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El cuando se define el próximo presidente de la República
Oscar A.
Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
Hace dos semanas difundimos la última Encuesta Nacional
Factum, que da un 47% de intención de voto para el Frente
Amplio, si las elecciones fuesen hoy. A partir de estos
datos: ¿qué probabilidades hay de que la Presidencia de la
República se defina en primera o en segunda vuelta? El
politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone
analizarlo. El título “El cuándo se define el próximo
presidente de la República”.
***
EC - Recordemos la encuesta de hace dos viernes.
OSCAR A. BOTTINELLI:
Le daba al Frente Amplio 47%. La oposición sumaba 41%, que
se discriminaba en Partido Nacional 31%, Partido Colorado
9%, Partido Independiente 1%, y entre indecisos y otras
opciones (como en blanco y anulado) 12%. Es la primera vez
que tenemos una elección que podemos llamar abierta.
Este análisis se imponía después de aquellos datos. Pero
además ocurre que un par de órganos de prensa nos hicieron
decir ayer que es poco probable que el Frente Amplio gane en
primera vuelta, que no es nuestra posición.
EC - Te refieres a las crónicas de una conferencia en la que
participaste junto con Luis Eduardo González y César Aguiar.
OAB - Mis colegas sí, más o menos, afirmaron –no me gusta
hablar por ellos– que no es segura la victoria del Frente
Amplio en primera vuelta, pero que es difícil o harto
difícil que pierda en el balotaje. Eso es lo que dicen mis
colegas.
Lo que nosotros dijimos en esa conferencia de ADM y aquí en
El Espectador en varias oportunidades (sobre todo hace dos
semanas y hace un mes y medio) y en El Observador, no como
vaticinio para las elecciones sino como un análisis de cómo
se ve la situación hoy, es que en un juego de
probabilidades, mirando lo que dan las encuestas, se ve un
Frente Amplio que tiene mayores posibilidades que la
oposición de ganar en octubre de 2009, pero con muy altas e
importantes probabilidades de que no sea así. Hablamos de
octubre de 2009.
Nuestra tesis es: la elección se define el 25 de octubre,
gane el gobierno o gane la oposición.
EC - ¿Cómo es esto?
OAB - Es un poco largo de explicar y, como dice el
murguista, nos obligan a salir para aclarar nuestra tesis.
EC - ¿Por qué piensas que se define el 25 de octubre?
OAB – Primero: Por la arquitectura política de Uruguay hoy,
puede definirse como un país dividido en dos grandes áreas:
una de gobierno y otra de oposición. Por supuesto que hay un
degradé ideológico, no hay cortes, no hay vacíos en toda la
escala ideológica. Pero no hay un degradé político. No hay
partidos o grupos bisagra, intermedios, pendulantes entre
gobierno y oposición, como lo fue el Nuevo Espacio en el
período gubernativo 1995-1999 o en el balotaje de 1999,
cuando la gran mayoría de sus votantes acompañó a Tabaré
Vázquez pero hubo una minoría que votó a Jorge Batlle. El
Partido Independiente hoy es un partido de izquierda o
centroizquierda, socialdemócrata. Eso desde el punto de
vista ideológico, pero desde el punto de vista de su
alineamiento es un partido de oposición nítida y clara al
gobierno del Frente Amplio. Y por supuesto, todo el Partido
Nacional y todo el Partido Colorado.
EC - Por eso insistes en que hay dos grandes áreas, una de
gobierno y otra de oposición.
OAB - No se ve que haya un grupo intermedio que, entre
octubre y noviembre, si hay balotaje, vaya a discutir qué
vota. Va a votar en contra del gobierno y el Frente Amplio
es el gobierno.
Segundo: no hay que olvidar que en Uruguay se eligen
presidente y vicepresidente de la República, Senado y Cámara
de Representantes en un solo acto, en forma vinculada. En la
misma hoja de votación se votan los tres órganos. Por lo
tanto, hay un solo resultado. Y si decimos que hay dos
áreas, el área que gane obtiene la mayoría absoluta del
Parlamento. Esto en un país en el que el Parlamento es
importante, no sólo para aprobar las leyes, sino para
aprobar designaciones de organismos y para sostener al
Consejo de Ministros.
Tercero: si hay dos áreas, surge con claridad que un área va
a tener más votos que la otra el 25 de octubre de 2009, lo
que quiere decir que una o la otra va a obtener la mayoría
del Parlamento. Si el que tiene más votos es el Frente
Amplio, como el Frente vota en un solo lema, con un solo
candidato o una sola fórmula presidencial, si gana, gana en
primera vuelta. En cambio, si quien tiene más votos es el
área opositora, como va con tres lemas y tres candidatos,
hay balotaje. Balotaje real, la elección va a noviembre.
