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El tema de la candidatura presidencial del Frente Amplio
Oscar A.
Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
En la última semana se produjeron tres hechos importantes
relacionados con la fórmula presidencial del Frente Amplio.
Uno, el discurso de Rodolfo Nin Novoa en el Congreso de la
Alianza Progresista. Dos: el discurso de Enrique Rubio en la
reunión de la Vertiente Artiguista. Y tres: el trascendido
de una conversación entre el presidente Tabaré Vázquez y el
secretario general del Partido Socialista, Eduardo
Fernández. A partir de estos hechos, el politólogo Oscar A.
Bottinelli, director de Factum, nos propone analizar el tema
en toda su perspectiva. El título: “La candidatura
presidencial del Frente Amplio”.
***
EC - Viejo asunto ya... La fórmula presidencial del Frente
Amplio tiene por lo menos dos años y pico. Viene casi desde
las elecciones pasadas.
OSCAR A. BOTTINELLI:
En Uruguay, las candidaturas presidenciales se empiezan a
discutir la noche de los escrutinios, cuando termina una
elección. Es un país muy altamente politizado.
Pero ahora hay una diferencia muy importante. Recordemos una
frase muy original de Raúl Sendic de hace seis o siete
meses. Dijo algo así como que el Frente ganaba aunque
llevara a una heladera de candidato. El panorama cambió y el
Frente tiene que competir en serio. Con buenas
probabilidades, pero los datos son muy claros: va a tener
competencia y el candidato va a ser decisivo (además de lo
que resta de la gestión de gobierno).
Por otra parte, empieza a discutirse algo que estaba mucho
más soterrado, que salió a la superficie a raíz del discurso
de Nin Novoa: que hay una fórmula presidencial. Por lo
tanto, la cuestión no es sólo quién es el candidato a
presidente sino también quién es candidato a vicepresidente.
Esto ha agitado las aguas en los últimos seis, ocho, 10
días.
EC - Vamos a repasar esos tres hechos que tú proponías, en
orden cronológico. El jueves de la semana pasada, Búsqueda
publicó trascendidos de una conversación entre el presidente
Tabaré Vázquez y el Eduardo Fernández, secretario general
del Partido Socialista.
OAB - Vamos a analizar los trascendidos que han sido
publicados, sin agregar más nada de todo lo que anda por los
pasillos. Se atribuye a Tabaré Vázquez considerar la
dificultad o improbabilidad de la candidatura de Danilo
Astori por la falta de consenso que tendría su nombre en el
Frente Amplio. Más aún, una resistencia mayoritaria. A lo
cual otros agregan una figura que ha sufrido en los últimos
meses un desgaste espectacular, que no es aquel Danilo
Astori que era la figura que tenía mejor imagen del Frente
Amplio en todo el país.
Luego también se desliza de José Mujica, que llegaría con 74
años a las elecciones, lo que afectaría sus posibilidades.
No es menor que se digan estas cosas. Porque hasta ahora los
dos candidatos que la gente consideraba más obvios eran José
Mujica y Danilo Astori... Si iba uno o iba otro, si
competirían, si se harían elecciones abiertas, si se haría
en el Congreso del Frente, si sería por Congreso... Pero era
este o aquel. Y el presidente aparentemente (porque es un
trascendido, porque no están respaldados oficialmente por
nadie estos trascendidos, aunque todo el mundo los da por
válidos) habría dado argumentos para descartar a ambos.
Y aparece con mucha claridad que el tema son los que podemos
llamar “los terceros en discordia”. Hay que buscar por otro
lado nombres que estén fuera de una polarización, como
Astori y Mujica, que presenten una mayor renovación y que
obtengan los consensos. Por ahí estaría el camino.
Pero hay un tema, cuando se leen afinadamente las cosas,
estos trascendidos de Búsqueda y otros de largo tiempo, uno
diría que la reelección desde el 19 de junio está en un
plano muy secundario. No es la opción uno. Pero tampoco
puede decirse que esté descartada. Es una carta en reserva
que está ahí y podría ser, si se agotan los tiempos y no
aparecen los consensos, que surja como el camino casi único
y natural. A medida que se agotan los tiempos va quedando un
único camino para esa reelección, que es el proyecto de voto
por un sistema vigente y un sistema proyectado en forma
simultánea. La comisión constituyente está llegando casi a
su imposibilidad por lo menos si esto se sigue seis u ocho
meses más.
EC - Pasemos al segundo de los tres hechos políticos: el
posicionamiento que asumió Rodolfo Nin Novoa, el
vicepresidente de la República, el fin de semana pasado
durante el congreso de delegados de su sector, la Alianza
Progresista.
OAB - Rodolfo Nin Novoa siempre estuvo en la partida, para
la gente el candidato a vicepresidente siempre es un nombre
que está ahí en la sucesión presidencial. Con mayor o menor
grado de validez, lo que se ha analizado desde 1985 a la
fecha es que siempre el nombre del vicepresidente está. Y
Rodolfo Nin Novoa en esta polarización Astori-Mujica siempre
apareció más o menos en un tercer lugar en las encuestas,
nunca desapareció. Tras estos trascendidos del presidente de
la República, otra señal que largó el presidente hacia otros
lados, hace una aparición muy fuerte.
