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El
valor de las tradiciones políticas en la actualidad
Oscar A. Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
Se están conmemorando en estos días los 150 años del
nacimiento de José Batlle y Ordóñez. El politólogo Oscar
Bottinelli, director de Factum, toma como base este
aniversario para su análisis de hoy y nos propone como
título: “El valor de las tradiciones políticas en la
actualidad”.
***
Oscar, ¿por dónde comenzamos?
OSCAR A. BOTTINELLI:
En el fárrago de acontecimientos que siempre hay en la
actualidad a veces es necesario detenerse un poco en cosas
que van a la larga vida de un país. Este año tenemos dos
sesquicentenarios de nacimientos muy importantes. Uno es
este, que realmente empieza el 21 de mayo: los 150 años del
nacimiento de José Batlle y Ordóñez. Luego vienen los 150
años del nacimiento de Aparicio Saravia. Estamos hablando de
las dos figuras emblemáticas en torno a las cuales se toman
los referentes de ambos partidos tradiciones: del Partido
Colorado (PC) y el Partido Nacional (PN). El PN luego tiene
también otra figura emblemática a lo largo del Siglo XX,
quizás no de todo el partido sino de una gran mayoría
-Batlle también es referente de la gran mayoría, no de todo
el PC- que fue la figura de Luis Alberto de Herrera.
¿Qué importancia tiene esto? Tiene la importancia de ver que
todo país construye su imaginario, sus valores, sus
referencias con base en su historia. Uruguay es un país de
partidos de muy larga duración. Recordemos que el PC y el PN
son de los partidos más viejos del mundo, ubicándose su
nacimiento en 1836, aunque es verdad que durante el siglo
XIX o buena parte del Siglo XIX su consideración de partido
puede discutirse mucho en cuanto a que eran más bandos,
adhesiones políticas que propiamente partidos en el sentido
moderno del funcionamiento parlamentario y electoral. Pero
esto pasa también con gran parte de los partidos del Siglo
XIX.
Y el partido más nuevo es el partido de gobierno, el Frente
Amplio (FA). En escala mundial un partido de 35 años de vida
ya es adulto y además en Uruguay esa colectividad ha
construido una nueva tradición política.
Lo que se observa sobre estas grandes figuras emblemáticas
es un hecho muy significativo. Nadie habría imaginado,
incluso hace 20 años, ni hablar 30, que los 150 años del
nacimiento de Batlle y Ordóñez pasaran con el nivel casi de
un acontecimiento académico, con un conjunto de conferencias
y no fuera algo que conmocionara al país. Incluso el PN hace
dos años centró en medio de la campaña electoral lo que era
el centenario de la muerte de Aparicio Saravia y, sin
embargo, tuvo la resonancia de un gran acto en medio de la
campaña electoral. Quizás no el que podía esperarse
pensándolo 30 años atrás. Hay un desvanecimiento en el país
de las grandes figuras emblemáticas y de las grandes
tradiciones partidarias.
EC - ¿Y a partir de dónde ves ese desvanecimiento?
OAB - Se puede ver de muchas maneras. Una desde cómo la
tradición blanca y la tradición colorada sumadas son un
espacio relativamente bajo del electorado del país. Si
consideramos lo que es blanco sólido y colorado sólido
sumados podrá llegar al 30% del país, numeritos más,
numeritos menos. Pero en el mejor de los casos uno de cada
tres adhiere a alguna de las dos tradiciones sumadas, cuando
lo histórico en Uruguay es que a esto adhería el 90% del
país o como adhesión a tradiciones no menos del 80% del
país.
Y lo vemos también en la forma como muchos referentes de
izquierda se posicionan con relación a las tradiciones. Por
ejemplo hoy se ve hablar, incluso a gente mayor, en forma
crítica, despectiva hacia los partidos tradicionales, de 170
años de partidos que destruyeron el país o que hicieron daño
al país. Esta visión es la antítesis de la visión que el
propio FA expresaba de las tradiciones partidarias en la
etapa de su fundación, lo cual revela lo que ha cambiado el
peso de estas tradiciones en el país.
¿A qué nos referimos? El FA siente cuando se constituye que
para competir en primera división, para salir a disputarles
el terreno a los partidos tradicionales tiene que salir a
disputarlo atándose a las grandes tradiciones nacionales y
apuntando a construir una tradición. El apuntar hacia
construir una tradición es el buscar la raigambre en
partidos tradicionales que se entroncan con Batlle y Ordóñez
hacia lo moderno y originalmente hacia Rivera, un PN que se
entronca con Aparicio Saravia y Luis Alberto de Herrera en
lo moderno, con Manuel Oribe en el siglo XIX. El FA busca
hacia el Siglo XIX identificarse directamente con Artigas,
la figura indisputada en Uruguay. Pero además recoge ambas
tradiciones, un elemento central en el discurso del FA de
aquella época.
