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La importancia de la tolerancia y de la serenidad
Oscar A. Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
En los últimos días ha ocurrido una serie de hechos que para
el politólogo Oscar Bottinelli, director Factum, son señales
de un país en el que aflora una crispación que estaba
latente. Por eso el título que nos propone para su análisis
de hoy es: “La importancia de la tolerancia y de la
serenidad”.
***
Oscar, ¿a qué hechos te refieres? ¿Cuáles son esas señales
de crispación?
OSCAR A. BOTTINELLI:
En los últimos días el país recibió tres hechos importantes
y varias señales de crispación, de la existencia de una
intolerancia latente.
Uno fue lo que emergió de la polémica televisiva entre Juan
Pedro Bordaberry y Rafael Michelini; no me estoy refiriendo
tanto a la polémica en sí misma sino a todo lo que emergió
luego de la gente. En primer lugar Bordaberry y Michelini
son personajes que reúnen la doble calidad de figuras
políticas y de hijos de actores de los años difíciles: uno
el hijo de quien dio el golpe de Estado y el otro el hijo de
un opositor que es ejecutado en Buenos Aires. Y tras esa
polémica, por la forma en que se dio, por los hechos que
ocurrieron, se vio aflorar mucha crispación en la gente.
Para nosotros más que generar crispación lo que ocurrió fue
que afloraron crispaciones existentes. Nos da la impresión
–esto no es demostrable– de que había en forma reprimida
mucha crispación y esto hizo emerger dolores y rabias
acumulados de los unos y los otros, intolerancias de una
parte y de la otra. Rabias y dolores que tendrán más o menos
razones, ese es otro tema, porque en última instancia quién
tiene razón en esto depende de la óptica que cada uno tiene,
de cómo se juzga lo que pasó en Uruguay en esos años y los
siguientes. Lo cierto es que hay que tener en cuenta que,
más grandes o más pequeños, son segmentos de la sociedad que
tienen esos sentimientos y con esa fuerza.
EC - Allí tenemos un primer hecho. ¿Qué otros señalas como
señales de ese país crispado?
OAB - La renuncia de José Pedro Rilla a la Comisión
Organizadora del Debate Educativo. José Pedro Rilla es un
prestigioso politólogo e historiador, hombre adscripto al
Partido Independiente (PI), que integraba la Comisión
Organizadora del Debate Educativo en representación del
Partido Independiente y que renunció en forma muy fuerte por
haber sido excluidos los partidos políticos del congreso
donde se darán los últimos argumentos del debate educativo.
Para este politólogo e historiador la exclusión de los
partidos, los argumentos que se dan y el clima, lo que él ve
como un pensamiento único que quiere imponerse, “recuerdan
los peores antecedentes de los peores momentos que
terminaron en una dictadura”.
Esto en sí mismo, todo el episodio, lo que dice Rilla, las
palabras que usa, marca la existencia de un lado y del otro
de crispaciones muy fuertes, esas señales no están hablando
de un país que está encarando cómo reformar la educación
hacia el futuro, viendo sus limitaciones y sus falencias con
amplia serenidad, viendo los distintos puntos de vista
divergentes. Está aflorando un país que encara la reforma
educativa como una batalla con excluidos o excluyentes, en
la que hay quien siente que vive un clima parecido al del
período de la predictadura, “los peores momentos que
terminaron en una dictadura”, dice.
EC - Tú decías que ibas a hablar de tres hechos
significativos. ¿Cuál es el tercero?
OAB - El comunicado de la Suprema Corte de Justicia (SCJ)
contra declaraciones de Pedro Bordaberry es un hecho
significativo. Bordaberry denuncia, con o sin razón, que dos
jueces que fallaron a favor de su padre, o que tomaron
medidas a favor de su padre, fueron sancionados, Pedro
Hackenbruch, que fue trasladado a sede laboral, y Fanny
Canessa, a quien se le inició un procedimiento
disciplinario. Y la SCJ sale a contestar con un comunicado
extremadamente duro, muy fuerte, usando palabras muy duras,
habla de ostensible falsedad, cosa groseramente falsa,
mendaz, argumentos falaces.
