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Los debates varios que suscita el nuevo caso Nicolini
Oscar A.
Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
El miércoles se concretó la renuncia del senador
frenteamplista Leonardo Nicolini, a raíz de los sucesos
relacionados con su atención en el Hospital Pasteur.
A propósito de ello el politólogo Oscar A. Bottinelli,
director de Factum, nos propone enfocar los distintos temas
que aparecen relacionados con este episodios. El título: Los
debates varios que suscita el nuevo caso.
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Oscar, ¿qué es lo que está en juego acá?
OSCAR A. BOTTINELLI:
Muchísimas cosas y hay que salir de la anécdota porque está
en juego la representación que inviste un parlamentario que
es de origen ciudadano. No es la renuncia de un funcionario
cualquiera que fue nombrado para ejercer una función, es
alguien que ocupa el puesto en representación, en el caso de
un senador, de alrededor de 70.000 personas.
Hay que ver lo que implica una destitución o una renuncia
forzada a la banca, que en este caso casi equivale a una
destitución, más allá de que hubo por supuesto la aceptación
de parte del interesado.
Tenemos que ver que la importancia que tiene el caso.
Primero: diferenciemos esto, que en el debate del miércoles
se entreveró, de otro tipo de renuncias por razones
estrictamente políticas. Por ejemplo, los que se van de un
sector para otro, de un lema para otro, si se quedan con la
banca, es un tema que no tiene nada que ver con esto. Acá
estamos hablando cuando hay una acusación o culpabilización
del legislador, que lo lleva a la pérdida o al abandono de
la banca por razones políticas o por conductas personales,
no por motivos ideológicos.
Si analizamos lo que hubo en el último siglo por causas de
conducta política, hace 103 años se dieron los desafueros de
los diputados que se habían plegado a la revolución de
Aparicio Saravia. Fíjense lo lejos que hay que ir.
En el año 42, el de un diputado nazi, Kayel, que fue
desaforado por una acusación de delito de imprenta, de
prensa, y en el 72 Washington Leonel Ferrer un diputado
frenteamplista suplente por vinculaciones con la guerrilla
tupamara.
Por conductas personales, que sería el caso actual, tenemos
en el año 37 unos cuatro diputados, creo que fueron tres
desaforados y uno renunció antes. En el 68, era ministro
Guzmán Acosta y Lara y a su vez diputado y unas acusaciones
de que había usado el ministerio para obtener recursos para
financiar un diario, lo llevó a la renuncia del ministerio y
a la renuncia a la banca. Y 1973, en febrero, dos diputados
por asuntos de conducta cometidos cuando eran ediles en un
gran escándalo que se armó sobre corrupción, manejos y
abusos en la Junta Departamental de Montevideo.
EC – ¿Y después de la dictadura?
OAB – Fíjense en el siglo lo que hemos marcado. Después de
la dictadura ya se aceleran los procesos y de las cinco
legislaturas tenemos que una por medio hay algún legislador
que queda por el camino. En la primera, por razones
políticas, fue José Germán Araujo en un caso muy discutido
porque claramente no hubo ningún debido proceso ni siquiera
el Senado había sido citado para tratar el tema. No hubo
articulación de acusaciones ni derecho a la defensa. En
forma sumaria fue expulsado del Senado a raíz de su
actuación en la radio contra la Ley de Caducidad.
Luego, dos legislaturas después, en marzo del 97,
precisamente estamos viendo el 27 de marzo del 97 cuando
hicimos el análisis de la suspensión del Diputado Nicolini.
Fue suspendido seis meses por lo que fue la acusación de
haber manejado faxes falsos en las acusaciones que llevaba
contra el Ministerio de Salud Pública de la época, del
gobierno blanco, pero en particular contra el ministro
Guillermo García Costa, y además haber propiciado que un
empleado de una empresa privada hiciera denuncias de
corrupción contra gente del gobierno blanco. Aparecía la
mano de Nicolini como uno de los que había motivado eso. En
ningún caso hubo pruebas presentadas. Luego el actual.
Es decir que estamos viendo que desde la restauración
democrática legislatura por medio hay un legislador que
queda por el camino y ese legislador es del Frente Amplio.
La diferencia es que en las dos anteriores habían sido
expulsados o suspendidos por decisión de los partidos
tradicionales que tenían dos tercios de la Cámara y ahora
porque el propio Frente Amplio es el que impulsa esa
renuncia.
***
EC – Supongo que cada uno de esos temas da para un análisis
aparte pero hagamos un repaso.
OAB – Exacto, esto es casi un punteo pero de temas que han
surgido con esto. Uno es el tema de corrupción, implicancia,
nepotismo, es decir lo que se puede ventajas o acomodos.
Veníamos con una serie de tiroteo de la oposición sobre
distintas personas de este gobierno, personajes de este
gobierno o vinculadas al mismo, sobre Maldonado, sobre
algunas cosas con Venezuela, sobre publicidad oficial, en
una forma muy desordenada.
