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Los problemas de pasar de la guerrilla al gobierno
Oscar A.
Bottinelli.
Versión corregida por
el expositor
EMILIANO
COTELO:
El fin de semana pasada se conformó como grupo político al
interior del Movimiento de Participación Popular (MPP) la
Corriente de Acción y Pensamiento - Libertad (CAP-L), cuya
primera figura es el senador Eleuterio Fernández Huidobro.
Ayer se conocieron otras consecuencias de aquel paso del
domingo, cuando Fernández Huidobro, que casualmente por
estos días es vicepresidente de la República en ejercicio,
anunció que renunciaba al Movimiento de Liberación Nacional
- Tupamaros (MLN-T), entendiendo que ese grupo prohíbe la
doble militancia. Con Fernández Huidobro toman el mismo
camino otras figuras de la CAP, por ejemplo Luis Rosadilla y
Nora Castro.
Hoy el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum,
nos propone detenernos en estos hechos, con el título: “Los
problemas de pasar de la guerrilla al gobierno”.
***
Oscar, ¿por dónde empezamos?
OSCAR A. BOTTINELLI:
Estos hechos son siempre producto de largos procesos
político-históricos que tienen que ver con etapas de la vida
de los movimientos políticos y de los países. El MLN-T, que
se gesta en los años sesenta, fue un movimiento de
características guerrillero-urbanas, pero nunca estuvo ajeno
a un análisis de tratar de tener impacto de masas y de lo
electoral. El viejo Movimiento 26 de Marzo, que se formó en
torno a los meses abril y mayo de 1971, y una corriente de
voto hacia Enrique Erro, el sublema Patria Grande-Unión
Popular marcaron la búsqueda de cierta presencia política o
político-electoral del MLN, no como actor sino como
canalizador.
El MLN lleva más de 30 años desde que terminó la experiencia
guerrillera. Cuando sus principales dirigentes salieron de
la prisión con la reapertura democrática, hubo toda una
serie de planteos hacia un lado, hacia otro, y finalmente
hubo un pedido formal de ingreso al Frente Amplio (FA), que
se concretó en 1989, después de la retirada del Partido por
el Gobierno del Pueblo (PGP - Lista 99) y el Partido
Demócrata Cristiano (PDC), la 99 y el PDC, que ahora está en
el Frente pero en aquel momento se había retirado.
Para las primeras elecciones el MLN da un paso más desde el
punto de vista electoral. En el año 71, en la
clandestinidad, en la acción guerrillera, había fomentado un
grupo de masas como el 26 de Marzo y votado básicamente a
Erro, y en el 89 conformó un grupo político con presentación
electoral, aunque sin candidatos del propio MLN. El MPP se
forma esencialmente como una coalición o una alianza entre
el MLN, el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) y
figuras independientes como Helio Sarthou, que fue quien
encabezó la lista a Diputados y fue primero diputado y
después senador de este MPP, y Marcos Abelenda, fallecido
muy joven, que fue diputado del MPP.
La alianza con el PVP se rompió casi al final de ese
período. El MPP tenía dos diputados, Helio Sarthou y Hugo
Cores (del PVP), pero con la renuncia de Hugo Cores cambió
el MPP, que de una alianza de dos grupos pasó a ser un MLN
con un conjunto de gente y de figuras independientes.
Hay dos hechos importantes. En todo ese período,
particularmente hacia el 94, fue surgiendo el “emepepismo”,
el MPP pasa a tener una identidad propia, a ser algo con
perfiles muy claros y empieza a tener una adhesión al MPP,
no al MLN o a una alianza del MLN con otros.
EC - Después incluso se fue hacia un “mujiquismo”.
OAB - Eso fue una segunda etapa. Primero hubo un MPP con
perfil propio, en términos electorales muy bajo, y después
el mujiquismo, que pasa a ser crecientemente una explosión
de tipo electoral, hasta constituirse en la primera fuerza
política del FA.
El emepepismo es más un fenómeno de militancia, de la gente
que está en actitud militante y tiene mucho activismo; y el
mujiquismo es más un fenómeno popular, pasivo, de opinión
pública, de gente en la casa que se entusiasma con la figura
de Mujica.
