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La
controversia sobre las negociaciones comerciales con Estados
Unidos
Oscar A. Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
Las negociaciones comerciales con Estados Unidos y la
polémica al interior del oficialismo se han constituido en
el tema principal de la agenda política de estos días.
Después de cinco semanas de análisis aportando visiones
desde el exterior, el politólogo Oscar A. Bottinelli,
director de Factum, regresa a los análisis políticos sobre
la realidad nacional. El título que nos propone: “La
controversia sobre las negociaciones comerciales con Estados
Unidos”.
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Oscar, en realidad habría dos enfoques posibles.
OSCAR A. BOTTINELLI:
Exacto, hay dos temas de análisis: la negociación sobre el
acuerdo comercial con Estados Unidos de América, y los
juegos de poder, diferencias de principios, diferencias
políticas al interior del oficialismo, tanto del gobierno
como del Frente Amplio (FA).
EC - Hoy vas a enfocar el primer tema: la negociación en sí
sobre un acuerdo comercial con Estados Unidos.
OAB - Exacto, la negociación en sí con Estados Unidos. En
primer lugar –esto es un tema clave–, en este mismo momento
se está debatiendo en el Congreso de Colombia el Tratado de
Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos. ¿Cuál
es la diferencia entre ese debate y el de aquí? Aparte de
que allá hay un tratado firmado y se sabe, por lo tanto, los
efectos del tratado, es que es TLC sí o TLC no con Estados
Unidos. El debate en Uruguay es mucho más complicado porque
va desde TLC con Estados Unidos sin Mercosur, en un extremo,
a Mercosur sin TLC con Estados Unidos en el otro extremo, o
cuánto hay de cada cosa, cuánto se combina de acuerdo con
Estados Unidos y Mercosur. Hay un planteo diferente, no es
sólo optar por sí o no al tratado, sino como un elemento
central el tema de la pertenencia o no al Mercosur, cuánto
de cada cosa, qué estrategia con relación al Mercosur.
En estos días se ha visto que el pronunciamiento de cuatro
de las siete corrientes del Frente, cuatro corrientes que
representan más de dos tercios de los legisladores
oficialistas, hacen un énfasis particular en la permanencia
y en no debilitar la relación en el Mercosur. Y el propio
presidente de la República en su famosa alocución en el
Consejo de las Américas, en un párrafo muy poco destacado,
hace hincapié en la integración regional.
El otro tema tiene que ver con las ventajas y desventajas de
un acuerdo con Estados Unidos. Las ventajas y desventajas
globales del país pero también están apareciendo por un lado
miedos, por ejemplo se habla de propiedad intelectual, que a
la gente le suena algo a sí como a creación literaria, la
verdad es que hay que hablar de patentes, y el tema más
relevante es el de las patentes de medicamentos. Esto
demuestra que no hay sólo un tema de izquierda-derecha, de
radicalismo-pragmatismo, sino que, por ejemplo, hay sectores
industriales preocupados por el tema patentes. Además, está
el tema de los monopolios estatales, las compras del Estado.
Por otro lado hay otra área de preocupación con la inversa,
las trabas posibles que pueda mantener Estados Unidos, ya
que la mayoría de los productos que exporta Uruguay entra
dentro de lo que Estados Unidos denomina productos sensibles
para su economía. ¿Qué ocurre? Al debate le está faltando
algo central, que son las listas concretas, en lo que están
trabajando estos equipos rumbo a la reunión de la comisión
bilateral Uruguay-Estados Unidos de los días 2 y 3 de
octubre, cuáles van a ser los productos que entran ahora,
cuáles van a tener un plazo diferido, en qué cantidad es
absolutamente libre, cuánto de Uruguay entra a Estados
Unidos, en qué plazos va a ser libre. E incluso si va a
estar planteado o no el tema subsidios, porque Uruguay tiene
una demanda contra Estados Unidos en la Organización Mundial
del Comercio porque es perjudicado en el comercio del arroz
por los subsidios que Estados Unidos hace a su propia
producción del cereal.
Es muy difícil el debate en la forma abstracta como se está
realizando hasta que no haya elementos concretos que
permitan ver con mucha claridad: el país gana tanto y pierde
tanto. Porque siempre se gana y se pierde, el tema es un
balance, y además qué sectores ganan y qué sectores pierden,
porque siempre hay sectores que ganan y siempre, por más
favorable que sea algo, hay sectores que se ven
perjudicados, y eso es lo que falta aterrizar para que el
debate tenga un nivel menor de abstracción y mayor de
concreción.
