EMILIANO COTELO:
El último domingo del mes próximo se realizarán las
elecciones presidenciales en Argentina, un país cuya
política y/o economía, en mayor o menor grado siempre
terminan afectando a Uruguay. Por eso, el politólogo Oscar
Bottinelli, director de Factum, nos propone analizar ese
episodio político. El título: “Uruguay balconea unas
elecciones que lo afectan: las presidenciales argentinas”.
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EC - Tú piensas que estas son las
elecciones extranjeras de mayor importancia para Uruguay.
OSCAR A. BOTTINELLI:
Parecería que esto está fuera de discusión. Ya no es la
crisis de 2001 y 2002 o el cierre de los puentes como
elementos que afectan fuertemente a nuestra economía. Las
diferencias de valor de la moneda siempre han sido un factor
importante, ya sea para que haya una fuerte corriente de
contrabando hacia Uruguay, de gente que va a comprar a
Argentina, como de crecimiento o caída del turismo.
Lo que haga Argentina es un elemento
importante en la vida interna de Uruguay, y las elecciones
argentinas son casi un hecho interno, con la diferencia de
que desde aquí no se participa, aunque se reciben los
efectos.
EC - ¿Qué es lo que se elige el 28 de
octubre?
OAB - El 28 de octubre se eligen el
presidente y el vicepresidente de la Nación, la mitad de los
257 diputados y un tercio de los senadores (tres senadores
por distrito en ocho de los 24 distritos de la República
Argentina; distrito se les llama a las provincias, con la
excepción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que no es
provincia). Se eligen en la Ciudad de Buenos Aires, Chaco,
Entre Ríos, Neuquén, Río Negro, Salta, Santiago del Estero y
Tierra del Fuego.
Hay que tener presente, tras el
episodio de Córdoba, donde está muy discutido el resultado
electoral, la importancia que tiene preservar las garantías
electorales. La diferencia en Córdoba es mucho más grande
que la que hubo en Uruguay en 2004 para saber si había o no
balotaje, sin embargo los resultados se anunciaron y fueron
respetados por todos.
EC - El sistema electoral y el sistema
de gobierno argentinos tienen diferencias con los de
Uruguay.
OAB - Es importante tener esto en
cuenta porque hay una actitud instintiva de mirar como si
fuera lo mismo; sobre todo cuando aparentemente hay cosas
similares, como el balotaje.
La elección en Argentina es diferente.
Es diferente el tipo de balotaje, que para alguna forma de
clasificación es una elección a dos turnos. En primera
vuelta se puede ser elegido con 45% de los votos, tomando en
cuenta lo que en Uruguay se llaman votos válidos, que en
Argentina se llama voto afirmativo, que es el voto que se
expresó por una fórmula presidencial. La oposición sumada
puede ser poco menos de 55% y aun así el más votado resulta
elegido presidente.
EC - Y hay otra posibilidad para
llegar en primera vuelta.
OAB - Hay otra posibilidad que hace
muy importante el hecho de si la oposición se une o se
divide: con 40% de los votos válidos, pero con una distancia
de 10% con el segundo, también gana el más votado. Por
ejemplo, si el más votado tiene 40% y fracción y dos
candidatos tienen prácticamente 30%, igual es elegido el más
votado, lo cual revela que cuando la oposición se divide
está evaluando que aunque gane el que se considera que va a
ser más votado es un mal menor frente a que gane otro de la
oposición.
EC - En caso de haber balotaje, tiene
lugar a los 30 días.
OAB - Dentro de los 30 días; en este
caso prácticamente a fines de noviembre.
EC - Por otro lado, se elige de manera
separada el Parlamento.
OAB - La hoja de votación tiene un
parecido con la nuestra, con una diferencia, se puede
cortar. Se puede hacer lo que en Argentina se llama “cortar
boleta” y separar el voto del presidente del voto al
Parlamento, pero viene inducido el voto al Parlamento. No se
elige todo el Parlamento como en Uruguay. En Uruguay se
elige el Parlamento simultáneamente con el presidente. No se
puede cortar la boleta y las dos cámaras se integran con
proporcionalidad estricta sobre los votos de todo el país.
Por lo tanto la elección presidencial, el Senado y la Cámara
de Diputados son espejos unos de otros.
En cambio en Argentina se elige la
mitad de los diputados, y la otra mitad son los que se
eligieron hace dos años. No se puede cambiar muy rápidamente
toda la composición de la Cámara de Diputados. Se elige por
proporcionalidad pero por provincias, de modo que la suma de
24 proporcionalidades y la mitad del Congreso puede dar
resultados muy diferentes de la proporción a escala
nacional.
El Senado además se elige por tercios;
se eligen tres senadores de las provincias (todas las
provincias pesan igual, se trate de la provincia de Buenos
Aires o de Tierra del Fuego), dos senadores por la lista más
votada y uno por la siguiente; y tiene una representación de
mayoría y de minoría. Por lo tanto no hay ninguna relación
con la proporcionalidad total que existe en el Senado
uruguayo.
EC - ¿Alguna otra diferencia
destacable?
