JOSÉ IRAZÁBAL:
Hoy vamos a estar
cerrando la
presentación de la
Encuesta Nacional
Factum de setiembre.
El politólogo Oscar
A. Bottinelli,
director de Factum,
nos presenta y
analiza la última
encuesta nacional,
enfocada en la
competencia
electoral del
Partido Nacional y
también en la
competencia
interpartidaria.
El título para hoy:
“La carrera
electoral en el
Partido Nacional y
la competencia entre
partidos”.
***
OSCAR A. BOTTINELLI:
Nosotros
consideramos que a
esta altura es
absolutamente
necesario que
quienes siguen la
difusión de
encuestas sepan con
total claridad cuál
es el compromiso del
Instituto Factum con
la gente.
Para ello asumimos o
reiteramos los
siguientes
postulados.
1. La postura del
investigador
científico debe ser
la de no
involucrarse con el
objeto de estudio
–en este caso, los
actores políticos-,
lo que implica
neutralidad,
objetividad e
imparcialidad.
2. En particular
cuando ocurre la
difusión de
encuestas -que
necesariamente puede
beneficiar a unos
actores políticos y
perjudicar a otros-
es necesario evitar
que esta difusión
termine siendo parte
de operativos
políticos.
3. Los análisis
políticos son
también
investigaciones
científicas sobre el
comportamiento de
los actores
políticos y
sociales. Los
análisis pretenden
explicar sus
lógicas, ideas y
valores, sin juzgar
ni opinar sobre
conductas o hechos.
Por ello, el
analista en todo
momento debe evitar
que el análisis se
contamine por
preferencias
personales.
4. Para mantener
estos postulados lo
mejor es definir
criterios claros de
cuáles son las
cifras que se van a
difundir a lo largo
de los próximos
meses, con
independencia de a
quién favorece y a
quién perjudica.
De aquí hasta el 31
de marzo, los datos
entre partidos y al
interior de los
partidos resultarán
de un escenario
hipotético: imagine
que haya elecciones
el próximo domingo.
En cambio, desde el
1° de abril y hasta
fin de junio, las
cifras
corresponderán a dos
tipos de preguntas:
si va a concurrir a
las llamadas
elecciones internas
y, para quienes
digan que en forma
segura van a
concurrir, a qué
partido y a qué
candidato piensan
votar. En este caso
ya no se trata de
una opinión sobre un
escenario
imaginario, sino una
decisión sobre un
escenario real.
JI – Claro, porque
aunque parezcan
sutiles esas
diferencias, pueden
realmente terminar
entreverando la cosa
y complicando la
lectura, ¿no?
OB – Exacto, pueden
terminar
entreverando, pueden
dar lugar a
múltiples
presentaciones con
distintos resultados
que pueden confundir
a la gente, y además
si uno una vez elige
un escenario para
uno, y otro para
otro, no queda claro
cuál es la propia
conducta.
JI – Si te parece,
vamos sobre la
encuesta nacional.
OB – Todos los datos
corresponden a la
Encuesta Nacional
Factum,
representativa de
todo el país, cien
por ciento del
electorado tanto
urbano como rural,
933 casos, mes de
setiembre y, ya que
hablamos de dos
tipos de escenario,
al escenario
hipotético que
mencionamos:
imaginen que haya
elecciones el
próximo domingo.
Queda la competencia
interpardiaria.
Fuimos largando,
semana a semana, los
datos de cada
partido, vamos a
redondear hoy: el
Frente Amplio 45%,
el Partido Nacional
36%, el Partido
Colorado 9%, otros
2% -acá hay que
aclarar que es el
Partido
Independiente que
supera el 1% y un
poquito por debajo
del 1% la Asamblea
Popular, es decir lo
que está a la
izquierda de la
izquierda-, en
blanco o anulado 2%
e indefinidos 6%.
En un mes, las
variaciones que
registra la Encuesta
Nacional Factum, el
Frente Amplio sube 1
punto, que baja de
los indecisos. Lo
demás sigue
absolutamente todo
igual.
JI – Allí se ve una
cantidad de
indefinidos bastante
baja, ¿no?
OB – Sí, recordemos
que estamos hablando
de un escenario
hipotético, es
decir, que un
partido registre un
porcentaje no quiere
decir que ese
porcentaje ya es la
base que tiene
capitalizada. Por
algo varían los
porcentajes de los
partidos, que suben
y bajan. No solo hay
indefinidos que se
van definiendo, sino
gente que está a
favor de un partido,
que pasa a ser
indefinido y se pasa
a otro partido; ese
es el juego.
