Un balance del año del medio
Oscar A.
Bottinelli.
Versión no corregida por
el expositor
JOSÉ IRAZÁBAL:
Ha concluido el tercer año civil del gobierno, el que está a
mitad de camino entre la asunción y la entrega del mando. El
politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, propone
hacer un pequeño balance de este año, el año del medio.
***
OSCAR A. BOTTINELLI:
Ha concluido el tercer año de gobierno, el tercer año civil
con Tabaré Vázquez como presidente, con el Frente Amplio en
el gobierno.
El año del medio normalmente tiende a ser un año complicado.
Esto es casi una norma, no solo en Uruguay. En muchísimos
países de vida estable la mitad del período interelectoral
es cuando generalmente no se han cosechado todavía los
éxitos, que pueden ser más grandes o más pequeños y aparecen
las dificultades. Ya se terminó la gran expectativa de la
gente, se terminó la luna de miel y a veces aparecen
problemas colaterales.
El año del medio del gobierno anterior fue algo
catastrófico: la crisis de 2002. Este año del medio, es en
medio de una gran bonanza económica del país, de la región y
en general del mundo.
El gobierno exhibe algunos indicadores. Hay quienes dicen
que esto no es gracias al gobierno sino gracias al
crecimiento global de la economía y hay quienes dicen que a
esos crecimientos globales de la economía hay que
aprovecharlos, hay que posicionarse y eso lo hace un
gobierno. Lo cierto es que el gobierno cierra este tercer
año en medio de un gran crecimiento económico, que se
traduce también en un crecimiento del ingreso de los
hogares, una baja significativa de la desocupación y una
baja significativa de la pobreza, fundamentalmente una baja
muy grande de la pobreza extrema, de la indigencia. Estos
aparecen como elementos muy fuertes a favor del gobierno,
como metas cumplidas o por lo menos tramos cumplidos hacia
una meta mayor.
Por otro lado, hay una serie de áreas de complicaciones para
el gobierno. En primer lugar, el aumento de la
conflictividad laboral, en 2007, según los indicadores, fue
mayor que en 2006. Es decir que, pese a todas estas
políticas, no ha habido una baja de la conflictividad
laboral. Hay cierta tensión por lo que puede cuestionarse
como la ausencia de un marco homogéneo y sistemático de las
relaciones laborales, que genera mucha tensión entre el
movimiento sindical y los empresarios, un Ministerio de
Trabajo que ha avanzado en algunas medidas y luego ha
retrocedido. El año cerró con uno de los momentos más
tensos, de menor diálogo entre el empresariado y el
Ministerio y entre el empresariado y los sindicatos.
Desde el punto de vista económico, el problema más acuciante
para el gobierno ha sido la inflación. Ha logrado evitar
llegar a los dos dígitos, llegar al 10%, que habría desatado
cláusulas gatillo; una serie de elementos de incremento para
los funcionarios públicos, que a su vez habrían incidido más
en la inflación. El gobierno trabajó con un nivel de
inflación no sólo elevada para los estándares actuales en el
mundo y la región sino además muy elevada con relación a sus
expectativas. Hasta ahora el gobierno no ha logrado cumplir
las expectativas de inflación que fija año a año. Por lo
general ha estado en el techo de la banda o por encima.
Otro elemento de conflicto sobre el que se habla menos, que
preocupa a sectores específicos, es lo que se denomina el
atraso cambiario o la inflación en divisas, referido al
dólar. El dólar ha bajado mucho y frente a eso se dice que
el dólar ha caído en el mundo. Pero si se toma el euro, que
es una moneda que no sólo no ha caído sino que ha crecido,
que hoy es la moneda fuerte por excelencia, cuando el
gobierno asumió el euro estaba a 35,80 en el interbancario y
hoy está a 31,55, y desde aquel momento hasta ahora en
Uruguay la inflación fue de alrededor del 20%, entonces
debería estar en 40 pesos. Esto afecta a los sectores
exportadores. No demasiado por el gran crecimiento de los
precios, pero los afecta y afecta a la producción nacional,
que se ve invadida por productos importados de muy bajo
precio, muy competitivos en la plaza.