Pero en el año 94 ya hubo personas del MLN ocupando bancas
parlamentarias. El MLN dio el último paso de lo electoral,
de haber sido parte de una presentación pasó a tener
candidatos propios. Esos candidatos propios devienen en el
Parlamento en dos figuras emblemáticas, figuras clave del
viejo MLN, como José Mujica Cordano, que pasa a ser
diputado, y Eleuterio Fernández Huidobro, que pasa a ser
senador suplente. Después en el 99 y en 2004 vino el
crecimiento de estas figuras y una mayor presencia de
personas originarias del MLN sentadas en bancas
parlamentarias. Y en 2004 el otro paso: sentadas en el
gobierno.
EC - Todo un hito, desde la etapa revolucionaria a la etapa
de participación directa en política.
OAB - Aquí hay que matizar la palabra “política”, porque una
concepción revolucionaria es también una concepción
política. De la concepción revolucionaria a la concepción
política clásica, la política moviéndose en el terreno de la
competitividad política, de la conquista de los votos, de la
ocupación de espacios de los poderes institucionales y de la
disputa con otros partidos y con otros sectores para la
imposición de sus ideas, de sus caminos y el juego de la
transacción, que es un cambio formidable. Lo que ya dijimos,
el pasaje de la línea revolucionaria guerrillera a la
política electoral, de una política electoral más pasiva a
una más activa, de ahí a la política parlamentaria y
finalmente el cambio más fuerte de todos, que le pasó no
solo el MLN con su pasado guerrillero sino a toda la
izquierda: pasar al gobierno.
EC - ¿Cómo examinas los problemas serios que le genera en
particular al MLN el acceso al poder?
OAB - Hay dos tipos de temas. Uno es un tema genérico de la
izquierda, que sin duda es mucho más fuerte para quien
estuvo en la clandestinidad, con armas en la mano,
propiciando una guerrilla: pasar de la cultura de oposición
a todo un sistema de poder, no solo oposición a un gobierno.
Hay una discusión al interior del MPP sobre si se está en el
gobierno o se está en el poder. Hay quienes dicen que están
en el gobierno pero muy lejos del poder, porque el poder es
el poder económico, el poder de las grandes fuerzas
multinacionales y de grandes capitales nacionales, que la
izquierda meramente tiene el gobierno; y otros consideran
que tiene mucho más que el gobierno.
El segundo cruce, que tiene toda la izquierda pero mucho más
acentuado en el caso del MLN y el MPP, es ¿para qué se está
en el gobierno? Si se está para hacer la revolución lo antes
posible, y por lo tanto tiene que tratar de caminar
aceleradamente hacia cambiar el sistema social, o si va a un
mejoramiento del sistema social, de a poco, con algunos
cambios de fondo, buscando una redistribución de la riqueza,
que los que tienen más paguen más, sin implicar un cambio
demasiado radical en el sistema de fondo.
El problema es que este dilema entre lo uno y lo otro no es
solo de sectores, sino que muchísimas veces es un dilema al
interior de cada uno de los individuos. Cuando uno pasa de
una cultura a otra, en todos los terrenos, no solo en el
político, conviven elementos de una formación y otra,
elementos que están muy enraizados en el individuo, en las
profundidades del subconsciente, y elementos racionales que
está adquiriendo en el presente, y lo uno y lo otro están
permanentemente en contradicción.
El otro día alguien contaba como anécdota que hace poco en
la Mesa Política del Frente alguien estaba hablando y quien
presidía lo interrumpió y le dijo: “Compañero, no olvide que
el gobierno ahora somos nosotros”, porque el discurso venía
de una continuidad. Eso crea una tensión muy grande.
Pero esta tensión que está al interior de los individuos
también se traduce en la creación de corrientes políticas,
porque hay individuos que hacen un cambio muy rápido hacia
lo uno y otros que en el fondo siguen pensando lo mismo,
creyendo lo mismo, creyendo que hay que hacer los mismos
cambios.
EC - ¿Toda esta introducción viene a propósito de los
problemas en el MPP con la CAP y demás?
