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Pepe D’Elía: el paradigma del movimiento obrero
Oscar A.
Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
El lunes 29 de enero, a la edad de 90 años, falleció José
D’Elía, presidente honorario del PIT-CNT, miembro del
Plenario Nacional del Frente Amplio y candidato a
Vicepresidente de la República por ese partido en las
elecciones de 1984.
El politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, evoca
hoy la figura de José D’Elía y su papel en la historia
nacional de los últimos setenta años. El título que nos
propone es: “Pepe D’Elía: el paradigma del movimiento
obrero”.
***
Oscar, ¿por dónde empezamos en esta evocación de Pepe D’Elía?
OSCAR A. BOTTINELLI:
Primero algo que me vino a la cabeza cuando en el entierro
del Pepe D’Elía es que en este país hay una ley que
establece una serie de homenajes oficiales y personas
conocidas que pasan inadvertidas por la vida del país pero
que son noventa días ministros, reciben homenajes oficiales.
Pero una personalidad que fue crucial en la vida del país
por muchísimo más de medio siglo no recibe homenajes
oficiales. La verdad que antes cuando cada homenaje oficial
tenía que pasar por el Parlamento, se daba el caso que se le
daba homenaje a personas no estrictamente incluidas en los
cargos de jefes de Estado o de ministro de Estado.
Este análisis no pretende ser una biografía de Pepe D’Elía
ni una historia del sindicalismo uruguayo sino hacer algunos
trazos al carbón.
Acá hay una cosa muy importante: el sindicalismo uruguayo
–que es un sindicalismo altamente politizado desde los
orígenes, muy dividido en muchas corrientes- tiene un gran
reclamo que comienza desde mediados de los años 50 de
unificación en una gran central única de trabajadores. Pepe
D’Elía en ese proceso aparece como el hombre sobre el cual
podía confluir el consenso, más allá que no es una central
construida sobre una estructura personalista pero el hombre
que puede articular el consenso.
Un hombre que fue secretario general de la vieja Unión
General de Trabajadores y rompe con ella cuando la UGT pasa
a quedar dominada por un Partido Comunista muy exclusivista,
que fue un poco la línea que tuvo ese partido hasta mediados
de los años 50 bajo la dirección de Eugenio Gómez.
Pepe D’Elía que era un hombre del Partido Socialista
abandona este partido en el año 49 cuando, bajo la
conducción de Emilio Frugoni, adopta una postura llamada
“muy occidental” en cuanto a la guerra fría.
A su vez Pepe D’Elía, un hombre de militancia en el gremio
del comercio, no hace una oposición sistemática al Partido
Comunista pese a la ruptura y luego participa junto a los
comunistas -ya a fines de los 50 comienzos de los 60- en los
intentos de creación de una central única de trabajadores.
EC – Tuvo también su pasaje por la política al punto que,
como yo recordaba recién, fue candidato a la vicepresidencia
en el año 84.
OB – Exactamente. Y acá habría que hacer una rectificación a
declaraciones del propio Pepe D’Elía en un largo reportaje
que le hizo TV Ciudad hace un tiempo. Él no fue candidato
porque había muchos proscriptos. Él fue candidato porque en
ese momento se consideró que era la persona adecuada para la
candidatura a la vicepresidencia y la candidatura del Pepe
D’Elía surgió como una idea personal del general Líber
Seregni.
EC – Sí, que estamos hablando del año 1984 salida de la
dictadura, Seregni aún proscripto, la fórmula termina siendo
Crottogini - D’Elía.
OB – Crottogini - D’Elía. Y el propio Seregni cuando se
estaba buscando un candidato a vicepresidente, de él surge y
de su entorno surge la idea de Pepe D’Elía como candidato a
vicepresidente con el cual el Frente Amplio quería empezar
una veta del entronque, de sintonía, con el movimiento
obrero.
EC – En su trayectoria sindical hay un mojón determinante
que es la fundación de la CNT entre 1964 y 1966.
OB – Exacto. La CNT es primero una convención de ahí viene
el nombre, se convoca a una convención nacional de
trabajadores en el año 64 y luego de la Comisión
Coordinadora que surge de esta convención se transforma en
una estructura casi en una central en el año 66. Los
expertos en organización sindical establecen cuáles son las
distinciones entre ser Central o no, el concepto de mandato
imperativo que puede haber sobre los gremios de parte de la
Central que no existe en la CNT, pero dejando de lado temas
muy afinados, es de hecho la creación de una Central de
trabajadores que culmina en el año 66. Ahí converge junto a
Pepe D’Elía en primer lugar dos figuras claves: Enrique
Pastorino, secretario del Comité Central del Partido
Comunista, y Héctor Rodríguez, una persona que siendo muy
joven había sido diputado por el Partido Comunista entre
1946 y el 50, que había roto con el Partido Comunista ese
año y se había transformado de alguna manera en el
referente, en el símbolo, en la cabeza de las distintas
corrientes sindicales que se oponían al Partido Comunista
que tenía una posición dominante o mayoritaria en el
movimiento sindical.
Por lo tanto entre la figura de Pepe D’Elía, Enrique
Pastorino y Héctor Rodríguez queda simbolizado el conjunto
del movimiento sindical. Luego Héctor Rodríguez termina
encabezando ya una corriente orgánica que se denominó “La
Tendencia”.
EC – ¿Qué otras personalidades recuerdas de aquel proceso de
creación de la CNT?
