EMILIANO COTELO:
La declaración de
inconstitucionalidad
del Impuesto a la
Renta a las Personas
Físicas (IRPF) a las
pasividades generó
una sucesión de
hechos políticos y
de confrontaciones
entre gobierno y
oposición. El
politólogo Oscar A.
Bottinelli, director
de Factum, analiza
el tema. El título:
“De cómo el IRPF
sigue complicando al
gobierno, y también
el clima político”.
***
Oscar, es un tema
enorme con muchas
derivaciones.
OSCAR A. BOTTINELLI:
Hace un año y medio
nadie imaginó todos
los efectos que iba
a tener esta reforma
tributaria desde el
ángulo político. El
Frente Amplio, el
gobierno, el
oficialismo se
manejó con la idea
de que habría un
pequeñísimo grupo de
gente afectada. Hubo
presentaciones
PowerPoint en el
Parlamento con
cifras, franjas que
demostraban que la
gran mayoría del
país se beneficiaría
con la reforma
tributaria.
Este es uno de los
primeros problemas
de enfoque. En una
reforma de este tipo
no hay beneficiarios
sustantivos, que una
persona deje de
pagar 30 pesos de
IRP no le cambia la
vida. En general se
divide entre
perdedores y gente
que la empata. Es la
gran diferencia con
la reforma de la
salud, en la que hay
gente que pierde, en
el sentido de que
paga más de lo que
pagaba, lo que
genera algún
conflicto, por
ejemplo en los entes
autónomos que tenían
la cuota paga y
ahora les descuentan
el impuesto; pero en
el otro extremo hay
gente que gana y
gana mucho. Gente a
la que se le ha
solucionado el tema
de la cuota mutual,
porque se le alivió
en dinero o le
sirvió para pasar de
Salud Pública a lo
que en Uruguay la
gente considera una
atención mejor o
socialmente más
apreciada, que es la
mutual; y en el
medio hay gente que
la empata, que no
gana ni pierde.
Una cosa es un
escenario donde hay
gente que gana,
gente que pierde,
gente que la empata
y otra cosa es un
escenario donde sólo
hay perdedores y
gente que empata.
Esto es algo que
costó ver y que el
oficialismo sigue
sin ver cuando dice
que al 88% de los
pasivos esto no lo
afecta, como si ese
88% de pasivos fuera
a salir a manifestar
porque lo beneficia.
A la gran mayoría de
los pasivos, sea el
88% o un poco más o
un poco menos,
porque esas cifras
se discuten, no los
beneficia ni los
perjudica
directamente que a
los demás les pongan
o les quiten el IRPF.
Ese es un primer
problema, jugar sin
que haya grandes
posibilidades de
masas de opinión
pública a favor, en
algo en lo que rara
vez en el mundo se
obtienen aplausos,
que es en materia de
impuestos. Por algo
cuando se reglamentó
el referendo en
Uruguay se
estableció que no se
puede interponer ese
recurso contra leyes
impositivas o con
iniciativa privativa
del Poder Ejecutivo,
porque, si no, todo
el mundo querría
derogar los
impuestos. También
pasa con los
referendos
municipales.
Por otra parte,
también cambió el
escenario político
en Uruguay. Quizás
no fue solo la
reforma tributaria,
cuando ocurren estas
cosas una parte es
causa y otra parte
es la gota que
desborda el vaso,
hay otras
insatisfacciones que
afloran cuando una
insatisfacción
golpea
genéricamente.
EC - ¿Tú asocias la
caída de la
intención de voto
por el Frente Amplio
y la caída de la
aprobación del
presidente en las
encuestas con esta
reforma en
particular?
OAB - Yo asocio con
el momento de la
reforma. Esto es
objetivo, es claro.
Mucho tiene que ver
con la reforma, en
la medida que el
sector más afectado
por la reforma son
los sectores medios
y la mayor caída del
Frente y de la
aprobación del
presidente se da en
los sectores medios.
Hay una correlación
directa en el tiempo
y en los segmentos.
Pero además ocurre
–y es normal– que
cuando hay un
episodio que genera
un malestar a veces
es el hecho en sí lo
que determina el
cambio de conducta y
otras veces sirve
como resumen de otro
tipo de
insatisfacciones
acumuladas, se
produce un clic en
la visión de alguien
y a partir de ahí se
manifiesta el
desencanto, la rabia
o el sentimiento
negativo que fuere,
por eso, pero de
repente por muchas
más cosas más
importantes que
estaban soterradas,
acumuladas y afloran
en el momento.
Entonces, ya sea
causa directa, ya
sea la gota que
desborda el vaso, es
lo que genera el
cambio de clima en
el gobierno.
