EMILIANO COTELO:
En los últimos días
ha reaparecido con
fuerza el tema de la
reelección
presidencial, o más
exactamente, del
impulso a una
reforma
constitucional que
establezca la
reelección
presidencial.
Hoy el politólogo
Oscar A. Bottinelli,
director de Factum,
toma una vez más
este asunto. El
título que nos
propone: “La
reelección, ese
fantasma que ronda”.
***
EC – ¿Por dónde
empezamos?
OSCAR A. BOTTINELLI:
Este es un tema que
amerita muchísimos
ángulos. Hay un
ángulo jurídico: si
es constitucional o
no que el presidente
de la República sea
candidato por un
régimen proyectado,
simultáneo con la
votación del régimen
vigente. Un segundo
análisis podría ser
el histórico, un
tercero el de
repercusiones
políticas y un
cuarto -que es el
que vamos a encarar
ahora- es recordar
cómo es el tema de
los mecanismos.
Primero: desde que
se estableció la
república, hace 178
años, la reelección
inmediata de los
miembros del Poder
Ejecutivo ha sido
invariablemente
prohibida. Cuando
digo del Poder
Ejecutivo es porque
ha valido tanto para
presidente de la
república, en sus
distintas versiones,
como para consejos
nacionales en sus
distintas versiones.
[Y digo] inmediata
en el sentido de que
en Uruguay debe
haber un período
entero entre el cese
y la nueva toma de
posesión. Hay
países, como México,
que prohíben la
reelección plena del
presidente, en
ningún momento puede
ser elegido
nuevamente quien
ocupó la presidencia
y hay países en que
el presidente puede
ser elegido
seguidamente.
La reelección es un
fantasma que ha
rondado, desde que
está la Constitución
del 66, a todos los
presidentes.
EC – Pero nunca se
concretó.
OB – Salvo lo de
Pacheco -que se
concretó la
presentación del
proyecto- las demás
presidencias fueron
rumores,
declaraciones de
algunos, que siempre
se diluyeron muy
lejos de las
elecciones; algunos
ni siquiera llegaron
a ser grandes
titulares.
Esta es la primera
vez, bajo este
gobierno, que la
reelección tiene
otro cariz. Primero:
fue lanzada
prácticamente desde
el inicio del
gobierno, cuando
Vázquez llevaba algo
más de dos meses en
la Presidencia de la
República. Esta idea
es lanzada
públicamente desde
la propia
Presidencia de la
República y desde la
propia familia
presidencial, no nos
olvidemos que el
primero que pone la
idea sobre el tapete
es el prosecretario
de la Presidencia de
la República,
hermano y principal
asesor, confidente
del presidente, el
licenciado Jorge
Vázquez. Por lo
tanto, no es como
las otras veces,
rumores que estaban
por ahí. Acá hubo un
planteo oficial que
sale desde la propia
Presidencia.
Todos sabemos las
alternativas que ha
tenido, lo que
podemos llamar
movimientos
contradictorios. Dos
veces el presidente
de la República la
descarta en forma
pública, oficial,
solemne, pero por
otro lado, el
lanzamiento de un
movimiento pro
recolección de
firmas es alentada
por personas
relativamente
cercanas al primer
mandatario, y ahora
los rumores de esta
semana salen de ahí,
más o menos del
edificio Libertad.
El que saca el tema
no es un especulador
periodístico, ni
gente completamente
outsider.
EC – ¿En qué se
inspira este
movimiento, o en qué
puede inspirarse?
OB – En qué se
inspira y qué
efectos tiene da
para un largo
análisis. Por lo
pronto el efecto más
inmediato es un
revulsivo de todo el
tema candidaturas
del Frente, de todo
el clima electoral.
Y parecería
inspirada en que no
prosperó con la
facilidad prevista
la fórmula Astori
presidente - Mujica
vicepresidente. Lo
segundo es que hay
quienes ven entre la
aprobación del
presidente -que anda
en el entorno del
55%- y la intención
de voto al Frente
Amplio -que es un
45%,- una diferencia
sobre la cual caben
muchas lecturas.
