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Derechos humanos: desde la transición terminada a la
transición reabierta
Oscar A. Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
A raíz del pedido de procesamiento de un grupo de militares
por operativos realizados fuera del país durante la
dictadura, el politólogo Oscar Bottinelli inició el viernes
pasado un análisis de los vaivenes que ha tenido la
investigación de las violaciones a los derechos humanos
desde la salida del régimen militar hasta nuestros días. Hoy
Oscar se propone terminar ese análisis. Esta segunda parte
se titula: “Derechos humanos: desde la transición terminada
a la transición reabierta”.
***
EC - Estamos refrescando la historia.
OSCAR A. BOTTINELLI:
Sí, siempre conviene refrescar la historia, en este caso la
historia reciente, para entender el presente, lo que está
ocurriendo hoy frente a un hecho que va a durar su tiempo y
que es altamente significativo. El viernes hablamos de cómo
se empezó a manejar el tema derechos humanos cuando se
estaba en el tramo final de la dictadura, tanto de los actos
cometidos por las fuerzas del Estado como de los cometidos
por grupos guerrilleros, y de las distintas posturas. Como
se sabe, esto terminó de un lado con la ley que fue de
amnistía excepto para delitos de sangre, para lo que se
estableció un cómputo especial, no hubo amnistía, del lado
guerrillero, y que después de más de dos años de idas y
vueltas se llegó al acuerdo de dictar una ley bajo la
peculiar figura de declarar que ha caducado la pretensión
punitiva del Estado.
EC - Una ley de caducidad que tuvo desde el inicio dos
interpretaciones.
OAB - La interpretación dominante, por lo menos muy clara,
del gobierno del Partido Colorado (PC) y de la izquierda es
que esto había cerrado el tema, que se daba vuelta la
página. Digo que la izquierda lo aceptaba desde el momento
en que se promueve un referéndum para derogarla, diciendo
“esto consagró la impunidad”. La primera interpretación de
la izquierda coincidía con la del gobierno en que esto había
cerrado el tema. Y para no cerrarlo había que hacer un
referéndum para tratar de voltear la ley, abrogarla. Como se
sabe, esto terminó en una confirmación de la ley por vía
referendaria, y la confirmación mayor viene después cuando
la Suprema Corte de Justicia finalmente se pronuncia por
tres a dos declarando la constitucionalidad de la ley por
considerar que había sido una ley de amnistía. Esa fue la
posición inicial del Poder Judicial, es un debate muy
interesante, hay un informe en mayoría de Marabotto y uno en
minoría de Balbela de Delgue, que es interesante porque ella
coincide, en ese sentido hay unanimidad en la Corte, en que
si hay una amnistía la amnistía extingue el delito, por lo
tanto nadie puede ser juzgado. Lo que Balbela de Delgue en
su informe considera es que esto no fue una amnistía, la
minoría de la Suprema Corte cuestiona que la ley, de la
forma que fue redactada, sea la ley de amnistía que prevé
las competencias del Poder Legislativo y por lo tanto
discrepaba con que fuera constitucional.
EC - Hablábamos de dos interpretaciones.
OAB - La confirmación por vía referendaria fue interpretada,
Fernández Huidobro dijo “el pueblo dio una orden”; el
problema es que no todos consideraron que hubiera habido una
orden, quedó gente disconforme, no resignada. Disconforme
obviamente quedó todo el que perdió el referéndum, pero no
resignado. Inicialmente quedó muy concentrada toda esta
disconformidad en forma muy larvada en el tema
desaparecidos, en los casos Michelini y Gutiérrez Ruiz, y
más tarde llega el caso Gelman. Y dentro de los
desaparecidos hay un capítulo aparte, el de los niños
desaparecidos, empezó la aparición de figuras y se
transforma en emblemático el famoso caso de Simón Riquelo,
se había individualizado una persona atribuyéndole esa
personalidad que finalmente se aclara, en el sentido de que
no era, en el gobierno de Batlle.
Es interesante ver que el tema estuvo ausente de la opinión
pública. Claro, si se preguntaba “¿Usted considera que es
importante aclarar las desapariciones o lo que pasó en la
dictadura?” era abrumador el sí, pero cuando se preguntaba
más el ranking, “¿cuáles son los temas más importantes del
país?”, este tema no aparecía entre los temas importantes
para la opinión pública, era absolutamente marginal.
Desde los sectores disconformes empieza a adquirir fuerza en
las llamadas marchas del 20 de mayo, en los aniversarios de
los asesinatos de Michelini y Gutiérrez Ruiz, que empiezan a
ser cada vez más numerosas, sobre todo cuando nos acercamos
a 1999-2000. Ahí aparece la teoría de los resquicios, muchos
empiezan a embestir no tanto contra la ley de caducidad –que
hubo una embestida hasta este mismo período de gobierno–
sino a empezar a encontrar los resquicios a la ley para
tratar de decir “por aquí vamos a colarnos” para tratar de
desarmar este monolitismo de la ley.
