JOSÉ IRAZÁBAL:
La reelección
presidencial ha
desplazado del
centro de interés a
los otros temas
electorales
nacionales por estas
horas y desatado un
verdadero vendaval
de efectos.
El politólogo Oscar
A. Bottinelli,
director de Factum,
lo analiza esta
mañana aquí en En
Perspectiva bajo el
título: “Los efectos
secundarios e
imprevistos de la
reelección”.
***
JI – Repasemos los
hechos principales
de las últimas
horas.
OSCAR A. BOTTINELLI:
Lo fundamental ha
sido que en las
últimas dos semanas
apareció un nuevo
envión
reeleccionista muy
fuerte, una salida
de recolección de
firmas, y han
firmado varios
ministros, han
firmado intendentes;
además los ministros
que han firmado son
las personas más
directamente en
sintonía con Tabaré
Vázquez, como María
Julia Muñoz, Víctor
Rossi y Daniel
Martínez.
Luego sale Vázquez
-cuando se esperaba
saber que había
detrás- en Trinidad,
con el “PPS”, un
profundo y
prolongado silencio,
que se ha entendido
como una especie de
aval; no desmentir,
decir que va a
responder con un
silencio y en el
mismo momento que él
está diciendo eso
había algún
intendente firmando
la papeleta, en
torno a la ceremonia
del Consejo de
Ministros. Luego
vienen unas
reacciones muy duras
de Mujica y
Fernández Huidobro.
Luego se conoce que
el diputado Pablo
Álvarez habría
recibido de Vázquez
una comunicación de
que él sigue
pensando lo mismo
sobre la reelección,
y Fernández Huidobro
reacciona diciendo
“bueno, esperemos
que lo diga en
público”.
JI – La diferencia
allí es que el
pronunciamiento
sobre el famoso
“PPS” lo hace
públicamente y ante
todos los medios, y
esa especie de
desmentido o de
confirmación de su
posición original,
la hace ante un
grupo reducido de
legisladores del MPP
¿no?
OB – Acá hay dos
grandes efectos. Hay
un enrarecimiento
del clima político
general que
aparentemente puede
estar previsto y
hasta deseado, es
decir, algunos
dirigentes políticos
y Vázquez en
particular, cuando
tienen dos caminos a
veces prefieren usar
el camino de la
confrontación, del
enrarecimiento y no
el camino de
aquietamiento de
aguas. Eso ha sido
muy habitual en
Vázquez y puede
tener efectos
positivos o
negativos según el
momento que se
elija. Pero el otro
efecto es que hay,
sin duda, un
agrietamiento del
Frente Amplio.
El otro elemento que
tenemos que analizar
es que el impulso
reeleccionista está
en curso. Mientras
exista una sede
abierta, mientras se
mantengan firmas de
ministros y de
intendentes, no
puede considerarse
que este elemento no
existe desde el
panorama político,
porque sería irreal.
Está ahí planteado,
luego Vázquez lo
armará, lo
desarmará, lo
impulsará o no lo
impulsará llegado su
momento, pero está
ahí, y esto es un
dato.
El 11 de julio, en
un análisis que
hicimos aquí En
Perspectiva,
nosotros habíamos
dicho esto, lo que
se observa hoy -y
estos son los
elementos subjetivos
que pueden ser
desnivelantes en la
competencia
electoral-: que en
el Partido Nacional
la gente de Lacalle
está pensando
primordialmente en
Larrañaga y la gente
de Larrañaga está
obsesionada con
ganarle a Lacalle.
En el Frente Amplio
no es que jueguen
con mayor fair play,
ni que no les
importen los cargos
-no hay ninguna
diferencia en eso,
están todos muy
preocupados por los
cargos, muy
preocupados por la
competencia interna-
pero lo que se
trasluce en todos
los actos de los
dirigentes es que en
el Frente Amplio hay
una obsesión por
conservar el
gobierno, y esa es
una diferencia.
Cuando uno está
obsesionado por
conservar el poder y
del otro lado se
está obsesionado por
la competencia
interna aparece un
desnivel, porque
para ganar, lo
primero que hay que
hacer es querer
ganar y demostrar
que se quiere hacer
eso, que se está
preocupado por
conservar el poder y
conservar el
gobierno.
Hoy día borro lo que
dije el 11 de julio.
Hoy el Frente Amplio
está dando las
mismas señales que
venían dando los
partidos
tradicionales, en
que puso la
competencia interna
por encima de la
competencia externa.
JI – Hay una fuerte
pulseada de
sectores.
OB – Para empezar
una fuerte pulseada
en la que participa
el propio presidente
de la República.