OAB - Sí, básicamente, porque en el MPP primero vimos en la
elección interna del año pasado el despuntar con mucha
claridad de una corriente que podemos llamar más
fundamentalista, más acorde con sus raíces, de mantener más
vivo el pensamiento original, con mucha fuerza militante,
cuyo referente ha sido Julio Marenales; una línea intermedia
que podemos llamar el oficialismo en torno a José Mujica,
Lucía Topolanksy, Ernesto Agazzi, Eduardo Bonomi, para citar
algunas de las figuras; y esta corriente que luego adquirió
el nombre Corriente de Acción y Pensamiento, como una
corriente seminformal que de a poco fue formalizándose y que
el fin de semana pasado nació como grupo político
formalmente organizado dentro del MPP, con el nombre
Corriente de Acción y Pensamiento - Libertad. Lo de libertad
parece jugar entre el concepto libertario que estuvo desde
el origen en el MLN-T y un concepto de libertad en la acción
política frente a los aparatos. Es una suerte de mensaje
subliminal a esa lucha interna que tuvo expresión en las
elecciones internas del MPP del año pasado.
EC - Es un problema interno del MLN que se termina
trasladando al MPP.
OAB - La cosa es más grande en la medida que no hay una
frontera tan clara entre MLN y MPP, porque no hay otro grupo
en el MPP aparte del MLN. Era un juego entre MLN y MPP, en
la CAP Hay figuras que nunca pertenecieron al MLN o que no
son del MLN de estos últimos tiempos, y otras que sí, que
son orgánicas del MLN. Era un tema que atravesaba al MLN y
al MPP en conjunto, pero que implicaba que este MLN ya era
incompatible para dos tipos de posturas o de corrientes.
Claramente la CAP aparece como un sector que exhibe mucho
pragmatismo, una muy fuerte cultura de gobierno (que para
algunos es un abandono de una cultura revolucionaria), que
incluye, por ejemplo, las figuras del FA que más se han
especializado en el tema militar, que más tienen relación
con las Fuerzas Armadas. Dos de ellas son precisamente quien
en estos días es vicepresidente de la República y lo ha sido
frecuentemente en estos dos años, Eleuterio Fernández
Huidobro, y Rosadilla. Al punto que este episodio de la visa
tuvo como elemento el hecho de que se puede decir que
Rosadilla es quien va a determinar si Uruguay sigue o no en
la misión de paz en Haití, porque esta ida a Haití tiene
mucho que ver con la posición que va a adoptar Fernández
Huidobro sobre la continuidad de misiones, el informe va a
ser decisivo para la postura del FA con relación a este
tema.
EC - ¿Cuáles serían las conclusiones?
OAB - Independientemente de la geografía política y de lo
que pase con el MPP, si logra mantener unidas estas
distintas corrientes o tendencias, lo cierto es que aquí
aparecen por lo menos dos o tres caminos. Un camino más
vinculado con lo original, con menos cambio hacia la cultura
de gobierno, que puede reflejar el grupo de Marenales; un
grupo central con figuras importantes del gobierno como
Mujica, Bonomi, Agazzi y la senadora Topolansky; y una
corriente con un camino mucho más definido, más claro, más
nítido hacia posiciones muy gubernistas, con mucho
pragmatismo, con una búsqueda de permanente aggiornamento
del pensamiento, que es el que surge con la CAP-L, con
figuras como Fernández Huidobro, Nora Castro, Rosadilla,
Carlos Gamou, y figuras jóvenes como Salzamendi, un diputado
muy activo, de mucha fuerza en el pensamiento, y Pablo
Álvarez, una figura muy joven, de los diputados más jóvenes
del Parlamento, que sale de la ciencia política.
EC - Que fue el más votado en la elección del congreso de la
CAP.
OAB - Sí, en uno de estos sistemas de votación individual me
hizo recordar cuando en el Partido Socialista Guillermo
Álvarez aparecía siempre más votado, incluso delante de
Tabaré Vázquez. Acá aparece delante de Fernández Huidobro,
cuyo liderazgo es absolutamente indiscutido en la CAP, lo
cual determina que esta figura joven es una persona de mucha
captabilidad. Y la CAP además ha planteado con mucha
claridad que se propone promover en la izquierda la
renovación de cuadros y la renovación generacional, lo que
se considera necesario en el sistema político uruguayo en
general pero en la izquierda en particular.
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