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Los cambios de correlación política en el gabinete
Oscar A.
Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
De los dos hechos políticos fuertes de esta semana, la
renuncia del contador Eduardo Zaidensztat a la Dirección
General de Rentas y la designación del senador Enrique Rubio
como director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP),
el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, elige
el segundo para su análisis. Concretamente Oscar nos propone
poner énfasis en los cambios en la OPP. El título: “Los
cambios de correlación política en el gabinete”.
***
Osca, ¿por dónde empezamos?
OSCAR A. BOTTINELLI:
1. La renuncia de Zaidensztat es un hecho que tiene alguna
importancia pero no se corresponde con el gran
espectáculo-show periodístico que hubo con relación al otro
hecho que ocurrió, el cambio en el gabinete, la designación
de Rubio, que es uno de los hechos políticos más relevantes
de los casi 25 meses de este gobierno.
EC - Toda una sorpresa, además, porque no estaba en el
libreto de nadie.
OAB - No estaba en el libreto, por lo menos hasta hace muy
pocos días, y es un cambio extraordinariamente fuerte en la
forma de conducción política del gobierno, que supone un
cambio significativo del papel político, del papel funcional
y del papel público de la OPP.
Además es un paso muy audaz del senador Rubio, porque
mientras que los legisladores para ir a un ministerio quedan
suspendidos en la banca y luego pueden retornar a ella, para
ir a la OPP deben renunciar al cargo.
EC - Se me había pasado ese detalle.
OAB - Que no es un detalle para la carrera política de
alguien, es una apuesta fuerte.
EC - Ubiquemos lo que es la OPP, sobre todo su dirección.
OAB - La dirección de la OPP está creada en la Constitución
de la República, en la reforma del año 1966. El director de
la OPP es una de las figuras designadas por el presidente de
la República, depende directamente de la Presidencia; los
ministros son designados por el presidente entre personas
que reúnan respaldo parlamentario, el director de la OPP es
una persona que designa libremente el presidente de la
República, que le responde a él y que preside el consejo de
los ministros vinculados con el desarrollo. La estructura
constitucional prevé la existencia de un miniconsejo de
ministros, de la comisión de Planeamiento y Presupuesto
presidida por el director de la OPP, o sea que tiene una
función singular. Y protocolarmente se lo ubica delante del
secretario de la Presidencia de la República.
En el presupuesto hubo una discusión abiertamente
inconstitucional que ponía al director de la OPP
comunicándose con el presidente a través del secretario de
la Presidencia. Esto lo marcamos porque quizás es el hecho
jurídico que marca simbólicamente la forma en que en estos
primeros 25 meses se había pasado a un rango muy inferior a
la OPP, tanto que su director pasó a ser una figura muy
desconocida para el gran público.
A lo largo de los años la OPP tuvo distintos modelos. Desde
la restauración institucional, que es cuando vuelve a
existir como OPP, el más conocido es el modelo Davrieux,
entre otras cosas porque durante la presidencia de Lacalle
hubo demasiados titulares como para que quedara un modelo
claro. Davrieux estuvo en las dos presidencias de
Sanguinetti y en la de Batlle.
EC - Fue director de la OPP durante 15 años.
OAB - Durante 15 años: cinco, cinco de descanso y diez
continuos. Y le dio una impronta muy particular, primero,
como el coconductor de la economía, en los gobiernos de
Sanguinetti en forma pública, ostensible, y en el gobierno
de Batlle un poco más retirado, apareció fuerte en las
grandes crisis. La OPP como el gran controlador, primero, de
todas las empresas del Estado, y segundo, como el gran
controlador de toda la ejecución presupuestal.
EC - Era distinto el modelo que venía teniendo lugar en los
primeros meses, en los primeros años de este gobierno, el
del Frente Amplio (FA).
OAB - Con este gobierno no hubo equipo económico en el
sentido de un staff con tres o cuatro figuras, como por
ejemplo en el primer gobierno de Sanguinetti, presidente del
Banco Central Pascale, presidente del Banco República
Slinger, ministro de Economía Zerbino, director de OPP
Davrieux, cuando se hablaba del equipo económico
periodísticamente eran estas cuatro figuras. En el segundo
gobierno de Sanguinetti: presidente del Banco Central,
ministro de Economía, director de OPP. Aquí el equipo
económico es el ministro de Economía y los que dependen de
él, o lo ayudan, lo sostienen, lo asesoran o colaboran con
él, pero estaba unipersonalizado, el Banco Central en un rol
muy separado, y el director de la OPP prácticamente como el
ejecutor de un conjunto de programas y planes como el Área
Metropolitana, la Descentralización Municipal, pero no como
un individuo cuya opinión pesara. Antes se decía “el
ministro de Economía dice tal cosa, ¿está de acuerdo
Davrieux?”, ahora nadie preguntaba si Viera estaba o no de
acuerdo. Y no es un problema de capacidad de Viera sino un
problema de rol político en que se ubicó a la OPP.
EC - Podría decirse que el único episodio en que tuvo un
protagonismo fuerte el economista Viera fue cuando se
discutía el presupuesto y en particular se generó una
polémica dentro del gobierno sobre cuánto asignar a la
educación, si llegar o no al 4,5% del Producto Bruto
Interno.
OAB - Exacto, ahí Viera apareció como un vocero de la
Vertiente Artiguista, en una posición diferente de la de
Astori.
La designación de Enrique Rubio implica muchas cosas.