Pero lo que importa
de la lectura, es
que quienes impulsan
algo creen que ese
55% de aprobación
quiere decir que si
Vázquez es
candidato, el Frente
ya tiene el 55% de
los votos, lo cual
es una lectura un
poco ligera, pero es
la que entusiasma, o
motiva a quienes
lanzan este
operativo.
EC – Hay distintos
mecanismos de
reforma de la
Constitución, pero
hay uno sólo que
permitiría intentar
la reelección en
este caso.
OB – Hay tres
grandes caminos, con
algunas variantes,
con vigencia
efectiva o probable
para las próximas
elecciones
nacionales.
Una es una ley
constitucional. Se
puede hacer un
plebiscito en la
fecha que determina
la propia ley, como
el plebiscito del
96, que requiere dos
tercios de votos de
cada Cámara, lo cual
es absolutamente
imposible
políticamente.
Luego la Convención
Nacional
Constituyente, de la
cual se habló; el
hoy director de
Planeamiento Enrique
Rubio, habló de ese
camino en su
momento. Es un
mecanismo pesado,
riesgoso, supone una
elección de
constituyentes más
un plebiscito para
luego llegar a las
elecciones
nacionales, pero la
fecha límite ya
pasó. Nosotros
habíamos hecho un
análisis donde
habíamos marcado que
marzo -como mucho
mediados de abril de
2008- era el tiempo
límite para ir por
este camino para que
dieran los plazos, y
ahí ya a marcha
forzada.
EC – Y el tercer
camino es el de un
plebiscito
simultáneo con las
elecciones
nacionales.
OB – Exacto. Sólo
queda el plebiscito
simultáneo con las
elecciones
nacionales, que es
el camino que
recorrió Pacheco
Areco, y tiene dos
orígenes posibles:
la iniciativa
ciudadana, alrededor
de 250.000 firmas
que se presenten
como máximo seis
meses antes de las
elecciones, o
también pueden
presentarlo dos
quintos de los
legisladores dentro
del mismo plazo. Hay
una discusión sobre
constitucionalidad
que en su momento
tendrá que analizar
la Corte Electoral,
como lo analizó
también en 1971.
Esto viene del
actual artículo 331,
literal E, de la
Constitución, que
fue establecido en
la Constitución de
1934; de ahí en
adelante siempre ha
estado presente.
Dice que estos
plebiscitos se
realicen
simultáneamente con
las elecciones
nacionales y que si
la convocatoria del
cuerpo electoral en
estos casos
coincidiera con
alguna elección de
integrantes de
órganos del Estado,
los ciudadanos deben
expresar su voluntad
sobre las reformas
constitucionales en
documentos separados
y con independencia
de la lista de la
elección. Y luego
dice “cuando las
reformas se refieren
a la elección de
cargos electivos, al
ser sometidas a
plebiscito,
simultáneamente se
votará para esos
cargos por el
sistema propuesto y
el anterior,
teniendo fuerza
imperativa la
decisión
plebiscitaria. Dicho
de otra manera, y
esto fue lo que
ocurrió en el año
66…
EC – Los sobres
“gordos”…
OB – Los sobres
“gordos”. Es decir,
se presentan hojas
de votación con
listas de candidatos
por el régimen
actual, hojas de
votación con listas
de candidatos por el
régimen propuesto,
los que están a
favor ponen el sí y
los que están en
contra no ponen
nada. Entonces, si
triunfa el sí, es
efectiva la reforma
constitucional,
obtiene la mayoría
absoluta del total
de votantes,
entonces sólo se
toman en cuenta las
hojas del régimen
propuesto. Si no
alcanzan, se toman
las del régimen
vigente.