Entonces, veamos que
esto salió cuando
venía más o menos
encaminado el tema
de las candidaturas
presidenciales. Por
lo menos estaba la
candidatura de
Mujica, la
candidatura de
Astori, estaba la
posibilidad de que
se fuera a
elecciones abiertas
el 28 de junio
fundamentalmente
para decidir el
orden, Mujica
aceptaba ir primero
o segundo, faltaba
que Astori aceptara
el segundo para el
caso de que perdiera
ante Mujica y la
idea que ambos
fueron oficialmente
y proclamados en pie
de igualdad por el
Congreso. Más o
menos se iba
caminando hacia eso
cuando salta todo.
¿Cuál era el
propósito -no digo
la presidencialidad
de Astori desde el
punto de vista
Astori, desde el
punto de vista del
presidente-? Cuando
el presidente lanza
la idea de la
fórmula Astori-Mujica
–porque realmente la
largó en orden, es
decir apuntaló a
Astori-, había
claramente una idea
de continuidad, pero
no sólo de
continuidad del
Frente Amplio, un
poco de continuidad
de equipos y de
entornos, los
equipos políticos y
entornos políticos
de la presidencia de
la República,
digamos equipo
económico y aledaños
-con cambios
obviamente- iban a
ser sustancialmente
los que rodean a
Tabaré más Astori.
Esto implicaba
también el
mantenimiento del
poder de Tabaré
Vázquez, no el poder
de que alguien
dijera “va a
teledirigir el
gobierno a través de
Astori” porque eso
sería no conocer una
figura de un
carácter, un
temperamento, una
firmeza, como la de
Danilo Astori.
Además, en el mundo
han fracasado todas
las veces que
alguien dijo “yo voy
a poner a éste para
seguir gobernando a
través de él”. Pero
a Tabaré Vázquez no
le gusta el poder
día a día -y se nota
en la propia
presidencia de la
República-, es un
hombre que le gusta
más entrar y salir
de escena y cada vez
que entra producir
hechos, dar la
última palabra, “la
cosa va por acá”;
jugar eso con una
presidencia de
Astori, porque de
alguna manera, ante
AStori él sabe en
qué momento
condicionarlo, cómo,
si Astori de acuerdo
con lo que dice
Vázquez influyó de
tal manera, y si no
está de acuerdo él
sabe en qué momento
y cómo tendría que
salir para
condicionarlo. No es
lo mismo con
respecto a Mujica.
¿Qué pasó desde que
se habló de
Astori-Mujica y
Mujica-Astori hasta
hoy? ¿Qué hechos hay
que hayan cambiado
para que apareciera
de golpe este envión
reeleccionista?
Primero, que el
único que aceptó una
fórmula reversible
fue Mujica y que
Astori más bien da
señales de lo
contrario, sigue sin
contestar pero todas
las señales muestran
que él no acepta la
posibilidad de la
fórmula
Mujica-Astori.
JI – Incluso en el
caso de Mujica el
propio MPP plantea a
los otros sectores
que él no tendría
inconveniente de ir
en segundo lugar en
la fórmula.
OB – Exacto, lo de
Mujica ha sido
oficial, Astori no
ha contestado, se
dice que podría
contestar la semana
que viene pero toda
la sensación que hay
es que la respuesta
es negativa, lo cual
complica en parte la
idea, más allá de
que en algún momento
también se planteó
la posibilidad de
que la fórmula fuera
Astori-Mujica o -si
gana- Mujica y un
segundo que puede
ser una persona más
afín a Astori, más
sugerida por Astori,
pero esto ya
complica un poco.
Segundo: hubo un
cambio fuerte en la
opinión pública y
parecería que esto
sí fue un elemento
determinante para
que aparecieran
estos movimientos.
Primero, cuando
Vázquez empieza a
pergeñar la idea y a
lanzarla, Astori le
ganaba a Mujica
dentro del Frente
Amplio. A poco de
caminar, ya a
mediados de año, se
veía que Astori ya
perdía dentro del
Frente Amplio con
Mujica, fuera en
elecciones internas,
fuera en juego de
dirigentes, pero
tendría una gran
carta a su favor que
le pesaba mucho a
Tabaré Vázquez: el
Frente Amplio con
Danilo Astori tiene
asegurada la
elección, pero con
Mujica va a una
elección de alto
riesgo, con mucha
probabilidad de
perder. Ese era el
escenario
acercándose a
mediados de año.
Resulta que al
despuntar la
primavera
–setiembre, octubre-
también cambia este
escenario. Aparece
Astori no sólo atrás
en la interna sino
atrás en la externa,
al punto que en un
escenario que no
quiere decir un
balotaje hoy porque
no hay, pero sí en
un escenario
binario, presentado
hoy el candidato del
Partido
Nacional-candidato
del Frente Amplio,
Mujica aparece por
delante de Larrañaga
y Larrañaga por
delante de Astori,
lo cual sugiere que
si bien hay todo un
año de campaña
electoral, hay una
especie de arranque,
con Mujica teniedo
mayores
posibilidades de
conservar el poder
para el Frente
Amplio y Astori con
mayores
posibilidades de que
ese poder se diluya
y quede en riesgo.
