EMILIANO COTELO:
En los últimos tres
meses se han
planteado tres
grandes temas de
fuerte polémica en
la sociedad: la
cuota femenina de
candidaturas, la
despenalización del
aborto y la
legalización de la
unión homosexual. El
politólogo Oscar A.
Bottinelli, director
de Factum, une estos
tres temas y analiza
las estrategias de
partidarios y
contrarios de cada
cosa y cómo optaron
por lo uno a cambio
de postergar lo
otro. El título:
"Los juegos de
opciones
estratégicas: la
cuota femenina, la
unión homosexual y
el aborto".
¿Cómo empezamos?
***
OSCAR A. BOTTINELLI:
Si no se entiende
bien el planteo,
alguno se puede
molestar, porque a
veces a la palabra
"estrategia" se le
dan connotaciones
negativas, y a veces
las estrategias no
son plenamente
conscientes sino que
la gente hace
opciones que le
parece que surgen
espontáneamente.
Como se sabe, en la
política (pero
además en la
militancia sindical,
en la acción social,
en la gestión
empresaria, en el
trabajo, en la
relación de familia,
en la vida misma)
muchas veces se
deben establecer
prioridades, hacer
opciones, ya sea a
favor de cosas que
se quieren o en
contra de cosas que
no se quieren. No se
puede lograr todo a
la vez y se prioriza
algo: de dos cosas
que uno quiere que
se logren, decide,
quizás
espontáneamente,
luchar por una y,
aunque le pese,
postergar la otra. O
a la inversa, ante
dos cosas que no se
quieren, se decide
concentrar el
esfuerzo en impedir
una, aunque el
precio sea que la
otra prospere, por
considerar que si se
embiste contra las
dos de repente no se
logra frenar
ninguna.
Se puede actuar de
esta manera
consciente,
planificadamente, lo
que implica un fino
juego estratégico, y
otras veces se hace
sin tener claro en
el plano consciente
que se ha hecho una
opción. Consciente o
inconscientemente,
la gente y las
instituciones tejen
un verdadero juego
de filigrana.
EC - ¿Cómo llegamos
a los tres ejemplos
que propones hoy?
OAB – En estos tres
meses algunos de
estos tres ejemplos
se han ejecutado,
unos se han
discutido y otros
han quedado en
silencio por largo
tiempo desde que
empezaron las
discusiones o desde
que se aprobó la
ley, como en el caso
de la unión
homosexual.
Sobre todo la
Iglesia Católica,
pero muchas
iglesias, los
sectores
confesionales,
tienen posiciones
muy claras con
relación al aborto
–su condena, su
penalización, salvo
en casos muy
extremos– y a la
unión homosexual
registrada, lo que
se puede llamar con
impropiedad el
casamiento
homosexual, o lo que
en Europa se llama
pacto civil de
solidaridad.
En muchos países de
Europa occidental
existe el aborto en
la forma que se
discute en Uruguay,
es decir por
decisión unilateral
y libre de la mujer
dentro de las
primeras 12 semanas.
Por lo tanto, lo que
empieza es una
moratoria del
aborto, de la
necesidad de
discutirlo. Pero lo
que no existe ahora
–existe en España,
Holanda, Bélgica y
empieza a discutirse
en otros países– es
el casamiento
homosexual, el pacto
civil de
solidaridad.
En Uruguay los dos
temas están
planteados a la vez,
el aborto desde hace
mucho más tiempo y
luego aparece la
búsqueda de la
consagración,
registro o
formalización de la
unión homosexual,
impropiamente
llamada casamiento
homosexual, ya que
no es solamente
tolerar que dos
personas con una
opción homosexual
vivan juntas, sino
que esto dé lugar a
derechos,
protección, registro
en el Estado y
demás.
De hecho se hace una
evaluación de cuál
es el punto más
débil y cuál el más
fuerte. En Uruguay
no ha habido una
embestida de los
sectores opuestos a
la unión homosexual
como se ve en
Europa. En Europa se
va con toda la
fuerza, con dureza,
con todo el poder
para tratar de
impedir la unión
homosexual y los
pactos civiles de
solidaridad, al
punto de, en algunos
países
parlamentarios,
poner en riesgo la
propia estabilidad
de un gobierno.
Aquí no existió esta
embestida fuerte, no
hubo una lucha dura,
de hecho los
contrarios dejaron
pasar el casamiento
homosexual para
concentrar las
fuerzas contra la
liberalización del
aborto, dejando
constancia de la
oposición a la unión
homosexual como un
gesto de documentar
los principios. En
definitiva, una
especie de quid pro
quo...
EC - ...¿qué es
"quid pro quo"?
OAB - "Cambio esto
por lo otro", es un
término usual en el
derecho, en la vida
diplomática y en la
vida política de
alto vuelo. En este
caso el cambio no es
con otro, es un
cambio con uno
mismo, para impedir
esto dejo pasar esto
otro.