En primer lugar, hay una señal que yo llamaría interna, no
sólo de la Alianza Progresista sino de su entorno. Sabemos
que se han manejado muchos otros nombres de la Alianza y de
ligados a la Alianza. Aquí el grupo aparece proyectando a
Rodolfo Nin Novoa, lo cual es un hecho muy importante para
que su candidatura esté en el tapete.
Segundo, se está posicionando en un vicepresidente de la
República que hace una serie de definiciones de liderazgo
político y que da el paso de agregar otra carta más al
debate: oficialmente, en discusión, la candidatura
vicepresidencial. Y proponer que vaya una mujer.
EC - Nin Novoa dijo que en la fórmula presidencial tenía que
ir una mujer.
OAB - Sí, pero dicho como está, da la impresión de que es la
vicepresidencia. Así fue leído e inmediatamente empezaron a
salir al ruedo los nombres de Daisy Tourné, Lucía Topolansky
y María Julia Muñoz, que no son las únicas. Van a aparecer
hasta cuatro nombres más, posiblemente. Dijo que tendría que
estar en la fórmula, pero la lectura del contexto de ese
discurso en que se está posicionando como un candidato
presidencial. Porque gestualmente fue eso, gestualmente está
diciendo “mi candidata a vice será una mujer”. Esa es la
lectura más lineal de todo el lenguaje de lo hablado y de lo
gestual.
EC - Pasemos al tercer hecho.
OAB - El mismo domingo, Enrique Rubio, el director de
Planeamiento, salió muy fuerte. Recordemos que Enrique
Rubio, que había tenido una gestión importante en el Senado,
pero con los problemas de estrellato, de salir al primer
plano que da el Parlamento, que cada vez es más amortiguado
por la opinión pública, desde que entró a la dirección de
Planeamiento adquirió un peso político significativo. Cuando
entró al cargo hicimos un análisis. Decíamos que apareció
rompiendo la polaridad que se veía dentro del gabinete. Por
un lado era Astori y Gargano, que se amortiguó muchísimo a
partir del mes de marzo.
Aparece Enrique Rubio planteando posturas intermedias,
discutiendo con el ministro de Economía en varias
oportunidades la línea política, de alguna manera el mensaje
fue “no tiene el monopolio de las definiciones económicas ni
financieras de este país”. Salió a cuestionar algunos
elementos de la reforma tributaria y a reclamar algunos
cambios importantes, recibió el malestar de los sectores de
asalariados de más nivel y de las capas medias. Rubio se
posiciona como una figura que - sin decir que está en la
carrera presidencial -claramente es visto como otro que se
posicionó en la búsqueda del candidato de consenso o el
candidato que podría apoyar Vázquez para una solución.
EC - A partir de estos distintos episodios, el análisis
tampoco se completa... Porque a eso habría que agregarle
otros actores que también están haciendo su juego. Ahí la
lista ya es mucho más larga.
OAB - La lista es muy larga. Además hay un juego muy
interesante de Mujica, que cada tanto larga nombres, uno
tras otro. Muchos dicen que con el efecto de que con eso va
agotando la lista. Porque después de que Mujica larga un
nombre al ruedo ese nombre desaparece de las conversaciones.
Pero viene largando un nombre tras otro desde hace tiempo a
raíz de la necesidad de una renovación. El problema es que
eso juega a que tire prematuramente nombres.
EC - ¿Cuáles serían las conclusiones?
OAB - Sin duda es muy difícil el camino de una salida
consensuada (o se está dificultando y exponiendo voluntad de
dificultar) hacia cualquiera de los dos candidatos más
polarizantes y más naturales, como Danilo Astori o José
Mujica. Las señales serían que no hay interés en que se vaya
a un juego de elecciones internas abiertas, fuertes, en las
que el que gana ganó y el que perdió, perdió, sino en ir por
la tradición frenteamplista de que el candidato es algo
buscado por un alto consenso. En ese consenso empiezan a
aparecer nombres, y ahora aparecieron con muchísima fuerza
dos: Rodolfo Nin Novoa y Enrique Rubio.
Y en última instancia, dependiendo de que se alcancen con
mayor facilidad o no se alcancen los consensos en torno a
los “terceros en discordia”, y a los resultados de la
gestión de gobierno, no desaparece del todo la carta de una
reelección presidencial. Pero la reelección tiene un
problema si se hace por el sistema de doble candidatura, por
régimen vigente y régimen proyectado, dejando de lado toda
la discusión jurídica, desde el punto de vista político y
para el partido de gobierno: que si hay un presidente que va
a la reelección y a su vez un candidato fuerte, hay como una
competencia de imágenes y liderazgos. Y eso se resuelve
mucho si el presidente de la República que busca la
reelección lleva como vice a la misma persona que iría como
candidato a presidente por el régimen vigente (eso lo hizo
Pacheco). Con lo cual deja claramente establecido que el
líder es uno, que el candidato a presidente por el régimen
vigente es un sucedáneo del que sería su candidato a vice si
no se aprueba la reforma y hay que ir por el régimen
vigente. Ese número dos lo suple y no hay competencia. Eso
no hay que descartarlo como una de estas cosas que están
ahí, hoy en un plano más secundario pero como cartas de
reservas por las dudas.
Y mientras tanto, dos nombres nuevos al ruedo en torno a los
cuales empezarán las especulaciones, las mediciones, el
auscultar a la gente, a ver cómo repercuten en la opinión
pública y qué consenso se puede lograr en torno uno y otro.
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