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Los desafíos de la reforma de la salud para la gente
Oscar A.
Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
El oficialismo se apresta a impulsar una gran reforma de la
salud, con la creación del Sistema Nacional Integrado de
Salud (SNIS). El politólogo Oscar Bottinelli, director de
Factum, propone analizar este tema desde un ángulo
específico: el de la gente. El título: “Los desafíos para la
gente de la reforma de la salud”.
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OSCAR A. BOTTINELLI:
El actual conflicto de los anestesistas se ve como un
prólogo a la reforma. Tenga (como dice el gobierno)
intención política o tenga (como dicen los observadores) una
intención más de tipo corporativa, de defensa de intereses
de una corporación muy fuerte.
Lo que importa de esta reforma de la salud, la forma como la
está encarando el gobierno o el oficialismo (porque es un
tema de gobierno pero de mayorías parlamentarias también),
tiene mucho que ver con el contexto actual en que se mueve
el gobierno y no se puede desprender de él. Vamos a hacer un
brevísimo punteo de lo que hemos ido adelantando en estos
tres meses en que se fueron planteando, paso a paso, las
dificultades en que fue entrando el gobierno.
A principios de junio hablamos de que había un país de tres
tercios, de los cuales dos tercios tenían cierta
defraudación de las expectativas con relación al gobierno.
Esto no quiere decir que lo desaprobaran, sino que un tercio
estaba muy conforme, un tercio decía que iba bien pero muy
por debajo de sus expectativas y otro tercio estaba
francamente en contra.
Un mes después vimos el delicado momento del presidente, la
caída que había tenido en la aprobación, la complicación que
se le generaba con el Impuesto a la Renta de las Personas
Físicas (IRPF)...Un clima de cierta desafección de la gente
y cómo el concepto de renta que había tenido el electorado,
la opinión pública, no coincidía con la visión técnica. Ya
en el mes de agosto empezamos a ver que era un tiempo
crítico para el gobierno. Finalmente, hacia fin de mes,
presentamos que estaba cambiando el escenario electoral; no
que hubiera un riesgo cierto y determinado para el Frente
Amplio pero había cambiado aquella certeza absoluta de su
triunfo y había probabilidades de otro tipo de resultados.
En este contexto es que el gobierno ve la reforma de la
salud, sobre todo lo que implica el aumento de las tasas de
las contribuciones para la gente, como un tema político no
menor, que lo llevó a ajustes importantes en el plan
inicial.
EC - Veamos a grandes rasgos qué es lo que implica esa
reforma desde el ángulo que nos propones hoy.
OAB - El SNIS es una reforma inmensa, que afecta muchas
cosas: cómo se presta la asistencia, cómo va a ser el
funcionamiento del propio cuerpo médico. Vamos a tomar el
ángulo que tiene que ver con la gente, con la opinión
pública o la ciudadanía.
EC - Entonces, ¿qué beneficios y qué costos le implica a la
gente?
OAB - El costo es que hay un gravamen extra de 3%, lo que
podemos llamar DISSE (una terminología no del todo correcta
pero para que la gente entienda). Ahora, el grueso de la
gente (no pasa con los funcionarios de la Administración
Central) tiene un descuento de 3%, que va a aumentar al 6%:
va a haber una duplicación.
Con una variante que se introducirá en el proyecto: que a
las personas que no tengan hijos menores de 18 años y ganen
22.500 pesos en adelante se les reintegrará del IRPF el
equivalente al 1,5% del sueldo, con lo que el 6% se le
reduciría a 4,5%. No es que se reduzca. Es el 3%, que en
lugar de aumentar a 6%, aumenta a 4,5%.
El beneficio es que pasa a ser general, no como ahora, que
DISSE es básicamente para la actividad privada. En los
organismos públicos había distintos beneficios que se
generalizaron a partir del 1 de julio. La cobertura de salud
para los hijos menores de 18 años aparece como la gran
incorporación.
Lo tercero, que comenzó a regir el 1 de julio para los
funcionarios públicos, es que la gente puede optar entre
volcar ese aporte a una institución de asistencia médica
colectiva, lo que vulgarmente llamamos mutualistas, a otras
instituciones, a Salud Pública (a ASSE) o a instituciones
que van a entrar al sistema, como el Hospital Militar, que
pasa a ser una institución más de competencia por prestar
servicios y captar fondos.
EC - A partir de ese esquema, ¿quiénes ganan y quiénes
pierden?
OAB - Primero, las personas que tienen al menos un hijo
menor de 18 aparecen como beneficiarias netas (salvo que
sean ingresos muy grandes y ese 3% adicional sea mucho más
que una cuota mutual). Y si tienen dos o tres hijos la
ganancia es muchísimo más neta. Es un sector claramente
beneficiado por la reforma de la salud.
