JOSÉ IRAZÁBAL:
Hoy presentamos las
percepciones que
tenemos los
uruguayos sobre el
estado de la
seguridad pública en
el país. Los datos
corresponden a la
Encuesta Nacional
Factum del segundo
trimestre del año.
Son presentados y
analizados por el
sociólogo Eduardo
Bottinelli,
coordinador general
de Factum e
investigador en
Sociología Política
de la Universidad de
la República.
¿Empezamos con los
datos técnicos de la
encuesta?
***
EDUARDO BOTTINELLI:
Los datos que vamos
a presentar
corresponden a la
Encuesta Nacional
Factum
correspondiente al
segundo trimestre
del año. Es un
sondeo
independiente,
representativo del
100% del país, tanto
urbano como rural y
se realiza sobre 933
casos. La pregunta
que se realizó fue:
¿Cómo piensa Vd. que
está la seguridad
pública, es decir,
la protección de la
población frente a
los robos y la
delincuencia común?
JI – Vemos los
resultados entonces:
- Bien 5%
- Más o menos 20%
- Mal 75%
- No opina 0%
EB- Los datos los
hemos presentado en
grandes grupos de
opiniones para que
sea más sencilla la
retención de los
mismos. Lo primero
que hay que destacar
es que el “No Opina”
es del 0%, es decir,
todos los uruguayos
han opinado al
respecto, lo cuál
marca que el tema
está instalado en la
actualidad.
Analizando los
resultados que se
acaban de presentar,
vemos que 3 de cada
4 uruguayos
considera que la
seguridad pública
está mal; 1 de cada
5 uruguayos
considera que está
más o menos y sólo 1
de cada 20 uruguayos
considera que está
bien el tema de la
seguridad pública en
el país.
Notoriamente (y no
es nada nuevo lo que
estamos diciendo)
nos encontramos con
un grave problema,
uno de los más
complicados que debe
enfrentar el
gobierno nacional y
la ministra Daisy
Tourné, no sólo por
lo que afecta a la
imagen del gobierno
sino más bien por lo
intrincado que
resulta resolver los
temas de seguridad
pública.
JI - Factum tiene
una evolución
histórica sobre el
tema. ¿Cómo ha sido
la percepción de la
seguridad pública en
los últimos años?
EB - Vamos a tomar
casi el mismo
momento de los
últimos cuatro
gobiernos, es decir,
cuando se estuvo al
cuarto año de
gobierno. Es
necesario destacar
que para el gobierno
del Jorge Batlle,
las cifras
corresponden al mes
de junio de 2002,
justo antes de
recibir el mayor
golpe de la crisis
económico-financiera,
pero ya en plena
corrida bancaria y
producida la
devaluación. Esto
permite que el dato
sea comparable, que
no sea un dato del
medio de la crisis o
enseguida de la
misma.
- En el gobierno de
Luis Alberto
Lacalle, en el año
1994, las opiniones
se dividían en: bien
22% y mal 39%.
- En el gobierno
siguiente, el Julio
María Sanguinetti,
en el año 1998: bien
14% - mal 65%.
- Finalmente en el
gobierno anterior,
el Jorge Batlle, en
el año 2002: bien
21% - mal 61%.
JI - ¿Qué se puede
decir de estas
cifras que acabas de
presentar?
EB - En grandes
números, el
porcentaje de la
opinión pública que
se volcaba a
considerar que la
seguridad pública
estaba bien se ha
mantenido más o
menos estable en el
21-22% entre el año
1994 y el 2002
(antes de la
crisis), aunque
tiene una baja
importante en el año
1998 al 14%.
Y ahora, en el año
2008 quienes creen
que la seguridad
pública está bien es
una muy pequeña
minoría, apenas un
5%.
En contraste con la
estabilidad de
quienes creen que la
seguridad pública
estaba bien, se ha
dado un aumento muy
importante en las
personas que creen
que está mal. Se da
un pico de
crecimiento de
opiniones negativas
hacia el año 1998,
donde quienes creían
que la seguridad
pública estaba mal
alcanzaron el 65%.
Hacia el año 2002 se
da un pequeño
descenso, aunque no
es trascendente. Y
en la actualidad, se
da un nuevo salto de
14 puntos en las
personas que creen
que la seguridad
pública está mal,
llegando al 75%.
JI - ¿Qué podemos
concluir de estos
datos y de la
evolución que han
mostrado?
EB - Lo primero que
vemos es un tema muy
delicado, muy
complicado y en el
que notoriamente la
opinión pública
tiene una opinión
formada: la
seguridad pública
está mal,
francamente mal.
Tres de cada cuatro
personas consideran
que está mal y casi
nadie considera que
está bien.
Otro dato que marca
la importancia del
tema para la
población es que
quienes consideran
que hay que
“proteger la
seguridad pública
aunque se afecte los
derechos y las
garantías de los
delincuentes y de
los presos” son el
68% de los
uruguayos. Mientras
que quienes creen
que hay que
“defender los
derechos y garantías
de todas las
personas, inclusive
de los delincuentes
y de los presos,
aunque se afecte la
seguridad pública”
son el 26% de los
uruguayos.
En otras palabras,
la alarma ante el
estado de seguridad
pública lleva a que
cualquier medida que
tienda a aumentarla
es bienvenida por la
población, aunque se
afecten los derechos
y las garantías de
los delincuentes y
de los presos.
Probablemente la
comunicación pública
del gobierno en
defensa de los
derechos de los
presos, la promoción
de la elección de
delegados de los
reclusos, el
comisionado
parlamentario, todo
ello vaya en contra
del sentimiento
dominante en la
sociedad. Es notorio
que para la gente la
preocupación es su
propia seguridad y
no cómo se trata a
la gente.
Luego de esto tiene
que venir un
análisis más
profundo, porque no
sólo se da una
sensación, una
percepción negativa
de la seguridad
pública, sino que
también las
estadísticas
oficiales difundidas
por el “Observatorio
Nacional de
Violencia y
Criminalidad” van en
el mismo sentido. Es
decir, mientras el
Observatorio del
Ministerio del
Interior registró
aumentos en las
denuncias de delitos
(especialmente
sexuales, rapiñas,
hurtos y daños) casi
constantes desde el
año 2000 al 2007,
las encuestas de
opinión pública
reflejan que la
población siente que
la Seguridad Pública
no está bien.
Este gobierno podrá
estar haciendo las
cosas bien o mal en
materia de seguridad
pública. Lo cierto
es que la opinión
pública siente con
absoluta claridad y
firmeza que la
seguridad pública
está mal. Las
explicaciones no se
encuentran
fácilmente, hay que
indagar a fondo
cuáles son las
causas, cuáles son
las secuelas de la
crisis del año 2002,
y cuáles las
consecuencias de las
políticas que se han
aplicado.