¿Qué es lo que
ocurre? En el caso
del 66 fue distinto
porque se cambiaba
la forma del Poder
Ejecutivo, entonces
el régimen vigente
en aquel momento era
lista de candidatos
al Consejo Nacional
de Gobierno y el
régimen proyectado
era lista de
candidato a
presidente y
vicepresidente de la
República, que
fueron las que se
tomaron en cuenta.
Ahí triunfó el
Partido Colorado y
asumió la fórmula
del General Oscar
Gestido y Jorge
Pacheco Areco.
Aquí lo que ocurre
es lo siguiente. Si
los demás partidos
quieren presentar
listas por el
régimen propuesto
-porque consideran
que tienen alguna
probabilidad- lo que
hacen es duplicar
las hojas, le dan
números distintos a
las hojas de
votación pero con el
mismo candidato.
En cambio el Frente
Amplio -y esto es lo
importante para
analizar desde el
punto de vista
práctico y político-
por el régimen
propuesto presentará
la candidatura de
Tabaré Vázquez
acompañado de un
vicepresidente, el
que sea. Lo más
probable es que un
proyecto que remueva
la imposibilidad de
reelección del
presidente, también
remueva la
imposibilidad de
reelección del
vicepresidente,
entonces también
podría ser Vázquez-Nin
Novoa, o Vázquez-XX.
Pero es inevitable,
salvo que el Frente
Amplio actuase con
una soberbia
potencialmente
suicida, que
presente candidatos
por el régimen
actual, porque
jugarse a que la
reforma va a
triunfar y sólo
presentar
candidaturas por el
régimen propuesto,
no lo hace nadie.
EC – ¿Y de dónde
sale la fórmula
presidencial por el
régimen actual?
OB – Jurídicamente
sale de las
elecciones
preliminares, lo que
la Constitución
llama “elecciones
internas”, el 28 de
junio. Habrá un
único precandidato,
habrá dos, habrá
mil, pero el 28 de
junio tiene que
elegirse el
candidato único a la
presidencia de la
República por el
Frente Amplio. Como
en el 2004, que se
presentó
exclusivamente a
Tabaré Vázquez, o en
el 99, que compitió
Tabaré Vázquez
contra Danilo Astori.
Desde el punto de
vista jurídico no
hay duda que el
Frente Amplio tiene
que concurrir el 28
de junio a las
elecciones internas
con uno o más
precandidatos
presidenciales del
cual salga el
candidato único a la
presidencia.
Desde el punto de
vista político la
reelección no
resuelve nada sobre
si al 28 de junio se
va con acuerdos, se
va sin acuerdo, se
va en competencia
abierta, no se va en
competencia abierta,
se va con un
candidato elegido
por el congreso y se
autoriza a otro, se
va con más de un
candidato elegido
por el congreso, se
va con candidatos
que no pasan por el
congreso. Es decir,
el Frente tiene mil
posibilidades
abiertas, lo
analizamos hace unos
programas en el cual
detallamos todos los
caminos políticos
que tenía el Frente,
y esto no lo
soluciona. Esto es
un tema clave: no lo
soluciona la
reelección
presidencial.
Recordemos una
diferencia con el
tema de Pacheco, que
es exactamente el
mismo que está
siguiendo hoy el
Frente Amplio. En el
caso de Pacheco no
existían las
elecciones internas,
había una decisión
lideral de la
fórmula
presidencial, es
decir, el grupo que
se llamaba Unión
Nacional
Reeleccionista
seguía lo que decía
su líder, y su líder
dijo “mi candidato a
vicepresidente es el
señor Juan María
Bordaberry y la
fórmula presidencial
por el régimen
vigente es el que va
como vice mío, con
otro vice”, que fue
Juan María
Bordaberry-Jorge
Sapelli, en
definitiva la
fórmula triunfante.
Porque si bien ganó
el Partido Colorado,
y dentro de éste
ganó la Unión
Nacional
Reeleccionista, no
alcanzaron las hojas
de votación por “Sí”
para consagrar la
reforma
constitucional, por
lo cual Jorge
Pacheco Areco no
pudo ser elegido
sino que fue elegida
la fórmula que él
auspició por el
régimen vigente.
