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¿Cuán sorpresivo fue el "no" al TLC?
Oscar A. Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
El jueves de la semana pasada el presidente de la República
descartó un tratado de libre comercio (TLC) con Estados
Unidos y optó por un acuerdo marco de comercio e inversión
(TIFA). Esto apareció como un giro sorpresivo, pero hoy el
politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, nos
formula esta pregunta: “¿Cuán sorpresivo fue el NO al TLC?”.
***
Oscar, ¿por qué lado tomamos este tema hoy?
OSCAR A. BOTTINELLI:
Esto da para dos tipos de análisis, por un lado la
interpretación de las señales presidenciales, la forma de
procesar las decisiones por parte de Tabaré Vázquez y, para
otro día, los juegos de poder al interior de la izquierda,
tema que tiene un horizonte importante en las elecciones
internas del Frente Amplio (FA) del 12 de noviembre. Y se
puede agregar un tercero, pero ya de contenido, no de forma
de hacer política, que es el análisis de la política
exterior del gobierno como totalidad, que muchas veces se
analiza poco.
En estos días escribimos: “Para quien analizase
detenidamente la forma de operar de Tabaré Vázquez, el
entramado de juegos de poder en la fuerza política
gobernante y las distintas aristas de la política exterior,
este resultado no fue para nada inesperado”.
EC – Tú dices que este resultado no era inesperado.
OAB – No, lo que no era previsible era la forma exacta, pero
un dato de la realidad es que Uruguay no iba a firmar un TLC
clásico, sobre lo cual hubo constantes afirmaciones de la
mayoría del gobierno y del propio presidente, y no hubo
declaraciones contradictorias en ese sentido. La visión
trasmitida al país por la abrumadora mayoría de los medios,
por los representantes empresariales fue otra y fue lo que
generó una convicción de que el país iba inexorablemente a
un TLC. La pregunta que nos hacemos es qué pasó, por qué
hubo un despiste tan grande.
EC - ¿Cómo ubicas en ese contexto, en ese proceso, el
discurso del presidente Tabaré Vázquez en la reunión del
Consejo de las Américas en el complejo Punta Cala?
OAB – Fue el 9 de agosto. Corriendo el riesgo de citarme a
mí mismo, el 11 de agosto, en mi primer análisis vuelto de
China, dije: “Más bien hubo dos hechos esta semana. La
designación el lunes 7 que hace Vázquez de Marina Arismendi
como vocera del Consejo de Ministros, en la cual dice que el
TLC con Estados Unidos no está en la agenda del presidente,
y el discurso del presidente que no se refiere a un
inmediatamente y pareció una visión un poco rechinante con
relación a lo que había. Tanto fue así que decidimos dejar
que se asentara el polvo para después desmenuzar los hechos
porque en ese momento la polvareda impedía ver lo que estaba
ocurriendo.
Ocurrió una cosa muy común, fue el deseo propio de muchísima
gente, tanto de los medios como de las empresas, que tenían
la convicción de que para el país era muy bueno un TLC. Ese
sector del país se basó en la teoría del pensamiento único,
de que hay una sola cosa que es obvia, sensata y que el que
no piensa así es irracional, salteándose que había toda otra
parte del país, que era nada menos que la mayoría –por lo
menos de la militancia y del sector de peso de la fuerza
política gobernante– que pensaba distinto. Hay que tener
cuidado con ese tipo de forma de ver la realidad que es una
forma de autismo, creer que lo que piensan uno y los que lo
rodean es lo único que ocurre y que va a ocurrir.
***
EC – Tú sostienes que no fue una sorpresa que se descartara
el camino del TLC con Estados Unidos. ¿Pero cuánto tuvo que
ver en la confusión, que por lo visto hubo al respecto, el
tipo de discurso, el tipo de comunicación del propio
presidente de la República? Te lo pregunto porque tú más de
una vez has hablado de las dificultades que surgen para
interpretar las señales que emite el doctor Vázquez.
OAB – De esto hemos hablado desde hace mucho, siendo
candidato él o líder de oposición. Sin duda es un hombre
críptico. En general todos los líderes importantes son
crípticos, pero quizás la mayor diferencia es que la mayoría
de los líderes, tanto en Uruguay como en el mundo, son
crípticos más bien refugiándose en el silencio. Una vez
hicimos un análisis que alguna gente no entendió bien, lo
comparamos con la forma de hacer política de Perón, que no
tiene nada que ver con ideas ni con fuerzas sociales que
represente. Perón era de hacer un juego de esta naturaleza,
declaraciones muy fuertes para un lado que luego compensaba
con declaraciones para el otro. Hay un famoso trabajo
escrito por Perón en 1946 sobre esto, que él llamó la teoría
del péndulo.