Otro elemento central de este año es la política exterior.
Uruguay sigue con problemas en la política exterior. Podrá
discutirse cuánto es responsabilidad del gobierno, cuánto el
gobierno no tiene ninguna responsabilidad, pero la apuesta a
la región no está funcionando bien. Porque la región no está
funcionando, porque el Mercosur no está funcionando y hay
una cierta contradicción entre la política exterior emanada
del equipo económico y la política exterior emanada de la
Cancillería, que en general tienen objetivos, puntos finales
diferentes. A veces se matiza, pero en general la apuesta a
un gran tratado de libre comercio con Estados Unidos del
ministro Astori y un rechazo al tratado de libre comercio de
Gargano implican dos líneas de política exterior diferentes.
Fue el año también de la reforma tributaria. Una reforma
tributaria que en principio ha sacudido al gobierno, que le
ha hecho perder apoyos, perder niveles de aprobación, y
además, junto con otros elementos, le ha hecho perder
intención de voto al Frente Amplio, que ha bajado de estar
siempre por encima del 50% a cerrar el año con 44%.
El balance final de lo que piensa la gente sobre la reforma
tributaria se verá más o menos a mediados de este año,
cuando se terminen todos los ajustes, las reliquidaciones
que haya que hacer en mayo, cuando la reforma tributaria ya
sea un árbol del paisaje (sobre todo el Impuesto a la Renta
de las Personas Físicas) y la gente se acostumbre a eso. Ahí
vendrá el juicio definitivo, el juicio final. Se verá
cuántos están a favor, cuántos están en contra, cuántos más
o menos. Por ahora son períodos cambiantes y le va mucho al
gobierno, a la credibilidad del gobierno y ni que hablar del
equipo económico y del ministro Astori, en que la reforma
tributaria empiece a tener mucha más aceptación que la que
tuvo inicialmente.
Fue el año en el que se planificó la reforma de la salud, se
aprobaron las leyes y el 1 de enero de este año comenzó su
aplicación en forma parcial. Se van a ir agregando
aplicaciones más adelante. Habrá que ver cómo decanta, en
principio, a diferencia de la reforma tributaria, la reforma
de la salud arranca con una expectativa muy favorable de la
gente.
Por último, fue el año en que aparecieron embestidas desde
el punto de vista ético contra el gobierno o integrantes del
gobierno, personas que ocupan cargos (con un extremo en el
procesamiento de Bengoa, que era el director de Casinos de
este gobierno). Pero no por hechos de esta administración,
sino por hechos habidos en la Intendencia Municipal de
Montevideo anterior. Pero también ha habido denuncias que
afectaron al vicepresidente de la República y a su hermano,
denuncias que afectan a la Intendencia de Maldonado,
denuncias relativas a tráfico de influencias. Hay que ver
cómo decanta todo esto finalmente. En principio, ha
decantado con cierta desilusión. No en los votantes nuevos
sino en los frenteamplistas más asentados que votaron al
Frente Amplio durante varias elecciones (algunos toda la
vida). Va a haber que esperar que las investigaciones
continúen, que se decanten las versiones, ver cuáles son
falsas, ver si algunas ciertas, cuáles son ciertas, qué pasa
con este procesamiento y cómo va a ir reaccionando la
opinión pública frente a todo esto. Porque en última
instancia, el juicio final, en el error o en el acierto, es
qué segmento de opinión pública cree que las cosas están
bien y qué segmento cree que están mal.
Sin duda, la situación del gobierno al cierre de 2007 cierra
y arranque de 2008 es muy diferente de la de un año atrás.
El gobierno comienza a encontrar dificultades con la opinión
pública, el Frente Amplio empieza a tener riesgos de
revalidar su continuidad en el gobierno... Todas cosas que
eran inimaginables al empezar el año pasado.
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