Un gobierno al que
le ha costado
reaccionar frente a
esto, porque lo tomó
por sorpresa. Lo
tomó por sorpresa el
año pasado, no
previó que podía
venir una reacción
negativa. Era para
sorprenderse que una
jugada política de
este tipo tuviera
éxito, el éxito que
tuvo. Descolocó al
gobierno, se nota
que no ha logrado
reaccionar con una
estrategia clara,
fría. Pareció
tenerla hace un mes,
cuando el presidente
de la República dijo
a mucha gente “vamos
a sacarnos esto de
encima ya, cuanto
antes”, en la línea
de “si cae este
impuesto, que caiga;
veremos cómo lo
reponemos de otra
manera, de dónde
sacamos los
recursos, qué
hacemos”, y se
terminaba la
discusión. Pero
predominó la otra
línea, del creciente
enfrentamiento, que
ha dejado al
gobierno en una
situación en la que
le ha dado un campo
a la oposición que
no había tenido.
EC - En particular,
¿cómo has visto al
presidente de la
República esta
semana?
OAB - Lo vi muy
crispado, con una
crispación que en
general ha exhibido
en los momentos en
que el gobierno se
ha sentido débil; en
esos casos emite
todo un conjunto de
señales de
debilidad, esté o no
débil. Y emerge ese
tinte que algunos
llaman autoritario,
otros llaman fuerte,
que emerge siempre
cuando el presidente
está en estado de
nerviosismo. Eso de
decir “tenemos los
pantalones bien
puestos”, en Uruguay
hacía mucho que no
se oía este tipo de
frase, en general
los presidentes que
han salido con este
tipo de actitudes
han obtenido
reacciones negativas
de la población,
esas reacciones que
sedimentan, que
quedan, que generan
desagrado.
Llama la atención la
contradicción que se
percibe entre el
gran olfato que tuvo
el presidente de la
República un mes
atrás cuando dijo
“tenemos que
sacarnos esto de
encima ya, porque
nos va a complicar,
porque nos va a
enredar” y el haber
dejado que se
enredaran las cosas
y salir con este
discurso. Es la
contradicción entre
un hombre que tenía
muy claro por dónde
tenía que ir y
alguien que está muy
enojado y reacciona
en forma contraria a
su estilo. Porque el
suyo trata de ser un
estilo más irónico,
más sereno, juega la
confrontación más
por el lado de la
ironía, del hablar
calmo, no por el
lado del enojo. Las
veces que ha perdido
la iniciativa –dicho
en términos
ajedrecísticos,
deportivos– ha
reaccionado de esta
manera.
Es la primera vez
que el gobierno
siente que le han
marcado la cancha,
que ha perdido la
iniciativa ante una
oposición que en
general no
encontraba la forma
de golpear a este
gobierno. Y la
encontró por esta
vía lateral, que
tiene sus
consecuencias
estratégicas
complicadas. En 15
años el Frente en la
Intendencia –dejo el
actual período
fuera–, en los tres
períodos anteriores
y en este, en
general tuvo
problemas propios,
pero rara vez tuvo
problemas con una
oposición que lo
acosara, que no lo
dejara jugar, que lo
pusiera contra la
pared. Es la primera
vez que ocurre y se
nota que no sabe
cómo salir
rápidamente de la
situación. Esto ha
agrandado a la
oposición.
***
EC - ¿Qué puede
pasar de ahora en
adelante?
OAB - Primero sobre
el tema de fondo, el
IRPF a las
pasividades, si se
mantiene o se
deroga. Hay una
incógnita, se
integra o no la
Suprema Corte de
Justicia la semana
que viene o la otra,
hay acuerdo o no hay
acuerdo. Si se
integra, el miembro
que ingrese va a
definir, va a tener
una tesis a favor o
en contra de las
inconstitucionalidades.
Si mantiene la tesis
de
inconstitucionalidad,
el gobierno no tiene
camino; si sostiene
lo contrario, se
crea la situación de
que va a haber
pasivos sin
impuesto, porque a
ellos se les declaró
la
inconstitucionalidad
de la ley, y el
resto para el cual
va a ser
constitucional el
impuesto. Es un poco
insostenible que
haya gente que pague
un impuesto y otra,
con la misma base
tributaria, en la
misma categoría, que
no lo pague. El
gobierno va a tener
que decidir en ese
problema.