EC - Tú comentabas que percibías en los discursos y
comentarios algunos problemas de comprensión de nuestro
sistema político. ¿Por qué?
OAB - Porque hemos visto comentarios sobre las relaciones
del presidente y los ministros que dan la impresión de que
quienes hablan conciben el sistema uruguayo como un sistema
presidencial puro, del tipo del argentino o del de Estados
Unidos, y no de la complejidad del nuestro. Y nos interesa
ahora manejar algunos elementos de tipo institucional y de
tipo político para este primer análisis como un elemento de
aclaración y reflexión para la gente.
EC - ¿A qué vamos?
OAB – A lo institucional y primero nos referimos al Poder
Ejecutivo. Veamos cuatro cosas.
Primero, el artículo 149 de la Constitución cuando describe
al Poder Ejecutivo dice que será ejercido por el presidente
de la República actuando con el ministro o ministros
respectivos, o con el Consejo de Ministros. Esto no está en
ninguna Constitución presidencialista, acá el ministro, los
ministros o el Consejo de Ministros son esenciales para la
resolución del Poder Ejecutivo. El ministro no es un
secretario del presidente, como lo es en Estados Unidos.
Segundo, el artículo 174 dice que el presidente de la
República adjudicará los ministerios entre ciudadanos que,
por contar con apoyo parlamentario, aseguren su permanencia
en el cargo. Esto quiere decir dos cosas. La primera, que no
es correcta esa interpretación, esa frase tan en boga “los
ministros son fusibles”. No, la Constitución busca ministros
que tengan asegurada una permanencia en el cargo, no que
salten a cada cortocircuito. Esa expresión del fusible se
oye a cada momento. Y lo segundo es que los ministros, el
Consejo de Ministros como conjunto, tienen que expresar un
apoyo parlamentario al Poder Ejecutivo, por lo tanto el
presidente muchas veces va a encontrarse con ministros que
no le gusten mucho pero que necesita para tener esa mayoría
parlamentaria.
Tercero, el artículo 160 dice que el Consejo de Ministros se
integrará con los titulares de los respectivos ministerios o
quienes hagan sus veces, tendrá competencia privativa en
todos los actos de gobierno y administración que planteen en
su seno el presidente de la República o sus ministros en
temas de sus respectivas carteras. Es decir que si un
ministro lleva un tema sobre el cual tiene competencia,
total o compartida, al Consejo de Ministros, por decisión
del ministro pasa a ser del Consejo de Ministros. No se
requiere el acuerdo ni la voluntad del presidente.
Y por último dice que el Consejo de Ministros actuará bajo
la presidencia del presidente de la República quien tendrá
voz en las deliberaciones y voto en las resoluciones que
será decisivo para los casos de empate, aun cuando el empate
se hubiera producido por efecto de su propio voto. Esto
quiere decir que se concibe al Consejo de Ministros como un
órgano donde el presidente es uno de 14 miembros que votan
todos por igual y que el presidente puede llegar a estar en
minoría, puede haber una mayoría de ministros decidiendo
contra la opinión del presidente.
Este es el esquema del Poder Ejecutivo de Uruguay que no
tiene nada que ver con los esquemas de Argentina o Estados
Unidos, donde los ministros son subordinados al presidente y
especie de secretarios del presidente, que fue la
Constitución uruguaya de 1830.
EC - Todas estas consideraciones son muy pertinentes a la
luz de las diferencias que se han dado entre el presidente y
el ministro Gargano, e incluso de la decisión del presidente
de constituirse en el único vocero en esta materia.
OAB - Yo diría a raíz de muchas cosas que están flotando en
este tema –y de paso sirve para muchos otros– sobre cómo es
la relación de un presidente de la República con los
ministros y cuál es el sentido de los ministros.
***
EC - Tú proponías algunas aclaraciones, unas de tipo
institucional y otras de tipo político. Empezaste por las de
tipo institucional, y en primer lugar mencionaste algunas
con respecto al Poder Ejecutivo. ¿Y con respecto al Poder
Legislativo?
