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El forcejeo político en torno al aborto
Oscar A.
Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
JOSÉ IRAZÁBAL:
Hace exactamente tres semanas y dos días el Senado rechazó
la despenalización del aborto. Y hace tres días revisó su
actitud y aprobó la normativa. Ahora el tema pasa a la
Cámara de Representantes, donde lo más probable es que se
apruebe, van a estar los votos, y luego pasará a la decisión
del Poder Ejecutivo, básicamente del presidente Tabaré
Vázquez. El politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum,
nos propone analizar la nueva situación política que gira en
torno a este tema. El título: “El forcejeo político en torno
al aborto”.
***
JI - ¿Cómo ves el cambio operado el martes?
OSCAR A. BOTTINELLI:
Ante todo, como es notorio, fue decisiva la jugada armada
por el ex presidente Julio María Sanguinetti. Sin ninguna
duda le generó problemas al Frente y le va a generar
problemas al presidente de la República. Recordemos que el
presidente, apenas asumió, se comprometió públicamente a
vetar una ley de aborto, aparte de haber hablado en contra
de la despenalización del aborto reiteradas veces.
Hace tres semanas y dos días, el Frente Amplio, con 17 votos
en el Senado, tenía los votos suficientes para aprobar la
ley. Sin embargo no alcanzaron. Porque dos de los tres
senadores de Asamblea Uruguay, el grueso de Asamblea de
Uruguay, votaron en contra de la despenalización del aborto.
El otro hecho es que, quedando 15 a favor y 15 en contra, el
suplente de Sanguinetti se fue de sala, con lo que - de
hecho- el Partido Colorado terminó provocando unánimemente
el rechazo de la ley.
Ahí Sanguinetti, que no se había jugado personalmente,
anuncia que va a cambiar el voto, con lo cual le complica la
situación al oficialismo, sobre todo a Asamblea Uruguay,
sector al cual el hecho de haber sido decisivo dentro del
oficialismo para impedir la aprobación de la despenalización
del aborto le creó un serio problema interno. Ahí cambió el
voto el senador Cid, con lo cual los votos a favor pasaron a
16 con Sanguinetti, a 17 con Cid y a 18 con el senador Lara,
que tampoco había votado a favor ni en contra, porque había
pedido licencia (y su suplente había votado en contra). Y el
que en la legislatura anterior en la Cámara de Diputados se
había abstenido esta vez votó a favor del proyecto de ley en
general, con lo cual se llegó a los 18 votos.
La situación es la siguiente. Por un lado, el Partido
Nacional perdió el monolitismo de estar absolutamente todos
en contra de la despenalización del aborto y dejó una puerta
abierta a favor de la despenalización con el voto de Lara.
Por otro lado, en el Partido Colorado, por lo menos en el
Senado, la Lista 15 quedó en contra del aborto y el Foro
Batllista quedó a favor de la despenalización.
Por su parte, el Frente Amplio quedó prácticamente todo a
favor de la despenalización, pero Asamblea Uruguay no se
jugó del todo. Quedaron dos senadores por la despenalización
y uno votando en contra.
JI - Carlos Baráibar afirma que lo hizo por cuestiones
filosóficas...
OAB - Acá no importan los fundamentos desde el análisis del
juego político, sino cómo quedan los partidos y los
sectores.
Esto fue lo que pasó en el Senado. Ahora va a la Cámara de
Diputados, que tiene que aprobar la ley. En general se
descuenta que hay mayoría. Primero porque el Frente Amplio
tiene proporcionalmente muchas menos fisuras. De sus 52
diputados por lo menos 50 están seguros y probablemente 51.
Acá van a ser interesantes otras incógnitas que se
presentan. Si la Cámara de Diputados lo aprueba, el proyecto
pasará al Poder Ejecutivo y quedará en las manos del
presidente de la República, que en acuerdo con algún
ministro o con el Consejo de Ministros podrá aprobar,
observar –vetar– o dejar transcurrir 10 días para que la ley
se promulgue sola.
Vamos a ver cómo quedan los grupos políticos, las incógnitas
que hay. En Diputados se van a ver varias cosas. Primero, si
todos los demás se mantienen monolíticos, es decir, si los
tres diputados de la lista 15 votan en contra, si todo el
Herrerismo vota en contra, si Correntada Wilsonista vota
toda en contra y si Alianza Nacional vota toda en contra o
hay alguna excepción, como ocurrió con Lara en el Senado.
En el oficialismo, si todo el Frente Amplio vota en contra,
excepto Asamblea Uruguay, y todos los demás sectores
mantienen la línea del Senado. Hay que ver qué pasa con
Asamblea Uruguay: si sigue teniendo una cantidad de
diputados a favor y alguna excepción. Ya en la legislatura
anterior Daniela Paysé, que era suplente y estaba
interviniendo en ese momento, votó en contra de la
despenalización. Esto deja otra vez a Asamblea Uruguay como
un sector clave en todo el proceso y sobre todo muy expuesto
en una postura distinta del grueso del Frente Amplio.