Y le puede tocar un
escenario mucho
peor: que no haya
acuerdo entre
gobierno y
oposición, no se
integre la Suprema
Corte de Justicia de
inmediato, haya que
esperar
prácticamente tres
meses, y mientras se
sortean los
expedientes entre
los ministros de los
tribunales de
apelaciones. En ese
caso los fallos
podrán ir para un
lado o para otro,
puede quedar mucho
más entreverado,
porque no siempre va
a ser la misma
persona la que forme
el quinto voto.
El gobierno tiene
que decidir qué
hacer. Probablemente
el camino que le
quede sea la
sustitución de este
IRPF por algo
parecido. El
gobierno tiene razón
cuando sostiene que
en Uruguay desde
hace muchos años se
han aplicado
impuestos a las
pasividades. Se
aplicó uno igual a
este que se llamaba
Impuesto a la Renta
Cédula Personal y
luego el Impuesto a
las Retribuciones
Personales. Buscará
una ley que cambie
un impuesto por
otro. Eso desde el
punto de vista
fáctico. No puede
permitir, o le va a
crear una
complicación o va a
generar mucho
disgusto si llega a
la situación de
tener un montón de
gente pagando un
impuesto y otros en
la misma situación
no pagando porque su
fallo llegó a tiempo
para ser declarado
inconstitucional.
El otro aspecto es
el desgaste del
gobierno. Cuanto más
tarde en resolver el
tema, cuanto más
confronte, todo
indica que se
desgasta más. Uno no
ve que el gobierno
tenga algo para
ganar. Intentó crear
una especie de
movilización de
masas contra la
Suprema Corte de
Justicia y la
desactivó, habría
sido muy peligroso
institucionalmente,
pero la convocatoria
no habría tenido
mucho resultado.
EC - El Frente
Amplio llegó a
considerar la
posibilidad de una
marcha por la
constitucionalidad
del IRPF.
OAB - El oficialismo
llegó a pensar una
marcha con relación
a la Suprema Corte
de Justicia por este
tema. La gran
habilidad política
es darse cuenta de
que se está en un
camino que no le
reditúa para nada y
tratar de salir de
él lo antes posible.
El gobierno tiene
otro montón de
terrenos de
complicaciones, con
los gremios, con la
enseñanza, pero
tiene el Plan
Ceibal, la reforma
de la salud que no
está provocando
grandes
insatisfacciones,
hay algunos bolsones
de insatisfacciones,
pero globalmente esa
reforma tiene una
alta satisfacción,
una alta aprobación.
Me refiero
estrictamente a la
opinión pública, no
a los que son parte
del sistema, las
mutualistas, los
médicos.
El gobierno tiene
mucho para caminar
en distintos ámbitos
como para estar
encerrado en un tema
que no le sirve. Si
el oficialismo en
general, el
gobierno, el Frente
Amplio no trata de
salir rápidamente de
esto, lo va a
desgastar en un año
peligroso, en el año
en que se consolidan
imágenes hacia la
campaña electoral.
Y subsiste lo que
fue motivo de un
análisis mío dos
viernes atrás y de
unos cuantos
análisis a lo largo
de 12 años, que
estratégicamente
también sigue
planteado, algo que
es muy difícil decir
hoy, porque los que
están ganando
políticamente en
este conflicto se
sienten ganadores y
cuando alguien está
festejando es muy
difícil que escuche
nada, pero
institucionalmente
esto es un desgaste,
hay un desgaste para
el sistema
institucional que se
jueguen estos
partidos políticos
en la cancha del
sistema judicial,
que la opinión
pública empiece a
clasificar a los
jueces, en
particular a la
Suprema Corte de
Justicia, como si
está con mi partido
político o con el
del otro. Es un
desgaste del sistema
político en su
totalidad, porque la
totalidad del
sistema político ha
sido responsable de
esta judicialización
de la política en
distintos episodios.
El que motivó el
funcionamiento de la
justicia fue muchas
veces el Frente
Amplio, otras fueron
los blancos, otras
los colorados.
Estratégicamente en
algún momento,
cuando termine este
episodio, es
conveniente que
todos se sienten a
pensar que los
desgastes del
sistema
institucional
ocurren a largo
plazo, las causas
siempre se
encuentran muy atrás
cuando los sistemas
judiciales se ven
deteriorados. Estas
son cosas que en
momentos como estos
todos los actores
políticos deberían
estar pensando.
***
EC - ¿Alguna
conclusión más?
OAB - Al oficialismo
le sirve salir
cuanto antes de
esto, tiene que
tomarlo como un gol
hecho por la
oposición y
afirmarse en las
cosas en las que le
va bien. Y la
oposición, después
de disfrutar este
triunfo, que le ha
servido mucho, tiene
que pensar en los
riesgos estratégicos
de poner a la
justicia en el
centro del debate
político.