Frente a esto lo que
ve Vázquez es que
fracasó la
continuidad, no
tanto la continuidad
del Frente Amplio
sino la continuidad
del poder del grupo,
o de lo que va en
torno al propio
Tabaré, y del propio
Tabaré.
Y aquí entonces se
plantea que este
fracaso de
continuidad -que no
era tan firme la
carta Astori- llevó
a Vázquez a no
reiterar el apoyo a
Astori. No apareció
ese apoyo y en
cambio sí aparece el
envión
reeleccionista, y es
contemporáneo lo uno
con lo otro.
También se vio en
las últimas semanas
-yo diría casi hasta
ayer- una actitud de
Mujica de desafío ya
no en el tema de
candidaturas, sino
desafío del
liderazgo de Tabaré
Vázquez, que fue in
crescendo. Y este
desafío puede verse
también en los
juegos de relaciones
internacionales que
manejó Mujica, sobre
todo en relación a
la región, en su
juego de relación a
los jefes de Estado
de la región -en
relación a
Kirchner-. Habría
que ver si el veto
de Uruguay a
Kirchner, el veto de
Tabaré Vázquez
–porque fue una
decisión del
presidente- a
Kirchner como
secretario general
de la Unasur, no
tiene que ver con
este juego también
de liderazgos, de
esta pulseada con
Mujica ya que Mujica
está muy cerca de
Kirchner y le había
dado aparentemente
un gran aval a la
candidatura de
Kircnher a la
Unasur.
Entonces lo que está
en juego no es sólo
la candidatura
presidencial, sino
el liderazgo del
Frente Amplio.
¿Qué incógnitas
quedan con todo
esto? Bueno, ¿Tabaré
Vázquez busca de
verdad conservar la
presidencia y por lo
tanto va a seguir
yendo a la
reelección con estos
juegos
contradictorios, que
dijo que no en junio
del año pasado pero
después vino el
envión
reeleccionista, vino
a decir que no otra
vez en enero y a
pesar de eso viene
un nuevo envión
reeleccionista? ¿O
busca estos juegos
para conservar el
liderazgo?
Segunda
interrogante: ¿A
dónde conduce esto?
¿A su propia
candidatura? ¿O
conduce sólo a
evitar la
candidatura de José
Mujica y nada más?
¿O conduce a imponer
un candidato? Quizás
vuelva a ser Astori,
quizás ya no sea
Astori sino otro,
por ejemplo Daniel
Martínez, o quizás
Enrique Rubio.
Tercera
interrogante: ¿Esto
liquida las
aspiraciones
presidenciales de
Danilo Astori? ¿Lo
deja fuera de la
competencia en
junio? ¿Él puede
seguir la
competencia en junio
si va quedando sin
espacio y sin un
aval de Vázquez? ¿O
sigue firme la
candidatura de
Astori y con buen
soporte?
Estas interrogantes
van a estar
planteadas por
algunas semanas más.
Por lo pronto, ya
viene el Congreso
del Frente y algo se
tendrá que despejar
ahí, o el Frente
capaz que corre el
riesgo de repetir lo
que pasó con la
elección de la
presidencia del
Frente, que no
decidió en ese
momento y postergó
unos meses. Habría
que ver, sería muy
riesgoso en este
momento repetir lo
del año pasado.
JI – Sí, se llega un
momento –por todo lo
que nos has contado-
muy tormentoso y es
muy difícil de ver
si lo que no ha
pasado en todos
estos meses se puede
lograr en tan pocos
días ¿no?
OB – A veces el
tener un deadline,
una fecha tope,
ayuda a resolver.
Lo que no cabe duda
es que el tablero
fue pateado y hasta
que no se vuelvan a
poner las piezas
sobre el tablero y
empiecen a moverse
las piezas, no queda
muy claro cómo queda
el juego.
Hay algo claro:
después de todas
estas movidas, idas
y venidas, el Frente
Amplio ha quedado
afectado. Ha quedado
afectado adentro, ha
quedado con grietas
importantes. En
algún momento
Fernández Huidobro
dijo que Tabaré
Vázquez había
fracturado el Frente
Amplio; por lo menos
lo ha agrietado, las
grietas están.
Y sin ninguna duda
hay señales de
afectación en la
opinión pública,
baja el Frente
Amplio que estaba en
el mes de setiembre,
principios de
octubre, con el 45%
de intención de
votos –si las
elecciones fueran
hoy, obviamente no
es un pronóstico
para el año que
viene- pero al
cierre de octubre
baja del 45% al 43%,
es decir que el
Frente Amplio viene
afectado y estos
hechos sin ninguna
duda continúan
afectando.