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Un tiempo crítico para el gobierno
Oscar A.
Bottinelli.
Versión corregida por
el expositor
EMILIANO
COTELO:
Las polémicas y protestas por la rendición de cuentas y las
preocupaciones por la inflación son algunos de los puntos
críticos que afronta el gobierno a pocos días de llegar a la
mitad cronológica de su mandato. El politólogo Oscar
Bottinelli, director de Factum, nos propone analizar una
parte de este momento. El título: “Un tiempo crítico para el
gobierno”.
***
Oscar, ¿qué
quiere decir “crítico” en este título?
OSCAR A.
BOTTINELLI:
La palabra “crisis” a veces se usa como sinónimo de
catástrofe, cosa que puede ser en algunos casos. Crítico es
un adjetivo que significa “perteneciente o relativo a la
crisis”, y crisis es “el momento decisivo de un negocio
grave y con consecuencias importantes, o de una situación
grave y con consecuencias importantes”. Hay una situación
que tiene su gravedad, lo que no quiere decir que termine
mal. Este es el motivo del análisis.
Hay dos
grandes temas que conmocionan en este momento y uno que está
en evaluación: la reforma tributaria, la inflación y la
reforma de la salud.
EC - Vamos a
examinar cada uno de ellos.
OAB - Sobre
la reforma tributaria hablamos bastante el viernes pasado,
sobre todo del impuesto a la renta y todo lo que tiene que
ver con el imaginario de “renta” e “impuesto a la renta”,
cuando el tema se agitaba en las sucesivas campañas
electorales, y qué es lo que viene con la realidad, y la
diferencia entre el uso que hacen los economistas y el uso
vulgar de la palabra.
El impuesto a
la renta o la reforma tributaria en general tiene algunos
beneficiarios claros. El ministro de Economía está siendo
enfático en que las empresas, en general las grandes
empresas, las de buen tamaño, con capacidad de reinvertir,
tienen una baja del impuesto a la renta, antes llamado IRIC
y ahora IRAE, y a su vez capacidad de pagar menos mediante
las reinversiones, tienen una doble baja que las beneficia.
También hay
un área clara de perjudicados en los profesionales, en los
servicios personales, en los sueldos altos y en otros que se
terminarán viendo cuando se terminen los cobros, las
liquidaciones, las reglamentaciones de la DGI- Y sobre todo
lo que se termine viendo en la percepción de la gente. El
gran problema de la reforma a nivel de personas físicas es
que hay un sector que va a perder y otro sector que la va a
empatar.
El problema
político de una reforma de este tipo es que no es que uno
paga 5.000 pesos más pero hay otro que cobra 5.000 pesos
más. Los llamados beneficiarios son personas que tendrán 100
o 150 pesos más, que no es una cifra demasiado
significativa, mientras que los que pierden pueden perder
grandes cantidades.
El otro
problema son las críticas y los paros que han surgido del
lado del PIT-CNT y de distintos sindicatos, que son el gran
efecto político que ha calificado a la reforma de una manera
diferente de lo que se veía en la campaña electoral. Cuando
el imaginario era “es contra los que ganan mucho”, “contra
los ricos”, “contra los que ganan sin hacer nada”. Ahora
termina siendo una reforma que afecta a los trabajadores.
Hemos visto a los municipales, a los bancarios. El dirigente
del PIT-CNT Juan Castillo el otro día informaba que un
porcentaje muy alto, 75%, 80% de funcionarios portuarios era
afectado por la reforma. Esto le da otro giro, ya no es un
impuesto a la renta en el sentido que la gente cree que es
renta, es un impuesto a los sueldos, a lo que los
economistas llaman renta. Este es el gran problema que ha
complicado políticamente al gobierno.
Además hay
que añadir los ganadores que no hubo: no hubo la famosa
rebaja de precios que tanto esperó y auspició el oficialismo
a partir del 1° de julio. Era un cálculo un poco errado del
gobierno pensar en una rebaja visible en algunos precios
significativos de la canasta familiar en un período de
inflación como este. Al contrario. Uno de los temas que
vamos a tratar es la inflación.
EC - Rebajas
hubo.
OAB - De muy
poco peso. En el bolsillo de la gente no aparecen las
rebajas. La gente no puede decir “gracias a la reforma
tributaria ahora tengo cosas significativas”. Además, hay un
conjunto de aumentos, del pan, de la carne, que anulan otro
tipo de rebajas que impactan menos en la canasta familiar.
Podría haber
(no hay que descartarlo) un sector de ganadores virtuales,
gente que crea que la reforma tributaria la está
beneficiando porque tuvo una pequeña baja en la tributación
que se combinó con el aumento salarial; entonces puede creer
que todo el aumento que recibió el 1° de julio fue producto
de la reforma tributaria. Desde ese ángulo podría haber un
sector que considere que la reforma tributaria lo benefició
más de lo que efectivamente lo benefició.
EC -
Mencionaste tres asuntos que pautan este tiempo crítico, te
detuviste en el primero, la reforma tributaria y sobre todo
en el impuesto a la renta. El segundo era la reforma de la
salud.
OAB - La
reforma de la salud es extremadamente compleja. El ángulo
que quiero tratar es la parte tributaria y los resultados
tangibles que implican la cuota mutual para hijos menores de
18 años y algunos otros posibles beneficiarios, por ejemplo
para los de más de 18 con estudios.