OAB - En el caso concreto que estamos hablando, que es un
tratado comercial, recordemos que el artículo 85, numeral
7º, de la Constitución establece como competencia del Poder
Legislativo “aprobar o reprobar por mayoría absoluta de
votos del total de componentes de cada cámara, los tratados
de paz, alianza, comercio y las convenciones o contratos de
cualquier naturaleza que celebre el Poder Ejecutivo con
potencias extranjeras”.
Esto quiere decir que los tratados internacionales los
celebra el Poder Ejecutivo –ya vimos que no es que los
celebre el presidente, sino el presidente con los ministros
del caso, y en un caso como el TLC son un montón de
ministerios que tienen participación– y los aprueba o
rechaza el Poder Legislativo.
Es decir, que además de la opinión del presidente y del
Consejo de Ministros, un presidente, si no quiere quedar en
la escena internacional en falsa escuadra, en el momento de
celebrar un tratado internacional tiene que tener asegurado
o la presunción de que le responde la mayoría absoluta de
los diputados y de los senadores. Es mucho más complejo que
un tema de simple resolución presidencial como algunas veces
se ha visto en estos días mencionar, como si se dijera “esto
lo resuelve el presidente”. Lo resuelve el presidente si
tiene la mayoría en el Consejo de Ministros, si no tiene el
riesgo de perder la mayoría parlamentaria y tiene por lo
menos 16 senadores y 50 diputados que le voten el tratado.
EC - Estas eran aclaraciones de tipo institucional, valían
la pena, sin duda, pero tú prometías también aclaraciones de
tipo político. ¿Cuáles?
OAB - Porque se puede decir: perfecto, todo eso es lo
institucional, pero políticamente el líder es Tabaré
Vázquez, él manda. Eso daría para un análisis muy largo
sobre el tipo de liderazgo lo que daría para un análisis muy
largo. Pero digamos que el liderazgo de Tabaré no es como el
que pudo tener Líber Seregni al comienzo del Frente que no
era un liderazgo, era una presidencia; el respaldo popular y
electoral lo tenía cada uno de los sectores: el Partido
Comunista, el Partido Socialista, el Partido Demócrata
Cristiano, la 99. Tampoco es el otro extremo, el caso del
Partido Nacional, donde por un lado Larrañaga es el
presidente del partido pero además es muy claro que hay
410.000 votos del sector liderado por Larrañaga y seis
senadores y 21 diputados que responden directamente a
Larrañaga, y se sabe cuánto es el peso de Larrañaga, cuánto
el de Gallinal, cuánto el del Herrerismo.
Acá hay un juego mezclado de lo que son el voto y el poder
del candidato presidencial o líder de la fuerza política y
cuál es el peso de cada sector político por sí solo. Por
ejemplo, la 609 –para poner un ejemplo que es válido para
todas las listas y todas las corrientes–, ¿cuántos votos son
de Mujica y el MPP? ¿Cuántos votos son de Tabaré Vázquez?
Ese juego entre el peso de los sectores y el peso del líder
lleva una tensión, así como no se puede sostener que todos
los votos de cada uno de los sectores son sólo de Tabaré
Vázquez y nada de Tabaré Vázquez porque muchos de los
sectores tienen una historia muy larga y el FA existía mucho
antes de que Tabaré Vázquez entrara en política, tampoco se
podría sostener que el 100% de los votos de un sector es
indiferente a quién haya sido el candidato presidencial y
quién sea el líder.
Entonces esa tensión entre lo uno y lo otro es lo que hace
muy complejo en el FA –es mucho más simple en los partidos
tradicionales– saber cuánto es el poder del líder, “yo soy
el líder, decido y ustedes acatan”, y cuánto es el poder de
los sectores, por ejemplo de la 609, “señores, nosotros
elegimos seis senadores y 20 diputados y se terminó, este es
nuestro peso”.
Eso hace que, dejando de lado lo institucional y yendo a lo
político, tampoco sea fácil de resolver la tensión entre el
juego del líder y el juego de los sectores. En general es
válido para todos los sectores, y particularmente complejo
es en el caso de la 90, del Partido Socialista, sector que
tiene una relación particular con Tabaré Vázquez, ya que él
es afiliado y fue miembro del Comité Central del Partido
Socialista.
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EC - De hecho ha quedado anunciado el tema de la semana que
viene.
OAB - Exactamente, la segunda parte de este análisis: los
juegos de poder –entendiendo por juegos de poder diferencias
políticas, de principios, de programa– que se dan al
interior del oficialismo, entendido como el gobierno y como
el FA.
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