Entonces, el primer
tema es que sí o sí
el Frente Amplio
igual debe tener una
fórmula
presidencial, salvo
que tenga la
soberbia de decir
“bueno el Frente
Amplio queda barrido
del Uruguay si no
llega a triunfar la
reforma”; esos actos
suicidas no los hace
nadie.
Segundo: no es lo
mismo este camino
emprendido hace un
año o dos -cuando
todavía no se habían
puesto en la cancha
precandidatos
presidenciales- que
hoy, porque hoy es
muy difícil que el
Frente Amplio
presente
candidaturas
diferentes a las de
Mujica o Astori. A
vicepresidente podrá
haber muchos nombres
pero a la
presidencia de la
República hoy se ve
muy difícil otro
nombre. Son nombres
muy potentes y
entonces el Frente
Amplio ¿con qué va a
ir? ¿Con una campaña
electoral donde
tiene una figura
como José Mujica o
Danilo Astori por el
régimen vigente, y
otra como el actual
presidente de la
República por el
régimen proyectado?
Es una complicación
muy seria para el
Frente Amplio. A
priori da la
impresión de que
este camino hoy –que
no era lo mismo hace
un año- en lugar de
ayudar a solucionar
el tema, lo complica
tremendamente,
aparte de que le
crea un revulsivo
muy grande. Hoy la
gente que está
detrás de Mujica,
sobre todo que está
con mucho entusiasmo
porque sienten que
tienen delante suyo
un campo orégano
donde la candidatura
de Mujica la ven
como algo que tiene
mucha facilidad de
triunfar -será o no
pero digo lo que uno
siente que lo ven-,
esto lo vería como
un cañonazo a la
línea de flotación
de Mujica.
EC – Pero aparte
están los efectos
sobre el conjunto
del sistema político
¿no?
OB – Bueno eso da
para otro largo
análisis. Pero la
oposición en general
considera que esto
es ensuciar las
reglas de juego. Acá
hay una inversión de
posiciones porque el
Frente Amplio
consideró muy
tramposa la
reelección
presidencial en la
época de Pacheco y
hoy la estaría
impulsando; el
Partido Colorado la
admitió en el año 66
y hoy está
considerando que es
inconstitucional; el
Partido Nacional es
el que está
sosteniendo lo mismo
en los dos casos: se
opuso; fue el único
que presentó un
recurso formal
contra la
candidatura de
Pacheco Areco por el
régimen proyectado y
hoy también está
sosteniendo lo
mismo.
Pero en general la
oposición considera
–tendrá razón o no,
ese es otro tema-
que es una jugada
fuera del fairplay,
que no es juego
limpio esto. Y lo
que sí es claro es
que si apareciera
otra vez la
reelección vamos a
ir a una elección en
un clima exactamente
opuesto al que
venía. Venía una
elección muy calma,
muy motivante, con
la posibilidad de
una elección el 28
de junio muy
estimulante, con dos
parejas de gran peso
como sería la
confrontación
Lacalle-Larrañaga
por un lado y la
confrontación Astori-Mujica
por el otro. En
cambio tendríamos
que esas
confrontaciones se
podrían dar en el
telón de la
existencia de una
reforma
constitucional y la
aparición, por otro
lado y con otras
reglas de juego, de
la candidatura de
Tabaré Vázquez.
La fecha final es el
24 de abril, cuando
vence el plazo para
presentar el
proyecto de reforma
constitucional. Este
es el primer paso,
pero si esto sigue
andando y tiene los
apoyos que tiene,
vamos a vivir un
momento que se va a
poner mucho más
áspera la campaña
electoral en el
Uruguay, porque ya
la confrontación
entre gobierno y
oposición y la
situación interna
del Frente Amplio
provocarían un
vuelco sustantivo.