EMILIANO COTELO:
En esta serie de
espacios sobre cómo
se encuentran
largando los actores
políticos hacia el
segundo ciclo
electoral del siglo
XXI, hoy el
politólogo Oscar A.
Bottinelli, director
de Factum, se
detiene en el
Partido Colorado
(PC).
Oscar presenta y
analiza la última
encuesta nacional
Factum enfocada en
esta presentación en
el “coloradismo”.
¿Cómo viene la
carrera electoral en
ese partido?
***
EC – ¿Cuál es la
intención de voto
por el PC? ¿Qué
dicen los últimos
sondeos?
OSCAR A. BOTTINELLI:
El PC sigue situado
en el 9% del total
del electorado en la
encuesta nacional
Factum, [aunque] hay
colegas que le dan
menos. Esta cifra es
prácticamente la
misma, con alguna
pequeña caída al 8%
en algún momento en
los últimos tres
años. Es decir que
el PC es un partido
que por ahora está
estabilizado en el
9% del electorado a
lo largo de un
extenso período.
Para hablar de la
situación interna
del PC en este caso
es necesario hacer
una advertencia
metodológica muy
fuerte: es un tema
el problema de los
porcentajes.
Los porcentajes en
Uruguay se enseñan
en el último año de
escuela, y sin
embargo uno ve que
en el manejo normal
e incluso culto a
veces se piensa que
los porcentajes son
cosas absolutas. No
es como cuando uno
habla de dinero,
que“mil pesos son
mil pesos”; un
porcentaje depende
sobre qué. No es lo
mismo hablar del 10%
de la población de
Uruguay que del 10%
de la población de
China. Son dos 10%,
pero uno son 300.000
personas y otro son
150 millones de
personas. Es decir,
un 10% depende de un
10% de qué.
EC – Depende de “la
base”.
OAB – Exactamente,
depende de lo que
técnicamente se
llama “la base”. En
este caso la base es
el total de
población de cada
país.
Cuando hablamos de
voto dentro de los
partidos debemos
tener presente que
no es lo mismo el
10% del Frente
Amplio –partido que
está más o menos
cerca de la mitad y
por lo tanto cada
10% del Frente es el
5% de todo el país–,
que el PC, que está
en la décima parte
del país, y por lo
tanto cada 10%
dentro del PC es un
1% del electorado.
Esto hay que tenerlo
en cuenta, entre
otras cosas, porque
las diferencias en
términos de votos
dentro del PC son
mucho menores; un
10% del PC es
muchísimo menos que
en el Frente o en el
Partido Nacional. En
segundo lugar, por
los márgenes de
errores
estadísticos, las
encuestas no son
precisas. Dentro del
PC, por ejemplo, si
manejamos cifras son
muy elevadas, en
realidad más que
hablar…
EC – ¿Usted dice que
es elevado el margen
de error digamos?
OAB – Claro, porque
estamos hablando de
porcentajes muy
pequeños de la
población del país.
Lo ideal sería
presentarlo dentro
de los partidos como
lo presentamos
cuando las
[elecciones]
municipales.
Nosotros decimos,
por ejemplo, “el
partido tal tiene el
40% que lo aporta el
20 Juan y el 20
Pedro”, entonces ahí
queda muy claro
todo.
Acá nos hemos
acostumbrado a
manejar base 100 al
interior de los
partidos y eso
confunde mucho.
El PC tiene la
dimensión que tuvo
la coalición Nuevo
Espacio que lideraba
Hugo Batalla en el
año 89. En aquel
momento no se decía
que uno tuviera el
60% o el 70 dentro y
el otro 10, sino se
decía “bueno, el 9
del Nuevo Espacio es
7 u 8 del PGP y 1 o
2 del PDC y la Unión
Cívica. Internamente
decir 1 o 2 es decir
10 o 20, y cuando
uno dice de 10 a 20
piensa “qué margen
brutal”, pero en
realidad es que está
hablando del 1 o 2
de todo el
electorado.