En medio de eso se centra el tema en un senador que se opera
en el Pasteur. Acá hay un tema que hay que tener en cuenta,
más allá de lo que pueda tener de desprolijidad el senador,
se considera que el acomodo es alguien que va a operarse en
un hospital, en un país en que la Salud Pública no es vista
como algo deseable por la gran mayoría de la gente. Se ha
visto en las encuestas cuando se preguntaba sobre el sistema
de la reforma de la salud y si la gente estaba dispuesta a
pasarse de las mutualistas a Salud Pública. No llegaba ni al
medio por ciento los que decían que sí. La gente que tuvo
que pasar de mutualismo a Salud Pública en la gran crisis
del 2002 lo vio como algo terrible y con gran malestar. Este
es el tema, ahí hay que ubicar de qué estamos hablando. No
es la Educación Pública que tuvo en este país un gran
prestigio para toda la sociedad, no lo tuvo nunca la Salud
Pública.
EC – Este es un primer tema.
OAB – Entonces, acá hay todo un primer tema: las acusaciones
que está haciendo la oposición, por un lado, y la gravedad
real que tiene este caso por otro. Apareció con una
dimensión muy grande que un senador se operó gratis, con una
avivada o desprolijidad o lo que se quiera decir, en un
hospital público.
Otro tema es el sueldo de los legisladores y los aportes
partidarios. Acá se vio que este legislador estaba ganando
prácticamente la tercera parte de lo que le corresponde
porque su grupo político se lleva los dos tercios.
Hace muchísimas décadas, es una larga tradición en este país
que haya aportes del sueldo a los partidos que normalmente
van del 5 al 15%, en alguna época o en algunos casos llegó
al 25, en el Partido Socialista al 50. Acá está en los dos
tercios. Entonces es todo un tema si el sueldo es una forma
de financiamiento de los partidos o debe ser para que los
legisladores tengan una buena retribución. Mucho de esto
está basado en que un legislador cobraba la tercera parte
del sueldo que le paga el Palacio Legislativo y, en fin, en
situaciones complicadas particulares no tenía mutualista.
Otro tema es que fue planteado acá desde el Partido
Colorado: el tema del debido proceso como un valor nacional
y fue visto como una ejecución sumaria, como no fue dicho
ahora por el Partido Colorado, sí lo planteó el Frente en
relación al senador Araújo en el año 86. Es decir, cuando
hay acusaciones esas acusaciones se articulan, se prueban,
se documentan, se exponen, hay un tiempo para la
presentación de los descargos de la parte acusada, se
valoran y luego viene el resultado final. Acá el resultado
estuvo antes de que uno pudiera enterarse bien de qué estaba
pasando, de que cualquier ciudadano se pudiera enterar bien
de qué estaba pasando más allá de crónicas periodísticas.
Además hay un tema político, hay un juego interno en el
Movimiento de Participación Popular ya que el ex senador
Nicolini pertenecía a la corriente minoritaria del MPP,
minoritaria en cuanto a la elección de militantes que hubo
hace poco y al número de legisladores: la corriente de
Acción y Pensamiento que lidera Fernández Huidobro.
Claramente acá fue un caso político donde, por supuesto,
había muchas desprolijidades.
Hay un tema de esto sobre los efectos que puede generar todo
hecho en la izquierda. La verdad que todo este escándalo y
particularmente la arremetida del Partido Nacional le vino
muy bien a la izquierda. Porque da una señal de decir “basta
que se denuncie algo con algunas pruebas de una mínima
trasgresión para que inmediatamente se saque a la gente”.
Desplaza a todas las otras acusaciones que venían in
crescendo, en particular, en el caso de Maldonado que en
este momento quedan ahogadas, quedan asfixiadas, que
requieren que sean retomadas otra vez desde los blancos o
los colorados porque la izquierda sale realmente fortalecida
con esto.
¿Qué gana y qué pierde el Partido Nacional? Gana cobrarse
una cuenta con una persona que considera que le hizo mucho
daño al Partido Nacional, que según los blancos le hizo daño
de manera irresponsable dos legislaturas atrás cuando era
diputado. Atacó a una persona que todos y mucho más del
Partido Nacional consideraban intachable como Guillermo
García Costa. Pero el tema es que el Partido Nacional acá le
dio, por un lado, un gran éxito, a la izquierda que exhibe
esto: “nos sacamos de encima a uno porque fue gratis a un
hospital a operarse”. Y el Partido Nacional tiene el riesgo
de haberse quedado con sacarse las ganas sin obtener un
ulterior resultado y dejando todo este tema de corrupciones,
implicancias, nepotismos, como un tema que le va a costar
retomar para hacer ruido otra vez.
Por último, finalmente hay un tema sobre la imagen del país,
en cualquier sentido. Desde un senador desprolijo y, por
otro lado, de un país que considera que la gran corrupción
pública es que un senador vaya a un hospital con carné de
asistencia gratuita pero que en realidad su verdadero
salario estaba un poquito por encima de poder asistirse en
un hospital pagando arancel, pero excedía un poco ese
ingreso. Realmente no es de las mejores imágenes que exhibe
el país en este caso.
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