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Hacia un tercer nivel de gobierno: los gobiernos
verdaderamente locales
Oscar A.
Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
Hace pocos días el presidente de la República planteó al
Congreso Nacional de Intendentes la idea de ir hacia la
creación del cargo de alcalde en los pueblos chicos, como
una forma de descentralización del país. A comienzo de la
semana, y ya en el Consejo de Ministros, se aprobó un
anteproyecto de ley de descentralización que ha tenido como
vocero al director de la Oficina de Planeamiento y
Presupuesto, Enrique Rubio. Hoy el politólogo Oscar
Bottinelli, director de Factum, analiza qué quiere decir
esta iniciativa y cuáles son las diferentes alternativas. El
título: “Hacia un tercer nivel de gobierno: los gobiernos
verdaderamente locales”.
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EC - Hay tres niveles de gobierno, pero en Uruguay no se han
terminado de pasar en limpio.
OSCAR A. BOTTINELLI:
Hay tres o cuatro niveles. Cuando decimos tres niveles
estamos hablando de países no federales o cuasi federales,
donde puede haber cuatro niveles, el nivel nacional, el
regional, el provincial y el local.
En Uruguay tenemos la posibilidad de un nivel nacional, uno
departamental y uno local. La tradición uruguaya en la
materia parte de un muy fuerte centralismo. En la
Constitución de 1830 todo derivaba de un gobierno nacional,
la administración de los departamentos estaba a cargo de
jefes políticos y de policías designados por el presidente
de la República; a comienzos del siglo XX se creó por ley el
cargo de intendente. Y quedan un nivel nacional y un nivel
que confunde lo departamental con lo municipal. La palabra
“municipal” en Uruguay es sinónimo de gobierno
departamental, cuando en realidad la palabra “municipio”
significa gobierno local, gobierno de la población, gobierno
de la localidad. En Uruguay están confundidos los dos
términos.
Y luego tenemos lo que primero se llamó concejos auxiliares,
en la Constitución del 18, y luego juntas locales o concejos
locales, en la época del colegiado, que son formas de
gobierno local pero con designación del intendente.
Luego aparece la posibilidad de que estos concejos o juntas
locales fueran autónomos, que utilizaran por sí una parte
altamente significativa de los recursos que se recaudaran en
su jurisdicción, pero requerían por un lado una iniciativa
del gobierno departamental y por otro lado ley. La primera
fue la de Río Branco, en las elecciones de 1962, y después
se incorporaron las de San Carlos y Bella Unión en los
últimos menos de 20 años. Actualmente tenemos un régimen muy
variado de gobiernos locales.
EC - Cuesta entenderlo desde fuera.
OAB - Sí, las juntas locales que hoy existen en los
distintos departamentos las crea el propio gobierno
departamental, entonces hay departamentos que han sido muy
prolíficos en crear juntas departamentales y otros que no.
Tenemos localidades con juntas locales y otras sin juntas
locales. Aun las creadas (acá hay una segunda distinción)
pueden instalarse o no, pueden ser designadas o no. Hemos
tenido gobiernos departamentales que en muchísimo tiempo no
instalaron las juntas locales. Las juntas locales fueron
estrictamente oficinas en las que había funcionarios
municipales y un secretario, que debía ser el secretario de
una junta, de un gobierno colegiado, pero que de hecho era
el jefe de la oficina.
Entre las juntas puede haber autónomas y no autónomas.
Autónomas son las que pueden utilizar los recursos propios,
los que recaudan, y no autónomas son las que dependen
íntegramente del presupuesto departamental.
Y finalmente las electivas son solo tres, las de Río Branco,
Bella Unión y San Carlos, casi en vértice en el país, y las
no electivas son todas las demás.
Además la Constitución el 96 abrió la posibilidad de juntas
locales en las ciudades, como hay en Montevideo, en la
jurisdicción de cada uno de los centros comunales zonales
funciona una junta local.
Como vemos, el panorama actual es complejo, deja mucho
librado a la voluntad de los intendentes de designar o no y
de instalar o no las juntas locales, los gobiernos
departamentales pueden querer tener muchas juntas locales,
pocas o ninguna. Es decir, no hay una norma general en el
tema.
EC - ¿Qué dice la experiencia comparada?
OAB - La experiencia comparada más moderna (aunque en algún
caso tiene una vigencia casi centenaria) es que el nivel
local, que se llama indistintamente nivel comunal o nivel
municipal, cuando existe, existe. Esto quiere decir,
primero, que todo el territorio está dividido en comunas o
municipios o ayuntamientos. Así ocurre en España, en Italia,
en Brasil, en Cuba, en Chile, y menciono a estos de distinto
sistema político porque esto atraviesa las ideologías
políticas.
Lo otro es que cuando existen, además, se instalan. Y
normalmente no son designadas sino electivas, así estemos
hablando de un pueblito de 200 habitantes o de una ciudad de
varios millones de habitantes.
Lo que está planteado ahora son dos ideas diferentes. El
proyecto del gobierno es un borrador, le falta aterrizar
mucho.
EC - Sí, Rubio insistía en la entrevista que hicimos con él
esta semana, en que está abierto a la discusión.
OAB - Está abierto a la discusión, y parecería que también a
la necesidad de terminarlo, a la discusión política y
técnica.
