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Objetivos y señales de la Cumbre Iberoamericana
Oscar A. Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
Entre los múltiples abordajes sobre la XVI Conferencia
Iberoamericana, el politólogo Oscar Bottinelli, director de
Factum, nos propone leer analizar: “Objetivos y señales de
la Cumbre Iberoamericana”.
***
Oscar, ¿dónde ponemos el foco?
OSCAR A. BOTTINELLI:
Vamos a centrarnos en algunos temas concretos y algunas
señales que emergen de la cumbre y su entorno que son muy
vastos.
El primer objetivo del gobierno uruguayo es trasmitir al
exterior una imagen de país con seriedad, organización,
seguridad; objetivo que si no hay ningún acontecimiento
imprevisto parecería que puede lograr. Esto luego tiene
consecuencias en lo económico, en el turismo, todas las
consecuencias que tiene para un país el hecho de lograr o
proyectar una buena imagen.
EC - Ese es un objetivo del gobierno.
OAB - Es un objetivo del país.
EC - ¿Cuál puede ser el objetivo de la cumbre en sí?
OAB - En la medida que esta es la primera cumbre que tiene
una temática central, que tiene que ver con las migraciones,
el objetivo es lograr algo en materia de emigración e
inmigración.
Hay dos temas clave, urticantes. Uno, que todos los
residentes y ciudadanos de los países iberoamericanos puedan
salir y entrar libremente de sus países; este compromiso
afecta a Cuba, país que restringe mucho la salida de sus
habitantes y restringe bastante la entrada. Y dos, que todos
los ciudadanos y habitantes de los países iberoamericanos
puedan entrar y salir libremente de los demás países; esto
afecta fundamentalmente a España y Portugal, que a su vez
están sujetos al Tratado de Schengen. Allí Uruguay tiene una
controversia particular por su Tratado de 1870 con España.
EC - Otro punto del que se está hablando mucho en estas
horas son las asistencias y las inasistencias.
OAB - Primero veamos quiénes son los convocados porque en
esto ha habido mucha confusión.
Es una conferencia de jefes de Estado y de Gobierno, por lo
tanto los convocados son 22 países pero 24 mandatarios,
porque España y Portugal duplican la representación al tener
dividida la jefatura de Estado y la jefatura de Gobierno.
Vienen dos jefes de Estado puros, que no son jefes de
Gobierno, que son los de España y Portugal; diecinueve jefes
de Estado y a la vez de Gobierno, que son todos los
americanos; y tres jefes de Gobierno pero no jefes de
Estado, que son los de España, Portugal y Andorra.
Pero el representante de Andorra –un país en los Pirineos,
en la Península Ibérica– no viene como jefe de Estado porque
la condición para que este país liliputense entrase a la
Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno fue
que no vinieran sus jefes de Estado porque tiene dos
copríncipes, uno de los cuales es ni más ni menos que el
presidente de Francia. La cumbre es el gran escenario del
rey de España y el presidente de Francia podía opacar ese
papel.
Y un detalle: el sitio oficial http://www.xvicumbre.org.uy
dice que vienen el presidente de España y el rey de España,
lo cual hace pensar que España sigue todavía en guerra civil
entre la República y el Reino. El señor Rodríguez Zapatero
no es el presidente de España, no es el sucesor de Manuel
Azaña, es el presidente del Gobierno de España, cargo que
existió siempre, aun en la República cuando había presidente
de la República y presidente del Gobierno. Es lo que en
otros países se llama primer ministro o presidente del
Consejo de Ministros. Es un disparate que esto esté en un
sitio oficial de Uruguay.
EC - ¿Cómo ves el tema de las ausencias?
OAB - Hay siete jefes de Estado y de Gobierno ausentes.
Cuatro son reemplazados por vicepresidentes, como son los
casos de Cuba –aquí no me refiero a Fidel Castro, no viene
el jefe de Estado en funciones, que es Raúl Castro–,
Dominicana, Guatemala y Nicaragua; y en un menor nivel de
representación están Brasil, Perú y Panamá –porque si bien
quien viene tiene el título de vicepresidente, es un segundo
vicepresidente que protocolarmente es un rango muy inferior
al de vicepresidente–.
EC - Esta lista de ausencias coloca a esta XVI Cumbre
Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno como la
cumbre que ha tenido más faltas. La anterior en el récord
era la de Costa Rica en el año 2004 que había tenido seis
ausencias.
OAB - La pregunta es a quién afectan las ausencias. Se puede
pensar que si uno organiza una cumbre el problema es con
uno, pero hay dos lecturas de esto, porque las cumbres se
consideran un objetivo de España, este es el gran escenario
de España, se dice que es el equivalente a la Mancomunidad
Británica de Naciones, el Commonwealth británico. La
diferencia es que mientras que Gran Bretaña transformó el
imperio en una mancomunidad, España casi 200 años después de
terminado su imperio reconstruye su área de influencia a
través de las cumbres. Por lo tanto se considera que esto
afecta primordialmente a España. Hay una versión que dice
que el rey se preocupó personalmente de conseguir la venida
de Alan García y que como fracasó ya hay manifestaciones del
Partido Popular que apronta los cañones considerando que
todas estas ausencias son consecuencia de un mal manejo de
política exterior del gobierno de Zapatero. Por ahí hay un
lado de afectación.
Obviamente las ausencias afectan también al país anfitrión.
¿Qué es lo que afecta más a Uruguay? En principio no tanto
las ausencias centroamericanas, porque las relaciones con
esos países no es que sean malas pero son débiles.