Primero, desde el punto de vista de la OPP estrictamente (y
no es el tema más importante) es volver al modelo Davrieux,
Rubio vuelve al modelo Davrieux, es un hombre que va a pesar
en la conducción política de la economía en sentido amplio,
con un énfasis muy particular en ser la cabeza política de
la Reforma del Estado, que aparece como la gran obra o la
gran bandera del gobierno en esta segunda mitad. Tiene como
voz en la reforma del Estado un técnico altamente calificado
como Conrado Ramos, un hombre del Instituto de Ciencia
Política, doctorado en Ciencia Política, especializado en
Reforma del Estado en la Universidad de Frankfurt, junto a
Hans Jurgen Puhle, una eminencia mundial con quien nosotros
compartimos el Comparative Nacional Election Project, las
reuniones a las que vamos todos los años. Puhle está
permanentemente en contacto con Ramos y cambiando ideas.
Pero no sólo hay acá la reforma del Estado con un conductor
político de peso, sino lo significativo: hay un cambio en el
gabinete.
***
EC - Tú titulabas este análisis “los cambios de correlación
política en el gabinete”. ¿Cómo es esto? ¿Cómo lo ves?
OAB - En estos años o estos meses se fue procesando el
deslizamiento de la conducción de la Vertiente de Arana a
Rubio, Arana ha quedado como el gran referente, el gran
personaje, la gran personalidad de la Vertiente, pero el
conductor es Enrique Rubio. Un poco el cambio que hubo en el
85 en el Partido Socialista entre José Pedro Cardozo y
Gargano, Cardozo siguió siendo una gran personalidad del
Partido Socialista pero la conducción había quedado en manos
de Gargano.
Entonces esto es la entrada al gabinete del conductor de la
Vertiente Artiguista, un sector junto con el Nuevo Espacio,
cuyo número uno no estaba en el gabinete. En cierto modo
tampoco lo está el del Partido Comunista, pero por un cambio
interno que se produjo dentro del partido a mitad de camino.
El gabinete queda en este momento con tres pesos pesados en
materia de marcación de línea política. Por un lado ya
veíamos la polarización, el dualismo entre Reinaldo Gargano
y Danilo Astori como dos cabezas con concepciones diferentes
en muchos aspectos de la política del gobierno, en primer
lugar la política exterior pero yendo a lo macro, a la
política de mediano y largo plazo, es decir, la estrategia
de inserción internacional del país, en lo que Gargano es un
claro y fuerte defensor del Uruguay anclado en el Mercosur
(fue un gran operador para el ingreso de Venezuela al
Mercosur) y Danilo Astori como el gran operador de lo que se
llama la apertura al mundo, con mucho escepticismo sobre el
Mercosur y mucho entusiasmo con la apertura y las buenas
relaciones con Estados Unidos, sin duda el gran impulsor,
todavía hoy, de un tratado de libre comercio con Estados
Unidos.
EC - ¿Cómo ingresa Rubio en ese esquema?
OAB - Rubio aparece como una tercera línea del medio, que no
es lo mismo que andar boyando entre dos líneas. No estoy
mencionando a Mujica porque Mujica hace tiempo que ha dejado
de ser un conductor de línea política, es más bien alguien
que fue oscilando entre los apoyos, buscando algún tipo de
entendimiento, algún tipo de acuerdo, a veces en un papel
mucho más fuerte hacia los medios de comunicación que en la
propia operación política y en la operación de gabinete.
Rubio aparece como una tercera línea política que combina la
concepción geopolítica de que Uruguay es un país cuyo futuro
está ligado a la región, y por lo tanto al Mercosur, con la
idea de que el Mercosur en su conjunto y Uruguay en
particular tienen que ir abriéndose al mundo sin poner en
riesgo la pertenencia a la región. En este sentido es una
línea que tiene coincidencias y matices con la que expresa
Gargano y con la que expresa Astori.
Esto tiene que ver con un segundo tema que podemos llamar la
visión de estatismo y mercado. Danilo Astori sin duda
implica la versión dentro del Frente Amplio más favorable al
libre mercado, a la libre empresa. Gargano expresa una
posición muy fuerte a favor del Estado, del estatismo, en lo
cual aparecen otras fuerzas políticas con mucha claridad.
Rubio aparece con una postura muy intermedia, defiende un
rol del Estado fuerte, de un Estado cambiando y
modernizando, con mucha apertura a los cambios tecnológicos
y con un papel para el mercado, lo que marca un punto fuerte
de coincidencia con Gargano y puntos de coincidencia con
Astori pero con un empuje propio.
Se ve un cambio que primero va a equilibrar los juegos.
Tabaré Vázquez encuentra una figura dentro del gabinete que
puede ser quien discuta con Astori, que le da un peso mucho
más fuerte al presidente de la República en la medida que se
sale de la polarización y se entra a un juego de tres o de
cuatro, si contamos a Mujica, lo que puede ayudar también a
la revitalización del presidente de la República.
EC - ¿Por qué?
OAB - Porque un presidente de la República que tiene un
juego de un gabinete que se va polarizando con dos ministros
que en última instancia juegan cada uno su línea, la de
Astori y la de Gargano, termina yendo atrás arbitrando. En
este caso hay tres líneas, siempre es más fácil operar en
base a una tríada que a una dupla, en los juegos hay siempre
muchas más combinaciones.
Y en segundo lugar porque Rubio puede actuar ahora en un
papel mucho más directo de relacionamiento con el presidente
sin que esté expresando una línea tan propia y tan autónoma
como la de Astori o como la de Gargano. Ahí veo al
presidente en la posibilidad de hacer un juego más fuerte.
Sin duda es un cambio (como lo señaló el presidente Batlle
apenas producidos los hechos) que marca por lo menos un
debilitamiento o un no fortalecimiento de la postura del
ministro de Economía, que deja de tener ese rol central
único, de vocero absoluto, cuyas palabras se veían
prácticamente como ley. Salvo lo que después se vio en el
tratado de libre comercio, cuando se vio que su peso no era
tan desnivelado con relación al del ministro de Relaciones
Exteriores.
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