Hubo además sectores que machacaron persistentemente. La
familia de Michelini en el caso de Michelini y Gutiérrez
Ruiz, y el Nuevo Espacio, el PVP, que no se resignó nunca a
dejar sin indagar toda aquella desaparición masiva de
dirigentes que tuvo a partir de Argentina y sobre todo de
Automotores Orletti, los Familiares. Son algunos ejemplos de
sectores que mantuvieron la lucha en forma persistente en un
largo período en que este tema prácticamente había
desaparecido de la agenda política significativa y realmente
del espacio de opinión pública.
EC - De esa manera termina abriéndose el camino a la
investigación de los casos de desaparecidos.
OAB - Se abrieron en realidad dos temas: la investigación de
los desaparecidos y la lucha, que recién ahora vemos que
podemos llamar contra la no punidad o la impunidad, contra
el no haber penado o no haber juzgado nada de esos casos. En
el caso de los desaparecidos recordemos que la ley de
caducidad en el artículo 4º establecía –y ahí venía de los
sectores más opositores un reproche a lo que consideraban
una inacción del Poder Ejecutivo– que el Poder Ejecutivo
dispondría inmediatamente la investigación de todas las
denuncias que se hubieran formulado en la sede judicial
relativas a personas presuntamente detenidas en operaciones
militares o policiales y desaparecidas, así como de menores
presuntamente secuestrados en similares condiciones. Es
decir, la ley de caducidad establecía que la investigación
de los desaparecidos debía realizarse, no es que acá era un
resquicio en contra de algo que cerraba la ley de caducidad.
Aquí los sectores opositores consideraban que esa voluntad
de cerrar el tema y de dar vuelta la página que habían
exhibido los gobiernos, particularmente del PC, no estaba de
acuerdo con la propia ley de caducidad.
En esa lucha aparece ya hacia fines de 1999 el caso Gelman,
ya mencioné el caso de Simón Riquelo, en este caso de
menores, y viene un vuelco importante que empieza con el
presidente Batlle, que hay que recordar que empieza a
investigar lo de Gelman, hay una primera investigación sobre
qué había ocurrido con su nuera; lo de Simón Riquelo; y la
instalación de la Comisión para la Paz, que después de un
extenso trabajo que terminó siendo muy polémico, generó
avances muy significativos. Claramente lo que no se dio es
lo que pretendía Batlle, que era el cierre final del tema,
cuando hablaba de la paz definitiva.
Y hoy sí se ven limitaciones muy grandes al trabajo de la
Comisión para la Paz, pero parecería que históricamente
conviene evaluar lo que implicó, hay que repasar los
análisis que hubo hace tres años sobre esto, se habló de
avances extraordinarios. Hoy se ven algunas limitaciones
importantes, una el caso de las excavaciones ya contradicen
algunas de las conclusiones sobre el destino final de
desaparecidos. Y una segunda que parece realmente muy
importante, que surgió el año pasado con el informe del
comandante en jefe de la Fuerza Aérea, es la aparición del
famoso segundo vuelo, que estaría implicando que hay un
número de uruguayos detenidos en Argentina, traídos y
desaparecidos que casi duplica la lista de desaparecidos que
se había contabilizado en Uruguay. La Comisión para la Paz
contabiliza 26, y en el segundo vuelo se habla de una
veintena.
EC - Uruguayos que en principio figuraban como desaparecidos
en Argentina ahora quedaría claro que terminaron muriendo en
Uruguay. Es más, que no murieron en la tortura o por
excesos, sino que por lo que se sabe fueron directamente
ejecutados.
OAB - Esto es un elemento muy significativo del segundo
vuelo, porque hasta determinado momento lo que aparecía era
que en general en Uruguay no había habido muertes provocadas
deliberadamente, salvo algunos casos en los que se sostuvo
siempre que había sido deliberadamente provocada, pero que
lo dominante había sido que había habido un exceso en la
tortura o personas a las que su condición física les impidió
resistir nada. Aquí aparece una cosa diferente, si la
investigación sigue y va confirmando las sospechas o las
teorías que surgen aquí, aparece una conducta diferente,
aparece una conducta de traída oficial, porque ya no es que
clandestinamente se los traía clandestinos hasta para el
conocimiento institucional de las Fuerzas Armadas, sino que
era oficialmente un operativo del Ejército mediante un
soporte logístico Fuerza Aérea, y además el final es un
final decidido, es la muerte deliberada, lo cual es un
cambio cualitativo en la apreciación sobre la apreciación
habida dentro del país.
EC - En estos cambios que se han producido en los últimos
meses en el manejo de las investigaciones de violaciones de
los derechos humanos durante la dictadura ha jugado un papel
importante también la forma en que se ha interpretado la ley
de caducidad en esta administración.