Hay dos posibilidades, una es el contiguo geográfico, lo que
acabamos de decir de España, Italia, Brasil, Cuba, Chile, se
toma una localidad, se la designa cabeza de una comuna, de
un municipio, y tiene todo un territorio contiguo. Ese
territorio limita con el territorio de la comuna o gobierno
local vecino. Si uno pinta el mapa de un país, está lleno de
comunas sin ningún blanco en ningún lado.
Lo otro es lo que llamamos el manchado de viruela, cuando el
gobierno local es el gobierno de las plantas urbanas y
punto. Y las partes rurales no corresponden, no tienen un
gobierno de este último nivel. Esto pasa en cierto modo en
Estados Unidos con los gobiernos de ciudad, los CD councils,
que corresponden a la localidad y punto, no al área rural.
En el caso uruguayo, según el proyecto del Poder Ejecutivo
parecería que se trataría más bien de gobiernos en la
localidad estricta y las partes rurales seguirían manejadas
exclusivamente en el nivel gobierno departamental sin que
existiera un tercer nivel.
EC - El proyecto prevé que en localidades de menos de 2.500
habitantes haya un municipio de tres miembros electos por el
intendente municipal, mientras que si las localidades y su
zona de influencia tienen más de 2.500 habitantes lo que hay
es un municipio de cinco miembros, en ese caso electos en
las elecciones departamentales.
OAB - En el primer caso no son electos, son designados. No
es un tema gramatical, es un tema de naturaleza, sigue
siendo el gobierno departamental el que gobierna, a través
de personas que designa. No se entiende esta diferencia,
porque realmente en el mundo la experiencia no es esta, la
experiencia es que cuando hay un nivel último, tercero o
cuarto, como en España o Italia, ese nivel es todo electivo,
sean 200 o cientos de miles. Es una cosa muy original en el
proyecto uruguayo, y es realmente muy sorprendente que se
diga que es para abrir la participación. No hay
participación si es designado desde arriba. Esto es muy
raro, sobre todo porque parece muy contradictorio con toda
la fundamentación que se le da al proyecto.
Tampoco queda claro qué pasa con las capitales
departamentales. En Uruguay hay una tradición, que viene de
cuando se empezaron a establecer formas de gobierno local,
de que las juntas locales, por ejemplo, se crean fuera de la
planta urbana de las capitales departamentales. Se considera
de hecho que el gobierno departamental es el gobierno
también de la capital, lo que tiene que ver con esa
mentalidad muy centralista que tiene Uruguay y en que se
formó Uruguay, que no es solo el centralismo montevideano.
Recordemos que cuando la Convención Preliminar de Paz entre
Argentina y Brasil, que da estatus jurídico a lo que después
se llamó Uruguay, se hablaba del estado de Montevideo, se
pensaba en una gran ciudad. Y en los departamentos siempre
empezó la capital como el departamento. En los países donde
hay este nivel cada capital tiene su gobierno local, como
cualquier pueblo mediano o chico, no hay una distinción, hay
un problema de niveles, la capital es una localidad más.
En la Constitución del 96 se abrió la posibilidad de
subdividir las capitales, en Montevideo se ha hecho, que es
la gran metrópoli para las dimensiones uruguayas, en
localidades barriales, en ese sentido ya el gobierno de la
ciudad es el gobierno del departamento, no de tercer nivel
sino de segundo nivel.
EC - ¿Cuáles serían los problemas que están en juego en este
debate que ahora se abre?
OAB - Algunos ya quedaron planteados. Si vamos a tener un
contiguo geográfico o un manchado de viruela, si va a ser
todo electivo o va a haber una parte electiva y otra parte
designada por los intendentes; ahí de hecho no habría
descentralización, sino desconcentración de la gestión. El
trazado de las circunscripciones, porque si hay elecciones,
según cómo se tracen las circunscripciones y el grado de
objetividad se puede beneficiar o perjudicar a determinadas
corrientes políticas. El temor de los intendentes a perder
poder, que es lo que ha llevado a no instalar las juntas
locales, si hay un nivel más abajo su poder se restringe. El
temor a la multiplicación de cargos políticos, se crea una
cantidad muy grande de cargos políticos, cientos, el
proyecto habla de que van a ser honorarios pero (lo hemos
visto con las juntas departamentales) los cargos honorarios
pueden generar viáticos, secretarías, genera gastos la
propia existencia del cuerpo y es toda una discusión en sí
misma.
Además puede darse que un partido mantenga la Intendencia
del departamento porque vota muy bien en la capital, pero
pierda después prácticamente la totalidad de las localidades
del interior del departamento y haya una especie de división
de fuerzas políticas, que hoy no hay. Me consta que a muchos
les preocupa esto, no les gusta mucho.
Y después está el tema de las fuentes de recursos, cómo se
van a dividir los recursos para que estos gobiernos locales
puedan hacer cosas. Porque los gobiernos departamentales no
van a querer perder los recursos que tienen.
Se abre un gran debate. Un debate que tiene algunos aspectos
políticos y muchos aspectos técnicos, que todavía requiere
mucha imaginación, pensar mucho y estudiar mucho para lo que
sería una primera gran experiencia en Uruguay en esta
materia, siguiendo la experiencia moderna en todo el mundo,
especialmente en el mundo occidental.
Aunque recordemos que el año pasado cuando estuvimos en
China una de las cosas que dijimos fue que China estaba
comenzando con formas electivas a partir de las pequeñas
comunas rurales.
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