Luego vienen las personas con doble ingreso e hijos menores.
Ahí hay que ver la suma de los ingresos. Porque a cada
ingreso se le va a descontar este 3% adicional. Va a
depender de cuántos hijos menores tengan. Pero en general
las cuentas dan que la gran mayoría son ganadores netos, aún
con un solo hijo. Las personas con hijos menores de 18 años,
en principio, son ganadoras netas de la reforma de la salud.
El problema es para las personas con ingresos que no llegan
a 22.500 pesos o cuando se supere esa cifra en el hogar pero
cada uno de los miembros no. Van a tener este 3% adicional,
no tienen hijos y por lo tanto para ellas va a ser un
gravamen neto. Con la reforma de la salud pueden perder la
neutralidad o el pequeño beneficio que tuvieron con la
Reforma Tributaria con relación al IRPF. Pueden tener un
descuento mayor al que tenían hasta el 30 de junio sin
ningún beneficio.
Y por último tenemos las personas que ganan de 22.500 pesos
en adelante, para las cuales el impacto es un poco menor.
Porque en lugar de aumentar 3% les aumenta 1,5%. En todo
caso, es claro que reciben un nuevo aumento de impuestos
sobre sus sueldos o sus ingresos.
EC - Pero entonces, ¿cuál es el balance?
OA - El gobierno menciona que 500.000 niños tendrán acceso a
la salud. Para el gobierno es muy importante cómo se
posiciona esto en la opinión pública. Hay un manejo bastante
confuso desde el punto de vista técnico porque - por lo
menos en teoría- en Uruguay no hay quien no tenga acceso a
la salud, porque la ley de salud pública establece la
universalidad de la asistencia y la gratuidad para todo el
que tenga hasta determinado tope de ingreso. Lo que se
requiere es un trámite. La gente que no tiene cobertura de
salud es gente que no ha hecho el trámite para tener esa
cobertura que la ley le garantiza.
Pero suponiendo que se trate de gente que ha hecho los
trámites, la cuestión es si cuando le corresponda el
beneficio va a seguir en Salud Pública o va a pasar al
mutualismo. Hay cosas que desestimulan a la gente a ir al
mutualismo, como los copagos, los tickets, las órdenes para
consultas, medicamentos, exámenes, análisis. Esos copagos
afectan mucho. Si la persona se enferma tiene que pagar
varios cientos de pesos en tickets y órdenes. Pero si la
gente prefiere Salud Pública hay que ver cómo toma esto.
Porque no le cambia nada seguir yendo a Salud Pública y que
le descuenten un 3% más del sueldo...Va a haber gente que va
a seguir en Salud Pública y gente que va a pasar al
mutualismo, porque por ese 3% tiene un cambio. Una cuota
mutual está cerca de los 1.000 pesos y lo va a tener por
mucho menos, por el 3% del sueldo. (En Uruguay en general se
entiende que pasar al mutualismo es un cambio de calidad, un
mejoramiento, puede ser real o no, pero es la percepción de
la opinión pública.) En principio, contra el pronóstico del
gobierno, se dio ya con los funcionarios públicos. Es muy
poca la gente que opta por seguir en Salud Pública. La
mayoría trata de pasar al mutualismo. Si esta corriente se
consolida, la gente verá como un beneficio neto la reforma,
que los hijos puedan ir al mutualismo. Pero va a haber un
segmento muy importante (hay que ver cuántos son, si es
medio país, un poco más o un poco menos) que va a recibir la
reforma como un aumento de los impuestos, un segundo aumento
después del 1 de julio. Y los que no tuvieron aumento el 1
de julio ahora sí lo tendrán.
El tema delicado es cuántos son los ganadores netos y
cuántos son los perdedores netos. Porque a diferencia de lo
que ocurrió con la Reforma Tributaria, en la reforma de la
salud el ganador gana. No es que uno empata y otro pierde:
el que gana, gana y el que pierde, pierde.
EC - ¿Qué conclusiones se pueden sacar por ahora?
OAB - Lo claro es que es un momento delicado de balances y
pérdidas para el gobierno. Esta apuesta a la reforma de
salud cae en un momento delicado de la gestión, que venimos
analizando desde el trimestre anterior. Es un gran desafío
para el gobierno, que tiene muy poco margen para que las
cosas no le salgan bien. La reforma de la salud le tiene que
salir bien porque apuesta mucho a ello, sobre todo después
de la Reforma Tributaria, que le ha creado muchas
complicaciones.
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