Los distintos objetivos mezclados en el financiamiento de
los partidos políticos
Oscar A.
Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
EMILIANO COTELO:
El Senado tiene a estudio una ley sobre
financiamiento de los partidos políticos,
tema en torno al cual, además de diversas
iniciativas de legisladores, hay un proyecto
remitido por el Poder Ejecutivo. El
politólogo Oscar A. Bottinelli, director de
Factum, nos propone un vistazo general de
esta compleja discusión. El título: “Los
distintos objetivos mezclados en el
financiamiento de los partidos políticos”.
***
Oscar no es la primera vez que ocupamos de
este tema en este espacio.
OSCAR A. BOTTINELLI:
No, lo hemos hecho a lo largo de más de una
década. El 5 de julio de 1996 hicimos aquí
un extenso espacio sobre el tema
financiamiento de los partidos, en ese
momento había un gran debate en torno a
aportes de empresas, de empresarios, de
privados a partidos políticos o a
candidaturas políticas, sobre temas éticos,
que tuvo una gran fuerza en el 96 y el 97.
Luego, en marzo de 1999, como uno de los
temas clásicos cuando comienza una campaña
electoral, surgió desde el Centro de
Estudios Estratégicos 1815, que presidía el
general Seregni, el planteo del tema, se
hizo un seminario, y a raíz de eso expusimos
aquí una Guía sobre el financiamiento de los
partidos políticos. Fue un espacio muy
extenso, en el que se detallaron muchos
elementos, un punteo de todo lo que compone
el financiamiento de partidos.
EC - En el título que propones para este
análisis tú dices que hay “distintos
objetivos mezclados en el financiamiento de
los partidos”. ¿Por qué?
OAB - Eso es lo que complica la discusión en
el Parlamento. Porque la discusión está muy
centrada en el Parlamento, no hay una
discusión pública sobre el tema, no es de
los grandes temas de la agenda nacional.
El tema del financiamiento de los partidos
en un régimen como el uruguayo engloba a los
partidos en tanto tales, a las fracciones y
subfracciones y a los candidatos
individualmente considerados. En otros
términos, a lemas, sublemas, listas y
candidaturas. Y hay que ver qué engloba,
porque normalmente cuando se habla de
financiamiento se habla de las elecciones
nacionales y de las departamentales, no se
hablaba del balotaje –la idea es que los
partidos tienen que ahorrar para el
balotaje– ni de las mal llamadas elecciones
internas, con el criterio de “son elecciones
internas de los partidos”. No hay elecciones
internas si las convoca la Corte Electoral y
pueden participar todos los ciudadanos, lo
hemos hablado muchas veces aquí, son
elecciones generales convocadas por la Corte
Electoral para elegir las candidaturas de
los partidos políticos.
En el mundo se plantea el tema desde
diferentes abordajes o con diversos
objetivos, que están presentes en la
discusión aquí en Uruguay. Los seis
objetivos que voy a mencionar no son
necesariamente contradictorios entre sí.
EC - Son distintos objetivos que están
presentes a la hora de regular el
financiamiento de los partidos.
OAB - Sí, cuando se habla de la generación
de una norma que regule el financiamiento de
partidos políticos.
Uno, la búsqueda de fortalecimiento de los
partidos políticos.
Dos, no necesariamente contradictorio con lo
anterior, la búsqueda de independencia de
los partidos políticos con relación a
fuentes de financiamiento y,
consecuentemente, a factores de poder
extrapartidarios que supone determinada
forma de otorgamiento de financiamiento, de
recursos.
Tres, otro objetivo distinto, que a veces se
mezcla, es el contralor del manejo
financiero de los partidos políticos.
Controlar libros, boletas, qué se hace, una
auditoría de los partidos.
Cuarto, controlar el gasto de los partidos
políticos. La inversa del segundo punto, que
era controlar las fuentes de financiamiento,
aquí es controlar cómo se gasta, cuánto se
gasta, en qué se gasta.
Quinto, limitar el gasto de los partidos
políticos. Controlar es ver qué se hace,
cuáles son las cifras, hacia dónde van; otra
cosa es limitar, es decir: los partidos no
deben gastar más de tanto. Esto existe en
algunas partes del mundo.
Sexto, el contralor del uso de los recursos
públicos por los partidos, por los
candidatos. El uso del teléfono y la
fotocopiadora, los pases de comisión,
etcétera.
Son seis objetivos diferentes cuando se
habla del tema. Ya tenemos seis temas
mezclados.
EC - Pero la complejidad no viene solo por
ahí, porque además de distintos objetivos
posibles a la hora de abordar una regulación
del financiamiento de los partidos, hay
muchos temas a encarar.
OAB - Sí, el financiamiento es un macrotema,
tiene varios temas dentro.
EC - Veamos esta segunda parte de la
complejidad.
OAB - Antes de pasar a los temas, veamos qué
se entiende por financiamiento o
financiamiento para qué. En general puede
ser para campañas electorales, que es como
aparecía el tema a inicios del siglo XX en
Uruguay y en el mundo electoralmente
desarrollado, o puede ser para el
funcionamiento regular de los partidos, de
los agentes políticos, que es como aparece a
partir de la segunda mitad del siglo XX.
EC - Esta segunda parte muchas veces se
olvida, se pone mucho la atención en qué
pasa con las campañas electorales, de dónde
viene el dinero, pero después, durante el
resto del período de gobierno los partidos
siguen operando.
OAB - Esto está contemplado en varios de los
proyectos que están a discusión de la
comisión del Senado. Entonces, cuando
hablamos de financiamiento, ¿de qué?, ¿de
campañas electorales, o del funcionamiento
regular, o de las dos cosas? Esto comprende
cinco ítems diferentes e interrelacionados.