Es un tema muy delicado desde el punto de vista político
porque por un lado cuando Bordaberry hace las denuncias uno
dice: “Podrá ser, qué casualidad que justo los que están
tomando algunas medidas judiciales a favor de su padre por A
o por B sean trasladados”, pero no queda probado lo que
dice, no es contundente. Y por otro lado la SCJ dice que uno
de los jueces fue trasladado por hechos que no tienen nada
que ver y que la jueza está sometida a un proceso
disciplinario, lo cual no implica ningún tipo de
persecución. Desde el punto de vista del fondo, analizado no
judicial sino políticamente, unos creerán a uno y otros a
otros, y eso dependerá más de la confiabilidad porque los
hechos en sí mismos no dan para tomar una postura
contundente. Lo que parece significativo es el tono usado
por la SCJ.
EC - ¿Dónde ves el problema o lo delicado de la declaración
de la SCJ?
OAB - En lo siguiente. Este país se jacta de tener una
judicatura creíble, lo opuesto de otros países de la región
donde se ven muy fuertes manipulaciones, cambios de jueces,
órdenes dadas desde poderes políticos e incluso corrupción.
La justicia uruguaya tiene una altísima credibilidad en la
sociedad uruguaya, el país siempre se jacta de esa calidad
de judicatura que tiene. Y el papel de la máxima autoridad
de la judicatura es precisamente exponer esa credibilidad.
Cuando se habla de la judicatura se dice la Justicia, con
mayúscula, se la representa como una mujer con los ojos
vendados y una balanza para simbolizar que sin mirar de
quién se trata aplica con equidad el derecho, se usan las
expresiones majestad de la Justicia, serenidad,
imparcialidad. Y para este contexto es muy importante en qué
tono se expresa la SCJ, independientemente de que tenga
razón o no. Cualquier mortal que cree tener razón y que no
pretende tener el monopolio de la verdad exclusiva y
excluyente trata de dar argumentos con la mayor serenidad
posible, la exaltación normalmente debilita los argumentos,
es humanamente explicable pero no ayuda a las
argumentaciones. Pero el tono de la SCJ y las palabras
usadas no parecen fortalecer a un órgano que tener esa
serenidad, esa mesura, esa tranquilidad. El comunicado que
se limita a decir “lo que dice esta persona no es correcto
por A, B y C”, sino que es una catarata de calificativos
durísimos como se ven a veces en escritos de un abogado
contra otro que a uno le parece sorprendente que se puedan
usar esas palabras.
Un segmento del país puede interpretar esta señal de la SCJ
como parcialidad, porque apareció atacando brutalmente a una
parte que políticamente tiene intereses determinados y
procesos judiciales, y políticamente –no hablo de lo
judicial– para ese segmento se podrían ver afectadas
decisiones trascendentales que quepan al organismo, cuando
lo importante es que el organismo, su credibilidad, se
mantenga incuestionable, fuera de juego.
Muchos observadores ven una cúpula judicial que da señales
de que no tiene la plenitud de la serenidad, de la mesura,
del equilibrio que corresponde al organismo, lo cual aparece
como un elemento peligroso. Una cúpula judicial que ya
protagonizó un episodio desprolijo en el caso Dancotex,
cuando el ministro del Interior llama al presidente de la
SCJ, el presidente de la SCJ llama a la jueza laboral y la
jueza se siente presionada y levanta una medida que había
tomado, lo que luego dio lugar a que los demás miembros de
la SCJ discreparan con el presidente. En ese momento no
salió como una SCJ sólida, firme, serena. Da la impresión de
que por el lado de la cúpula de la judicatura están
surgiendo estas señales de crispación fuerte.
EC - ¿Cuáles son tus conclusiones después de repasar estos
hechos?
OAB - Cuando un país entra en esta crispación o emergen
estas crispaciones hay que reflexionar sobre lo que importa
la tolerancia, lo que importa la serenidad y los efectos que
para una sociedad tiene perderlas o debilitarlas. La
conclusión es la necesidad de reflexionar independientemente
de la razón que se tenga. Ese es otro tema, no se está
diciendo que quienes están crispados, los unos o los otros,
carezcan de razón, sino de que independientemente de las
razones que se tengan hay que tener cuidado cuando un país
empieza a perder la tolerancia y la serenidad y emergen las
crispaciones.
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