A diferencia
de la reforma tributaria, en la reforma de la salud hay
claros ganadores de un lado y hay claros perdedores del
otro. Si el impuesto de DISSE, que ahora es de 3%, pasa a
6%, ese otro 3% que se paga, si no tiene ningún beneficio
adicional (en familias donde no hay menores) es una clara
pérdida. Pero en todos los hogares donde hay hijos menores
de 18 años, es una clara ganancia. Esta es una diferencia
muy nítida con respecto a la reforma tributaria, porque acá
además los ganadores ganan mucho más de lo que pierden los
perdedores. Personas con un solo hijo pueden compensar con
creces el descuento de 3% de dos contribuyentes, porque eso
va a ser menos que una cuota mutual; ni hablar si hay dos o
más cuotas mutuales. Es un planteo diferente.
Lo otro es
que la calidad de ganador y perdedor es transversal a la
sociedad: no tiene que ver con si se gana mucho, poco o
mediano el que uno gane o pierda, sino si uno tiene hijos
menores o no. Al tener hijos menores se es ganador, al no
tenerlos se es perdedor. Cambia mucho el eje.
El imponer la
reforma de la salud cuando todavía no se apagan los ecos de
la reforma tributaria es una apuesta fuerte del gobierno,
con todos los riesgos de aumentar la apuesta y, por lo
tanto, la posibilidad de incrementar el descontento. Es una
posibilidad, que el descontento de la reforma tributaria se
incremente con el descontento de la reforma de la salud.
Pero hay otra
posibilidad que no es menor, que se junten ambas reformas en
la cabeza de la gente y la cuenta global sea: me descuentan
esto por impuesto a la renta, me descuenta esto otro más por
la reforma de la salud, gano esto por la cuota mutual,
sumado gano. Puede haber toda un área de ganadores que pasan
a ser ganadores absolutos a partir del conjunto de las dos
reformas. Esta posibilidad de que haya gente que gane en la
suma de todo tienta a mucha gente del gobierno para apostar
a la reforma de la salud, porque va a haber un número de
beneficiarios claros, va a poder incorporar un número de
ganadores importantes a toda esta polémica.
EC - Y por
último está el tercer factor que mencionabas, el convidado
de piedra: la inflación.
OAB - Ese
convidado de piedra se venía venir, porque veníamos con un
crecimiento del índice de precios al consumo, que en líneas
generales es lo que se toma como medidor de inflación. Pero
ha llegado a niveles preocupantes desde el momento en que la
inflación ya transcurrida está en los bordes y camino a
superar la previsión más alta.
Estamos
viendo por un lado medidas de corte más clásico,
macroeconómico, para tratar de atenuarla: las que toma el
Banco Central. Pero por otro lado hay gobernantes que están
tomando medidas, haciendo anuncios y amenazas, tratando de
concentrar el problema en algunos productos sensibles para
la gente, claramente la carne, el pan y la harina. Esto está
revelando un gobierno que ve que el nivel de inflación le
está creando un problema serio, de gobierno por un lado y de
opinión pública por otro.
Frente a esto
el gobierno está exhibiendo señales un poco contradictorias.
Por un lado el ministro de Economía y el equipo económico en
general dan mensajes que pretenden ser tranquilizantes, que
se hacen con mucha calma, la inflación va a ser controlada,
se van a cumplir las metas: podrá haber un pequeñísimo
desborde pero no mucho más. Y del otro lado, sobre todo
desde el Ministerio de Ganadería, se exhibe un gran
nerviosismo, con ataques a los carniceros, a los molinos, a
los distribuidores de harinas, a las panaderías y a la
prensa como la gran culpable de toda la situación. En parte
se puede estar tratando de desviar el tema, de exhibir la
función de un ministro que protege a la gente, pero también
se está revelando nerviosismo. Cuando se empieza a buscar
culpables y a atacarlos duramente, de golpe y no como
producto de una campaña muy planificada, la sensación es que
alguien está muy nervioso y se siente débil.
EC - Esos son
los elementos que tú incluyes dentro de este tiempo crítico
del gobierno que estás describiendo. ¿Qué puede ocurrir a
partir de esta situación?
OAB - Crisis
significa que hay una situación que como tal no puede
seguir, que o mejora o empeora. Es un momento en que se
toman decisiones. La crisis irá para un lado o para otro
según, por un lado, el balance final que haga la gente,
según los movimientos que haga el presidente (sobre todo el
conjunto de temas que están planteados: inflación,
disconformidad con la reforma tributaria, si acelera o no la
reforma de la salud), según haya o no cambios en el impuesto
a la renta de las personas físicas, con respecto a lo cual
ha habido un anuncio de flexibilidad del presidente Tabaré
Vázquez, que ha dicho estamos para aprender, para ensayar,
si hay cosas que no funcionan se cambian. El ministro de
Economía, por su parte, dio una señal de flexibilidad muy
genérica en el programa oficial días pasados, pero que luego
ha mantenido una línea de gran rigidez: bajo presión no se
cambia nada, la reforma tributaria es esta.
La otra
variable es que haya o no cambios en el gabinete, sobre todo
cambios de fondo. Siempre hay especulaciones sobre la
posibilidad de cambios de gabinete, desde que se instaló el
gobierno se está hablando de eso. Pero en particular importa
si al iniciar su segunda mitad cronológica de gobierno el
presidente decide hacer algún ajuste, si llega a hacer
cambios realmente de fondo acompañados o no de ajustes en el
impuesto a la renta a las personas físicas, todo en un gran
paquete.
***
EC - ¿Cuáles
serían las conclusiones?
OAB - Como
dice la RAE en cuanto a enfermedades, “crisis, es un cambio
ya sea para mejorarse el paciente, ya sea para agravarse”.
Por lo tanto, de lo que ocurra por sí solo, de lo que en
definitiva piense la gente, de lo que haga por encima de
todo el presidente, va a depender que el paciente, en este
caso el gobierno, se mejore sensiblemente o se agrave.
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