A esto hay que agregarle que en el caso de Vázquez hay
generalmente, salvo en algunos temas como pueden ser el
tabaquismo o el aborto, una falta de objetivo o de rumbo
preconcebido, más bien tiene una idea, “voy a ir
aproximadamente por allá”. A esto se suma un dato que es su
formación personal, no es un hombre que venga ni de la
política clásica, ni del derecho, ni de la historia, ni de
la sociología, ni de la ciencia política, ni aun de las
Fuerzas Armadas, donde las personas a lo largo de la vida
van pensando el modelo de Estado, de sociedad, sino que es
un hombre que llega a la política a partir de lo que podemos
llamar sensibilidades, sentimientos de cosas que le gustan y
no le gustan del mundo y su país, que no es lo mismo que
tener ideas elaboradas. Esto a su vez le da dos elementos,
le quita rigidez, algo que a veces en un líder político es
negativo, y le da ese olfato para entender a la gente, él
intuitivamente siente para dónde va la gente y le importa
mucho no ir por caminos opuestos de aquellos por donde va la
gente, entendida esta como la mayoría del país o como el
grueso de la población de los niveles más desprotegidos, lo
que en la izquierda latinoamericana se llaman clases
populares.
EC – Una de las costumbres del doctor Vázquez que más
irritan a la oposición es lo que se suele sintetizar como
una especie de zigzag.
OAB – Irrita a la oposición y nos enloquece a los analistas.
Vázquez tiene un zigzag, he señalado muchas veces que hace
en forma pública lo que muchos hacen y hacemos en la vida
privada, que es la forma de ensayo y error, voy para allá,
no, por ahí no, me equivoqué, tengo que ir para el otro
lado. En ese zigzag público que hace va midiendo fuerza, va
olfateando la sociedad, hasta que al final, en el último
momento dice “el rumbo es este”, y cuando lo dice lo dice
como un acto final, en el sentido de “acá está el presidente
(o el líder) que decide, toma la decisión en solitario y es
inapelable”. El problema es que hay que ir sacando la
hojarasca en este zigzag para ver qué es lo constante y qué
es lo episódico y no agarrarse a una sola declaración para
decir “Vázquez va a ir por ahí”.
Otro tema que hay que tener en cuenta es que Vázquez tiene
un estilo que también tiene mucha gente, así como a algunos
les encanta ser irritativos con el interlocutor, aun en una
conversación entre dos, en el otro extremo está el
presidente, que tiene un afán permanente de seducción, ya
sea en un discurso público seduciendo a la masa, a la
sociedad a través de los grandes medios, la televisión o la
radio, o una seducción del interlocutor en un mano a mano,
es algo que todos hemos podido apreciar. De ese modo, si se
saca de contexto lo que expresa, si no se aclara “cuidado
que está hablando en Venezuela”, “está hablando en Estados
Unidos”, “está hablando ante empresarios”, “está hablando
ante sindicalistas”, se puede leer equivocadamente lo que
dice.
EC – Tú dices que en el discurso del presidente Vázquez
tiende a haber una identificación con el interlocutor.
OAB – Sí, una especie de seducción del interlocutor. Pero no
es que diga exactamente lo que el interlocutor quiere
escuchar sino que lo dice en un tono que hace que el
interlocutor sienta que lo está entendiendo y se está
aproximando a él. Conviene leer ahora, después de lo que
ocurrió, el discurso de Punta Cala, sobre todo habría que
traer un intelectual paquistaní que no sepa mucho de Uruguay
ni de América y decirle: “Lea esto, lea esta declaración de
la ministra vocera del Consejo de Ministros, y dígame: ¿este
gobierno va inexorablemente hacia un TLC?”. El individuo
dirá: “¿De dónde sacaron eso? Yo no leo nada que diga eso”.
Son frases que insinúan algo pero que no cierran del todo,
los discursos de Vázquez siempre tienen una serie de
escapatorias que le permiten elegir con mucha más comodidad
el rumbo y el objetivo sin atarse a las declaraciones. Las
más de las veces que Tabaré dijo una cosa y luego pareció
decir lo contrario en realidad no fue tan así –a veces sí, a
veces se ha pasado en una frase, la ha dicho demasiado
contundentemente–. Hay un dato, durante un año el gobierno
vino diciendo que no iba a procesar un TLC clásico, siempre
que usó la palabra TLC le agregó la palabra clásico, y
también está dicho así en la declaración del FA de hace
pocas semanas, lo dijo permanentemente él y lo dijo el FA, y
en el fondo fue lo que ocurrió.
EC - ¿Alguna conclusión para terminar?
OAB – La conclusión es que hay que partir de la forma de
actuar del presidente, de la complejidad del juego político
de la izquierda, que es muy complejo. (También fue complejo
el de los partidos tradicionales pero la gente está más
acostumbrada a interpretar esas señales.) Sobre eso vamos a
hablar en uno de los próximos análisis, sobre todo porque
viene la instancia del 12 de noviembre. Hay que prestar
mucha atención a ese aspecto y tratar de no confundir los
deseos, lo que de por sí se desea, con la realidad, sobre
todo cuando dentro del gobierno va a haber voceros o
personas que filtren noticias de todos lados diciendo “el
presidente va a ir para acá, juéguense que va para acá”.
Esto ocurrió en estos 50 días y Vázquez ha demostrado que
voceros informales prácticamente no tiene, porque sólo se
sabe lo que va a hacer cuando habla en el último momento
comunicando una decisión.
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