El otro día un amigo me recordaba que tiene un libro con
frases de Batlle y de Herrera publicado por el FA, porque el
FA se consideraba el depositario de las mejores tradiciones
de ambos partidos tradicionales y el discurso que hacía era
de señalar que partido y tradiciones habían sido
traicionados por las actuales dirigencias. No negaba el
papel de los partidos tradicionales, no negaba las
tradiciones sino que negaba la vigencia de la continuidad de
esos ideales en las direcciones de entonces de los partidos
tradicionales y decía “esto lo representamos nosotros”. E
incluso importantes figuras del FA, como Enrique Erro y
Francisco Rodríguez Camusso, no negaban su calidad de
blancos, al contrario, la reafirmaban. Era el caso de Zelmar
Michelini, de Alba Roballo, de Enrique Rodríguez Fabregat,
de Washington Fernández, de Hugo Batalla en lo colorado. Lo
que decían era “somos blancos que estamos fuera del PN”,
“somos colorados batllistas”. Entre los colorados siempre
existió un segmento que no se identificaba tanto con “lo
colorado”, entendiéndolo como algo del Siglo XIX, sino con
lo batllista, entendiendo con el entronque con Batlle y
Ordóñez.
Es decir que veíamos al FA buscando en la invocación a
Artigas, en esa bandera que elige que es la primera bandera
artiguista que se alzó en Montevideo, la que levantó
Otorgués, que luego se sustituye por la clásica, y en el
retomar las tradiciones es anclarse en la historia uruguaya
y no quedar fuera.
EC - ¿A qué atribuyes ese desvanecimiento de la
reivindicación y la presencia de esas figuras emblemáticas
de los dos partidos tradicionales?
OAB - Parecería, esto es a título de hipótesis que da para
muchas discusiones y sobre todo para mucha investigación,
que esto no es un desvanecimiento producto de decir “como
los partidos tradicionales caen electoralmente esas
tradiciones caen porque surge otra tradición que es la
izquierda”. Acabo de relatar que la izquierda lo primero que
hizo fue tratar de tomar para sí esas tradiciones.
Parecería que entre las cosas que se viven fue ese gran
silencio que significó el período militar de ruptura de la
memoria histórica. En el período militar hubo una acción
propagandística en materia histórica pero de esas muy de los
héroes en el bronce y que no cultivaron mucho los verdaderos
valores, sobre todo de lo que tenía que ver más respecto de
las tradiciones propiamente políticas. Era más la invocación
a Artigas que hacía el período militar y al Artigas del
bronce y al Artigas militar.
Entonces en ese período en que se rompe la trasmisión de
padres a hijos, que se rompe ese discurso, esa vivencia
cotidiana de la apelación permanente a las tradiciones, a
las figuras, a lo que hicieron los hombres, como que se
generó un vacío que pese a que los partidos salieron muy
revitalizados, y los partidos tradicionales en particular,
todos los partidos salieron revitalizados del período de
facto y con un gran apoyo ciudadano, los propios partidos en
la medida en que tuvieron que centrarse mucho en la
actualidad quizás tampoco construyeron los anclajes en el
pasado con la fuerza suficiente.
Lo cierto es que hoy se ve, y esto es un problema en esta
nueva etapa que tienen que encarar los partidos
tradicionales, tanto el PN como el PC, el sentir que hay un
cierto desvanecimiento de las figuras históricas que tienen
que ser algo así como re-presentadas, volver a ser
presentadas, volver a ser conocidas, estudiadas y de cada
uno. Ambas figuras fueron muy polémicas. Batlle y Ordóñez un
hombre muy discutido por los blancos, Aparicio Saravia un
hombre muy discutido por los colorados y en particular por
los batllistas. Está la figura, que como estamos hablando de
sesquicentenario no mencionamos, de Luis Alberto de Herrera.
Otra figura señera en el PN, muy discutida internamente, muy
discutida desde lo colorado, pero que necesitan una
presentación nueva.
EC - ¿Cuáles son las conclusiones?
OAB - La conclusión es esa. Y quizás el tema es más
dramático para los colorados porque de alguna manera en el
PN ha habido, por ejemplo el caso de figuras importantes del
movimiento tupamaro, que han levantado permanentemente sobre
todo la figura de Aparicio Saravia, lo cual le ha permitido
un aggiornamento o supervivencia importante en un segmento
de población para el cual las referencias históricas no
existen.
Como gran conclusión, primero, para cada uno de los partidos
la importancia que tiene empezar a levantar sus tradiciones
no como meros festejos sino como explicar qué son, qué
valores tienen, por qué existen, cuál es la visión del
hombre, de la sociedad, de la vida que plantea cada partido
político. Eso es una forma de reposicionarse más allá de lo
inmediato, de la disputa en la actualidad y de lo electoral.
Y en segundo lugar, Uruguay como país sin ninguna duda
necesita fortalecer su memoria histórica con todos los
personajes que han contribuido a la historia del país.
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