EC – ¿Entonces en
este caso concreto
cómo vamos a
manejarnos?
OAB – Primero vamos
a ver los
porcentajes dentro
de los partidos y
luego los
porcentajes de todo
el electorado para
que se vea la
dimensión.
Los datos son los de
la encuesta nacional
Factum de todo el
país, la muestra es
de 933 casos y el
relevamiento de
campo se cerró el 3
de setiembre.
EC – Si tomamos como
base 100 el total
del PC, los
resultados son los
siquientes:
- Pedro Bordaberry -
46%
- Hierro López - 30%
- José Amorín - 20%
- Otros e
“indecisos” - 4%.
OAB – Viéndolo de
otra manera, para
matizar un poco
estas diferencias o
estas cifras, sobre
el total del
electorado del país
Bordaberry
representa el 4%,
Hierro López el 3% y
Amorín el 2%.
En un partido que da
9% los porcentajes
internos son muy
distintos que en un
partido que da 7,
eso hay que tenerlo
en cuenta. Por
ejemplo el caso de
Bordaberry, el 4%
del total del
electorado. Si uno
le da al PC el 7 es
el 60 y pico por
ciento del PC, si
uno le da el 9 es el
40 y pico, entonces
hay que tener mucho
cuidado con estas
oscilaciones y
muchísimo cuidado en
el caso del PC.
Sobre el desempeño
de Bordaberry, es un
candidato que lanzó
su candidatura
tempranamente,
rápidamente obtuvo
adhesión de la
opinión pública y de
dirigentes
políticos, formó una
estructura en todo
el país con el
movimiento Vamos
Uruguay y se situó
entre el 40% y el
50% del PC –un
partido que estaba
en el 8 o 9-. Al
comenzar en el 2007
se situó en el 4%
del electorado
nacional y se ha
sostenido
permanentemente, no
hay tenido caídas,.
En el caso nuestro
siempre ha andado en
esta cifra y ha
oscilado en el 40%,
50% del PC,
recogiendo para el
PC un 9% del
electorado.
EC – ¿Qué ha pasado
con Hierro López,
con las otras
opciones, con Amorín
y otros candidatos
que todavía están
con su postulación
latente?
OAB – Sobre Luis
Hierro López primero
recordemos que hasta
hace muy poco había
tres pre
precandidatos en el
Foro Batllista (FB),
entonces las
opciones se
dividían. El último
registro de Luis
Hierro López como
aspirante a la
precandidatura ya lo
ubicaba en el 16-18%
del PC. Ya como
precandidato oficial
del FB, hace casi un
mes tenía el 30% del
electorado, y en
esta segunda
medición desde que
él es precandidato
presidencial
mantiene ese 30%. Es
decir, Luis Hierro
López se sitúa en un
nivel de competencia
interesante, que es
del 3% del
electorado del país.
Respecto a José
Amorín, su
candidatura tardó
mucho, entre otras
cosas porque costó
oficializarse,
recién se define
finalmente como
precandidato oficial
a comienzos de este
año. Está en un
sector que tiende a
reconstituirse con
el nombre de
Batllismo del Siglo
XXI . Lo que se
observa de Amorín es
un despegue en los
últimos dos meses;
le costaba aflorar,
hace un mes aparecía
en el 16% y en esta
última medición
aparece con el 20%.
Es decir que ha
despegado y en ese
despegue inició un
movimiento
ascendente. Luego,
como pasa con todos,
hay que ver la
evolución que tiene,
que equivale a este
2% del electorado
nacional.
EC – ¿Y “otros” e
“indecisos” qué
quiere decir?
OAB – “Otros” son
Washington Abdala y
Martín Aguirrezabala.
Sobre este último en
realidad existe un
total
desconocimiento de
la existencia de su
candidatura en el
país. No se sabe si
habrá adhesiones o
no pero no existe el
conocimiento de que
es candidato.