La incógnita básica en esta etapa es cómo se reflejarán los
sectores. El Foro Batllista en 2002 había votado muy
dividido. Habían votado dos diputados a favor, ocho en
contra y ocho se habían abstenido. No era una posición
homogénea. Ahora hay que ver si después del giro del ex
presidente Sanguinetti, de haber sido quien desencadenó todo
este proceso político, el Foro lo respalda. Si queda como
que Sanguinetti dio personalmente un mensaje y luego dejó
que su grupo diera otro, en un juego equívoco. En este
momento para el Foro Batllista es muy importante la conducta
de sus seis diputados con relación a la votación en la
cámara.
***
JI - Estábamos viendo cómo quedaban parados los sectores
políticos...
OAB - Si la aprobación de la ley en la Cámara de Diputados
lleva al presidente de la República a dejar que la ley se
apruebe, los grupos políticos habrán terminado su juego y su
actuación en la Cámara de Diputados. Si llega a haber veto
presidencial, la cosa cambia.
Ante todo, ¿qué perspectivas hay de un veto presidencial? En
principio, da la impresión de que Vázquez se ha jugado muy a
fondo por el tema. Se diría que si se buscan temas en los
que la posición del presidente haya sido clara, inequívoca,
sin ninguna duda y respaldada por muy fuertes convicciones
personales de toda la vida y más allá de lo político, hay
dos: la lucha contra el tabaquismo, en lo que ha tenido un
gran éxito con la prohibición de fumar y una posición
claramente partidaria de mantener la penalización del
aborto.
JI - Una posición muy pública además...
OAB - Pero en otros temas, Vázquez ha tenido posiciones
públicas y luego ha encontrado la vía de cambiarlas. Aquí da
la impresión de que es una convicción muy profunda que le
costaría cambiar.
Por otro lado, puede quedar en la situación de estar
exactamente en la posición del Partido Nacional y la Lista
15 enfrentado a la casi totalidad del Frente Amplio, lo cual
es un esquema muy incómodo para el presidente, pero también
para el Frente. Porque, ¿cómo explicará haber llevado a una
persona a la Presidencia de la República que se manifiesta
en una línea contraria a la casi totalidad de sus
representantes? En estos días, después de la votación del
Senado, desde el Partido Socialista salieron voces y
comunicaciones oficiales de festejo, de alegría por la
votación de la ley de despenalización del aborto.
Entonces, supongamos que el presidente veta. En ese caso, el
veto va a la Asamblea General, que en los 60 días siguientes
tendrá que confirmar o levantar el veto. Para levantarlo se
requieren dos tercios de votos de cada cámara. Es decir, el
voto de 19 senadores y de 60 diputados.
Los votos del Frente, más Lara y Sanguinetti dan para
levantar el veto. Y pasa a ser decisiva la posición de
Asamblea Uruguay, si vota monolíticamente o, una vez más, es
el elemento decisivo para mantener la criminalización del
aborto.
JI - Si se repite lo que se dio hasta ahora faltaría un
voto.
OAB - Si se mantiene lo de ahora falta un voto, que en
términos políticos es el de Asamblea Uruguay.
JI - Es el de Baráibar...
OAB - Claro, entonces Asamblea Uruguay es el grupo sobre el
recae todo el peso político de evaluar esto. Puede evaluar
que es bueno mantener así las cosas, o que no. Lo evaluará y
con el tiempo se verá si tiene costos, si no tiene ningún
costo o si tiene beneficios. En el Senado queda ahí la
responsabilidad.
En Diputados, el Frente tiene 52 diputados, faltarían ocho.
Hay que ver qué pasa con el Partido Independiente, que en la
legislatura pasada votó dividido, uno a favor y dos en
contra. Pero el único diputado que tiene actualmente votó en
contra en el año 2002. Su voto será muy decisivo como
mensaje al electorado dudoso del Frente Amplio. El Partido
Independiente está ante la coyuntura de dar la señal de que
es, desde la oposición, lo ideológicamente más próximo al
Frente o crear una gran zanja con el grueso del electorado
frenteamplista.
En el Foro hay que ver si da una señal de coherencia con su
líder político o dice que es un tema personal de libertad de
acción. Si ocurriera esto se diluiría mucho la movida que
hizo el ex presidente Sanguinetti, para que esta movida
continuara teniendo un efecto fuerte necesitaría que la
totalidad de los diputados del Foro Batllista votara en la
misma dirección.
Y en el Frente Amplio se requeriría que no fallara ninguno
de sus 52 diputados. Otra vez la duda está en Asamblea
Uruguay. Asamblea Uruguay tiene un peso importante en las
dos cámaras en la definición de este tema.
Básicamente, lo que se observa es lo siguiente. En el
levantamiento del veto, qué hace Asamblea Uruguay, si
mantiene la libertad de acción o no, es decisivo para que la
penalización del aborto se mantenga. Qué hace el Foro
Batllista, si actúa de la misma forma que su líder y
monolíticamente vota la ley, o se dividen los votos de una
manera o de otra y con eso posibilita mantener la
penalización del aborto. Qué hace el Partido Independiente,
es decisivo en este momento qué señales da hacia el
electorado frenteamplista y sobre todo al que esté dudoso y
disconforme con el gobierno. Y por último, si el Partido
Nacional mantiene en Diputados una fisura equivalente a la
de Lara en el Senado, lo cual le quitaría el monolitismo que
ha exhibido hasta ahora de partido fuertemente partidario de
mantener la penalización del aborto.
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