OAB - Exactamente. Yo diría que el cambio de interpretación
de la ley de caducidad empieza por vía judicial en los años
pasados, ya con el procesamiento de Juan Carlos Blanco,
aunque ahí podría sostenerse, o se sostiene por parte de
muchos, que más que un resquicio fue algo medio de tirar de
los pelos. Todo parte de un hecho, que es, uno, la ley fue
por un camino heterodoxo, el derecho, y está consagrado en
nuestra Constitución, admite una serie de formas clásicas
sobre las cuales hay mucha teoría y mucha praxis en el
mundo, como la amnistía para extinguir los delitos, como el
indulto para conmutar penas, como la gracia para sobreseer
penas, y resulta que acá se va por algo que es decir que a
la pretensión que tiene normalmente el Estado de penar a
personas por determinados hechos se la declara caducada. Es
realmente una originalidad. Eso ya deja toda una duda qué
quiere decir. Lo segundo es que está muy mal redactado,
tiene hasta faltas de ortografía la ley. Entonces no es muy
claro lo que quiere decir, uno de los párrafos más
importantes dice: “Por funcionarios militares y policiales,
equiparados y asimilados por móviles políticos o en ocasión
del cumplimiento de sus funciones y en ocasión de acciones
ordenadas por los mandos que actuaron durante el período de
facto”, y lo leí todo de corrido porque no hay ninguna coma
de por medio. Parece que los móviles políticos son la
equiparación o asimilación de los funcionarios y no del
delito, no es nada claro. Tampoco es claro si es móviles
políticos y además en ocasión de acciones ordenadas o no.
EC - Tampoco queda claro si los mandos están protegidos por
esta caducidad de la pretensión punitiva.
OAB - Todo esto deja un montón de resquicios. ¿Es necesario
el móvil político, o basta el cumplimiento de la función sin
móvil político? ¿Tiene que ser necesariamente una acción
ordenada por los mandos o no? Si no es necesario podrían
quedar excluidos los mandos; si tiene que haber una orden de
los mandos, los mandos son los que ordenan, entonces no
están amparados. Y acá viene en todo este galimatías algo
que es muy claro: los delitos que se hubieran cometido con
el propósito de lograr para su autor o para un tercero un
proyecto económico, no están comprendidos. Es una de las
cosas que se han tomado en cuenta en estos casos, se habla
de la existencia de chantajes, obtenciones de dinero,
etcétera, con relación al conjunto de detenidos del PVP que
luego son muertos o desaparecidos; en algunos casos se
confirmó la muerte y otros desaparecidos con todos los
elementos de que en alguna forma fueron muertos.
Estos resquicios se empiezan a abrir y cuando hay una
voluntad política muy fuerte desde el gobierno de abrir
estos resquicios pasan a hacerse verdaderos agujeros de la
ley. Una ley, además, que es fácilmente agujereable por lo
heterodoxo de la figura y la mala redacción. Y además en el
Poder Judicial hay un cambio de actitud. Es notorio. Así
como cambio la visión política dominante en el país, que no
es sólo quien ganó una elección, la sociedad va cambiando.
Los jueces y el sistema judicial son parte de esa sociedad y
van cambiando con ella.
Siempre los valores que dominan a una sociedad están
penetrando las acciones judiciales. Los magistrados, los
fiscales no son individuos fríos que actuan al margen de la
realidad sino que actúan en medio de una realidad y esa
realidad los va condicionando en la forma de interpretar.
Hay otro hecho que es significativo y tiene que ver con el
contexto del país. En un análisis histórico es probable que
se llegue a la conclusión de que en los primeros años de la
posdictadura el caminar hacia un país que fuera hacia el
futuro, que estabilizara las instituciones necesitaba un
cierre de página, o de repente, visto ya más históricamente,
un paréntesis en las páginas respecto del pasado hasta que
se produjeran cambios importantes en el país. Y entre otros
hechos, es notorio que se ha producido un cambio al interior
de las Fuerzas Armadas, que aquella actitud dura de
resistencia que podía existir en la alta oficialidad, con
distinto énfasis según la fuerza, se ha desmoronado, con un
cambio generacional muy importante, los altos oficiales de
hoy eran personas apenas egresadas o todavía estudiantes en
las escuelas militares en los períodos más duros. Cuando
pasa un cuarto de siglo, o treinta años en algunos casos, es
mucho más fácil que pueda acceder gente que mire las cosas
de otra manera y no se sienta comprometida con lo que
ocurrió. Y el cambio político supone también que esa
institucionalidad militar cerrada, que tenía un gran soporte
político, pierde también el soporte político. Todo esto
permitió estos grandes pasos que sin duda empiezan en el
gobierno anterior, en el gobierno del presidente Batlle, y
que a partir de lo que hace el presidente Batlle tiene un
envión decisivo en la administración del presidente Vázquez
que, termine esto en lo que termine y más allá de cualquier
otro elemento sobre la gestión de gobierno, da la sensación
que ya aparece como uno de los grandes logros difíciles de
que desaparezcan o se aminoren de la administración del
presidente Vázquez.
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