A la ausencia de Alan García no debería dársele demasiado
sentido político porque Perú, por otro lado, ya con Alan
García, fue el primer impulsor de Uruguay como candidato de
consenso al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. De
repente es una mala señal de un presidente que recién
estrena decir que tiene una agenda muy apretada. Cuando uno
tiene una agenda muy apretada y deja algo es porque eso es
lo menos importante, y decir que la Cumbre Iberoamericana de
Jefes de Estado y de Gobierno es menos importante es una
definición errónea de política exterior de Alan García, que
da la impresión de que no fue pensada. No puede decir que
tenía otras cosas ya agendadas porque la cumbre estaba antes
de que él fuera elegido. Después de una primera presidencia
tras la cual se lo consideró muy inmaduro y él reconoció que
fue errónea es un error emitir señales que pueden ser leídas
como falta de madurez en el manejo de política exterior.
Y la ausencia de Lula está explicada por razones de salud,
pero no ha aparecido ningún parte médico, lo cual hace
pensar en cierta enfermedad diplomática. Muerto no está,
moribundo no está. Acá hay dos señales, una para Uruguay,
sin ninguna duda Brasil sigue alejando a Uruguay, sigue
dando señales feas hacia Uruguay, pero hay algo mucho más
grave: Brasil sigue acentuando señales de que no sabe
moverse en su pretensión de liderazgo regional y de potencia
mundial. Brasil tiene un nivel de pretensiones a nivel
mundial que no está acompañado de una política que las
respalde, está cada vez más lejos de lo que estuvo muy cerca
el año pasado, de sentarse en el Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas como miembro permanente. Su liderazgo
regional está cada vez más cuestionado, no tanto porque le
haga esto a Uruguay sino por una sucesión de pasos, y porque
tiene hoy un competidor en la región chica, en América del
Sur, que es Venezuela, más el gran competidor en toda la
gran región de América Latina que es México. Con estos pasos
se equivoca mientras México sí está presente, viene Fox a
despedirse.
EC - Curiosamente en el reportaje en El País de Madrid que
comentamos más temprano Lula dice: “Nosotros hemos eliminado
de nuestro diccionario cualquier atisbo de hegemonía, Brasil
no quiere liderar nada”.
OAB - Es interesante esta definición, no la había leído.
EC - Dice: “Queremos ser socios de todos los países para que
la gente pueda crecer en nuestro continente”.
OAB - Hay una diferencia muy fuerte entre hegemonía y
liderazgo, no se pueden manejar como sinónimos, son dos
conceptos completamente diferentes. Decir que Brasil no
pretende el liderazgo sería anunciar que cambia radicalmente
sus objetivos de política exterior. Esto parece más una
gaffe de Lula que una definición de política exterior. Muy
lejos está Brasil de esto, esto sería decir que Brasil está
renunciando a toda pretensión de ser miembro permanente del
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y no creo que
vaya por ese camino.
EC - ¿Algo más en cuanto a consecuencias de estas ausencias?
OAB - Antes de las ausencias, algo sobre las presencias que
va a dar lugar a un análisis largo más adelante: la señal de
fuerte aproximación que dio Uruguay a Venezuela al aprobar a
las apuradas en la madrugada del miércoles, en una discusión
que nadie pudo seguir por la hora, el ingreso de Venezuela
al Mercosur antes de que comenzase la cumbre. Esto sitúa a
Uruguay hoy en la otra punta del péndulo, en la señal
pública y externa de mayor acercamiento a Venezuela.
Y sobre las ausencias, dos elementos laterales a la cumbre
pero que pueden agravar aun más las relaciones con
Argentina. Siempre decimos que estamos en el punto más
distante o más álgido pero ese punto se sigue superando.
Primero, si se llega a bloquear el puente, si se construye
el muro que bloquea el paso hacia el puente Fray
Bentos-Puerto Unzué, que une Gualeguaychú con Fray Bentos, y
si el gobierno argentino lo consiente. Los particulares
pueden intentar lo que quieran, pero si el puente se bloquea
es porque el gobierno argentino lo está consintiendo.
Y lo segundo, el veto argentino a Uruguay como candidato de
consenso al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Había un diferendo entre Guatemala y Venezuela, ninguno
alcanzaba los dos tercios, hace ya un tiempo que Perú y
luego Chile lanzaron el nombre de Uruguay, esa solución tuvo
el visto bueno de Estados Unidos, obtuvo el respaldo de
Italia, estaba volcando toda la Unión Europea a favor;
Uruguay había condicionado su candidatura a tener el apoyo
de la totalidad del Mercosur, Venezuela opinaba que al
declinar tenía que hacerlo a favor de un candidato que
tuviera todo el Mercosur detrás, Brasil aceptó la
candidatura de Uruguay, Paraguay también, pero Argentina lo
vetó explícitamente. Hubo muchas dudas en cuanto a si
Argentina había dado señales de disconformidad, de decir “no
vayan por este camino”, pero fue un veto explícito. Esto
anoche era manejado en las cancillerías de varios países del
Mercosur y de América del Sur no pertenecientes al Mercosur.
EC - Lo comentamos más temprano a partir de la publicación
que al respecto hace hoy el semanario Brecha.
OAB - El miércoles tuvimos información que vino de
Venezuela, ayer la hicimos saber y a lo largo del día vino
la confirmación desde varias cancillerías de que esto
efectivamente había ocurrido y en estos términos
contundentes, de veto a que Uruguay integrase el Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas.
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