JI – Si te parece,
nos vamos metiendo
en la competencia
del Partido
Nacional.
OB – La última
interna que nos
faltaba es la
competencia
presidencial del
Partido Nacional. La
presentamos medida
como porcentaje del
total del actual
electorado
nacionalista y nos
da: Lacalle 45%,
Larrañaga 44%,
Vidalín 5% e
indecisos 6%.
Prácticamente hay
una situación de
mucha paridad, una
competencia muy
pareja, entre
Lacalle y Larrañaga.
Las variaciones
respecto a la
encuesta anterior
son que Lacalle
aumenta 2 puntos,
Larrañaga también
aumenta 1 punto y
Vidalín cae 3
puntos.
Esta competencia
también se puede
presentar -esto
puede confundir un
poco- medida en
votos, es decir,
como porcentaje del
total del electorado
del país. A veces un
candidato puede
bajar en el
porcentaje interno y
en realidad no
pierde votos, sino
que decididamente es
un partido que va
subiendo y sube del
otro lado. O al
revés, alguien
parece que sube y
resulta que no sube,
sino que su partido
baja y él se queda
igual; en votos
sigue siendo lo
mismo, aunque un
porcentaje parezca
distinto. A veces
eso son ilusiones
ópticas y siempre
conviene ver cómo
queda –como decía un
viejo político- en
votos constantes y
sonantes.
Lacalle y Larrañaga
empatan en 16% de
todo el electorado,
es decir, de cada
100 votantes en el
Uruguay, 16 votan a
Lacalle y 16 votan a
Larrañaga. Larrañaga
arrancó este año con
16%, luego estuvo en
el 15% y ahora subió
al 16%. Lacalle
arrancó en 10% en
marzo, trepó 3
puntos en mayo, se
situó en 15% en
julio -que es el
momento en que
empata con
Larrañaga- y ahora
crecen ambos y
siguen empatados en
16 puntos.
Lo importante de
esto es que Lacalle
y Larrañaga están
creciendo los dos.
La competencia entre
Lacalle y Larrañaga
tienen la
peculiaridad de que,
en líneas generales,
ninguno le está
quitando votos al
otro, sino que ambos
crecen a expensas
del tercer candidato
y de los indecisos.
En los meses
anteriores de este
año Lacalle creció
en gran medida con
votos de fuera del
Partido Nacional,
básicamente
indecisos entre
partidos, es decir,
Lacalle iba
creciendo y fue
creciendo el Partido
Nacional. El año
pasado el mismo
fenómeno ocurrió con
Larrañaga: él creció
a medida que fue
extrayendo votos
también de fuera del
Partido Nacional.
Como producto de la
acción, primero de
Larrañaga y luego de
Lacalle, la acción
combinada de ambos
llevó, en un año y
medio, al Partido
Nacional desde un
20-22% al actual
36%. Esta es una
competencia por un
lado muy pareja, muy
intensa y que al
Partido Nacional le
ha hecho un bien
extraordinario,
porque esta
competencia, como se
ha desarrollado
hasta ahora, lo que
ha hecho es ir
llevando cada vez
más arriba al
Partido Nacional.
JI – Impresiona,
realmente, ver esas
cifras y también da
para pensar el papel
que va a terminar
jugando Vidalín en
la interna de los
blancos, ¿no?
OB – Ahí hay que ver
qué papel juega, si
se mantiene o no se
mantiene. En caso
que no se mantenga,
si él arrastra ese
electorado o es un
electorado diferente
que lo que está
apostando, no es
específicamente a un
liderazgo de una
persona determinada,
sino a un tercer
candidato, porque no
le termina de
convencer ninguno de
los dos. Esta es una
incógnita que hay
que dejar planteada.
JI – ¿Y cerramos?
OB – Con los
escenarios que
llamamos binarios.
Esto es un resumen,
en última instancia,
de lo que ya algo
adelantamos hace dos
semanas.
Escenarios binarios;
usamos un poco ese
término de moda en
informática, en lo
que podría decirse
los balotajes. Antes
que nada una
advertencia: estamos
a un año y dos meses
de que haya un
balotaje -si lo
hay-, es decir, que
tenemos primero las
elecciones
preliminares -esas
mal llamadas
elecciones
internas-, donde
sale un candidato de
cada uno, por lo
tanto no hay tantos
escenarios. Luego
vienen las
elecciones
nacionales y
finalmente el
balotaje.