OB – Con el riesgo de olvidarse de algunos pero figuras muy
importantes en el sindicalismo uruguayo como Ramón Freire
Pizzano, Félix Díaz, Gerardo Cuesta, Rosario Pietrarroia,
Ignacio Huguet, Adrián Montañéz, Luis Iguini y, mucho joven
en aquel momento, era de los más jóvenes del movimiento
sindical, Wladimir Turiansky.
EC – Ahora tú anunciabas este análisis con el título “Pepe
D’Elía: paradigma del movimiento obrero”. ¿Qué
características apareció teniendo ya en aquellos años el
sindicalismo uruguayo?
OB – El sindicalismo uruguayo desde su fundación queda
dominado -aún con distintas tendencias, unas de origen
marxistas otras de origen anarquista y luego se incorporarán
también concepciones de origen cristiano-, por una
concepción que se denomina “clasista”. Esto es ver el
movimiento obrero o movimiento sindical como un movimiento
defensor de una clase social, lo que es una visión opuesta y
diferencial del sindicalismo reivindicativo.
La concepción del sindicalismo como una defensa de una clase
implica una visión global política del país. Frente a esto
el sindicalismo reivindicativo ve a cada sindicato o en
determinado momento el conjunto de los sindicatos luchando
por reivindicaciones estrictamente puntuales para un
conjunto de trabajadores o el conjunto de todos los
asalariados. Esto lleva a una identificación del
sindicalismo como un sindicalismo politizado de izquierda y
de ahí notoriamente a muy fuertes vasos comunicantes entre
los dirigentes sindicales y los partidos y grupos políticos
de izquierda.
EC – ¿Cómo fue la historia del movimiento sindical uruguayo
desde aquellos años 60 hasta hoy? ¿Qué etapas tuvo?
OB – En un trazo al carbón y que no pretende ser la historia
del sindicalismo uruguayo vemos cuatro grandes etapas.
Primero, una fuerza muy significativa en el período del
pachequismo y del golpe de Estado. El movimiento sindical,
la CNT, los sindicatos, tuvieron una acción muy activa en la
oposición a Pacheco Areco. Recordemos que además las medidas
prontas de seguridad que inicia Pacheco Areco nada tenía que
ver en ese momento lo que podía llamar movimientos
guerrilleros sino es precisamente como una forma de
enfrentar una acción sindical muy fuerte que existía en ese
momento, con huelgas, con paros, con reivindicaciones muy
duras. Y en el golpe de Estado aparece muy simbólico el paro
general que se da desde el 27 de junio y por algo más de
diez días, de enfrentamiento al golpe de Estado que tiene
como un punto culminante la manifestación del 9 de julio y
una coordinación muy explícita entre la CNT, el Frente
Amplio y el directorio del Partido Nacional que se da en
esas semanas de enfrentamiento al golpe de Estado.
Pepe D’Elía, a su vez, mantiene la conducción de la CNT en
la clandestinidad durante todo el período de la dictadura.
Era una CNT cuyos dirigentes muchísimos tuvieron que irse al
exilio o fueron presos.
EC – Después viene la transición a la democracia.
OB – Viene una etapa que es la transición a la democracia y
viene la etapa de la reconstrucción pública de los
sindicatos mediante una ley sindical que el propio régimen
militar había dictado que permite construir sindicatos por
empresas o por ramas de actividad. Esto da lugar a la
conformación del Plenario Intersindical de Trabajadores, de
ahí la sigla PIT. En algún momento aparece como posiblemente
competitivo el PIT con la CNT. Esto termina sellándose por
abril de 1984 en la reconstrucción de una central única con
el uso de las dos siglas. La sigla PIT que había aparecido
públicamente el 1º de mayo del 83 y la CNT. Allí Pepe D’Elía
vuelve a la presidencia de esta estructura.
EC – ¿Cuál sería la tercera etapa de este resumen que estás
haciendo?
OB – Muy brevemente quiero decir que en la transición a la
democracia fue muy importante el papel del movimiento
sindical en lo que se llamó la Concertación Nacional
Programática que además fue una forma de reracionamiento con
todo el sistema político y con el gobierno en los períodos
movedizos de la transición.
Luego tenemos los años 90 que son los de mayor reflujo que
registra este país en materia de sindicalismo. En los años
90 disminuye el número de sindicatos, disminuye el número de
afiliados, las movilizaciones y también el peso del
movimiento sindical en Uruguay.
Luego tenemos una cuarta etapa que es este renacimiento,
reflorecimiento del movimiento sindical que se ha dado al
compás de las políticas de este gobierno, entre otros los
consejos de salarios, de los fueros sindicales, etcétera.
Y en estas cuatro etapas del sindicalismo uruguayo, uno ve a
Pepe D’Elía morir en el momento de mayor florecimiento.
Recorrió todas, la última ya como presidente honorario, pero
fue un poco el símbolo, el paradigma de todo este
sindicalismo uruguayo. Por supuesto, un sindicalismo con
corrientes enfrentadas, con muchas contradicciones, con
grandes aciertos y grandes errores, con momentos mayores y
con momentos menores, pero que hay que considerarlo como una
fuerza política en el sentido amplio de la palabra en el
Uruguay.
EC – Tú le llamas una fuerza política...
OB – Una fuerza política no en el sentido de fuerza
electoral o de fuerza partidaria pero sí en el sentido de un
elemento que tiene una fuerte incidencia política en el
desarrollo del país.
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