Primero, el financiamiento estatal de los
partidos políticos. Tiene que ver con el
objetivo de fortalecer los partidos, la idea
de que el Estado apoya el funcionamiento de
los partidos políticos como entidades
necesarias de intermediación. En Uruguay hay
un apoyo para el financiamiento parcial de
las campañas electorales, y la discusión es
si además debe haber un financiamiento para
el funcionamiento regular de los partidos
políticos.
Segundo, el Estado puede verlo de distintas
maneras. Una forma es verlo como un
incentivo para que se contribuya a los
partidos mediante deducciones impositivas a
los que les aporten. Este enfoque comprende
las distintas posibilidades de
financiamiento privado, que va desde
colectas, bonos, suscripciones masivas
populares, hasta aportes de grandes
empresas, de fundaciones, de sindicatos, de
gobiernos extranjeros, de fundaciones
extranjeras, de partidos extranjeros. Es un
tema muy amplio que tiene que ver con las
posibilidades de financiamiento, las
prohibiciones de obtención de recursos y las
sanciones en caso de transgresiones.
Tercero, los controles en materia de gastos,
“los partidos solo pueden gastar hasta
tanto”, “solo pueden gastar en determinadas
cosas” o “hasta tanto en una campaña
electoral”. Y si uno establece una norma,
tiene que establecer las sanciones para el
caso de que haya irregularidades.
Cuarto, un tema que parece autónomo y sin
embargo es muy importante, el acceso
gratuito a los medios de comunicación
electrónicos, particularmente a la
televisión abierta. Hay algunas cifras de
Estados Unidos, de Europa occidental, en
Uruguay hay una idea aproximada: en general
la inversión en publicidad en medios de
comunicación en una campaña electoral es no
menos de la mitad del gasto. Hay una
tendencia en el mundo, que en Europa se ha
desarrollado con mucha fuerza, a considerar
que debe haber un acceso gratuito a los
medios de comunicación porque la campaña
electoral es una forma de exhibición de
propuestas, de comunicación de los
candidatos con quienes deben elegir las
autoridades. Es todo un tema con una serie
de subtemas: ¿qué quiere decir acceso
gratuito?, ¿cómo se regula?, ¿qué alcanza?,
¿televisión abierta?, ¿televisión y radio?,
¿televisión abierta, cables, codificados?
Etcétera. Por un lado, los medios que
alcanza, por otro, cuánto tiempo, en qué
tiempo –porque hay tiempos más importantes y
menos importantes en un medio de
comunicación desde el punto de vista de la
audiencia– y cómo se distribuye entre los
actores políticos, tema nada menor.
Y quinto, un tema que excede el
financiamiento pero se relaciona, no es solo
el acceso gratuito a los medios: en la
televisión, en la radio, en la prensa hay
información sobre partidos, sobre
candidatos. Entonces, ¿debe haber alguna
equidad, debe haber alguna norma para que
los partidos no se vean beneficiados unos y
perjudicados otros con la intensidad del
tratamiento de exposición en los medios de
comunicación? En Europa se llama la par
conditio, un término latino que quiere decir
equiparación de condiciones, igualdad de
condiciones. Es un tema lateral ligado al
tema del financiamiento.
EC - Ya vimos los cinco temas.
OAB - Pero ahora en el proyecto del Poder
Ejecutivo hay un ítem adicional, se discute
un nuevo ángulo, la cuota por género, que en
términos más prácticos se puede decir la
cuota para mujeres.
EC - Eso no tiene nada que ver con
financiamiento.
OAB - Vino por vía lateral a establecer que
se financia más o se financia menos según
los partidos cumplan o no con una cuota.
Esto mezcla considerablemente las cosas.
EC - ¿Cuáles son las conclusiones, entonces?
OAB - Es un tema muy complejo y nada simple,
lo primero que hay que definir es cuáles son
los objetivos. Hay demasiados objetivos en
el tema financiamiento de partidos,
prácticamente todos están planteados en la
discusión uruguaya, y cuantos más objetivos
se plantean más complicado es el tema.
Sobre todo hay que definir una cosa: ¿lo que
se quiere es fortalecer los partidos para
que puedan funcionar bien todo el tiempo y
la campaña electoral?, ¿o se parte del
ángulo de que a los partidos más bien hay
que controlarlos, vigilarlos, limitarlos?
Son dos puntos de vista incluso anímicos al
tratar el tema.
Lo otro es ver que la regulación del
financiamiento y del gasto de los partidos
presenta muchas aristas, es extremadamente
complejo y exhibe riesgos significativos.
Cada uno de los temas tiene riesgos que hay
que medir. Obviamente todo en la vida tiene
riesgos y las decisiones se toman midiendo
esos riesgos, no quiere decir que porque hay
riesgos haya que desechar las cosas. Todo lo
contrario. Yo dije esta frase en un
seminario y en varios medios dijeron que me
había opuesto a la ley. Digo que tiene
riesgos, que no es lo mismo.
Hay que tener en cuenta que estudiar el
financiamiento de los partidos políticos es
una tarea mucho más delicada de lo que se
cree, amerita largos debates, tanto
políticos como académicos. Debe haber un
gran debate nacional sobre lo que se quiere
con esto, que está ligado con qué quiere la
sociedad uruguaya de los partidos políticos
y por lo tanto de su sistema democrático.
Enlaces relacionados:
Guía sobre el financiamiento de los partidos
políticos (mayo de 1999)
El financiamiento de los partidos políticos
(julio de 1996)