Pero va a un balotaje en el que los votos del área opositora
son más que los del oficialismo, por lo cual es seguro el
triunfo, salvo que haya traspaso de votos, que es un tema
que hay que ver.
EC - Pero ¿no puede ocurrir que el Frente Amplio saque más
votos que los demás partidos sumados y haya balotaje? Casi
lo hubo en 2004.
OAB - Sí, pero eso es lo que llamamos balotaje técnico. En
el resto del mundo se cuentan los votos válidos, lo que los
argentinos llaman los votos afirmativos... Los votos a los
partidos, el que gana entre todos los candidatos, los
competidores. Si uno le gana a todos los demás sumados,
ganó. En Uruguay la exigencia fue mucho más exquisita. Se
exige la mayoría absoluta de votantes. Vale decir que el que
gana tiene que ganar a todos los demás partidos sumados más
los votos en blanco y anulados. Lo votos en blanco y
anulados no son neutros a los efectos de la elección
presidencial, en la primera vuelta son votos en contra de
que resulte elegido el más votado. Esto es una cosa muy
discutible que tiene la reforma.
Si en 2004 el Frente Amplio hubiera sacado 10.000 votos
menos el 31 de octubre, ya habría tenido mayoría absoluta
nítida en las dos cámaras. Y por lo tanto, si no se movían
los votos en blanco y nulos –que no se mueven, esa es la
experiencia en Uruguay, porque son pocos además, en términos
mundiales son comparativamente muy bajos– ya había un
hándicap para el segundo. No sólo tenía menos votos que el
primero, sino que tenía que decir: “Vóteme a mí para ser
presidente, para tratar de gobernar con el Frente Amplio con
mayoría en las dos cámaras, en mi contra. Vóteme para llevar
al país a una situación dificilísima desde el punto de vista
institucional”.
Entonces no es fácil, una vez que alguien tiene mayoría
parlamentaria, que el otro le gane, porque en ese cuadro lo
mejor para el país es que gobierne el que ya tiene mayoría
en las cámaras. Si no, al otro se le va a hacer muy difícil
gobernar.
EC - ¿Y no puede haber trasvasamiento de votos?
OAB - En teoría sí. Recordemos que en el 99, en el estreno
del sistema, fue muy bajo, extraordinariamente bajo el
trasvasamiento de votos de un área a la otra.
Las condiciones son: primero, que el candidato, sobre todo
el opositor – porque los del Frente Amplio votan a su propio
candidato, si se presenta como está hoy–, levante gran
rechazo entre votantes de algún otro partido opositor,
además un rechazo mayor al que pueda provocar el candidato
oficialista.
Segundo, que haya una gran distancia ideológica entre el
candidato opositor y el centro, que sea un candidato de
posturas económicas muy partidarias del liberalismo
económico, del libre mercado o de una derecha autoritaria.
Pero si es un candidato muy próximo al centro, si no hay
fisuras, si no hay intersticios entre él y lo más moderado
del Frente, es muy difícil que se cuele nada por ahí.
Lo fundamental es que no haya intersticios entre un área y
otra ni rechazos al candidato opositor. Si no ocurre nada de
esto, habría que descartar el trasvasamiento de votos en
términos significativos. No estamos hablando de que una
persona cambie, porque del otro lado también puede cambiar
una persona. Estamos hablando de masas de votantes.
EC - ¿Cuáles son las conclusiones?
OAB - Si no hay gran distancia ideológica entre el candidato
opositor y el centro político, si el candidato opositor no
provoca rechazo personal a algún otro partido opositor, el
resultado es que el área política que gane la mayoría
parlamentaria el 25 de octubre gana la Presidencia de la
República.
Por la arquitectura electoral del Frente Amplio y los
opositores, los resultados son diferentes en este aspecto.
Si gana el Frente Amplio la probabilidad es que gane el 25
de octubre, en primera vuelta. Y si gana la oposición, el
presidente de la República será elegido el 29 de noviembre,
en segunda vuelta.
La única excepción es que haya lo que se llama el balotaje
técnico: que el Frente Amplio gane la mayoría parlamentaria,
pero por poco, que los votos en blanco y anulados determinen
que haya una segunda vuelta y el resultado se postergue para
el 29 de noviembre. Pero a mi juicio es un resultado
técnico.
Muchos dicen que no gana en primera pero sí en segunda, como
diciendo que va a ganar más apretado, que le va a costar más
ganar. Pero ganar en primera o en segunda vuelta no es un
tema de esfuerzo, de que le cueste más o menos, sino una
relación entre la definición de nuestro sistema electoral y
la arquitectura con que se presentan los partidos políticos.
Eso hace que nuestra convicción sea que la elección se
define el domingo 25 de octubre de 2009. Más allá de que
haya o no un balotaje después, el resultado político del
país se habrá definido esa noche.
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