OAB - Es un régimen presidencial puro,
mientras que el de Uruguay es semiparlamentario. En Uruguay
es muy importante para la composición del gabinete que haya
mayorías parlamentarias. En Argentina no es necesario; como
no lo es en Estados Unidos. Sí es necesario y conveniente
para aprobar leyes importantes, sobre todo el Presupuesto,
pero en los regímenes presidenciales hay una cultura de
conseguir los votos de los parlamentarios, mucho más en
Argentina, donde además la Constitución se aplica de forma
muy flexible y los presidentes asumen poderes realmente
extraordinarios.
***
EC - Después de todas estas
aclaraciones y explicaciones a propósito de cómo se vota en
Argentina, de cómo es el sistema de gobierno y sus
diferencias con Uruguay, veamos cómo está el espectro de
opciones, cómo está la carrera rumbo a las elecciones.
OAB - El martes 28 de agosto venció el
plazo para presentar las alianzas y coaliciones. Por lo
tanto, desde ese punto de vista, la arquitectura ya está
definida, y las candidaturas se terminan de inscribir
mañana. La única sorpresa puede ser cómo se terminan de
confeccionar algunas listas a la Cámara de Diputados y
eventualmente alguna al Senado; pero la sorpresa puede ser
en la Cámara de Diputados y en los distritos grandes, como
la provincia de Buenos Aires o la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires.
El gobierno tiene una candidata
fuerte, la esposa del presidente y senadora Cristina
Fernández de Kirchner. La oposición se ha fragmentado en un
conjunto de candidatos: el ex ministro de Economía de
Kirchner Roberto Lavagna, nuevamente Elisa Carrió por una
alianza de centroizquierda, Ricardo López Murphy, ex
ministro de Defensa y de Economía del gobierno de De la Rúa,
Adolfo Rodríguez Saa, Jorge Sobisch, de Neuquén, y un
conjunto de candidatos menores que aunque sean muy menores
siempre suman algunos puntos porcentuales.
López Murphy dijo hace ya tiempo que
la oposición podía ir dividida y hacer una especie de
primaria y después, toda junta, votar al que tuviera más
votos, al que fuera al balotaje.
EC - Suponiendo que haya una segunda
vuelta...
OAB - Eso es válido en un esquema como
el de Uruguay o el de Francia: el candidato más votado no
llega a 50%, toda la oposición se une y puede tener chances
de ganar. Pero en Argentina, la oposición, si se une después
de la elección va a llegar tarde, porque ya se ve en las
encuestas en forma unánime, en las más creíbles y en las
menos creíbles, que ningún candidato opositor puede superar
el 30% ni acercarse a ese porcentaje. Y todos los analistas
y encuestadores creen imposible que -en el peor escenario-
Cristina Fernández de Kirchner baje de 40%.
EC - Para ganar en primera vuelta
alcanza con 45% o con 40% y 10% de diferencia sobre el que
sigue.
OAB – Exacto. Con ese sistema su
elección es un hecho. Porque con el peor escenario posible
(40%) y la oposición en el mejor escenario (un candidato con
29%), igual es elegida Cristina Fernández de Kirchner. Y
existen muchas probabilidades de que no esté en 40% sino en
45%. Por lo tanto ya fue elegida aunque la oposición sea
más. Este dato hace que -desde el punto de vista uruguayo-
se le quite un poco de relevancia a la elección y se mire
cómo va a ser el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
EC - ¿Qué se puede anticipar en ese
sentido?
OAB - Va a haber que esperar. El otro
día el ex canciller argentino Dante Caputo hacía todo un
análisis de situaciones o repercusiones en los países
vecinos, y habló de Chile, de Brasil, pero no existió
Uruguay. Le hicieron una pregunta expresa e hizo una
mención, pero lo que importaba eran Chile y Brasil. Ni los
propios analistas argentinos de política exterior manejan
cómo va a ser.
Hay una incógnita en cuanto a si va a
haber o no un cambio en el estilo interno. Muchos esperan
que haya un cambio importante, que sea un estilo un poco más
dialoguista y un poco menos frontal que el de Néstor
Kirchner. Hay dudas sobre cómo va a ser en lo jurídico...Si
va a encauzar a Argentina más por el terreno institucional o
va a seguir por un terreno de juego de la fuerza, como
habitualmente. Y cómo va a ser lo económico interno. Está el
tema de la moneda, están las tarifas públicas, muchos
precios están comprimidos...Si van a saltar o no y si eso
puede impactar a Uruguay. Y después cómo se va a posicionar
en la región: si va a desactivar conflictos, si va a tener
una línea más de entendimiento, si va a apostar al Mercosur.
También cómo se va a mover en el mundo frente a un Kirchner
que ha jugado con una línea de confrontación; incluso de
cierto aislacionismo.
En general, los analistas coinciden en
que Cristina Fernández de Kirchner tiene una mayor
preocupación por la política internacional y un mayor
conocimiento de la política exterior; aunque no he visto
referencias a que eso vaya a extenderse a Uruguay. Sobre
todo se habla de las relaciones con Brasil y Chile y con la
Unión Europea.