No hay que olvidar
nunca que cada
elección produce un
resultado. No es lo
mismo mirar hoy a
Mujica estando
Astori en la cancha
o a Astori estando
Mujica en la cancha,
y lo mismo con
Lacalle y Larrañaga,
que decir “fulano es
el candidato único
del Frente y se
terminó”, y “fulano
es el candidato
único del Partido
Nacional y se
terminó”, y después
uno será el
candidato único del
oficialismo, el otro
el candidato único
de la oposición. Eso
cambia mucho la
cabeza de la gente,
por lo tanto hay que
tener mucha
prudencia con estos
escenarios, pero es
importante tenerlos
en cuenta. En este
momento, el Frente
Amplio está en una
etapa muy
definitoria en
materia de
candidaturas y el
tema de qué apoyo
tienen en la interna
y cómo rinden en la
externa está a la
orden del día.
Por lo tanto, los
cuatro escenarios
que uno presenta
tomando los nombres
de Astori, Mujica,
Lacalle y Larrañaga,
hoy -sólo hoy, no es
un pronóstico,
estamos a 14 meses
de cualquier
balotaje- son los
siguientes: Mujica-Lacalle:
Mujica 55%, Lacalle
41%; Mujica-Larrañaga:
Mujica 51%,
Larrañaga 45%;
Astori-Lacalle:
Astori 51%, Lacalle
42%; Astori-Larrañaga:
Astori 47%,
Larrañaga 46%. Es
casi un empate o por
lo menos una gran
paridad, una
competencia
extraordinariamente
pareja.
Entonces lo que
vemos es, primero,
que Lacalle mejora
su performance
contra Astori en
relación a lo que da
contra Mujica. En
segundo lugar, que
tanto Lacalle como
Larrañaga tienen un
potencial de más del
40% y por lo tanto
superan los votos
del Partido Nacional
con claridad y
recogen buena parte
de la oposición no
blanca.
Tanto Mujica como
Astori bajan su
performance frente a
Larrañaga, y el caso
de Astori-Larrañaga
es el resultado que
hoy aparece como el
más incierto para el
oficialismo, el
escenario en que más
riesgos presenta el
Frente Amplio, lo
que no ocurre hoy si
el candidato es
Mujica en relación a
Larrañaga.
***
JI – ¿Algún apunte
en el cierre?
OB – Lo que vemos,
primero, es un
escenario muy móvil.
Lo más claro, por un
lado, es una
competencia entre
partidos donde el
Frente Amplio ya
hace mucho tiempo
-un año y medio- que
está por debajo del
50%, no tiene esa
claridad y holgura
de triunfo que tenía
en los dos primeros
años de gobierno. El
Partido Nacional se
situó como el gran
competidor, las
diferencias Partido
Nacional-Frente
Amplio varían, pero
son diferencias
relativamente
acotadas, mucho
menores a la
diferencia que hubo
en el 2004.
Al interior del
Frente Amplio, hoy
hay un escenario
mucho más favorable
a Mujica que a
Astori. Obviamente
cuando se elige
candidato no es solo
un tema de rédito
electoral, no es
quien es el mejor
goleador, sino
también cuál es el
que lleva mejor el
programa, cuál es el
que asegura
determinada
continuidad o cambio
en las políticas:
son muchos los
elementos, pero en
términos
estrictamente
electorales hoy
aparece mucho más
consolidado Mujica
que Astori; sobre
todo aparece muy
consolidado hacia
fuera, lo que es la
gran novedad
respecto a unos tres
meses atrás.
En el Partido
Nacional se está
viendo una
competencia
extraordinariamente
pareja. Lacalle en
ascenso en la
captación de votos,
un ascenso que es
producto de captar
fuera del Partido
Nacional, como
Larrañaga captó
también fuera del
Partido Nacional el
año pasado. Hoy
Larrañaga rinde un
poco más que Lacalle
en la competencia
externa, lo cual es
un conjunto de
elementos que hace
que si no hay
cambios
significativos de
aquí al 28 de junio,
tengamos en el
Partido Nacional una
competencia
realmente
interesante,
extraordinaria, que
va a captar
muchísimo la
atención de la
ciudadanía.