Nadie va a decir "yo
hice esto", fue de
hecho. Ha llamado
mucho la atención
que en Uruguay no
haya habido una
embestida fuerte y
dura contra la unión
homosexual de los
mismos sectores que
la plantean con
extraordinaria
fuerza en Europa.
EC - El debate sobre
la despenalización
del aborto sí ha
sido muy duro.
OAB - Tan duro que
por segunda vez el
proyecto de ley
tiene media sanción
y no se avizora que
se llegue a la
sanción completa.
EC - ¿Cómo han
jugado los distintos
actores en torno a
estos temas?
OAB - En gran medida
coincide un conjunto
de gente, de
sectores que son
impulsores de este
tipo de
despenalización del
aborto –por decisión
unilateral y libre
de la mujer dentro
de las primeras 12
semanas– y de la
cuota de género.
Esto no quiere decir
que todos de un lado
y otro sean los
mismos, pero
coinciden mucho,
sobre todo en los
sectores más
combativos,
especialmente en la
izquierda y entre
las mujeres
dirigentes de
izquierda. Fue muy
claro antes de 2004,
cuando todavía no se
planeaba un veto de
Tabaré Vázquez.
La oposición de
Tabaré Vázquez a la
despenalización del
aborto, en sintonía
con la Iglesia, fue
un factor muy
importante en este
tema. Estos dos
conjuntos tuvieron
dos luchas a la vez:
la búsqueda de la
cuota femenina, que
parecía muy dura
pero se iban
abriendo resquicios,
y la lucha por la
liberalización del
aborto. El estado de
situación a
diciembre de 2007
era que estaba más
avanzada la
despenalización del
aborto, aunque con
la amenaza del veto
presidencial. Ese
grupo se vio en la
situación de tener
que enfrentar al
presidente, porque
podía haber votos
para la sanción
definitiva en la
Cámara de Diputados
y eventualmente
podía haber votos
para el
levantamiento del
veto, lo que exponía
a parte de este
grupo a enfrentarse
con el presidente de
la República en un
año preelectoral. La
cuota femenina
estaba mucho más
retrasada, al punto
que recién ahora con
la sanción en el
Senado empieza a
avanzar y se puede
decir que están
niveladas.
Aquí lo que se hace,
conscientemente en
un caso e
inconscientemente en
el otro, es un
análisis de cuál es
el punto más débil y
cuál es el punto más
fuerte. El punto más
débil era el aborto,
porque generaba
rupturas o fuertes
deslealtades al
interior de la
fuerza política
(tenían que
enfrentarse al
presidente de la
República), y el
punto más fuerte
parecía la cuota
femenina, en lo que
se veían mayores
avances, que algo se
podía lograr. Estos
sectores obtuvieron
el triunfo parcial
de la puesta en
camino de la cuota
femenina, aun en
etapas, aun sin
todos los aspectos
que se buscaban,
pero hubo un
descongelamiento del
tema.
Esto corrió paralelo
al silencio que en
esos mismos meses se
ha abatido sobre la
ley del aborto.
Tanto es así que
estamos exactamente
como en 2002 y 2003:
en 2002 se aprobó en
la Cámara de
Diputados, en 2007
se aprobó en el
Senado y en la otra
cámara no hay forma
de caminar. En 2003
caminó en el Senado
y tuvo un entierro
explícito; ahora no
sabemos cómo va a
seguir, pero en el
primer semestre de
2008 el tema estaba
planteado, estaba en
discusión, y no se
dio. En cambio sí se
dio la concentración
de esfuerzos en la
lucha por la cuota
femenina.
EC - Tenemos otro
caso de quid pro
quo…
OAB - Desde otro
lado hubo un quid
pro quo: "Opto por
esto en lugar de
esto; no es que me
guste más esto que
lo otro, sino que
concentro fuerzas en
esto para dejar lo
otro". En el fondo
son finos juegos
estratégicos en que
se opta por algo, ya
sea positivamente
(que se apruebe
algo), o
negativamente
(impedirlo), a
cambio de dejar otra
lucha para otra
etapa o dejarla
pasar, porque las
dos no se podían
frenar o impulsar.
EC - ¿Alguna
conclusión final?
OAB - Es interesante
ver esto, que no se
piense que ocurre
solo en la política,
porque la política
es "retorcida", como
piensan algunos.
Cada uno puede
mirarse al espejo y
ver cuántas veces en
la vida ha tolerado
algo para impedir
otra cosa, o ha
dejado una
aspiración para
concretar otra. Ni
hablar cuando son
actividades
empresarias,
opciones laborales,
actividades de
grupos sociales. La
estrategia es parte
de cómo nos
conducimos en la
vida y no tiene en
sí misma
connotaciones éticas
positivas ni
negativas.