lo tomemos para un
análisis, porque con estos gestos legisladores, gobernantes
o políticos están considerando que hay gente que manda y
gente que es mandada, y que las normas sólo deben ser
cumplidas por los mandados, no por los que mandan. Aunque
explícitamente no se diga, esa es la señal que se da cuando
se transgrede abiertamente una norma que se está cumpliendo
y haciendo cumplir muy fuertemente en el país, con episodios
públicos muy significativos. Cuando se dice “acá tenemos una
especie de inmunidad y hacemos lo que queremos”, la señal es
“no nos llega la ley, tenemos una ley propia”.
EC - Por lo que dices es evidente que para ti este no es un
episodio aislado. ¿Qué otros ejemplos tienes en la cabeza de
incumplimiento de las normas?
OAB - Hay algunos tipos de privilegios existentes o
autoasumidos menores cuya reiteración ha aparecido siempre
en las encuestas como elementos de crítica a la dirigencia
política. Uno es el de los autos oficiales, a veces con
exceso de sensibilidad por parte de la gente que considera
que prácticamente todo uso de un auto oficial es un exceso,
pero en otros casos con abusos muy comprobados de autos
oficiales circulando con familias un sábado, un domingo, una
noche, sin que sea muy claro que se estén cumpliendo
misiones oficiales.
Y una cosa que se recoge muy cotidianamente y aparece en las
encuestas, que los ciudadanos ven como una actitud de
transgresión, de considerar que se tiene una inmunidad, es
el estacionamiento en lugares prohibidos. Por supuesto, en
algunos lugares hay prohibición de estacionamiento por
razones de seguridad o de reserva de espacio donde que
estacione un legislador o un gobernante tiene su sentido.
Pero cuando la prohibición es por razones de tránsito, para
que el tránsito circule, es considerar que se tiene derecho
a interrumpir el tránsito en función de un cargo que se
ocupe.
Esto es lo que se podría llamar el concepto argentino del
poder –es un tema interesante en el análisis de todo lo que
implica la conducta argentina–, se asocia el poder con la
posibilidad de incumplimiento de la ley, de ilimitación de
ese poder. Siempre hay dos ideas sobre la conducta de
quienes tienen poder: el que siente que el poder da derecho
a la extralimitación si no, no se tiene poder, y el que
considera que el poder es lo contrario, que obliga a un
estricto cumplimiento de las normas, aun más que cuando se
es ciudadano común, porque obliga a la mayor sobriedad en
los actos y a dar ejemplo. En este caso está en juego cuál
de las dos actitudes se asume.
EC - ¿Y cómo impacta en la sociedad esa extralimitación en
las conductas?
OAB - Hay que tener en cuenta cómo estas extralimitaciones
en las conductas como actitudes asociadas con el desempeño
de un cargo, como las faltas a las sesiones –la Cámara de
Diputados tiene 99 miembros y en las votaciones se ve que
normalmente hay 50, 50 y pico legisladores, rara vez hay
90–, como la baja productividad de los parlamentarios
–aunque el concepto de productividad puede ser muy
discutible, pero normalmente son una cuarta parte, sobre
todo en la Cámara de Diputados, de las personas las que
asisten a comisiones, estudian los temas, participan en los
debates, hacen informes, y después hay un degradé de mucha
menor productividad; si bien a veces la productividad de los
parlamentarios se consideran en función de la cantidad de
reuniones y el reunionismo en sí mismo no es productividad–,
pueden aparecer como menores por lo simple que son, pero
impactan claramente en la gente.
En el caso uruguayo lo que puede llamarse el abuso del
poder, el no respeto de las normas es de las cosas que más
molestan en el gobernante. Esto fue llevando, junto con
causas más de fondo, situaciones económicas, sociales del
país, a un desprestigio de la dirigencia política, que fue
notorio, visible, no puede respaldarse en encuestas pero era
sostenido como un denominador común por todo el mundo, en el
período previo al golpe de Estado y explícitamente aparece
como uno de los fundamentos del golpe de Estado. Después,
desde 1985, momento en el que resurge con gran fuerza el
prestigio de la actividad política, viene un declive, tenue
pero sistemático, se puede decir que año a año ha venido
habiendo un prestigio menor durante los 20 años siguientes.
En general la izquierda entraba más o menos o quedaba fuera
de este desprestigio, cuando se hablaba de los políticos
muchas veces la gente no incluía a los de izquierda, lo cual
ha permitido que hoy la palabra “político” no tenga la
connotación tan negativa que tenía hasta hace poco tiempo.
Pero ahora que la izquierda está ejerciendo el gobierno, que
tiene el desgaste del gobierno, que son mirados los
dirigentes de izquierda, particularmente los legisladores y
los gobernantes, con una lupa con que no eran mirados antes
por el grueso de la opinión pública, que canalizaba la
observación más sobre blancos y colorados, está entrando en
ese círculo de afectación de prestigio. Y si su conducta es
de una transgresión que no está motivada explícitamente en
un planteo político de decir “yo discrepo con el gobierno y
lo digo públicamente”, sino una transgresión más de tipo
adolescente, “estoy en mi despacho y fumo, hago lo que
quiero y no cumplo la norma”, tarde o temprano viene la
igualación de todos, entrando en esa afectación de prestigio
sobre la actividad política. Esa igualación se agudiza
cuando se producen actos de clara transgresión de normas por
la transgresión misma, sin una fundamentación política.
EC - ¿Conclusiones?
OAB - La necesidad de estar alertas los propios dirigentes
políticos, en primer lugar los propios protagonistas de
estas transgresiones, sean legisladores, sean miembros del
Poder Ejecutivo, porque en las cosas grandes pero muy
fuertemente en las cosas pequeñas que llegan a la gente es
donde se juegan el prestigio y el desprestigio de las
dirigencias políticas, en los que a la corta o a la larga se
juegan el prestigio o el desprestigio de las instituciones.
***
EC - Ese artículo periodístico sobre cómo se fuma en el
Palacio Legislativo, publicado por el diario El Observador
el lunes, tuvo sus consecuencias, porque anteayer la bancada
del Frente Amplio resolvió mandatar a los legisladores a no
fumar en ese edificio y a que tampoco lo haga el personal a
su cargo.
OAB - Ahí está quizás la gravedad: que la bancada
oficialista mandate a sus legisladores a cumplir la norma.
Como mensaje es bravo.
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