En cuanto a
Washington Abdala,
el problema que
tiene en este
momento es que quedó
muy oculta su
candidatura, incluso
ha desaparecido su
nombre en el manejo
de los medios de
comunicación cuando
se habla de
precandidatos
colorados. Él se
independiza del FB,
abre una nueva
opción y el tema es
que eso debe llegar
a conocimiento de
toda la opinión
pública para luego
ver el nivel de
captación que tiene.
En este momento está
en una situación de
ocultamiento ante la
opinión pública,
sobre todo porque la
aparición de su
candidatura no tuvo
las repercusiones en
los medios
necesarias para que
una precandidatura
de esta naturaleza
impacte en la
opinión pública.
EC – Entonces entre
los tres nombres que
están más
consolidados
Bordaberry tiene un
dominio claro.
OAB – Tiene un
dominio claro. Si
quisiéramos
reducirlo a un juego
de sólo dos -
Bordaberry y “otro”-
la suma de los dos
candidatos
batllistas aparece
superando a
Bordaberry, o hay
una paridad –vamos a
ser muy cautos con
lo que son las
cifras aproximadas
que hay siempre en
el PC-. Está en
mitad y mitad o un 5
a 4.
Pero no siempre son
automáticamente
sumables los votos
de dos cuando se
unen contra tres, o
por lo menos
[cuando] se apoyan
mutuamente. Entonces
si hay una reducción
de tres candidatos a
dos hay que
reexplorar hacia
dónde se corre el
electorado.
EC – Tú lo dices
porque circula la
hipótesis de que en
determinado momento
terminen acordando
Hierro López y
Amorín Batlle, e
incluso otros
nombres del espacio
batllista.
OAB – Yo diría que
no sólo es una
hipótesis que
circula, sino que
explícitamente es un
propósito que ha
sido manifestado por
algunos dirigentes,
tanto del FB como de
la vieja Lista 15.
EC – Pero hay otros
que lo rechazan e
insisten en que los
candidatos van a
mantenerse hasta el
final.
OAB – Exacto. La
realidad es que hay
por lo menos desde
estos sectores tres
candidatos
-formalmente hay
cinco, con
Washington Abdala y
Martín Aguirrezabala-
que piensan llegar
al 28 de junio. Esas
son las definiciones
oficiales que
existen en este
momento, si después
hay cambios o no se
irá viendo en
función de la
opinión pública.
Pero como yo decía,
simplificando,
“vamos a ver qué
pasa en un juego de
dos”, lo que tenemos
que ver son dos
cosas: primero, que
la suma de dos
contra Bordaberry da
que serían más;
segundo, que esto no
es trasladable
automáticamente y
probablemente si se
juntan dos no dé esa
suma. Esas son cosas
que siempre hay que
tener en cuenta.
Recordemos que en
las carreras no es
lo mismo cuando son
cuatro que cuando
son tres o cuando
son dos, y cuando se
baja un cuarto o se
bajó un tercero los
votos no se
distribuyen hacia
las simpatías de ese
que se bajó sino que
ese electorado
generalmente se
dispersa. Eso pasó,
por ejemplo, cuando
empezó a caer la
candidatura de
Volonté y apareció
la de Ramos en el
99; se pensaba que
todo eso podía ser
un segmento anti-lacallista
y el resultado fue
que el
debilitamiento de
esas candidaturas
posibilitó un
fortalecimiento de
Lacalle. No son
automáticos los
pases de los
votantes en función
de lo que le
gustaría a los
dirigentes.
Así que tenemos para
el PC una carrera
que ahora se ha
puesto muy
interesante, muy
competitiva:
Bordaberry sigue al
frente, Hierro
aparece como un
candidato con
potencia y Amorín
crece con fuerza.
Por lo tanto esta
carrera colorada
hacia el 28 de junio
genera un gran
interés.